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España España · Barcelona
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Voto de Glasshead:
1
Voto de Glasshead:
1
Thriller. Intriga Los Ángeles, 1978. Una aspirante a actriz (Anna Kendrick) se cruza con el asesino en serie Rodney Alcala (Daniel Zovatto) en el plató del popular concurso de televisión 'The Dating Game'. Debut en la dirección cinematográfica de Anna Kendrick, basado en hechos reales.
26 de diciembre de 2024 3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un idiota, un salido y un asesino en serie: en eso queda resumida la representación masculina del "juego de citas" que actúa como eje central de la película. Y que, en realidad, no pasó de ser una mera anécdota en lo que se refiere a la historia del ilustre asesino en serie Rodney Alcala (sin tilde).

No hay en ningún momento una pretensión realista de trazar un retrato de una personalidad enfermiza, perturbada y peligrosa a niveles extremos. Lo cual habría sido verdaderamente interesante. Aquí lo que se propone la directora es lucir a su personaje como verdadera mujer empoderada que hace frente al patriarcado. Todo lo demás, está al servicio de esta premisa. En cuanto a los personajes masculinos: verdaderamente, no se entiende cómo, si todos los hombres son como se muestra aquí, no seguimos viviendo en cuevas, meándonos en nuestro territorio y cazando bisontes a pedradas. Es una película que se recrea en un discurso político sesgado, discriminatorio y casi podría decirse que de odio.
Kathryn Gallagher
Lo cual juega en su contra: las situaciones acaban siendo inverosímiles y frustrantes. El problema con Rodney Alcala no fue en realidad que a los hombres les diera igual que hubiera por ahí un sádico matando a mujeres (la detención de muchos otros asesinos anteriores del estilo lo atestigua). Sino que en los años 70, sin pruebas de ADN, sin ficheros compartidos de la policía entre estados, con miles de autoestopistas jóvenes pululando por las carreteras en la inmensidad de un territorio tan grande como el de EE.UU., era muy difícil identificar a un asesino itinerante que además actuase con inteligencia.

Aquí viene otro de los problemas: a Rodney Alcala se nos muestra como un tipo gordo, desaliñado, y abiertamente amenazante. Le daría mal rollo a cualquier persona. El verdadero, por el contrario, era bien parecido, alto y delgado, y se comportaba de manera encantadora cuando convenía. Por eso lograba llevar a sus víctimas hacia donde quería. Un Rodney Alcala como el de la película simplemente no es realista. Es infantil, estúpido y grotesco.
Daniel Zovatto
Pero claro, a fin de cuentas, la película no quiere ir sobre Rodney Alcala. Quiere aprovecharse de su figura para que la directora se luzca como power-woman que denuncia lo que en su cabeza es una sociedad patriarcal abusadora de mujeres. Lo preocupante, en todo caso, es que un subproducto de esta categoría, que va a ir directo a la papelera del olvido histórico, haya conseguido financiación para ser llevado a cabo.
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