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España España · Almería
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Voto de Garzabiex:
5
Voto de Garzabiex:
5
Drama Descrita como una 'pieza complementaria' de 'La red social', la nueva película se centra en los acontecimientos que tienen lugar casi dos décadas después de que el genio programador y un grupo de pioneros de la tecnología inventaran lo que acabaría convirtiéndose en la mayor plataforma de redes sociales del mundo. Cuenta la historia real de cómo Frances Haugen (Madison), una joven ingeniera de Facebook, consigue la ayuda de Jeff Horwitz ... [+]
13 de octubre de 2026
21 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
Reconozco que El precio de la red puede costar bastante si no te interesa el tema en sí mucho más allá de indagar en la profundidad de la historia real. La película creo que se empeña desesperadamente en parecer un thriller trepidante sin tener los ingredientes ni la materia prima para serlo. Que sí, que será necesaria y el mensaje que da y tal y pascual, pero a nivel cinematográfico no es para tanto. No digo que esté mal, a mí me ha parecido una propuesta pasable e interesante y con cierto valor, pero al haber tanta burocracia corporativa y tanto trabajo periodístico de mesa se acaba convirtiendo en una experiencia fría y distante para muchos espectadores. Y esto no lo digo solo por mi propia percepción. En la sala de cine apenas estábamos diez o doce personas y tres de ellas se han levantado a mitad de proyección para no volver más. Tenía toda la pinta de que se esperaban una historia mucho más dinámica y se han aburrido ante semejante alud de despachos y conversaciones. De igual manera pienso que es súper respetable si por lo contrario a ti te gustan este tipo de historias y le has dado más nota. Eso lo entiendo también obviamente.
Mikey Madison & Jeremy Allen White
Otro fallo que le he visto es la falta de naturalidad en el guion. El ser humano ni de coña habla en la vida real como hablan los personajes en esta película. Todos y cada uno de ellos tienen la réplica perfecta al milisegundo, la metáfora brillante recién salida del horno y el discurso moralizador listo en la punta de la lengua. Esa dialéctica tan calculada se siente sumamente artificial y puede terminar por distanciarte de lo que ocurre en pantalla. No es que sea una película que parte del público no entienda por falta de atención o inteligencia, no es eso, es que la película se siente artificial, nada más.

Debido a esa artificialidad, ni Frances Haugen ni el equipo periodístico se perciben como personas de carne y hueso que estén sufriendo una presión real, el miedo a las demandas multimillonarias o el aislamiento personal de enfrentarse a un gigante tecnológico. Se sienten más bien como simples actores puestos ahí para declamar el guion. Mira que Jeremy Allen White me encanta desde sus tiempos en Shameless, pero aquí no he visto nada sorprendente ni un rasgo interpretativo que destaque. Jeremy Strong se mete bien en el papel y cumple, pero ya está, no pasa de ahí. Al no existir pausas ni momentos de introspección genuina, se vuelve difícil conectar empáticamente con los protagonistas. Todo se explica, todo se verbaliza y todo se sobreexpone sin dejar nada al subtexto. Que parte del público abandone la sala a mitad de película no es una casualidad ni un síntoma de falta de atención, sino el resultado directo de una narrativa plana disfrazada de falso dinamismo. La estructura entra muy rápido en un bucle predecible, pasa a la revisión de informes, salta a la discusión ética entre periodistas o abogados, culmina en un discurso grandilocuente sobre la democracia y la salud mental, y vuelta a empezar desde el principio.
Jeremy Strong
A nivel cinematográfico la peli resulta sin más. A pesar de contar con un gran presupuesto, visualmente es una película plana. Seguro que en la realidad la historia fue mucho más impactante.
Por todo esto es inevitable la comparación con La red social. Aquella película de 2010 funcionó como una película superior a esta (aunque no me guste nada cómo actúa Jesse Eisenberg en lo personal) porque no trataba realmente sobre el código de programación ni sobre la interfaz de la plataforma, sino sobre la ambición, la codicia, la traición, la amistad rota y la soledad del poder. David Fincher construyó un estudio de personajes muy bueno. En El precio de la red, sin embargo, los personajes son completamente secundarios respecto al tema que se quiere denunciar. La película está tan obsesionada con ser un panfleto explicativo sobre lo mala que es la compañía y lo peligroso que resulta su algoritmo que se olvida de construir un conflicto humano potente como seguramente fue en la realidad. Alomejor eso es lo que pretendía, ok muy bien, pero a mí me deja sin más. En mi opinión pretende cerrar el círculo temático de aquella primera entrega, pero se queda en una secuela espiritual sin alma. Por otro lado, el personaje que quieren que haga Mikey Madison no me cuadra del todo. Es como que se sale demasiado de lo que debería de ser. No digo que ella lo haga mal, lo hace bien, pero la manera de caracterizar al personaje me parece confusa. También es que un día le ponen un outfit casual, otro día va arreglada hasta las cejas, otro con el pelo mojado de la lluvia, otro de playeo. Vale que en algunos momentos haya excusa por la trama, pero en otros está clarísimo por qué juegan con eso. Juegan con su imagen para embellecer la escena y lo puedo llegar a entender, pero en esta ocasión se me ha hecho pesado ese aspecto.

En definitiva, la película tiene un valor innegable de la historia real que retrata y una correcta interpretación de sus actores principales, que hacen lo que pueden con lo que les dan. Yo con el cine no solo valoro el mensaje o la importancia de contar una historia. Como experiencia cinematográfica se me queda floja al querer centrarse tanto en ser importante, urgente e intensa, pero olvidando entretener más, emocionar o dejar respirar a sus secuencias. Es un título interesante como documental dramatizado para ver tranquilamente en casa, pero puede resultar fallido y algo aburrido como peli para disfrutar en una gran pantalla de cine. Yo, como antes de verla me puse a indagar un poco ya que no tenía mucha idea, sí que en parte me ha resultado curiosa. Al final sientes que la relación entre Mikey y Jeremy está entretenida por su buena presencia, pero a la vez la historia, cuando ellos desaparecen de la pantalla, se puede hacer pesadita.
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