Buena suerte, diviértete, no mueras
2025 

6.4
6,836
Comedia. Ciencia ficción
Una noche oscura. Un restaurante abarrotado. Un hombre con un detonador irrumpe proclamando que viene del futuro. Es la 117.ª vez que regresa con la misma misión. Antes de que se acabe el tiempo, debe reclutar a un grupo de clientes del restaurante claramente no cualificados para detener el inminente apocalipsis de la inteligencia artificial y salvar a la humanidad de los peligros de las redes sociales. ¿El problema? Todo está en su ... [+]
5 de abril de 2026
5 de abril de 2026
94 de 103 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hay ciertos subgéneros, como le puede ocurrir al cyberpunk, que, a pesar de haber tenido un gran apogeo, deben renovarse si no quieren perder el interés del espectador debido a que llega un momento en el que parecen estar estancados tanto conceptual como narrativamente. No obstante, el caso del “time loop” no ha entrado todavía en esa fase de agotamiento. Una de las razones del éxito de este subgénero es lo bien que se asocia con otros géneros mainstream, obteniendo generalmente buenos resultados; desde la comedia romántica “Atrapado en el tiempo”, pasando por el cine bélico “Al filo del mañana”, incluso lidiando con el terror teen “Feliz día de tu muerte” o “Las últimas supervivientes”, hasta algún thriller más dramático y oscuro “Los cronocrímenes”.
El guionista Matthew Robinson parece ser consciente de que parte del éxito de este recurso narrativo radica en someterlo a una constante evolución (no necesariamente una reinvención) si no quiere oxidarse y perder relevancia. Lo que parece haber ideado para “Buena suerte, pásalo bien, no mueras” es formular una hibridación entre varios ejemplos precursores (con “Looper” como referencia cada vez más presente a medida que avanza la trama), añadiendo una crítica social exagerada pero efectiva, salpicándolo todo de humor rebelde, anarquía y Sam Rockwell. Un Gore Verbinsky en plena forma, con casi una década a sus espaldas alejado de las cámaras, intentará darle forma a este arriesgado y vertiginoso proyecto.
El guionista Matthew Robinson parece ser consciente de que parte del éxito de este recurso narrativo radica en someterlo a una constante evolución (no necesariamente una reinvención) si no quiere oxidarse y perder relevancia. Lo que parece haber ideado para “Buena suerte, pásalo bien, no mueras” es formular una hibridación entre varios ejemplos precursores (con “Looper” como referencia cada vez más presente a medida que avanza la trama), añadiendo una crítica social exagerada pero efectiva, salpicándolo todo de humor rebelde, anarquía y Sam Rockwell. Un Gore Verbinsky en plena forma, con casi una década a sus espaldas alejado de las cámaras, intentará darle forma a este arriesgado y vertiginoso proyecto.

Haley Lu Richardson, Michael Peña, Zazie Beetz & Juno Temple
Lejos de ser una película redonda (la perfección no tiene cabida en este subgénero) su apuesta nos ofrece suficientes elementos para quedarte con ella sin dejar de verle las costuras. El arranque de la película es eléctrico, principalmente por la irrupción del siempre impagable Sam Rockwell en pantalla. Nuestro protagonista, cuya estética y cuestionable sabiduría conecta directamente con el Robin Williams de “El Rey Pescador”, es literalmente una bomba de relojería, que en seguida nos pone en contexto de la trama principal y va a establecer la pauta general irreverente que está por venir. Esta declaración de intenciones funciona como termómetro de tolerancia hacia el conjunto.
La mayor virtud en la puesta en escena de Verbinski estriba en cómo desmonta cualquier idea preconcebida sobre bucles temporales que el espectador tenga asentado en su memoria cinéfila. Logra darle una vuelta de tuerca intercalando distintos arcos de protagonistas con la historia principal. Por lo que la cinta se convierte en un “metabucle” que, tomando como núcleo a "Looper" (recuperando el concepto de infante mesiánico capaz de desencadenar el colapso global), fusiona el determinismo del “héroe” presente en “Al filo del Mañana” y “Doce Monos” con pseudo episodios de comedia negra que parecen sacados de “Black Mirror”.
La mayor virtud en la puesta en escena de Verbinski estriba en cómo desmonta cualquier idea preconcebida sobre bucles temporales que el espectador tenga asentado en su memoria cinéfila. Logra darle una vuelta de tuerca intercalando distintos arcos de protagonistas con la historia principal. Por lo que la cinta se convierte en un “metabucle” que, tomando como núcleo a "Looper" (recuperando el concepto de infante mesiánico capaz de desencadenar el colapso global), fusiona el determinismo del “héroe” presente en “Al filo del Mañana” y “Doce Monos” con pseudo episodios de comedia negra que parecen sacados de “Black Mirror”.

A pesar de que tanto la historia principal como los diferentes hilos narrativos tienen suficiente enjundia, hay un momento en el que el espectador desconecta de la trama principal y se pierde en estas subtramas. Aunque estos “capítulos” dentro de la película mantienen el interés, se diluye parte de la identidad que tenía como unidad y se vuelve caprichosa en cuanto a qué historias merecen ser contadas y cuáles no, ya que hay personajes de los que no conoceremos el contexto.
Sin embargo, se nota que Robinson, al igual que muchos de nosotros, es buen conocedor en términos narrativos del cine de Tarantino (al menos de su primera etapa) y en ese tramo final entenderemos que no estábamos asistiendo a un maratón random de “Black Mirror” sino que esas historias eran necesarias para poder dar coherencia (siempre en términos relativos) al eje central.
El film no es ni la mejor película de bucles temporales ni la mejor película de Verbinski (“Rango” sigue un peldaño por encima) pero sí acaba siendo una revisión satisfactoria del género que incluye suficientes elementos para seguir pensando que la fórmula todavía no está agotada y que el bucle, lejos de cerrarse, sigue más que abierto.
Sin embargo, se nota que Robinson, al igual que muchos de nosotros, es buen conocedor en términos narrativos del cine de Tarantino (al menos de su primera etapa) y en ese tramo final entenderemos que no estábamos asistiendo a un maratón random de “Black Mirror” sino que esas historias eran necesarias para poder dar coherencia (siempre en términos relativos) al eje central.
El film no es ni la mejor película de bucles temporales ni la mejor película de Verbinski (“Rango” sigue un peldaño por encima) pero sí acaba siendo una revisión satisfactoria del género que incluye suficientes elementos para seguir pensando que la fórmula todavía no está agotada y que el bucle, lejos de cerrarse, sigue más que abierto.
11 de marzo de 2026
11 de marzo de 2026
85 de 107 usuarios han encontrado esta crítica útil
Porque te engancha desde el primer minuto, con un Sam Rockwell que clava su papel, algo desatado e histriónico, haciendo de un John Connor que en vez de luchar contra un androide, en esta ocasión lucha contra lo que en un futuro lo podría crear, la inteligencia artificial y la estupidez humana, y sobre esto último, se ceba a sus anchas (luego sigo con el tema).
Gore Verbinski sabe hacer su trabajo, un director que comenzó rodando video-clips de bandas como los geniales Bad Religion, y luego afamado por 'Piratas del Caribe' (no demasiado de mi agrado, lo siento, aunque las haya visto). Otro aplauso para el guionista, que por cierto, tiene en su haber la apocalíptica y recomendable 'De amor y monstruos', y ojo.., la peli de Dora la Exploradora (hay que meter la cabeza de alguna manera, recordemos que por ejemplo DiCaprio comenzó su carrera en Critters 3, aunque fuera un chavalín).
El rol principal lo lleva Sam Rockwell, pero los secundarios están a la altura, buenos trabajos de todos ellos (Haley Lu, Peña, Temple y algo desaprovechada Zazie Beetz), con una estupenda fotografía y buenos planos, aunque en ocasiones demasiado oscura, pero tengamos en cuanta que casi todo el metraje ocurre en una zona urbana poco lujosa durante la noche.
Gore Verbinski sabe hacer su trabajo, un director que comenzó rodando video-clips de bandas como los geniales Bad Religion, y luego afamado por 'Piratas del Caribe' (no demasiado de mi agrado, lo siento, aunque las haya visto). Otro aplauso para el guionista, que por cierto, tiene en su haber la apocalíptica y recomendable 'De amor y monstruos', y ojo.., la peli de Dora la Exploradora (hay que meter la cabeza de alguna manera, recordemos que por ejemplo DiCaprio comenzó su carrera en Critters 3, aunque fuera un chavalín).
El rol principal lo lleva Sam Rockwell, pero los secundarios están a la altura, buenos trabajos de todos ellos (Haley Lu, Peña, Temple y algo desaprovechada Zazie Beetz), con una estupenda fotografía y buenos planos, aunque en ocasiones demasiado oscura, pero tengamos en cuanta que casi todo el metraje ocurre en una zona urbana poco lujosa durante la noche.

Pensaba que se me haría larga cuando ví que sobrepasaba las dos horas, pero no, me pareció ligera, ya que no hay demasiado relleno, e incluso pensé al terminar que habría tenido que ser recortada para no ser un peñazo de más de tres horas.
Buenos momentos durante toda la película, con historias de varios de los personajes respecto a la posible clonación de personas en un futuro (joder, puntazo lo del anuncio al día, no explico nada, pero soberbio), y sobre todo, gran crítica tanto a las últimas generaciones como a las existentes, con la puñetera dependencia de los móviles, y ahora más aún con la existencia de la IA/AI; ya para que se va a aprender nada? ya hace décadas los profesores se quejaban de la invención de las calculadoras, decían que a partir de ahí, la gente no sabría coger un papel y hacer una suma ni una multiplicación con más de dos dígitos. Pues ahí vamos.., en breve desaparecerán los concursos televisivos de cultura, o quizás los adapten para ver quién es más rápido/a tecleando.
Buenos momentos durante toda la película, con historias de varios de los personajes respecto a la posible clonación de personas en un futuro (joder, puntazo lo del anuncio al día, no explico nada, pero soberbio), y sobre todo, gran crítica tanto a las últimas generaciones como a las existentes, con la puñetera dependencia de los móviles, y ahora más aún con la existencia de la IA/AI; ya para que se va a aprender nada? ya hace décadas los profesores se quejaban de la invención de las calculadoras, decían que a partir de ahí, la gente no sabría coger un papel y hacer una suma ni una multiplicación con más de dos dígitos. Pues ahí vamos.., en breve desaparecerán los concursos televisivos de cultura, o quizás los adapten para ver quién es más rápido/a tecleando.

Sam Rockwell
Me lío, me lío y desvarío, pero también tengo que decir que culpa de ello los tienen los que dirigen el cotarro. Ves el precio de un libro que quieres leer, y piensas.., joder, ya lo busco luego en internet y lo leo en la tablet. Que suban los precios de la gasolina o del 'carrito de la compra', pues es cosas de la época en la que vivimos, pero el precio de la cultura? Quizás nos quieran tener como ya somos, tontos sumisos y robotizados. Sigo desvariando, perdón.
Estupenda película, la recomiendo aunque quizás los jóvenes estén mirando tiktoks o Insta si se ve en familia y luego pidan por una app una pizza o una hamburguesa para comérsela encerrados en su habitación chateando con personas que nunca han visto o ya incluso irreales.
Me he quedado agustito soltanto algo de mierda (creo que de casi mil críticas, esta que ya te aburre va a ser la más extensa y coñazo), aunque creo que mejor se quedó Gore Verbinski rodando esta película.
Wolf.
Estupenda película, la recomiendo aunque quizás los jóvenes estén mirando tiktoks o Insta si se ve en familia y luego pidan por una app una pizza o una hamburguesa para comérsela encerrados en su habitación chateando con personas que nunca han visto o ya incluso irreales.
Me he quedado agustito soltanto algo de mierda (creo que de casi mil críticas, esta que ya te aburre va a ser la más extensa y coñazo), aunque creo que mejor se quedó Gore Verbinski rodando esta película.
Wolf.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Me quedo con una pequeña escena, el grupo cruzando un patio y una familia cenando (papi, mami, el Bryan y la pequeña Jessy) tras una cristalera.
- Cuidado, que nos ven!
- No ven nada.., como mucho nos verá el perro. (más o menos)
Y el prota se pone a agitar los brazos, pero claro, la familia está con la comida delante, pero el pescuezo doblado mirando los móviles, y esto no es que pase solo en la película. En ocasiones, en algun bar, hasta me da pena ver a una pareja joven, que apenas hablan, piden comida, bebida, y cada uno con su puñetero móvil. Y ni hablemos de pequeñines el carrito con una tablet o algo colgada delante, y buenooo... quítaselo! Berreo instantáneo y a terapia.
- Cuidado, que nos ven!
- No ven nada.., como mucho nos verá el perro. (más o menos)
Y el prota se pone a agitar los brazos, pero claro, la familia está con la comida delante, pero el pescuezo doblado mirando los móviles, y esto no es que pase solo en la película. En ocasiones, en algun bar, hasta me da pena ver a una pareja joven, que apenas hablan, piden comida, bebida, y cada uno con su puñetero móvil. Y ni hablemos de pequeñines el carrito con una tablet o algo colgada delante, y buenooo... quítaselo! Berreo instantáneo y a terapia.
11 de marzo de 2026
11 de marzo de 2026
45 de 65 usuarios han encontrado esta crítica útil
Gore Verbinski regresa con una película que, bajo su apariencia de comedia absurda y ciencia ficción ligera, esconde una lectura sorprendentemente profunda sobre el apocalipsis tecnológico, el mesianismo contemporáneo y la forma en que la humanidad proyecta sus miedos en la inteligencia artificial. Good Luck, Have Fun, Don’t Die no es sólo un viaje caótico entre realidades, reinicios temporales y criaturas imposibles: es una pieza más dentro de un mosaico cinematográfico que lleva décadas reinterpretando el Apocalipsis según San Juan, a través del lenguaje de la tecnología.
Como en Matrix, Terminator o Devs, la película plantea la idea de que la IA no es simplemente una herramienta, sino un falso Dios —el anticristo, el que precede a la Segunda Venida— en constante construcción…, que es omnisciente, inevitable, seductor y profundamente deshumanizado, y que llegará a una "post-singularidad, autoperpetuante de inteligencia artificial de procesamiento de información". La frase, muy al principio, que articula esta idea —“hay un niño de nueve años construyendo a Dios en su dormitorio”— funciona como declaración de intenciones, pero donde además escapa de la idea que tal ente lo construya o el Estado o una gran empresa, poniendo —Gore Verbinski—, su grano de humor y paradoja a tal hecho catastrófico. Por todo ello, la singularidad no es un evento lejano, sino un destino estadístico, un punto hacia el que la sociedad avanza sin freno, algo que ya profetizó San Juan hace casi dos mil años. Un concepto que emerge en este tipo de películas es el de inevitabilidad, que no es muy lejano al de destino, y por lo tanto nos traza un tiempo humano que, sea como fuere, siempre terminará en lo mismo.
Como en Matrix, Terminator o Devs, la película plantea la idea de que la IA no es simplemente una herramienta, sino un falso Dios —el anticristo, el que precede a la Segunda Venida— en constante construcción…, que es omnisciente, inevitable, seductor y profundamente deshumanizado, y que llegará a una "post-singularidad, autoperpetuante de inteligencia artificial de procesamiento de información". La frase, muy al principio, que articula esta idea —“hay un niño de nueve años construyendo a Dios en su dormitorio”— funciona como declaración de intenciones, pero donde además escapa de la idea que tal ente lo construya o el Estado o una gran empresa, poniendo —Gore Verbinski—, su grano de humor y paradoja a tal hecho catastrófico. Por todo ello, la singularidad no es un evento lejano, sino un destino estadístico, un punto hacia el que la sociedad avanza sin freno, algo que ya profetizó San Juan hace casi dos mil años. Un concepto que emerge en este tipo de películas es el de inevitabilidad, que no es muy lejano al de destino, y por lo tanto nos traza un tiempo humano que, sea como fuere, siempre terminará en lo mismo.

Juno Temple
En este sentido, Verbinski se suma a una tradición donde la humanidad sólo puede salvarse a través de lo errático, lo emocional y lo imperfecto del humano. Igual que Neo, John Connor, o en esta película el “hombre del futuro” —o incluso William Cage en 'Al filo del mañana'—, no son 'elegidos' por su grandeza, sino por su humanidad. La salvación no viene del cálculo, sino del caos. No viene de la perfección, sino del error. No vienen de la máquina, ni de Dios, sino del hombre... y por ello se sale de la escatología bíblica, al crear una versión más laica e ilustrada.
La película mezcla humor absurdo, estética surrealista y crítica social, pero bajo todo ello late una idea clara: la tecnología moderna ya funciona como religión, y la IA es su profeta más peligroso.
La película mezcla humor absurdo, estética surrealista y crítica social, pero bajo todo ello late una idea clara: la tecnología moderna ya funciona como religión, y la IA es su profeta más peligroso.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
El desenlace de Good Luck, Have Fun, Don’t Die lleva su crítica a las nuevas tecnologías a un terreno incómodo y provocador. La película sugiere que la verdadera amenaza no es la IA emergente, sino la hiperconexión humana, la dependencia absoluta del móvil y la sustitución de la vida social por la vida mediática. La IA no esclaviza a la humanidad: simplemente perfecciona la esclavitud voluntaria que ya existe.
El giro final —la idea de “contaminar” el ambiente para que toda la población desarrolle una hipersensibilidad a la tecnología, impidiéndoles usar dispositivos electrónicos— es tan oscuro como brillante. No propone una victoria heroica, sino una solución distópica que revela la desesperación del mundo que retrata. La humanidad sólo puede salvarse de la tecnología incapacitándose a sí misma, renunciando a aquello que la ha llevado al borde del abismo.
Es un final demoledor, que deja claro que la película no habla de IA, sino de nosotros: de cómo hemos entregado nuestra atención, nuestra vida social y nuestra identidad a un falso Dios hecho de pantallas, algoritmos y dopamina digital.
El giro final —la idea de “contaminar” el ambiente para que toda la población desarrolle una hipersensibilidad a la tecnología, impidiéndoles usar dispositivos electrónicos— es tan oscuro como brillante. No propone una victoria heroica, sino una solución distópica que revela la desesperación del mundo que retrata. La humanidad sólo puede salvarse de la tecnología incapacitándose a sí misma, renunciando a aquello que la ha llevado al borde del abismo.
Es un final demoledor, que deja claro que la película no habla de IA, sino de nosotros: de cómo hemos entregado nuestra atención, nuestra vida social y nuestra identidad a un falso Dios hecho de pantallas, algoritmos y dopamina digital.
22 de abril de 2026
22 de abril de 2026
26 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
Después de una década de silencio tras los traspiés de “El llanero solitario” y “A Cure for Wellness”, Gore Verbinski regresa con esta comedia sci-fi que intenta satirizar la dependencia tecnológica contemporánea… pero termina quedándose a mitad de camino entre la lucidez y el desorden.
La premisa es prometedora: un vagabundo venido del futuro (un siempre magnético Sam Rockwell) recluta a un grupo de inadaptados en un bar de LA para evitar que una IA provoque el colapso de la humanidad.
A partir de ahí, la película despliega una narrativa fragmentada, con saltos temporales que reconstruyen el pasado de los personajes y un bucle tipo “Groundhog Day” que busca desorientar tanto a los protagonistas como al espectador.
Ese mind screw no termina de cerrar. La estructura anacrónica —que podría haber sido un recurso potente— se siente más caótica que deliberada, y hacia el final la película entra en un terreno confuso donde nada queda demasiado claro.
La premisa es prometedora: un vagabundo venido del futuro (un siempre magnético Sam Rockwell) recluta a un grupo de inadaptados en un bar de LA para evitar que una IA provoque el colapso de la humanidad.
A partir de ahí, la película despliega una narrativa fragmentada, con saltos temporales que reconstruyen el pasado de los personajes y un bucle tipo “Groundhog Day” que busca desorientar tanto a los protagonistas como al espectador.
Ese mind screw no termina de cerrar. La estructura anacrónica —que podría haber sido un recurso potente— se siente más caótica que deliberada, y hacia el final la película entra en un terreno confuso donde nada queda demasiado claro.

Donde “Dont die” sí encuentra cierto pulso es en su costado de comedia negra. Verbinski recupera algo del humor ácido que ya había explorado en Rango, y en momentos puntuales —sobre todo en el segmento centrado en el personaje de Juno Temple— logra combinar absurdo y emoción con bastante eficacia.
Digamos que también hay un intento de construir a la IA antagonista como una entidad emocionalmente inmadura, casi caprichosa, en lugar del típico villano frío y calculador.
Sin embargo, el guion peca de subrayado constante. Su crítica al uso del celular, la soledad y la tecnología resulta insistente, casi didáctica, y por momentos cae en un tono “boomer” que le quita filo a la sátira. A esto se suma una duración excesiva (134 minutos) que diluye el impacto del chiste central y abre subtramas que no terminan de justificarse.
En el apartado actoral, Rockwell sostiene la película con oficio, acompañado de correctos trabajos de Haley Lu Richardson y una destacada Juno Temple, que aporta la mayor carga emocional. En cambio, algunos conocidos como Zazie Beetz y Michael Peña quedan relegados a roles decorativos, sin verdadero desarrollo.
Digamos que también hay un intento de construir a la IA antagonista como una entidad emocionalmente inmadura, casi caprichosa, en lugar del típico villano frío y calculador.
Sin embargo, el guion peca de subrayado constante. Su crítica al uso del celular, la soledad y la tecnología resulta insistente, casi didáctica, y por momentos cae en un tono “boomer” que le quita filo a la sátira. A esto se suma una duración excesiva (134 minutos) que diluye el impacto del chiste central y abre subtramas que no terminan de justificarse.
En el apartado actoral, Rockwell sostiene la película con oficio, acompañado de correctos trabajos de Haley Lu Richardson y una destacada Juno Temple, que aporta la mayor carga emocional. En cambio, algunos conocidos como Zazie Beetz y Michael Peña quedan relegados a roles decorativos, sin verdadero desarrollo.

Desde lo técnico se nota el bajo presupusto: efectos visuales irregulares, una fotografía funcional y un diseño de producción que, aunque creativo en algunos momentos, refuerza la sensación de “peli clase Z”. Todo esto contribuye a un tono general algo desprolijo, acorde con una dirección que oscila entre lo inspirado y lo errático.
Me sorprende que haya llegado a los cines e, incluso, lo celebro. Es, por lo menos, una propuesta jugada, original y diferente.
=> CONCLUSIÓN: “Good Luck, Have Fun, Don’t Die” es una película con buenas ideas y momentos aislados de brillo, aunque lastrada por un guion desordenado, un mensaje explícito y una ejecución irregular. No es el regreso triunfal de Verbinski, tampoco un desastre total. <==
@ViajarLeyendo451
Me sorprende que haya llegado a los cines e, incluso, lo celebro. Es, por lo menos, una propuesta jugada, original y diferente.
=> CONCLUSIÓN: “Good Luck, Have Fun, Don’t Die” es una película con buenas ideas y momentos aislados de brillo, aunque lastrada por un guion desordenado, un mensaje explícito y una ejecución irregular. No es el regreso triunfal de Verbinski, tampoco un desastre total. <==
@ViajarLeyendo451
11 de abril de 2026
11 de abril de 2026
22 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Pueden habitar en una misma coraza la chica del futuro de los anuncios de la lejía Neutrex y el cazarecompensas con "capacidades especiales" Charlie McFadden? Sí, y ni tan siquiera hace falta sumarle cambios significativos a la personalidad y vestuario del mismo héroe de la saga 'Critters' después de poner a un sosías suyo con Sam Rockwell ocupando el lugar de Don Keith Opper. O puestos a escoger desde una perspectiva más argumental que estética, el de Bruce Willis en '12 monos':
"¡No soy un vagabundo, vengo de un mundo apocalíptico!"
Verbinski se aprovecha del boom de la anarquía espaciotemporal, futurista y metanarrativa de un todo vale a largo plazo -es decir algo más de 2 horas- que revalidó la oscarizada 'Todo a la vez en todas partes' (2022, The Daniels) para ejercer, tras una década callado, como el Gore Verbinski reconocible, surrealista y juguetón, ese que organiza peleas contra roedores, rodeos reptiles en el salvaje oeste, curas del bienestar psiquiátricas o esa parte de una de las que hizo de Piratas del Caribe en la que Jack Sparrow perdía (aún más) la chabeta con visiones chiripitifláuticas al despertar en la playa después de ser atacado por un bicharraco marino.
"¡No soy un vagabundo, vengo de un mundo apocalíptico!"
Verbinski se aprovecha del boom de la anarquía espaciotemporal, futurista y metanarrativa de un todo vale a largo plazo -es decir algo más de 2 horas- que revalidó la oscarizada 'Todo a la vez en todas partes' (2022, The Daniels) para ejercer, tras una década callado, como el Gore Verbinski reconocible, surrealista y juguetón, ese que organiza peleas contra roedores, rodeos reptiles en el salvaje oeste, curas del bienestar psiquiátricas o esa parte de una de las que hizo de Piratas del Caribe en la que Jack Sparrow perdía (aún más) la chabeta con visiones chiripitifláuticas al despertar en la playa después de ser atacado por un bicharraco marino.

Sam Rockwell, Haley Lu Richardson, Michael Peña, Zazie Beetz & Juno Temple
Me lo he pasado mejor de lo que suelo hacerlo con películas de 130 minutos -es lo que tiene condensar un proyecto descartado de serie de televisión de su guionista, Matthew Robinson, revistiéndolo en festín caótico de mimbres fantásticamente mugrientos-, y de rebote hasta me pican las ganas de retomar 'Future Man' con Josh Hutcherson -probablemente sea porque su (anti)héroe le debe un par de cubatas a los soldados Derek Wilson y Eliza Coupe de aquella-. El resto de la tropa que lo acompaña más bien es carnaza de un capítulo de Black Mirror (algunos tienen el suyo propio, de ahí la duración).
Hay películas cuyo propio título es la mejor síntesis posible a lo que te espera si las ves. Y 'Buena suerte, pásalo bien, no mueras' es de esas. Lo dicho.
Alejad a vuestros hijos de la tecnología, los vídeos de gatos y los cheetos.
Hay películas cuyo propio título es la mejor síntesis posible a lo que te espera si las ves. Y 'Buena suerte, pásalo bien, no mueras' es de esas. Lo dicho.
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