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Estados Unidos Estados Unidos · New York
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Voto de Lucien:
8
Voto de Lucien:
8
Documental Documental que sigue las desventuras de la colección de arte moderno y pintura post-modernista del Dr. Albert Barnes, valorada en miles de millones de dólares. (FILMAFFINITY)
3 de abril de 2011 5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Fue en diciembre de 2009 cuando conocí Philadelphia, la ciudad del amor fraterno, de la constitución entre otros grandes símbolos (con su gran campana rajada).
Acudía a un congreso con miras a una oferta de empleo. Y recuerdo que solo la visita turística pudo sacudirme el rigor de las bajas temperaturas.
Alojado en un hotel que daba prácticamente a la estatua de Penn, en mi primera mañana me decidí a visitar la zona de museos. Visité el museo Rodin algo ajado ya; el museo de Philadelphia (en cuyos escalones escenificamos mis amigos y yo la escena de Rocky). Todo salió según el plan previsto, con la decepción de que no pudimos ver el Museo Barnes. Altas vallas circundaban un recinto en obras en el que no se vislumbraba edificio alguno. Las vallas eso sí explicaban la enorme riqueza que para la capital de Pennsylvania suponía contar con tamaña colección. Uno, aficionado al arte pero poco erudito en tejemanejes, se quedó de piedra cuando vio algunos de los cuadros que siempre estudió (Matisse, Cezanne, Renoir, Rousseau) asociados a ese proyecto. ¡Cómo es que nunca había sabido de esta colección y cómo es que esta estaba en Philadelphia! Vi las vallas, vi carteles en contra de una corporación en uno de los postes que daban a la avenida, pero no comprendí nada. Ahora recuerdo este momento con algo de culpa. Vi con fastidio la imposibilidad de disfrutar de esas obras en Philly.
Ahora veo el documental de Argott que explica todas las dudas que tuve entonces. Descubro el sentido de utópico de Barnes, su creencia en la educación y la belleza, su lucha contra el poder (museos, gobernadores, abogados corruptos). Me conmuevo retrospectivamente. Me digo: estuve allí y fui uno de tantos turistas que abonan el mercantilismo del arte.
De ahí el ocho. Película valiente en su momento. Película de conciencia para ver el arte con otros ojos. A veces el sistema gana, pero queda la memoria de los soñadores que hicieron del mundo algo mejor.
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