arrow
You must be a loged user to know your affinity with Frank Booth
/
Voto de Frank Booth :
4
Voto de Frank Booth :
4
Terror. Thriller El Dr. Kelson (Ralph Fiennes) se ve envuelto en una nueva y sorprendente relación, cuyas consecuencias podrían cambiar el mundo tal y como se conoce,. Por otra parte, el encuentro de Spike (Alfie Williams) con Jimmy Crystal (Jack O'Connell) se convierte en una pesadilla de la que el chico no puede escapar. En este mundo, los infectados ya no son la mayor amenaza para la supervivencia, ya que la inhumanidad de los supervivientes puede ... [+]
16 de marzo de 2026 3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dentro del universo iniciado por 28 Days Later de Danny Boyle, y tras la continuación 28 Weeks Later, la nueva etapa de la saga —la llamada segunda trilogía inaugurada por 28 Years Later— continúa con 28 años después: El templo de los huesos. Esta película funciona como segunda entrega de esta nueva saga, pero su aproximación narrativa y estética genera sensaciones encontradas.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Desde el principio tuve la sensación de no entrar nunca realmente en la película. Ya en los primeros minutos todo parece precipitado: el arranque avanza demasiado rápido, sin dar tiempo a asentarse en el mundo ni a establecer una conexión orgánica con los personajes. La saga siempre había equilibrado tensión, atmósfera y desarrollo progresivo del horror; aquí, en cambio, el film parece lanzarse hacia delante con prisa, dejando una sensación de extraña desconexión desde el inicio.

Uno de los rasgos más llamativos es su tratamiento de la violencia. La película apuesta por una violencia muy explícita acompañada de personajes casi pintorescos, que por momentos parecen pertenecer a otra clase de relato. Hay un intento —bastante diluido— de homenaje a A Clockwork Orange de Stanley Kubrick: ciertas coreografías de brutalidad, la teatralidad de algunos antagonistas y la prolongación deliberada de determinadas escenas buscan aumentar la tensión. Sin embargo, este registro estético se aproxima más al cine gore estilizado que a la identidad que tradicionalmente había caracterizado a esta saga. El resultado es una sensación de desajuste: parece una película interesante en sí misma, pero no necesariamente una película que encaje del todo en el universo de 28 Days Later.
Ralph Fiennes
La dirección de Nia DaCosta es eficaz y profesional. La película está bien construida desde un punto de vista técnico, con secuencias visualmente potentes y una puesta en escena sólida. No obstante, la comparación con el trabajo de Danny Boyle resulta inevitable. Las entregas anteriores tenían una energía casi automática, una mezcla de realismo sucio y tensión existencial que aquí se diluye un poco. DaCosta dirige con solvencia, pero su mirada no alcanza la intensidad ni la personalidad que Boyle imprimió al universo original.

En el plano temático, el film introduce una confrontación bastante clara entre ciencia y religión. La religión aparece representada como una forma velada de barbarie colectiva, mientras que la ciencia se presenta como vía de progreso, especialmente a través de la curación del infectado “Sansón”. Sobre el papel, la idea resulta interesante, pero la ejecución termina siendo algo caricaturesca. La oposición entre ambos mundos está dibujada con demasiada literalidad y pierde complejidad dramática.

Además, todo el arco narrativo relacionado con el personaje interpretado por Ralph Fiennes y su relación con Sansón se alarga excesivamente. El proceso de curación y la construcción del vínculo entre ambos ocupan demasiado tiempo y acaban volviéndose tediosos. Muchas de estas escenas parecen existir únicamente para justificar el desenlace, en el que el personaje regresa para llevárselo. En medio de este desarrollo aparece incluso una sutil referencia a la llamada “teoría del mono drogado”, una idea sugerente sobre la evolución y la conciencia humana que la película apenas explora.

Curiosamente, el momento más potente del film llega con la escena en la que el personaje de Ralph Fiennes se hace pasar por Lucy. Es una secuencia muy icónica, cargada de tensión y extrañeza, que parece concentrar toda la ambición dramática de la película. Por momentos da la impresión de que toda la historia está construida para conducir hasta ese instante. Pero una película no puede sostenerse únicamente sobre un gran momento, y El templo de los huesos termina evidenciándolo.

En definitiva, estamos ante una película rara dentro de una saga que ya de por sí siempre ha tenido algo de extraña. Pero esta vez, al menos para mí, la conexión nunca llega a producirse. Entiendo las ideas que intenta explorar, la tensión entre ciencia y religión, la posibilidad de redención de los infectados, las reflexiones sobre la naturaleza humana, pero su desarrollo resulta demasiado alargado, demasiado explícito y, en última instancia, algo vacío. Una entrega curiosa dentro de la nueva saga, pero muy lejos de la fuerza y la personalidad de las películas que la originaron.
arrow