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Voto de Cinemagavia:
8
Serie de TV. Drama. Intriga. Thriller 6 episodios. Becky Green (Doherty) es una chica obsesionada con la imagen perfecta que reflejan las redes sociales de su amiga de la infancia Chloe Fairbourne (Poppy Gilbert). La encantadora vida de Chloe, su cariñoso marido y su círculo de amigos exitosos están siempre a un clic de distancia, y Becky no puede resistirse a asomarse a un mundo que contrasta tanto con el suyo, mientras cuida de su madre, que padece demencia precoz. Cuando ... [+]
24 de junio de 2022
11 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
*Chloe, ¿ser o no ser?

Conocemos a Becky Green a medida que sus dedos se deslizan por la pantalla del móvil, reflejando en sus ojos el deseo por escapar de su tediosa y monótona vida.

Esta protagonista de veintitantos años, con un trabajo temporal que no sabemos cómo mantiene y una madre con demencia que nos preocupa más a nosotros que a ella, no tendría nada que nos pudiera interesar, sino fuera por una cosa: su obsesión por Chloe Fairbourne.

Poco sabemos de Chloe, más allá de que, en su adolescencia, ella y Becky habían sido íntimas amigas, y ahora son las redes sociales las que la mantienen al día a sobre los detalles de su idílica vida.

La inesperada muerte de este misterioso personaje, acompañada de una última llamada, abre la veda a un “¿ser o no ser?” que se plantea desde diversas perspectivas, dando inicio al desarrollo de una trama que, poco a poco, nos invita a no dejar de mirar.

En Chloe, su creadora Alice Seabright, nos habla de la máscara en todas sus vertientes: en diferentes situaciones, con diferentes sujetos, dentro y fuera de la pantalla... Y, como ocurre en las trágicas obras de Shakeaspeare, nuestra protagonista no se conforma con ser el personaje que le ha tocado ser.

Becky deja de ser Becky para convertirse en Sasha. Y ambas personalidades confluyen en la antiheroína que esta serie necesita.

*Detrás de la máscara de Becky Green

Esta no es la primera vez que Becky muda de identidad, algo que, más que en una herramienta, parece haberse convertido en todo un pasatiempo para ella.

Para entender cómo funciona su mente, quizá debamos hacer referencia al término que en psicología se conoce como mitomanía. Por un lado, la mitomanía se describe como una tendencia a mitificar y ensalzar personas, cosas o sucesos; por el otro, se trata de un trastorno psicológico, en el que el individuo tiene la necesidad de mentir de manera compulsiva para distorsionar la realidad que lo define.

Becky es el resultado de ambas acepciones llevadas al extremo. Se nos presenta como una sociópata capaz diseñar toda una red de actuación dentro de la vida social de Chloe. Así, con una simpatía y sutileza poco propias de Becky, Sasha asume un papel totalmente diferente al que le pertenece en primera instancia. Y lo hace, ayudándose de su increíble capacidad de manipulación.

Su determinación por resolver el misterio de la muerte de su vieja amiga, hace que sus intenciones tomen forma. Pero, aun así, estas fluctúan entre dos aguas, se desdibujan y entrelazan a medida que avanza la acción, creando un juego de detectives que, en cierto modo, le sirve para fabricarse la vida que quería.

Nuestra perspectiva, en todo momento, es la de la propia Becky. Así que, en ocasiones, nos vemos envueltos en un halo de desconcierto e inseguridad que se manifiesta en forma de visiones, flashbacks y construcciones mentales; escenarios que podrían haber sido, pero que nunca llegaron a darse; y situaciones que se deducen, pero que cambian con cada nuevo detalle en la historia.

Y es que, al final, la identidad de Chloe que nosotros conocemos solo nos viene dada por la percepción que Becky tiene de ella.

*Conclusión

Lo que empieza de modo lánguido, muy acorde con la vida de la propia protagonista, en un primer capítulo con matices algo desagradables, acaba seduciendo nuestro interés desde el momento en que Sasha entra en escena.

Y gran parte del mérito se lo debemos a su actriz, Erin Doherty. La que fuera conocida por dar vida a la princesa Ana en The Crown, nos ofrece una magnífica interpretación en la que capta de manera brillante ambas polaridades de este camaleónico personaje.

El afán de Becky por huir de la realidad, establece un paralelismo con la situación de su madre Pam, interpretada por Lisa Parfrey. La ternura y el afecto que sentimos por este personaje que, a su modo, también escapa del mundo real y de sus traumas a través de la demencia, contrasta de manera chocante con la evasión intencionada de Becky.

Billy Howle, por su parte, también hace un papel destacable en la piel de Elliot. Junto a Doherty, consigue transmitir las emociones con una potencia estremecedora, sobre todo, a medida que se acerca el desenlace de la historia.

Tensión, intriga, paranoia, angustia. Escenas intensas, cocidas a fuego lento, y emociones in crescendo que alcanzan el final de un modo palpitante y conmovedor.

Tanto guion, como dirección y el resto del equipo de producción de Chloe, pueden estar satisfechos con el resultado, en este thriller psicológico, y algo dramático, en el que cada capítulo que vemos supera al anterior.

Escrito por Ariadna Lock
Cinemagavia
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