Añadir a mi grupo de amigos/usuarios favoritos
Puedes añadirle por nombre de usuario o por email (si él/ella ha accedido a ser encontrado por correo)
También puedes añadir usuarios favoritos desde su perfil o desde sus críticas
Nombre
Crear nuevo grupo
Crear nuevo grupo
Modificar información del grupo
Aviso
Aviso
Aviso
Aviso
El siguiente(s) usuario(s):
Group actions
- Recomendaciones
- Estadísticas
- Sus votaciones a categorías
- Contacto
-
Compartir su perfil
Voto de ElTercerLumier:
4
Voto de ElTercerLumier:
4
6.4
6,916
Comedia. Ciencia ficción
Una noche oscura. Un restaurante abarrotado. Un hombre con un detonador irrumpe proclamando que viene del futuro. Es la 117.ª vez que regresa con la misma misión. Antes de que se acabe el tiempo, debe reclutar a un grupo de clientes del restaurante claramente no cualificados para detener el inminente apocalipsis de la inteligencia artificial y salvar a la humanidad de los peligros de las redes sociales. ¿El problema? Todo está en su ... [+]
25 de agosto de 2026
25 de agosto de 2026
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
El arranque engancha, hay que reconocerlo. Un tipo aparece en una cafetería de Los Ángeles diciendo que viene del futuro, que es la 117ª vez que lo intenta, y empieza a elegir a su equipo entre los clientes: tú sí, tú no, tú tampoco. La primera en apuntarse es Juno Temple, porque su hijo le ha dicho que vaya y ayude a ese hombre. La segunda, cuando nadie más se mueve, es la chica con alergia al wifi. Esa imagen inicial tiene algo, una energía disparatada que te hace pensar que la película sabe adónde va.
Luego viene la parte de los capítulos. La película para y dedica bloques enteros a contar qué le pasa a cada uno antes de que llegue la misión: la pareja de profesores acosados por alumnos convertidos en zombis de móvil, la madre que perdió a su hijo en un tiroteo normalizado hasta el absurdo y que lo recupera como clon, la chica que sangra por la nariz cuando hay wifi cerca y tiene que ir dejando trabajos porque cada vez hay más tecnología y más cerca. La estructura recuerda a Weapons, esa película en la que una vieja medio bruja desencadena el caos en un pueblo y la historia te va contando cómo afecta a cada personaje por separado antes de que todo explote. Hay también un aire a Tarantino en eso de los capítulos con título propio, aunque tampoco hay que exagerar la comparación.
Luego viene la parte de los capítulos. La película para y dedica bloques enteros a contar qué le pasa a cada uno antes de que llegue la misión: la pareja de profesores acosados por alumnos convertidos en zombis de móvil, la madre que perdió a su hijo en un tiroteo normalizado hasta el absurdo y que lo recupera como clon, la chica que sangra por la nariz cuando hay wifi cerca y tiene que ir dejando trabajos porque cada vez hay más tecnología y más cerca. La estructura recuerda a Weapons, esa película en la que una vieja medio bruja desencadena el caos en un pueblo y la historia te va contando cómo afecta a cada personaje por separado antes de que todo explote. Hay también un aire a Tarantino en eso de los capítulos con título propio, aunque tampoco hay que exagerar la comparación.

El problema es que ninguno de esos hilos se remata bien. Unos quedan a medias, otros directamente se olvidan, y algunos no tienen mucho sentido ni cuando los cuentan. El guion mezcla muchas cosas pero no sabe hilarlas, y eso se nota desde bastante pronto.
Rockwell está sobreactuado, pero dentro de lo ilógico del asunto no desentona. Es el que carga con el peso de todo y lo aguanta, que ya es bastante mérito en una película así.
Desde que salen del bar hasta que llegan a la casa del niño, la cosa se convierte en una sucesión de situaciones ridículas que parecen sacadas de una comedia de golpes para críos. Gente que muere por tonterías, situaciones de las que salen de la forma más idiota, un gato gigante que parece una jirafa. A mí me pareció relleno, y relleno bastante flojo.
Peña y su compañera pasan sin pena ni gloria. La que sí tiene algo es Juno Temple, la madre del chico del tiroteo, sobre todo en el momento en que le dan a escuchar una voz y le dicen que es su hijo, que está ahí dentro de algún aparato y que sabe lo que es y como rematarlo. Ya lo hemos visto en otras películas, pero al menos tiene algo de intención. El chaval que supuestamente va a crear la superinteligencia artificial parece generado con IA él mismo, no da ninguna sensación de estar viendo a un ser humano.
Rockwell está sobreactuado, pero dentro de lo ilógico del asunto no desentona. Es el que carga con el peso de todo y lo aguanta, que ya es bastante mérito en una película así.
Desde que salen del bar hasta que llegan a la casa del niño, la cosa se convierte en una sucesión de situaciones ridículas que parecen sacadas de una comedia de golpes para críos. Gente que muere por tonterías, situaciones de las que salen de la forma más idiota, un gato gigante que parece una jirafa. A mí me pareció relleno, y relleno bastante flojo.
Peña y su compañera pasan sin pena ni gloria. La que sí tiene algo es Juno Temple, la madre del chico del tiroteo, sobre todo en el momento en que le dan a escuchar una voz y le dicen que es su hijo, que está ahí dentro de algún aparato y que sabe lo que es y como rematarlo. Ya lo hemos visto en otras películas, pero al menos tiene algo de intención. El chaval que supuestamente va a crear la superinteligencia artificial parece generado con IA él mismo, no da ninguna sensación de estar viendo a un ser humano.

Sam Rockwell
El giro del final, que la chica alérgica a la tecnología resulta más importante de lo que pensamos, sí sorprende. Pero llega tarde y se resuelve rápido, que es el problema de toda la segunda hora: veinte minutos de arranque que funcionan, veinte o veinticinco de desenlace apresurado, y en medio un montón de escenas que no van a ningún sitio.
Le sobra más de media hora, como mínimo.
La intención es clara: una crítica satírica y bastante exacerbada de la dependencia tecnológica, de cómo afecta ya a la sociedad y de adónde puede llevar si se va al extremo. Los chicos que no funcionan sin móvil, una IA tan persuasiva que convence a la gente de que la realidad que tiene es peor que la que ella le puede ofrecer, personas que prefieren vivir en un mundo que no existe antes que seguir siendo personas. El diagnóstico está ahí. El problema es que todo eso ya lo hemos visto, y mejor hecho. Black Mirror lleva años contando exactamente esto, episodio a episodio, con mucha más precisión y sin necesitar dos horas y cuarto para decirlo. Lo que aquí parece una mezcla ambiciosa de ideas acaba sintiéndose más bien como un copia y pega mal ensamblado que no acaba de convencer.
Mucha gente la ha puesto bien en Filmaffinity y en otros sitios. Creo que se han divertido y poco más, que también es legítimo. Pero vista con un poco de distancia, es una película que no sabe lo que quiere ser: comedia negra, distopía, road movie apocalíptica, viaje en el tiempo. Todo eso junto y nada del todo. Cuando un director no tiene claro qué película está haciendo, eso acaba calándose en cada escena, y aquí se nota. Fallida, para mí.
Le sobra más de media hora, como mínimo.
La intención es clara: una crítica satírica y bastante exacerbada de la dependencia tecnológica, de cómo afecta ya a la sociedad y de adónde puede llevar si se va al extremo. Los chicos que no funcionan sin móvil, una IA tan persuasiva que convence a la gente de que la realidad que tiene es peor que la que ella le puede ofrecer, personas que prefieren vivir en un mundo que no existe antes que seguir siendo personas. El diagnóstico está ahí. El problema es que todo eso ya lo hemos visto, y mejor hecho. Black Mirror lleva años contando exactamente esto, episodio a episodio, con mucha más precisión y sin necesitar dos horas y cuarto para decirlo. Lo que aquí parece una mezcla ambiciosa de ideas acaba sintiéndose más bien como un copia y pega mal ensamblado que no acaba de convencer.
Mucha gente la ha puesto bien en Filmaffinity y en otros sitios. Creo que se han divertido y poco más, que también es legítimo. Pero vista con un poco de distancia, es una película que no sabe lo que quiere ser: comedia negra, distopía, road movie apocalíptica, viaje en el tiempo. Todo eso junto y nada del todo. Cuando un director no tiene claro qué película está haciendo, eso acaba calándose en cada escena, y aquí se nota. Fallida, para mí.
Últimas personas consultadas
US
Canadá
México
España
UK
Irlanda
Australia
Argentina
Chile
Colombia
Uruguay
Paraguay
Perú
Ecuador
Venezuela
Costa Rica
Honduras
Guatemala
Bolivia
Rep. Dominicana