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Voto de Charly:
6
Voto de Charly:
6
6.7
30
14 de marzo de 2026
14 de marzo de 2026
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
"Got My Mind Set on You" de George Harrison (1987) es el epítome de cómo un ex-Beatle puede tomar una canción oscura y convertirla en una joya pop inmortal, demostrando una energía contagiosa que me fascina cada vez que la escucho.
Aunque no es una composición propia —es una versión del tema de Rudy Clark popularizado por James Ray en 1962—, creo que George se adueñó de ella por completo, inyectándole una vitalidad inigualable con el toque de producción de Jeff Lynne.
Musicalmente, la canción es un "power pop" impecable y adictivo. Lo que más valoro es esa combinación de nostalgia y modernidad ochentera: la sección de metales es brillante y el ritmo, aunque sencillo, es extremadamente efectivo, con ese toque de guitarra deslizante característico de George que me parece inconfundible. Es una alegría pura, un tema que se siente optimista y festivo, un cambio refrescante comparado con otras baladas más introspectivas de su carrera.
El videoclip es, sin duda, otro de sus grandes aciertos. La versión en la que George toca en un estudio oscuro rodeado de muebles y animales disecados que cobran vida me parece una genialidad y un guiño total al humor de los Monty Python, amigos cercanos de Harrison. Ver a George, con 44 años en aquel entonces, bailando y actuando con esa actitud divertida es refrescante, visualmente ingenioso y muy, muy memorable de la era MTV.
Lo bueno: El regreso triunfal de George a la cima de las listas después de años, su producción melódica y la energía inigualable de la canción.
Lo malo: Para los puristas, puede resultar una canción demasiado simplista en comparación con su obra maestra All Things Must Pass, y algunos consideran que la producción de Lynne tiene un sonido ochentero demasiado marcado, casi "cursi" para algunos críticos o seguidores acérrimos.
"It's gonna take time". La canción funciona porque transforma la desesperación del original de 1962 en una determinación optimista. La frase "It's gonna take time, a whole lot of precious time" (Tomará tiempo, mucho tiempo precioso) no me suena a angustia, sino a una promesa dedicada y alegre de lograr el amor.
Hay un parte bastante conocida que es la esencia de la canción: "It's gonna take money, a whole lot of spending money / It's gonna take plenty of money, to do it right, child". En resumen, considero que "Got My Mind Set on You" es un triunfo comercial y una pieza perfecta de pop que demostró que, incluso sin escribir la letra, George Harrison sabía exactamente cómo crear un éxito memorable.
Aunque no es una composición propia —es una versión del tema de Rudy Clark popularizado por James Ray en 1962—, creo que George se adueñó de ella por completo, inyectándole una vitalidad inigualable con el toque de producción de Jeff Lynne.
Musicalmente, la canción es un "power pop" impecable y adictivo. Lo que más valoro es esa combinación de nostalgia y modernidad ochentera: la sección de metales es brillante y el ritmo, aunque sencillo, es extremadamente efectivo, con ese toque de guitarra deslizante característico de George que me parece inconfundible. Es una alegría pura, un tema que se siente optimista y festivo, un cambio refrescante comparado con otras baladas más introspectivas de su carrera.
El videoclip es, sin duda, otro de sus grandes aciertos. La versión en la que George toca en un estudio oscuro rodeado de muebles y animales disecados que cobran vida me parece una genialidad y un guiño total al humor de los Monty Python, amigos cercanos de Harrison. Ver a George, con 44 años en aquel entonces, bailando y actuando con esa actitud divertida es refrescante, visualmente ingenioso y muy, muy memorable de la era MTV.
Lo bueno: El regreso triunfal de George a la cima de las listas después de años, su producción melódica y la energía inigualable de la canción.
Lo malo: Para los puristas, puede resultar una canción demasiado simplista en comparación con su obra maestra All Things Must Pass, y algunos consideran que la producción de Lynne tiene un sonido ochentero demasiado marcado, casi "cursi" para algunos críticos o seguidores acérrimos.
"It's gonna take time". La canción funciona porque transforma la desesperación del original de 1962 en una determinación optimista. La frase "It's gonna take time, a whole lot of precious time" (Tomará tiempo, mucho tiempo precioso) no me suena a angustia, sino a una promesa dedicada y alegre de lograr el amor.
Hay un parte bastante conocida que es la esencia de la canción: "It's gonna take money, a whole lot of spending money / It's gonna take plenty of money, to do it right, child". En resumen, considero que "Got My Mind Set on You" es un triunfo comercial y una pieza perfecta de pop que demostró que, incluso sin escribir la letra, George Harrison sabía exactamente cómo crear un éxito memorable.
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