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España España · PONTEVEDRA
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Voto de Skorpio:
7
Voto de Skorpio:
7
Serie de TV. Drama Serie que aborda el trágico incendio del 30 de diciembre de 2004 en la discoteca República de Cromañón, desde la perspectiva de Malena, (Olivia Nuss), una joven de 19 años con aspiraciones artísticas, que experimenta la tragedia en primera persona durante un recital de su banda favorita. La historia se desarrolla en Buenos Aires y sigue a Malena mientras regresa a su barrio natal cuatro años después para enfrentarse a su pasado y ... [+]
12 de diciembre de 2024 3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Desconocía por completo la tragedia de Cromañón hasta que se menciona, como antecedente relevante de la historia, en Clara se Pierde en el Bosque, película argentina que pude ver en el festival Novos Cinemas de Pontevedra. Se lo comenté entonces a mi compañero Maximiliano Curcio, que me explicó lo mucho que marcó ese fatídico evento a toda una generación de jóvenes de aquel país, mientras yo le replicaba lo mucho que me sorprendía el desconocimiento general sobre esos hechos a este lado del Atlántico.

Por poner en contexto con sucesos de naturaleza similar ocurridas en España en los últimos años, en la avalancha del Madrid Arena en 2012 fallecieron cinco personas, mientras que en el incendio de las discotecas Fonda Milagros y Teatre en Murcia, ocurrido hace poco más de un año, fueron 13 las víctimas mortales. Aquel funesto 30 de diciembre de 2004, el incendio en la sala República Cromañón de Buenos Aires, en el tercer recital seguido de la banda Callejeros, se llevó por delante a 194 personas, una más que en el 11M, el mayor atentado terrorista de la historia de España y de los que más mortíferos de la historia de Europa.
Pese a que el cine argentino es la gran referencia en cuanto a memoria, justicia y reparación (como la sensacional, Argentina, 1985), esta miniserie no va sobre eso, pues la sociedad argentina ya tiene bien claro qué falló y quiénes fueron los responsables, y además, aquella le corresponde en última instancia a los tribunales, no a las artes. Se trata de un ejercicio contra el olvido, en un doble sentido: en memoria de todos los afectados y como recordatorio de alerta, para que nunca vuelva a pasar. Pero también es, y sobre todo, un necesario homenaje a una generación que quedó marcada para siempre por esa tragedia.

A través de un hábil montaje, los ocho episodios saltan continuamente entre el antes y el después, entre los sueños y esperanzas de un grupo de amigos de Villa Celina, muy activos cultural y socialmente, y los traumas y heridas que siguen abiertas cuatro años más tarde, a poco de iniciarse del proceso judicial. El relato tiene un fuerte componente coral, que se nutre de noveles pero también de veteranos de la talla de Soledad Villamil o Luis Machín. Pero muestra a la vez un marcado hilo conductor en Malena (Olivia Nuss), superviviente de la tragedia que, tras varios años en otra ciudad, regresa al barrio para encarar los fantasmas de ese pasado tan reciente, muy latentes en su día a día.
Cromañón nos cuenta unas historias personales ficticias, pero que bien podrían ser la de cualquiera de los pibes que estuvieron allí aquella noche (tanto los que vivieron para contarlo como los que no) y de sus familiares. Porque, en última instancia, esta miniserie nos habla de la superación colectiva del dolor. Si ya una tragedia individual deja a alguien marcado, imaginemos una tragedia colectiva, escenario en el que no queda otra que tejer una red comunitaria de apoyo y consuelo.

Como indico más arriba, la reparación no constituye el elemento central de la película, por lo que el género judicial no se prodiga más allá de lo estrictamente necesario. La verdadera energía la pone la música, que tanto unía, en todos los sentidos, a estos chavales, y que, por las nefastas vicisitudes de la avaricia y corrupción, los llevó aquella fatídica noche a la zona cero de la desgracia. Esa música con la que sentían y expresaban esas emociones que no siempre es fácil manifestar verbalmente y a la cara, que fue la banda sonora de amores y desamores. La música con la que, en última instancia, recuerdas y siguen recordando a día de hoy, año tras año, a los pibes de Cromañón, siempre presentes.
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