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Voto de mnemea:
9
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9
7.4
14,526
10 de abril de 2009
10 de abril de 2009
37 de 47 usuarios han encontrado esta crítica útil
La ventana que está enfrente está cerrada. La mía recibe la luz de la mañana, a través de las blancas cortinas. Se escuchan ruidos en la casa de arriba. Hay vida en esta comunidad.
El miedo al control es una sensación limpia. La vigilancia perpetua de los ojos que persiguen tu nuca, los oídos que se irritan con tus pasos. La irresponsabilidad del humano ante la rutina. Cualquiera puede caer en su propia trampa, qué profunda es la obligación de seguir los movimientos de quien cometió los errores.
La paranoia crea víctimas donde hay verdugos y una vez se es víctima, poco importa el motivo, el empeño por esa persecución conspitatoria seguirá a la paranoia donde vaya.
Hablemos ahora de la inquilina paranoica, está justo encima, era quien movía los muebles mientras me metía en situación con la película, la ambientación perfecta. La mujer que piensa que en último piso, cerrado desde hace años, vive alguien, oye pasos por las noches, ha creído ver a una mujer y horrorizada, relata sus dudas y miedos nocturnos a la cabra mayor del rebaño. Los dueños de la casa llegaron armados con paraguas y navajas para encontrar... nada en su inspección. Pero la paranoia sigue, los vecinos sospechan, pero de quién, ¿del fantasma o de la inquilina?
El miedo al control es una sensación limpia. La vigilancia perpetua de los ojos que persiguen tu nuca, los oídos que se irritan con tus pasos. La irresponsabilidad del humano ante la rutina. Cualquiera puede caer en su propia trampa, qué profunda es la obligación de seguir los movimientos de quien cometió los errores.
La paranoia crea víctimas donde hay verdugos y una vez se es víctima, poco importa el motivo, el empeño por esa persecución conspitatoria seguirá a la paranoia donde vaya.
Hablemos ahora de la inquilina paranoica, está justo encima, era quien movía los muebles mientras me metía en situación con la película, la ambientación perfecta. La mujer que piensa que en último piso, cerrado desde hace años, vive alguien, oye pasos por las noches, ha creído ver a una mujer y horrorizada, relata sus dudas y miedos nocturnos a la cabra mayor del rebaño. Los dueños de la casa llegaron armados con paraguas y navajas para encontrar... nada en su inspección. Pero la paranoia sigue, los vecinos sospechan, pero de quién, ¿del fantasma o de la inquilina?

Qué maravillosa película, que permite sentir el terror de nuevo, sin necesidad de inmutarse ante nada, pero con la tensión de sentirse juzgado por los vivos y los muertos. Los planos perfectos para el misterio de esa enfermedad llamada locura.
Y el chirriante sonido del movimiento de los muebles, cesó en cuanto terminó la película ¿habrán terminado también los pasos?
Y el chirriante sonido del movimiento de los muebles, cesó en cuanto terminó la película ¿habrán terminado también los pasos?
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