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España España · Villanueva de los Infantes
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Voto de PirataDelEspacio:
4
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4
Serie de TV. Thriller. Terror. Fantástico. Drama Serie de TV (2025-2026). Quinta temporada. 8 episodios. Otoño de 1987. Hawkins sigue marcada por la apertura de los portales, y nuestros protagonistas comparten un único objetivo: encontrar a Vecna y acabar con él. Pero ha desaparecido; nadie sabe dónde está ni cuáles son sus planes. Para complicar aún más las cosas, el Gobierno ha puesto la ciudad en cuarentena militar y ha intensificado la búsqueda de Once, que se ve obligada a ... [+]
28 de diciembre de 2025
226 de 272 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Os acordáis de Stranger Things? Los hermanos Duffer tampoco.

No, ahora en serio, ¿os acordáis de la primera temporada de Stranger Things? Ni la 2, ni la 3, ni la 4, ni muchísimo menos la 5. Estoy hablando de esa serie autoconclusiva, de 8 capítulos, que era la primera gran apuesta a nivel global de una plataforma que acababa de aterrizar en España. El Nerfli, que estaba muy bien, porque por el módico precio de 8 tenías acceso ilimitado a un buen catálogo de series y películas de prácticamente cualquier franquicia, puesto que era una empresa aparte de las distribuidoras, su negocio era otro, y en todo caso competía con los exhibidores de cine y las televisiones lineales. Ah, ¡qué tiempos aquellos!

Pues el primer pelotazo realmente global de aquella plataforma, nadie se lo esperaba. Porque era un producto un tanto de nicho, incluso autoral, me atrevería a decir. Cuyo único reclamo para el público general era el regreso a la interpretación de Winona Ryder, junto a un casting infantil acertadísimo. El resto de la propuesta era café para muy cafeteros: un homenaje al cine de los 80, con un acabado muy cuidado tanto en la narrativa, como en la fotografía, como en el montaje; pero que además era un thriller dramático tremendo, con una madre desesperada buscando a su hijo secuestrado, siendo la única persona que se agarra a una explicación que parece ser la única que tiene sentido pero a la vez es completamente ilógica. Y a su vez, la pandilla de amigos de su hijo intentan procesar la pérdida y lo inexplicable de la situación buscando respuestas en las fantasías de sus películas y juegos de mesa. Todo ello con el elemento sobrenatural, misterioso, fantástico y terrorífico como telón de fondo. Vamos, una cosa verdaderamente exquisita. El problema es que se convirtió en tal fenómeno sin parangón, que hubo que hacer más entregas. Y claro, bien por exigencias de Netflix o incluso de la propia sociedad que estaba transformado, hubo que adaptarla. Ya no cabía un producto de autor. Tenía que ser mainstream. Tenía que hablarle a la generación adolescente de Tiktok, los "ships" y los amantes de lo friki, dejó de ser algo de nicho para convertise en sujeto de Funkos y colmar las estanterías de la Fnac.
De manera que ahora tenemos una serie profundamente impersonal, que podría ser Stranger Things como podría ser cualquier otra cosa. Los personajes simplemente deambulan por ahí sin contribuir lo más mínimo a la trama. Puedes eliminar cualquiera de ellos, que el desarrollo de los acontecimientos seguirá siendo el mismo hasta el episodio final. Todo es relleno, nada es relevante, y las 10 horazas de metraje consisten básicamente en personajes contándose la trama los unos a los otros. Y la personalidad de cada uno de ellos acaba siendo una mera caricatura que se ajusta a lo que va necesitando el guion. A la par que se van intercalando infinidad de flashbacks de cosas que han pasado desde el primer capítulo de la primera temporada hasta hace escasos 5 minutos, para que ningún teenager medio lelo con déficit de atención se pierda y saturando e irritando profundamente al espectador no acostumbrado a tiktok.

Luego está el tema de que monstruos como el demogorgon, ese enigmático ser indescifrable e invencible que cada vez que aparecía en la primera temporada significaba un destino terrible. Ahora no supone ni la más mínima amenaza, y como máximo le puede hacer un pequeño arañazo a los personajes principales. Eso si no se lo cargan antes de una pedrada, con un cristal roto, o simplemente pegándole una patada. En la primera temporada solo lo pudo vencer Eleven, y sacrificándose. Ahora si le soplas fuerte lo mismo coge un constipado y palma.
Millie Bobby Brown & David Harbour
Pero de este mal ya ha sufrido la serie por antonomasia de "caso sin resolver en un pueblo perdido de la América profunda con adolescentes de por medio y elementos sobrenaturales". Porque aquel maravilloso y magistral episodio piloto de Twin Peaks, poco tiene que ver con el capítulo de "Miss Twin Peaks" cercano al final de su segunda temporada, realizado cuando ya el gran David Lynch había abandonado la serie, completamente hastiado, y todo había perdido ya su sentido. En el caso de Stranger Things, los hermanos Duffer siguen al pie del cañón, hasta el final, hasta el hundimiento del barco. Pero aún así, hace tiempo que esto dejó de ser lo que era.

Y el capítulo final acaba siendo insultantemente previsible y facilón, pero por eso mismo muy lógico con lo que ha sido esta última temporada. Precisamente por lo que comentaba antes, esa batalla final me parece incoherente y traicionera con las dos primeras temporadas de la serie (y también las dos siguientes, obviando los descabellados tirabuzones con la trama de los rusos). En líneas generales, la cuarta temporada me parecía mucho más definitiva, y el capítulo final solo confirma lo irrelevante que ha sido la última temporada de Stranger Things. Si alguien se anima a seguirme por el bosque oscuro hasta la zona de spoilers, podrá leer como me cago sucesivas veces en San Agapito.

En resumidas cuentas, la octava temporada de Juego de Tronos... Versión Stranger Things. Todo se acaba (horrorosamente mal, pero se acaba) al menos hasta que en un par de años empiecen a bombardearnos con spin-off, secuelas y refritos recalentados hasta la extenuación. De momento parece que con esto, la etapa de la nostalgia por los 80 llega a su fin. Lo que nos depare a partir de ahora el entretenimiento, entre tanta inteligencia artificial y sobredosis de "contenido", da más miedo que Vecna, desde luego.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
— Vecna es idiota. Tiene poder absoluto para mandar a sus esbirros demogorgons cada vez que quiera, a matar de un plumazo a todos los personajes que podrían acabar con él... Y no lo hace porque patata.

— Eleven tuvo una trama bien larga en la temporada 4 consistente en recuperar y fortalecer sus poderes, pero aquí cada vez que mueve algo con la mente le da un bajón de azúcar y es prácticamente inútil, simplemente porque al guion no le viene bien.

— Para contrarrestar la poca sangre de Eleven traen de vuelta a Kali, la otra niña con poderes de la temporada 2. Un personaje que nadie hubiera echado de menos, pero que aparece de nuevo solo para dar por saco, estorbar a los otros protagonistas, y finalmente morir entre terribles sufrimientos. Pues vale.

— Pero que nadie se preocupe, que ante la inutilidad de Eleven y su "hermana", los guionistas se sacan de la manga que Will también tiene poderes. Concretamente el poder del "deus ex machina", que sirve únicamente para salvar a sus amigos en escenas chorras que de otra forma serían irremediables.
— La sexualidad de Will lleva siendo explorada desde el primer capítulo de la serie, y se hizo explícita en la temporada 4. Pero cuando ahora decide salir del armario públicamente en la serie, reúne a un grupo de una veintena de personas entre las que se encuentran completos desconocidos a los que literalmente ha hecho llamar para hacer más incómodo todavía un momento que para él supuestamente es íntimo y vulnerable. Lo cual obvia completamente el estigma que suponía salir del armario en los años 80. Eliminar esa parte, o no tratarla con la debida sensibilidad, me parece un insulto a la lucha del colectivo LGTBI+, y le resta importancia a los derechos conseguidos. No me extraña, así, que la juventud acabe votando lo que acaba votando, si piensa que todo esto no ha sido fruto de una gran reivindicación que no ha acabado de consolidarse hasta hace prácticamente tres días.

— Aunque sobran muchísimos personajes, se elimina cualquier trama que no tiene que ver con el misterio. ¿Donde esta la madre de Max, con su hija en coma, por ejemplo? Escenas y subtramas como la del padre de Will y Jonathan, en la primera temporada, ya no tienen cabida en la serie. Pasar de aquello a cómo se utiliza en el episodio final el trauma de Hopper con la trágica enfermedad de su hija es para darse cabezazos contra la pared.

— Los militares en esta temporada, con Linda Hamilton a la cabeza, baten el récord de villanos más absurdamente irrelevantes, que hasta ahora ostentaban los Caballeros de Ren del episodio IX de Star Wars.

— Y finalmente tenemos la trama de los niños secuestrados, motor de esta última temporada. Desde el principio, la relación de los niños con el misterio ha sido el corazón de Stranger Things, y recuperar ese espíritu me parece un acierto. El problema vuelve a ser que los niños en las primeras temporadas no se subestimaban, ni se trataban como idiotas. Los niños de esta nueva temporada son clichés con patas, insufribles.

— Si hay que romper una lanza a favor del último capitulo, hagámoslo en las secuencias finales, con las que es casi imposible no emocionarse si se ha seguido la serie desde sus comienzos. Pero también hay que decir que fracasa estrepitosamente en su pirotecnia y la sonrojante batalla contra el monstruo colosal en la que todo el mundo escapa con una sonrisa y sin un rasguño, consiguiendo derrotar a la entidad cósmica malvada sin complicación alguna y en apenas media hora. Y en el Upside Down, que solía ser un lugar amenazante, ahora a los protagonistas (que van todos de excursión, ya me diréis que pintan ahí la pobre Joyce o el profesor de ciencias) no les molesta ni un triste demogorgon.

Y desde luego, nadie será capaz de defenderme que la mejor solución para cerrar esta historia sea a dinamitazo limpio. Al menos antes de inmolarse Eleven podía haber gritado "Yipikayei, hijos de p..." y hubiera tenido su punto, que La jungla de cristal también es de los 80.
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