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Voto de JVMarq:
10
Voto de JVMarq:
10
Serie de TV. Animación Serie de TV (1983-1986). 175 episodios. Serie anime basado en el popular manga homónimo creado por Yoichi Takahashi en 1981. La historia comienza cuando Tsubasa Ozora (Oliver), de 12 años de edad, se muda a Shizuoka. El chaval tiene la ilusión de jugar con el equipo más famoso de esa ciudad: el Shutetsu, en el cual milita el mejor portero de la liga nacional: Genzo Wakabayashi (Benji). Sin embargo, el protagonista tendrá que entrenar ... [+]
25 de junio de 2008
101 de 110 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una pregunta asalta mi mente cuando me dispongo a escribir la critica, ¿Puedo ser objetivo con la serie de ese par de campeones llamados Oliver y Benji?. La respuesta esta en la puntuación. Y es que ser objetivo o ser justo es imposible en esta vida.
Cuando una serie o una película llegan a tu vida en el justo momento iniciático del despertar hacia todo en general y encima en ese momento, te apasionaba como casi nada podía hacerlo, no existe la necesidad de destruir tus vivencias, criticando los defectos que por todos son conocidos, con el paso de los años.
Cuando recuerdas como esperabas a las ocho de aquellas tardes en las que anochecía rápidamente, el enfrentamiento entre aquellos amos del balón, antes de irte a dormir pensado en ese Benji, el que las paraba con la gorra, corriendo hacia el segundo palo, el balón todavía estaba en el medio campo pero daba igual, finalmente se estiraba y ahí te dejaban con el culo torcido hasta el siguiente episodio.
Y te ibas a dormir preguntándote si entraría la pelotita, al día siguiente comentando la jugada con los compañeros que estaban tan emocionados como tu.
Y ese Oliver volviendo al campo a la heroica, jugándose el poder volver a jugar al fútbol, como llegaba en la segunda parte en la que parecía todo perdido y revolucionaba el partido. El arbitro pitaba tiempo muerto y sus compañeros iban a hablar con el de uno en uno.
Eran otros tiempos. Tiempos en los que al entrenador no se le pasaba por la cabeza cambiar a Oli para que aquellos mantas (con coraje y corazón eso si) no se quedaran encima en inferioridad numérica. Y Roberto Zedinho con sus gafas oscuras, comentando el sacrificio de la estrella y el espíritu de equipo.
De todas formas siempre estaban Tom Baker (el viajero) y el bueno de Bruce para parar los balones con la cabeza y anda que no se cebaban con el. Pero el tío todos sabemos como se crecía cuando estaban en el peor momento, aunque el mismo hubiera metido un gol en propia meta. Siempre se redimía de sus pecados, porque nunca se rendía.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Tiempos en los que Mark Lenders (grande) campaba a sus anchas, a hostia limpia todo sea dicho, por aquellos campos. Pase de Mellow y a ver quien era el guapo que le paraba cuando se ponía en plan tren arrollando todo a su paso. Los defensas caían como moscas a su paso, de dos en dos y en mitad del campo decía "por mis huevos que lo meto". Ese clásico tiro del tigre, que se marcaba el crack arrollando a tres defensas y que acababa entrando con portero incluido.
Después el entrenador y sus compañeros se cagaban en sus muertos por ser un chupón de la hostia, pero y lo que molaba que, ¿eh?. Siempre fue un rebelde, un solitario, un James Dean de la vida.
Además si le robaban el balón siempre estaba ahí ese seguro de vida llamado Ed Warner (como usaba los palos para impulsarse), para salvar la papeleta. Bueno, salvo si Oliver estaba en el campo, en ese caso le caían dos o tres chicharros mínimo.
En el lado opuesto, estaba Philip Callaghan pregonando lo de juego en equipo, para que después viniera Lenders pasando a todo su equipo como una apisonadora.
Tiempos en los que los gemelos Derrick te montaban unas filigranas aéreas que ni el barón rojo en sus mejores tiempos. Tiempos en los que al pobre Julian Ross le daba un jamacuco cada cinco minutos, mano al pecho y la patata que no respondía.
Tiempos de sugus, bollicaos, bocatas de tortilla de patatas, de aquellas jugadas flipadas en el recreo, de catapultas infernales, de tiros combinados con el amigo del alma en aquellos campos de futbito que comparados con los de la serie, siempre se nos hacían pequeños, al contrario que nuestros sueños.
Eran otros tiempos.
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