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Shoes

Drama Una joven chica trabajadora tiene que mantener a su familia con solo cinco dólares a la semana. El estrés de intentar alimentar y vestir a su madre, padre y tres hermanos acaba siendo demasiado y la chica termina vendiendo su cuerpo por un par de zapatos. (FILMAFFINITY)
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7
8 de marzo de 2021
9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Celebrada con éxito en su estreno, pero perdida y olvidada durante más de medio siglo, «Shoes» es una película a reivindicar por su valor histórico y social. Al igual que la realizadora Lois Weber, pionera tristemente caída en desgracia, aunque otrora fuese, junto al mismísimo D. W. Griffith, la directora más popular del Hollywood primigenio.

Shoes arranca destripando directamente su argumento, mostrando dos páginas de la novela de 1914 "A New Conscience and an Ancient Evil" de la escritora y activista norteamericana Jane Addams. El anticipo nos resume la historia de una chica trabajadora, sumida en la miseria, que caerá en la tentación y se venderá por un par de zapatos. Quedará así sellado desde un inicio, el fatídico destino de Eva, la protagonista del film. La transición a un primer plano de su rostro, dará comienzo propiamente a la película.

Con un tono de realismo dramático cercano al documental, seguiremos de cerca su rutina. Empezando por la tienda de baratijas donde trabaja como dependienta por un sueldo ínfimo. Al acabar la jornada vuelve a casa y en el trayecto se topa inevitablemente con una zapatería. Se detiene como siempre a alimentar su anhelo, admirando unos botines expuestos en el aparador. Los suyos desgastados y agujereados la oprimen y la acomplejan.

Avanza con la esperanza de ahorrar y cambiar su estado, pero es incapaz de lograrlo pues no es responsable de su propio dinero. Su sueldo pasa a su madre quien se encarga de repartirlo para alimentar a la familia. Eva se resigna esperando a la próxima paga, es la única que lleva dinero a casa. Su padre está en paro y se pasa el día día tumbado en la cama leyendo folletines y holgazaneando, despreocupado de la carga familiar. Sus tres hermanas son demasiado pequeñas para colaborar.

La angustia y la desolación se hacen cada vez más palpables con los motivos visuales que emplea Weber (la mano de la pobreza, el clavo en la suela que atraviesa la piel) y con el desgaste físico de la propia rutina que experimenta Eva lavándose los pies hinchados y tumefactos en la tina. Esperando y desesperando con un vaso de leche aguada y un bocadillo de queso mohoso como único consuelo.

Así se va gestando la denuncia social sobre una situación que vivían muchas jóvenes. Empleadas a muy temprana edad, con un sueldo ínfimo en negocios consumistas donde vendían objetos que no podían permitirse ellas mismas. Expuestas por su condición a los captores zalameros y proxenetas de la época. Quienes les prometían favores y regalaban objetos a cambio de una cita o de mantener relaciones sexuales.

La cuestión del sueldo mínimo femenino era central en la campaña de reforma social impulsada por activistas como la citada Jane Addams o Stella Wynne Herron, sufragista y escritora encargada del primer guion de Shoes, a partir de un relato propio homónimo. Ambas mujeres motivaron a la propia Weber a escribir y dirigir este film.

Conscientes de su discurso de actualidad, los ambientes están notablemente trabajados en busca de realismo. Realizando un retrato de la miseria social muy fidedigno para la época. Especialmente, el apartamento donde vive Eva y su familia donde los muebles se ven desgastados, las puertas picadas e incluso se ven moscas revoloteando en alguna escena. Gran parte del attrezzo fue tomado de localizaciones reales y reconstruido posteriormente en el estudio de grabación.

Si bien la cinta peca de cierta literalidad con algunos intertítulos de más, Weber demuestra su maestría visual y dominio técnico en muchas escenas a la altura de las mejores producciones de su época. Empleando la elipsis con elegancia y remarcando la expresividad con sobreimposiciones y mates que aportan dinamismo al conjunto. Introduciendo meritoriamente el motivo del espejo en dos momentos culminantes de la cinta (reflejo del alma quebradiza de Eva). Mucho más destacable teniendo en cuenta las limitaciones técnicas de su tiempo.
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spoiler:
Destacar por último, el contraste social de la compañera de trabajo de Eva. Una suerte de estereotipo de mujer despreocupada y vanidosa que manifiesta deseo sexual al ir al encuentro en el cabaret Blue Goose. Un tipo de personaje secundario que Lois Weber solía incluir en sus historias mostrando otro tipo de feminidad alejada de la virtud de la castidad supuesta e impuesta.
8
27 de julio de 2026 Sé el primero en valorar esta crítica
Realizada apenas unos meses después de "Where are my children?", esta película sigue la línea de cine de compromiso, o de debate moral y social. De hecho, en los primeros intertítulos de algunas versiones, se establece la conexión con ese drama. Pero esa introducción es bastante empobrecedora, porque focaliza la intención del film en la responsabilidad de padres y (sobre todo) madres en la educación de sus hijos para evitar la inmoralidad, en este caso la prostitución ocasional.

El mediometraje (dividido en 5 actos, bastante forzados) es interesantísimo, por su afán semidocumental, pero también por su realización, brillante como gran parte de la filmografía de Weber.

Los primeros intertítulos del film son unas páginas de un libro de moral en el que ya se cuenta el final de la historia. La película no pretende mantener una intriga. Es una especie de documental que sostiene una tesis. La conexión con "Where ar my children?" se da, a mi entender, en el varón de clase más acomodada que se aprovecha de su situación para abusar de las jóvenes más desfavorecidas.

Tras la presentación de la actriz en un primer plano, viene la presentación del contexto social: ella trabaja en unos almacenes y es el sostén económico de una familia numerosa, en la que el padre, un vago, sólo se preocupa de estar tumbado y comprarse novelitas. Lo que gana nunca le da para comprarse unos zapatos que necesita.

La comida, escasa en cantidad y variedad (leche concentrada, pan, azúcar y repollo, sin carne) aparece recurrentemente en el film. La pobreza que planea sobre la película también aparece explícitamente en una metáfora visual: la garra con la palabra "pobreza" sobrescrita en ella.

La película, que en manos de otro director sería un burdo panfleto, adquiere valor y profundidad gracias a la maestría de Weber. Los planos de detalle del hogar pobre nunca son superfluos ni subrayados. Las interpretaciones son muy naturales, lejos de la exageración a la que estamos habituados en el cine de esta época. Destaco en especial cómo sabe mostrar los pensamientos de los personajes a partir de sus miradas. No hace falta texto.

Como ya es habitual en las películas de esta directora, el movimiento de cámara está llevado con soltura. Da mucha agilidad a la narración. El uso de los primeros planos es muy buena, y hay encuadres que merecen destacarse, como aquel en el que vemos el abuso simplemente con una alusión: la mano sobre el hombro y su cara oculta por el sombrero.

Por supuesto, el recurso al flashback no sólo es oportuno, sino bien llevado. Y el travelling acompañando los zapatos mojados caminando bajo la lluvia es espectacular.

Su lenguaje es muy alusivo. La elipsis en la que pasa del restaurante a su casa, enfocando las lágrimas y los zapatos nuevos, la considero antológica. Y el contraste entre el deterioro progresivo de los zapatos y su acicalamiento preparándose para venderse, realmente bueno.

En realidad, el verdadero protagonista del film son los zapatos, que funcionan como sinécdoque no sólo de la chica, sino de toda una clase. Su obsesión por los zapatos nuevos, la continua presencia de los viejos, acaba absorbiendo también la atención del espectador.
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spoiler:
Probablemente, el final es lo más flojo: sus sueños de una vida de lujo para toda la familia o al menos una vida sencilla pero honrada y cariñosa mostrados en una secuencia son casi un pegote. También el epílogo, "la vida debe continuar"... Pero el conjunto de la película me parece notable.
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