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Voto de Luis Guillermo Cardona:
8
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8
7.3
1,138
18 de mayo de 2016
18 de mayo de 2016
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
El miedo comienza, comúnmente, con una sensación de inquietud ante la advertencia de un peligro que puede ser real o imaginario. Entonces, la mente se bloquea (aunque en las personas mejor formadas se aguza), el corazón palpita con celeridad y el sistema nervioso genera una especie de temblor en ciertas partes del cuerpo. Si las personas atinaran, en ese preciso momento, a respirar profundamente, el miedo, en muchos casos, se haría controlable y se podría tener respuestas más razonables frente a él. Pero esto no lo sabe la mayoría y otros se olvidan de hacerlo ante tales situaciones.
Cuando dejamos que el miedo nos invada, su energía comienza a contraernos, la mente asume una idea fija y obsesiva que reclama la huida y la razón se obnubila de tal manera que nuestro comportamiento es casi el de un autómata. Hay quienes llaman a esto cobardía, pero en muchos casos es un impulso irrefrenable que tiene su origen en el instinto de conservación.
Las instituciones tienen reglas y en algunas, como en el sistema castrense, tienden a aplicarse con tal rigurosidad que, en no pocas ocasiones, rayan con la tiranía. Se quiere sentar un precedente, se quiere dejar claro que no habrá tolerancia alguna… o, en algún arrebato de prepotencia, se quiere demostrar quién es el que manda, y es entonces, cuando la justicia escasea hasta en el interior de las instituciones que dizque hacen justicia.
Cuando dejamos que el miedo nos invada, su energía comienza a contraernos, la mente asume una idea fija y obsesiva que reclama la huida y la razón se obnubila de tal manera que nuestro comportamiento es casi el de un autómata. Hay quienes llaman a esto cobardía, pero en muchos casos es un impulso irrefrenable que tiene su origen en el instinto de conservación.
Las instituciones tienen reglas y en algunas, como en el sistema castrense, tienden a aplicarse con tal rigurosidad que, en no pocas ocasiones, rayan con la tiranía. Se quiere sentar un precedente, se quiere dejar claro que no habrá tolerancia alguna… o, en algún arrebato de prepotencia, se quiere demostrar quién es el que manda, y es entonces, cuando la justicia escasea hasta en el interior de las instituciones que dizque hacen justicia.

El inglés, James Landsdale Hodson (1891-1956), fue un corresponsal de guerra cuyos diarios interesaron tanto a un editor que terminaron convertidos en una colección de siete libros de notable éxito. Esto lo animó a seguir escribiendo sobre sus experiencias, y entre otras novelas, en 1955 aparecería “Return to the Wood”, la cual interesó al dramaturgo, John Wilson, quien la convertiría en una obra teatral, y después de éste, Evan Jones la trasladaría a guion cinematográfico siendo, Joseph Losey, el encargado de dirigir la película con el título “REY Y PATRIA”.
El título es irónico, porque se trata de un chico inglés que, por el rey y por la patria, decide enlistarse en el ejército durante la Primera Guerra Mundial, y tras tres años de positivo servicio, un día gris durante un combate, tiene una crisis de miedo, su mente se obnubila y su ser reclama la huida… y al día siguiente, el soldadito termina en corte marcial donde podremos conocer la suerte de ‘justicia’ que a veces procede en las mayores instituciones.
El título es irónico, porque se trata de un chico inglés que, por el rey y por la patria, decide enlistarse en el ejército durante la Primera Guerra Mundial, y tras tres años de positivo servicio, un día gris durante un combate, tiene una crisis de miedo, su mente se obnubila y su ser reclama la huida… y al día siguiente, el soldadito termina en corte marcial donde podremos conocer la suerte de ‘justicia’ que a veces procede en las mayores instituciones.
Una serie de escenas, en las que las ratas hacen presencia en los cobertizos, entre los cadáveres de animales y en otros lugares, sirven de dura metáfora para ilustrar las respuestas condicionadas de muchas sociedades.
De nuevo, Dirk Bogarde, nos ofrece una fuerte actuación como el abogado que comprende con claridad el comportamiento de su defendido; Tom Courtenay, es Arthur James Camp, el joven que, si acaso tuviera la ocasión de volver a empezar, quién sabe qué pensaría ahora de su rey y de su patria; y Leo McKern, es la suerte de médico que juzga por sí mismo y no por lo que, con conocimiento de causa, indica la ciencia.
Con “REY Y PATRIA" , Joseph Losey aporta al cine otra obra de fuerte significado.
Título para Latinoamérica: "POR LA PATRIA”
De nuevo, Dirk Bogarde, nos ofrece una fuerte actuación como el abogado que comprende con claridad el comportamiento de su defendido; Tom Courtenay, es Arthur James Camp, el joven que, si acaso tuviera la ocasión de volver a empezar, quién sabe qué pensaría ahora de su rey y de su patria; y Leo McKern, es la suerte de médico que juzga por sí mismo y no por lo que, con conocimiento de causa, indica la ciencia.
Con “REY Y PATRIA" , Joseph Losey aporta al cine otra obra de fuerte significado.
Título para Latinoamérica: "POR LA PATRIA”
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