Los enredos de Harry
7.6
37,226
Comedia
Harry Block, un escritor de mediana edad y con un cierto éxito, se ha servido con frecuencia de sus experiencias sentimentales y familiares para escribir sus obras, razón por la cual la mayor parte de sus amigos, parientes y ex-mujeres lo odian. En tales circunstancias, le resulta muy difícil encontrar a alguien que quiera acompañarlo en un viaje a su vieja universidad para recibir un homenaje.
29 de septiembre de 2011
29 de septiembre de 2011
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
A veces las obras de un autor se hablan entre sí, se comunican por intereses comunes, o por pesadillas compartidas. Comparar Desmontando a Harry con Zelig puede ser tan acertado como parcial, puesto que Allen tiene dos o tres temas (no más) para expresarle a su público: la fragmentación personal es uno de ellos, el disconformismo (o el tácito y enfermizo conformismo) es otro de ellos.
La búsqueda personal de un personaje fragmentado en mil pedazos cual espejo que se ha roto es uno de los leiv-motiv de este genio que actualmente ve mermada su obra por cuestiones de contrato (diganme un solo autor que pueda mantener su "genio" dirigiendo una obra por año). Desmontando a Harry puede llegar a ser, incluso, su obra maestra: allí se conjugan todos sus miedos, allí encuentra el modo perfecto, subliminalmente, de transmitirlos. La obra de Allen es, fue y será neurótica. Dentro de esa neurosis vemos a un escritor que, ojo al piojo, se ve rodeado por personajes tanto reales como ficticios...parecidos a él en cuanto a la neurosis que todo lo aglomera. Ese es el talón de Aquiles de Allen: es tal su egolatría que nunca se sale del personaje que ha inventado y sus invenciones secundarias son como él. A primera vista es un paisaje vasto, pero basta con agudizar la vista para dar cuenta de que el contexto que se genera es bastante uniforme. Monótono, pero en el sentido de que existe un solo tono que todo lo define, no en el aspecto de que sea aburrido.
La búsqueda personal de un personaje fragmentado en mil pedazos cual espejo que se ha roto es uno de los leiv-motiv de este genio que actualmente ve mermada su obra por cuestiones de contrato (diganme un solo autor que pueda mantener su "genio" dirigiendo una obra por año). Desmontando a Harry puede llegar a ser, incluso, su obra maestra: allí se conjugan todos sus miedos, allí encuentra el modo perfecto, subliminalmente, de transmitirlos. La obra de Allen es, fue y será neurótica. Dentro de esa neurosis vemos a un escritor que, ojo al piojo, se ve rodeado por personajes tanto reales como ficticios...parecidos a él en cuanto a la neurosis que todo lo aglomera. Ese es el talón de Aquiles de Allen: es tal su egolatría que nunca se sale del personaje que ha inventado y sus invenciones secundarias son como él. A primera vista es un paisaje vasto, pero basta con agudizar la vista para dar cuenta de que el contexto que se genera es bastante uniforme. Monótono, pero en el sentido de que existe un solo tono que todo lo define, no en el aspecto de que sea aburrido.
Esto no merma su genio, pero lo define en términos reduccionistas. Poco importa, no obstante, este tipo de críticas para un director de su calibre. Sigue siendo humano. Menos mal.
27 de octubre de 2010
27 de octubre de 2010
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Desmontando a Harry es, definitivamente, una visita de Woody Allen al psicoanalista a la que nos invita amablemente a todos los espectadores con el fin de que podamos comprenderlo mejor.
No sé hasta que punto Harry, el protagonista, es Allen, pero lo que queda claro es que hay mucho de él en su personaje de ficción: su relación con las mujeres, con el sexo, con las ex-mujeres, con la familia, con el trabajo, con la creatividad, con sus aficiones, con la religión, con la política... todo ello forma parte de la, en sus propias palabras, fragmentada e inconexa existencia de Harry, y por extensión, de su vida.
Desmontando a Harry, siendo esa especie de valoración de sí mismo (pero no sólo eso, también es una conmovedora carta de amor a todos sus personajes), es la más cínica, directa, sarcástica y cruel de todas sus obras: su definición de sí mismo, o sea, de Harry, es la de un tío demasiado neurótico que no sabe funcionar bien en la vida y que sólo funciona en el arte... es un poco triste, pero en su interior, en el fondo, la creación de sus personajes es alegre, feliz.
No sé hasta que punto Harry, el protagonista, es Allen, pero lo que queda claro es que hay mucho de él en su personaje de ficción: su relación con las mujeres, con el sexo, con las ex-mujeres, con la familia, con el trabajo, con la creatividad, con sus aficiones, con la religión, con la política... todo ello forma parte de la, en sus propias palabras, fragmentada e inconexa existencia de Harry, y por extensión, de su vida.
Desmontando a Harry, siendo esa especie de valoración de sí mismo (pero no sólo eso, también es una conmovedora carta de amor a todos sus personajes), es la más cínica, directa, sarcástica y cruel de todas sus obras: su definición de sí mismo, o sea, de Harry, es la de un tío demasiado neurótico que no sabe funcionar bien en la vida y que sólo funciona en el arte... es un poco triste, pero en su interior, en el fondo, la creación de sus personajes es alegre, feliz.

Puede que este autoanálisis/crítica sea lo mejor que se pueda decir de Woody Allen, por eso ver Desmontando a Harry es la mejor manera, metatextualmente, de conocer, entender, y disfrutar de la carrera de este magnífico autor que además de ser capaz de innovar en la estructura narrativa de su obra (en esta cinta eso es un absoluto prodigio), es capaz de construir los mejores chistes de la comedia moderna.
Desmontando a Harry se convierte pues en una maravillosa experiencia cinematográfica y en una de las películas más originales de Allen, en la que cada actor de su espectacular reparto es capaz de exprimir su fragmento de esa existencia para crear un fantástico lienzo en el que Allen nos abre su corazón y su intelecto.
Desmontando a Harry se convierte pues en una maravillosa experiencia cinematográfica y en una de las películas más originales de Allen, en la que cada actor de su espectacular reparto es capaz de exprimir su fragmento de esa existencia para crear un fantástico lienzo en el que Allen nos abre su corazón y su intelecto.
13 de septiembre de 2011
13 de septiembre de 2011
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
A veces Woody Allen se pone la careta de judío amargado y cachondo y vuelve a los orígenes. Vuelve a "El dormilón", a "Boris Gruchenko", dejando de lado su otra faceta, la de "Interiores", la más bergmaniana. En esta película está el muestrario casi completo de frases allenianas, de situaciones woodyanas, de chistes verdes woodyallenianos. Por si fuera poco, el argumento principal está trufado de relatos salidos de la pluma del escritor protagonista y de trozos de sus novelas, o sea de él mismo. De ahí de lo de "desmontar" o "deconstruir", aún mejor. Porque el protagonista se pelea con la vida y con la muerte, con el sexo, con los sentimientos, con la tradición judaica y sale indemne. Están las escenas de cama típicas y tampoco falta la presencia de la muerte. Descacharrante la escena en que viene a buscar al hombre equivocado. Lo del actor "borroso" es también un hallazgo. Como lo es la delirante escena en ese infierno entre cabaretero y felliniano. Se puede decir que el argumento principal de la película es la creación como razón de vida y el desgaste que supone trabajar con los propios sentimientos y los de los próximos. Es curioso que todos los protagonistas de las historias intercaladas sean escritores, como si el narrador no pudiera imaginarse un personaje que se dedicase a otra cosa. No falta tampoco la banda sonora a base de jazz.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
El final, con todos los personajes de ficción "homenajeando" a su creador es toda una declaración sobre el destino de un escritor. No permanecen los amores reales, pero sí los "de mentira". Una película triste con disfraz de comedia, como todo lo de Allen.
10 de junio de 2013
10 de junio de 2013
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
El mejor cine de Woody Allen aglutina asuntos diversos. La relación entre hombre y mujer siendo pareja; el sexo, Dios y la religión; el psicoanálisis; la crítica mordaz a los intelectuales que hacen gala de serlo al usar frases redondas y el proceso creativo del narrador. Asuntos recurrentes, repetidos, vistos desde aquí o desde allí. Pueden llamarlo como quieran. Pero lo cierto es que el cine de Allen no sería lo mismo sin todo esto.
Desmontando a Harry es una comedia deliciosa y una de esas películas que gustan a cualquiera. Con Allen de protagonista, la trama se va llenando de personajes episódicos que representan la realidad en la obra de Harry (escritor que triunfa con un best seller y cuenta la historia íntima de todo su entorno). Y esa trama lleva a desmontar la estructura de la ficción para ordenar la de la propia realidad. Es decir, se desmonta una novela y aparece el autor; se desmonta lo ficticio y aparece lo real. Porque, al fin y al cabo, todo es la misma cosa. Eso es lo que trata de explicar Allen en su película.
Desmontando a Harry es una comedia deliciosa y una de esas películas que gustan a cualquiera. Con Allen de protagonista, la trama se va llenando de personajes episódicos que representan la realidad en la obra de Harry (escritor que triunfa con un best seller y cuenta la historia íntima de todo su entorno). Y esa trama lleva a desmontar la estructura de la ficción para ordenar la de la propia realidad. Es decir, se desmonta una novela y aparece el autor; se desmonta lo ficticio y aparece lo real. Porque, al fin y al cabo, todo es la misma cosa. Eso es lo que trata de explicar Allen en su película.

El guión es extraordinario, está lleno de frases con chispa que indagan en territorios difíciles que se hacen más transitables desde la ironía y el sarcasmo. Buscando en él, desmenuzando con cuidado el conjunto, apenas hay nada que pueda modificarse sin que el sentido cambie. Y cuando algo no puede cambiarse, cuando algo no permite variaciones si no es a costa de convertirse en otra cosa, es que es bueno. Y para dar lustre al libreto, Allen elige lo mejor entre lo mejor. Por la pantalla circulan Billy Cristal, Mariel Hemingway, Robin Williams, Demi Moore, Richard Benjamin o Kirstie Alley (entre otros). Logra un reparto compensado y generoso en sus pequeñas participaciones. Todos saben que están allí para que otro personaje vaya apareciendo en plenitud, a la luz de todos.
La puesta en escena, aún sin ser lo mejor de la película, es notable. La música adecuada. El vestuario, la peluquería y el maquillaje más que correcto. Pero la dirección de actores magnífica, el montaje extraordinario y el guión (ya está dicho) excelente. Eso es lo que hace grande la película.
La puesta en escena, aún sin ser lo mejor de la película, es notable. La música adecuada. El vestuario, la peluquería y el maquillaje más que correcto. Pero la dirección de actores magnífica, el montaje extraordinario y el guión (ya está dicho) excelente. Eso es lo que hace grande la película.

En Desmontando a Harry lo importante no es lo que se cuenta sino cómo se cuenta. Allen, con gran habilidad, va mostrando escenas que pertenecen a un libro mezcladas con lo que el personaje entiende que es la realidad. Pero, claro, el espectador sabe, al mismo tiempo, que esa realidad del personaje es nuestro mundo de ficción. Todo se mezcla para ser lo mismo. El escritor que interpreta Allen va asumiendo eso y termina yendo y viniendo de un lugar a otro de su universo con tranquilidad, sin grandes conmociones. El espectador, también. Y lo importante de esta película no es lo que se cuenta sino de lo que trata. Por ejemplo, la libertad del artista se analiza con cierta profundidad aunque sea desde la ironía o el chiste. Una libertad que de no existir impide la aparición de lo importante de la creación de cualquier artista: su forma de entender lo que le pasa, lo que sucede a su alrededor.
La película es muy divertida e invita a la reflexión. Por momentos es delirante. En ocasiones se vuelve tierna (entendemos a un personaje mezquino al principio que termina revelándose como lo que es, una persona normal y corriente que escribe). Y es una opción más que agradable para pasar la tarde de un frío domingo o una calurosa noche de verano. Porque el cine de Allen no falla casi nunca. Es lo que nos dan los grandes directores.
inventodeldemonio.es/blog
La película es muy divertida e invita a la reflexión. Por momentos es delirante. En ocasiones se vuelve tierna (entendemos a un personaje mezquino al principio que termina revelándose como lo que es, una persona normal y corriente que escribe). Y es una opción más que agradable para pasar la tarde de un frío domingo o una calurosa noche de verano. Porque el cine de Allen no falla casi nunca. Es lo que nos dan los grandes directores.
inventodeldemonio.es/blog
7 de octubre de 2017
7 de octubre de 2017
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Como siempre que me dispongo a ver una película de Woody Allen, voy con unas expectativas bastante altas y, hasta el momento, en muy pocas ocasiones me ha decepcionado. Con Desmontando a Harry no ha sido el caso. Su originalidad y ritmo me han tenido enganchado desde el minuto uno.
Desmontando a Harry nos cuenta la historia de Harry (Woody Allen), un escritor que es increpado de varias maneras por sus historias. A partir de estas, la película nos irá mostrando diferentes facetas del protagonista.
Decir que una película de Allen es original, a la altura en la que estamos, es decir mucho. En los últimos tiempos parece haberse enfrascado en una etapa donde saca a relucir lo que para muchos son perversiones de un viejo verde, pero en esta película, a pesar de empezar a notarse la diferencia de edad entre él y sus amantes, podemos ver que usa eso como un elemento importante de la narración, y queda muy verosímil. Aunque es cierto que hay escenas un poco pasadas de rosca.
Desmontando a Harry nos cuenta la historia de Harry (Woody Allen), un escritor que es increpado de varias maneras por sus historias. A partir de estas, la película nos irá mostrando diferentes facetas del protagonista.
Decir que una película de Allen es original, a la altura en la que estamos, es decir mucho. En los últimos tiempos parece haberse enfrascado en una etapa donde saca a relucir lo que para muchos son perversiones de un viejo verde, pero en esta película, a pesar de empezar a notarse la diferencia de edad entre él y sus amantes, podemos ver que usa eso como un elemento importante de la narración, y queda muy verosímil. Aunque es cierto que hay escenas un poco pasadas de rosca.

Woody Allen, Elisabeth Shue & Billy Crystal
Nos encontramos antes la película mas sexual y explícita de todas las que he visto del director, que no son pocas. Esto influye también en el lenguaje, más subido de tono que de costumbre. Todo esto se explica por su trama, ya que el protagonista es casi un obsesionado sexual, adultero y embaucador, sin perder ni un ápice de ese patetismo que Allen siempre da a su protagonista, sobre todo si es interpretado por él mismo.
Y aquí recae lo más original de la película, ya que Allen nos muestra fragmentos de historias que en un principio podemos no saber qué significan y que luego descubrimos que no son más que las historias de Harry, interpretadas todas por distintos actores y actrices. Todos los protagonistas de estas historias, como no podía ser menos, harán de un alter ego de Harry, o lo que es lo mismo, de Woody Allen.
Así, podemos ver desde Tobey Maguire a Stanley Tucci, pasando por Robin Williams, interpretando a ese personaje histérico y patoso tan característico de sus películas. Me sorprendió mucho Tobey Maguire, pues clava a este personaje como nadie en la película. La historia que involucra a Robin Williams es la más loca y original.
Y aquí recae lo más original de la película, ya que Allen nos muestra fragmentos de historias que en un principio podemos no saber qué significan y que luego descubrimos que no son más que las historias de Harry, interpretadas todas por distintos actores y actrices. Todos los protagonistas de estas historias, como no podía ser menos, harán de un alter ego de Harry, o lo que es lo mismo, de Woody Allen.
Así, podemos ver desde Tobey Maguire a Stanley Tucci, pasando por Robin Williams, interpretando a ese personaje histérico y patoso tan característico de sus películas. Me sorprendió mucho Tobey Maguire, pues clava a este personaje como nadie en la película. La historia que involucra a Robin Williams es la más loca y original.

Todos los personajes secundarios también son de destacar, y también encontramos aquí caras muy conocidas de la época, como Demi Moore, Julia Louis-Dreyfus o Billy Cristal, que protagoniza, junto a Allen, una de las escenas más míticas de la película.
Todos estos personajes protagonizan distintas tramas, muy pequeñas, en las que vemos que Allen está—o estaba—, sobrado de ideas, pues con muchas de ellas podría haber hecho una película completa.
Creo que esta película es una de las que más se muestra el autor y más habla de sí mismo y de lo que muchos le criticaban en aquella época, y que trae cola hasta nuestro días. Parece que en esta película decide mostrar su lado más sexual e intentar decirnos que no tiene por qué ser algo malo, aunque no nos lo muestre con el protagonista, pero sí con varias frases cínicas de las que hace gala, de las que esta película está repleta.
Con todo esto hay que destacar que Woody Allen me sigue sorprendiendo, a pesar de haberme visto más películas suyas que de ningún otro director, y sobre todo que deja al que la ve con la sensación de querer ver más de él, como le pasó a quien la vio conmigo.
Si te gusta Woody Allen, no puedes perdértela.
Mi puntuación: 8/10
http://fotogramayalfondo.blogspot.com.es/
Todos estos personajes protagonizan distintas tramas, muy pequeñas, en las que vemos que Allen está—o estaba—, sobrado de ideas, pues con muchas de ellas podría haber hecho una película completa.
Creo que esta película es una de las que más se muestra el autor y más habla de sí mismo y de lo que muchos le criticaban en aquella época, y que trae cola hasta nuestro días. Parece que en esta película decide mostrar su lado más sexual e intentar decirnos que no tiene por qué ser algo malo, aunque no nos lo muestre con el protagonista, pero sí con varias frases cínicas de las que hace gala, de las que esta película está repleta.
Con todo esto hay que destacar que Woody Allen me sigue sorprendiendo, a pesar de haberme visto más películas suyas que de ningún otro director, y sobre todo que deja al que la ve con la sensación de querer ver más de él, como le pasó a quien la vio conmigo.
Si te gusta Woody Allen, no puedes perdértela.
Mi puntuación: 8/10
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