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Voto de TOM REGAN:
7
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7.4
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Documental. Bélico
Filmada como un falso documental, la película retrata el hipotético bombardeo nuclear en la ciudad inglesa de Rochester, el caos provocado por la evacuación forzada de la ciudad en medio del desconocimiento de las consecuencias de una guerra de esas características, y la lucha posterior de los escasos sobrevivientes para adaptarse a la nueva situación en el entorno radioactivo, y un mundo afectado en sus estructuras arquitectónicas y sociales. (FILMAFFINITY) [+]
12 de enero de 2025
12 de enero de 2025
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
10/10(10/01/25) Didáctico falso documental mediometraje británico que 20 años después de las bombas de Hiroshima y Nagasaki, retrata la hipótesis de que una gran bomba eclosionara sobre una población inglesa, con sus posteriores consecuencias. Escrita, dirigida y producida por Peter Watkins para la BBC, causó consternación dentro de la BBC y dentro del gobierno, retirada antes de la fecha de proyección provisional del 6 de octubre de 1965. La corporación dijo que "la BBC ha juzgado que el efecto de la película es demasiado horroroso para el medio de transmisión. Sin embargo, se mostrará a audiencias invitadas...". La película se estrenó en el National Film Theatre de Londres el 13 de abril de 1966, donde permaneció en cartelera hasta el 3 de mayo. Luego se proyectó en el extranjero en varios festivales de cine, incluido el de Venecia, donde ganó el Premio Especial. Ganó el Oscar a Mejor Largometraje Documental en 1967. La película fue finalmente televisada en Gran Bretaña el 31 de julio de 1985, durante la semana anterior al cuadragésimo aniversario del bombardeo de Hiroshima, el día antes de una nueva proyección de Threads.

Pero la cinta tiene su defecto en que se el ven las costuras, tiene arrugamiento por el paso de las décadas. Pues en realidad no deja de ser esa foto que pone en el paquete de tabaco para asustar sobre las consecuencias de algo malo (en este caso fumar). Es un panfleto que se sabe desde el principio lo que va a contar, nunca sorprende, lo sigues, pero nunca emociona, pues carece de asidero dramático. Quien va a estar a favor de la Guerra Nuclear? Es como si hacen un documental ficcionado sobre las consecuencias del cáncer de colon. Aun así, es apreciable como obra de agitar conciencias, que hay que entender en el contexto del momento, de que la gente pudieran entonces no ser conscientes de lo cerca que entonces estuvo de llegar la Hecatombe.
La historia se cuenta al estilo de un programa de noticias de revista. Oscila entre un pseudodocumental y una película dramática, con personajes que reconocen la presencia del equipo de cámara en algunos segmentos y otros (en particular el ataque nuclear) filmados como si la cámara no estuviera presente. La combinación de elementos también la califica como un mondo film (subgénero de películas documentales de explotación. Muchas películas mondo están hechas de manera que se parezcan a un pseudodocumental y, por lo general, representan temas, escenas o situaciones sensacionalistas). Presenta varios hilos diferentes que se alternan a lo largo de la película, incluida una cronología de estilo documental de los eventos principales, presenta imágenes de estilo reportaje de la guerra, los ataques nucleares y sus efectos en los civiles. Breves entrevistas contemporáneas, en las que se entrevista a transeúntes sobre lo que resulta ser su falta general de conocimiento de los problemas de la guerra nuclear; comentarios optimistas de figuras públicas que chocan con las otras imágenes de la película; y entrevistas ficticias con figuras clave a medida que se desarrolla la guerra. La película cuenta con una narración en off a cargo de Peter Graham y Michael Aspel, que describen los eventos representados como sucesos plausibles durante y después de una guerra nuclear. La película no se centra en las experiencias individuales, sino en la población británica en su conjunto, que depende de los preparativos del gobierno y no está totalmente convencida de los peligros de la guerra nuclear hasta las últimas horas antes del ataque. Esta dispersión generalizada hace que el drama humano se pierde entre no centrarse en una sub historia que habría dado peso emocional. El reparto estaba formado casi en su totalidad por actores aficionados y no profesionales, como prefería Watkins, y el casting se había realizado mediante serie de reuniones públicas varios meses antes; más de 350 actores finalmente participarían en la producción.
La historia se cuenta al estilo de un programa de noticias de revista. Oscila entre un pseudodocumental y una película dramática, con personajes que reconocen la presencia del equipo de cámara en algunos segmentos y otros (en particular el ataque nuclear) filmados como si la cámara no estuviera presente. La combinación de elementos también la califica como un mondo film (subgénero de películas documentales de explotación. Muchas películas mondo están hechas de manera que se parezcan a un pseudodocumental y, por lo general, representan temas, escenas o situaciones sensacionalistas). Presenta varios hilos diferentes que se alternan a lo largo de la película, incluida una cronología de estilo documental de los eventos principales, presenta imágenes de estilo reportaje de la guerra, los ataques nucleares y sus efectos en los civiles. Breves entrevistas contemporáneas, en las que se entrevista a transeúntes sobre lo que resulta ser su falta general de conocimiento de los problemas de la guerra nuclear; comentarios optimistas de figuras públicas que chocan con las otras imágenes de la película; y entrevistas ficticias con figuras clave a medida que se desarrolla la guerra. La película cuenta con una narración en off a cargo de Peter Graham y Michael Aspel, que describen los eventos representados como sucesos plausibles durante y después de una guerra nuclear. La película no se centra en las experiencias individuales, sino en la población británica en su conjunto, que depende de los preparativos del gobierno y no está totalmente convencida de los peligros de la guerra nuclear hasta las últimas horas antes del ataque. Esta dispersión generalizada hace que el drama humano se pierde entre no centrarse en una sub historia que habría dado peso emocional. El reparto estaba formado casi en su totalidad por actores aficionados y no profesionales, como prefería Watkins, y el casting se había realizado mediante serie de reuniones públicas varios meses antes; más de 350 actores finalmente participarían en la producción.
Era una década donde la Guerra fría estaba muy latente, donde la tensión fue constante, creyéndose la Guerra Nuclear estaba a punto de estallar. La escalada prebélica se daba en situaciones como la construcción del Muro de Berlín después de que las tropas comunistas y occidentales se apuntaran con barriles de tanques a través de las fronteras de Berlín; los comienzos de los conflictos en Indochina que llevaron a la Guerra de Vietnam; la Crisis de los Misiles de Cuba; la Primavera de Praga. Todo ello creó la paranoia de estar cercano el Apocalipsis. No solo se toma como referencia lo acaecido en Hiroshima y Nagasaki (20 años después las bombas eran aún más devastadoras), se mencionan para hacer retrato del la apatía nihilista tras las bombas, lo psíquico como impulsor del deterioro físico, también los bombardeos de aliados desproporcionados sobre las urbes alemanas de Dresde (la recolección de anillos de boda de los cadáveres para ayudar a su posterior identificación está vinculada explícitamente a una práctica similar observada después del bombardeo de Dresde en 1945) y Hamburgo.
A través de esta ucronía se hace un semblante desesperanzador de la Condición Humana, retratándola de indolente ante los problemacruciales, no dándole importancia al peligro nuclear la población. Esto en una dura crítica a las autoridades políticas que no han sabido/querido aleccionar a la sociedad, mejor mantenerla bajo un falso manto de felicidad. Mostrando lo peor de la naturaleza humana cuando está en el abismo, si falta de solidaridad, su egoísmo, su cainismo, su clasismo más toxicidades.
Cuando la bomba cae, el efecto no es tan malo como podría haber sido. Es una bomba pequeña, no alcanza su objetivo y explota en el aire a 65 kilómetros de distancia. Las cámaras siguen las consecuencias. Por cada médico hay más de 800 muertos. Se acaban los víveres. La policía está armada. En la zona donde cayó la bomba se desata una “tormenta de fuego”, como ocurrió en Dresde, Hamburgo e Hiroshima.
Cuando la bomba cae, el efecto no es tan malo como podría haber sido. Es una bomba pequeña, no alcanza su objetivo y explota en el aire a 65 kilómetros de distancia. Las cámaras siguen las consecuencias. Por cada médico hay más de 800 muertos. Se acaban los víveres. La policía está armada. En la zona donde cayó la bomba se desata una “tormenta de fuego”, como ocurrió en Dresde, Hamburgo e Hiroshima.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Watkins hábilmente gotea algunos testimonios punzantes durante el metraje. Como las declaraciones de un obispo anglicano, a favor de las armas nucleares, palabras polémicas por venir de alguien que debía salvaguardar la paz en su condición e clérigo, se podía pensar que Watkins atacaba de modo grotesco y gratuito en su condición de militante izquierdista al cristianismo, pero el director solo transpone citas auténticas, sacadas de la realidad. Hay otras entrevistas que se enfocan en lo pedagógico como la del doctor, o el psiquiatra.
En este sentido agitprop que es el metraje destacan las yuxtaposiciones, donde vemos los devastadores estragos de los ataques nucleares, saltamos a escuchar a un estratega de la RAND, comentando con banalidad que una tercera guerra mundial no necesariamente escalaría hasta una etapa que implicara "la destrucción definitiva de las ciudades" y, de hecho, que detener el conflicto antes de eso daría a los beligerantes alrededor de diez años de recuperación posbélica para prepararse para las siguientes cinco guerras mundiales. Exponiendo con esta edición aquello tan eterno de como los gerifaltes siempre han estado lejos del pueblo llano, al que utilizan como peones en sus elitistas partidas de ajedrez; Vemos el caos destructivo desolador en Canterbury, para cortar las palabras de dos obispos que hablan con trivialidad de las bombas, para volver al Horror de una familia quemándose hasta morir en su automóvil durante la tormenta de fuego de Rochester.
Hay una buena escenificación del momento de la explosión, la tormenta de fuego, ello rodando cámara en mano, cual reportero de guerra nervioso, con filmación granulada que potencia el realismo. Mostrando con brío el Averno con bomberos trabajando mientras son arrollados por el fuego (emulando lo sucedido en Dresde en 1945). Vemos cuerpos quemados, las ruinas de la ciudad, los rostros abrasados y desfigurados, el abatimiento general, cual zombis sin esperanza en el mañana. Se nos habla de cómo los cadáveres han de ser quemados rápidamente par ano generar enfermedades por la insalubridad. Vemos los amotinamientos reprendidos sumariamente en fusilamientos arbitrarios por las ‘autoridades’. Un médico explica que las víctimas con quemaduras en más del 50 por ciento de su cuerpo son puestas en la “sección de espera”, eufemismo de dejarlos varados por falta de medicamentos, pues estos se requieren para quienes tienen alguna posibilidad de vivir. Como símbolo del futuro sin futuro, vemos a uno niños demacrados por las quemaduras, y sin padres, a la pregunta de qué quieren ser de mayores, contestan que no quieren ser nada.
Apreciable, sobre todo para entenderla en el contexto en que se hizo. Gloria Ucrania!!!
PD. Gran parte de la filmación de la devastación posterior al ataque se rodó en el cuartel Grand Shaft, en Dover.
En este sentido agitprop que es el metraje destacan las yuxtaposiciones, donde vemos los devastadores estragos de los ataques nucleares, saltamos a escuchar a un estratega de la RAND, comentando con banalidad que una tercera guerra mundial no necesariamente escalaría hasta una etapa que implicara "la destrucción definitiva de las ciudades" y, de hecho, que detener el conflicto antes de eso daría a los beligerantes alrededor de diez años de recuperación posbélica para prepararse para las siguientes cinco guerras mundiales. Exponiendo con esta edición aquello tan eterno de como los gerifaltes siempre han estado lejos del pueblo llano, al que utilizan como peones en sus elitistas partidas de ajedrez; Vemos el caos destructivo desolador en Canterbury, para cortar las palabras de dos obispos que hablan con trivialidad de las bombas, para volver al Horror de una familia quemándose hasta morir en su automóvil durante la tormenta de fuego de Rochester.
Hay una buena escenificación del momento de la explosión, la tormenta de fuego, ello rodando cámara en mano, cual reportero de guerra nervioso, con filmación granulada que potencia el realismo. Mostrando con brío el Averno con bomberos trabajando mientras son arrollados por el fuego (emulando lo sucedido en Dresde en 1945). Vemos cuerpos quemados, las ruinas de la ciudad, los rostros abrasados y desfigurados, el abatimiento general, cual zombis sin esperanza en el mañana. Se nos habla de cómo los cadáveres han de ser quemados rápidamente par ano generar enfermedades por la insalubridad. Vemos los amotinamientos reprendidos sumariamente en fusilamientos arbitrarios por las ‘autoridades’. Un médico explica que las víctimas con quemaduras en más del 50 por ciento de su cuerpo son puestas en la “sección de espera”, eufemismo de dejarlos varados por falta de medicamentos, pues estos se requieren para quienes tienen alguna posibilidad de vivir. Como símbolo del futuro sin futuro, vemos a uno niños demacrados por las quemaduras, y sin padres, a la pregunta de qué quieren ser de mayores, contestan que no quieren ser nada.
Apreciable, sobre todo para entenderla en el contexto en que se hizo. Gloria Ucrania!!!
PD. Gran parte de la filmación de la devastación posterior al ataque se rodó en el cuartel Grand Shaft, en Dover.
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