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España España · Valencia
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Voto de Cedric:
8
Voto de Cedric:
8
Drama Una joven chica trabajadora tiene que mantener a su familia con solo cinco dólares a la semana. El estrés de intentar alimentar y vestir a su madre, padre y tres hermanos acaba siendo demasiado y la chica termina vendiendo su cuerpo por un par de zapatos. (FILMAFFINITY)
27 de julio de 2026 Sé el primero en valorar esta crítica
Realizada apenas unos meses después de "Where are my children?", esta película sigue la línea de cine de compromiso, o de debate moral y social. De hecho, en los primeros intertítulos de algunas versiones, se establece la conexión con ese drama. Pero esa introducción es bastante empobrecedora, porque focaliza la intención del film en la responsabilidad de padres y (sobre todo) madres en la educación de sus hijos para evitar la inmoralidad, en este caso la prostitución ocasional.

El mediometraje (dividido en 5 actos, bastante forzados) es interesantísimo, por su afán semidocumental, pero también por su realización, brillante como gran parte de la filmografía de Weber.

Los primeros intertítulos del film son unas páginas de un libro de moral en el que ya se cuenta el final de la historia. La película no pretende mantener una intriga. Es una especie de documental que sostiene una tesis. La conexión con "Where ar my children?" se da, a mi entender, en el varón de clase más acomodada que se aprovecha de su situación para abusar de las jóvenes más desfavorecidas.

Tras la presentación de la actriz en un primer plano, viene la presentación del contexto social: ella trabaja en unos almacenes y es el sostén económico de una familia numerosa, en la que el padre, un vago, sólo se preocupa de estar tumbado y comprarse novelitas. Lo que gana nunca le da para comprarse unos zapatos que necesita.

La comida, escasa en cantidad y variedad (leche concentrada, pan, azúcar y repollo, sin carne) aparece recurrentemente en el film. La pobreza que planea sobre la película también aparece explícitamente en una metáfora visual: la garra con la palabra "pobreza" sobrescrita en ella.

La película, que en manos de otro director sería un burdo panfleto, adquiere valor y profundidad gracias a la maestría de Weber. Los planos de detalle del hogar pobre nunca son superfluos ni subrayados. Las interpretaciones son muy naturales, lejos de la exageración a la que estamos habituados en el cine de esta época. Destaco en especial cómo sabe mostrar los pensamientos de los personajes a partir de sus miradas. No hace falta texto.

Como ya es habitual en las películas de esta directora, el movimiento de cámara está llevado con soltura. Da mucha agilidad a la narración. El uso de los primeros planos es muy buena, y hay encuadres que merecen destacarse, como aquel en el que vemos el abuso simplemente con una alusión: la mano sobre el hombro y su cara oculta por el sombrero.

Por supuesto, el recurso al flashback no sólo es oportuno, sino bien llevado. Y el travelling acompañando los zapatos mojados caminando bajo la lluvia es espectacular.

Su lenguaje es muy alusivo. La elipsis en la que pasa del restaurante a su casa, enfocando las lágrimas y los zapatos nuevos, la considero antológica. Y el contraste entre el deterioro progresivo de los zapatos y su acicalamiento preparándose para venderse, realmente bueno.

En realidad, el verdadero protagonista del film son los zapatos, que funcionan como sinécdoque no sólo de la chica, sino de toda una clase. Su obsesión por los zapatos nuevos, la continua presencia de los viejos, acaba absorbiendo también la atención del espectador.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Probablemente, el final es lo más flojo: sus sueños de una vida de lujo para toda la familia o al menos una vida sencilla pero honrada y cariñosa mostrados en una secuencia son casi un pegote. También el epílogo, "la vida debe continuar"... Pero el conjunto de la película me parece notable.
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