Los miserables
7.2
12,328
Thriller. Drama
El policía Stéphane Ruiz acaba de unirse a la BAC, la Brigada de Lucha contra la Delincuencia de Montfermeil, un suburbio al este de París. Allí conoce a sus nuevos compañeros, Chris y Gwada, dos agentes experimentados en las enormes tensiones que existen entre los distintos grupos organizados que operan por el control del problemático barrio.
24 de abril de 2022
24 de abril de 2022
6 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ley 627, La estanquera de Vallecas, Entre tinieblas, hazme un tape modo spike, lee, y Quién puede matar a un niño, dime quién. El principito. La ciudad está tranquila.
Los policías no pueden ser más imbéciles, inútiles, cobardes o miserables, los chavales más bestias y los otros diferentes capos o participantes de esta masacre alborotada fiesta selva, tanto lío, salsa espesa, son paródicos, arquetipos o estereotipos, apenas caricaturas, fantoches lamentables, esa cosa siniestro cómica.
Un fresco forzado, pueril y naíf a pesar de tanta barbarie, bere bere, Basquiat, Omar, no The Wire, superficial y poco creíble, un conflicto que surge de la manera más tonta y que se enquista y como bola de nieva crece, fuerza mayor, y una mirada que tiende hacia el humor como de cómic Luc Besson o Amélie pero que quiere ser enfática, que es de (muy) poco vuelo pero que pretende ser cátedra, dejar surco, o hacerse pasar por reflexiva pistonuda y no hay ni (mucho menos) para tanto, (de eso) nada, espectáculo pirotécnico huero, fallido, bobo, hacerse la interesante.
Los policías no pueden ser más imbéciles, inútiles, cobardes o miserables, los chavales más bestias y los otros diferentes capos o participantes de esta masacre alborotada fiesta selva, tanto lío, salsa espesa, son paródicos, arquetipos o estereotipos, apenas caricaturas, fantoches lamentables, esa cosa siniestro cómica.
Un fresco forzado, pueril y naíf a pesar de tanta barbarie, bere bere, Basquiat, Omar, no The Wire, superficial y poco creíble, un conflicto que surge de la manera más tonta y que se enquista y como bola de nieva crece, fuerza mayor, y una mirada que tiende hacia el humor como de cómic Luc Besson o Amélie pero que quiere ser enfática, que es de (muy) poco vuelo pero que pretende ser cátedra, dejar surco, o hacerse pasar por reflexiva pistonuda y no hay ni (mucho menos) para tanto, (de eso) nada, espectáculo pirotécnico huero, fallido, bobo, hacerse la interesante.

No pasan las cosas por la necesidad intrínseca loca de las cosas, sino absurdamente, el poli que para a las chicas para abusar divertirse, el chaval y el león, silba simba, y así un poco todo.
Uno es un gilipollas de miedo, el otro es un pasmado de campeonato y el tercero en discordia recién llegado un panoli o pardillo de padre y muy señor mío, vaya trío. Más los gitanos del circo, las musulmanes barbudos, el imán, el sheriff o alcalde y el príncipe de los mendigos, el señor de las moscas, el pequeño buda con el dron al acecho, espía, la ventana indiscreta.
Francia campeona del mundo. Modric balón de oro.
Uno es un gilipollas de miedo, el otro es un pasmado de campeonato y el tercero en discordia recién llegado un panoli o pardillo de padre y muy señor mío, vaya trío. Más los gitanos del circo, las musulmanes barbudos, el imán, el sheriff o alcalde y el príncipe de los mendigos, el señor de las moscas, el pequeño buda con el dron al acecho, espía, la ventana indiscreta.
Francia campeona del mundo. Modric balón de oro.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Vale la culpa de no es de nadie, del medio ambiente, del sistema, de los jefes o amos del cotarro, de las altas esferas, ese ente, abstracto, de los que (no) riegan las plantas, dejados de la mano de Dios, Maradona Iniesta. Yo me lavo Pilatos.
Jaques Audiard. Los jóvenes salvajes de Frankenheimer.
Es como si ya tuvieran preparada/dispuesta la tesis antes de empezar la película y luego solo intentasen meterla caiga quien caiga, a presión, encajar las piezas, y no al revés como debiera o debería ser.
Y es como si no se atrevieran de verdad a hurgar, poner el dedo en la llaga, incidir o percutir, hacer pupa, molestar a alguien, nombrar al diablo, relacionar lo que aquí pasa o vemos con los que manejan los hilos y toman las reales decisiones que a estos pringados tanto les afectan/condiciona, como si quisieran quedar medio bien con todo el mundo y no atacar a nadie de veras ya que todos quedan tan malparados como perdonados o justificados pero nunca realmente explicados.
Jaques Audiard. Los jóvenes salvajes de Frankenheimer.
Es como si ya tuvieran preparada/dispuesta la tesis antes de empezar la película y luego solo intentasen meterla caiga quien caiga, a presión, encajar las piezas, y no al revés como debiera o debería ser.
Y es como si no se atrevieran de verdad a hurgar, poner el dedo en la llaga, incidir o percutir, hacer pupa, molestar a alguien, nombrar al diablo, relacionar lo que aquí pasa o vemos con los que manejan los hilos y toman las reales decisiones que a estos pringados tanto les afectan/condiciona, como si quisieran quedar medio bien con todo el mundo y no atacar a nadie de veras ya que todos quedan tan malparados como perdonados o justificados pero nunca realmente explicados.
No vemos la conexión entre los cultivadores y el cultivo, los espigadores y la espigadora, solo la flor en el estercolero muriéndose en directo.
1 de abril de 2020
1 de abril de 2020
5 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Les Miserables es un refrito de algunos thrillers policiales pero me supo muy bien, al ver esta película sin duda te van a venir a la mente algunas de este género, pero en las que mas pensé fueron: Training Day, Bad Lieutenant, la serie The Wire o la también película francesa que describe a la perfección los suburbios como La Haine, a pesar de ello tiene un estilo único y un ritmo constante que te mete en un muy buen thriller desde un inicio.
Si algo me encanto en está película fue su grandioso guión, buen ritmo nunca decae, buena historia, nos invita a conocer la realidad de un barrio marginado en París como Montfermeil ala perfección, como se infiltran tres policías en estos barrios para resolver los líos que se van formando y poco a poco envolverse en una red de corrupción, mafias, venganzas y crímenes a su alrededor con una cría león de por medio, notable film que se le puede ubicar tranquilamente entre las mejores por lo menos de Francia en el 2019, muy recomendable.
Si algo me encanto en está película fue su grandioso guión, buen ritmo nunca decae, buena historia, nos invita a conocer la realidad de un barrio marginado en París como Montfermeil ala perfección, como se infiltran tres policías en estos barrios para resolver los líos que se van formando y poco a poco envolverse en una red de corrupción, mafias, venganzas y crímenes a su alrededor con una cría león de por medio, notable film que se le puede ubicar tranquilamente entre las mejores por lo menos de Francia en el 2019, muy recomendable.
27 de noviembre de 2019
27 de noviembre de 2019
4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Les Misérables es la ópera prima de Ladj Ly, que se estrena con un peliculón que habla sobre la crisis social que Francia sigue sufriendo desde los altercados de 2005. Los jóvenes de los barrios pobres forman guetos endogámicos mientras a su alrededor todo sigue avanzando. En este caso, Stéphane (Damien Bonnard) se une a la Brigada de Lucha contra la Delincuencia de Montfermeil, un suburbio al este de París. Allí se encontrará con dos compañeros (Alexis Manenti y Djibril Zonga), con quienes patrullará las calles y navegará entre las turbias tensiones entre distintos grupos que pretenden controlar el lugar.
Cualquier conversación en LOS MISERABLES significa tener que leer entre líneas y entender su significado, uno mayor a lo que sucede, algo que trasciende y, por lo tanto, es arriesgado. Pero funciona, y lo hace haciendo honor a Victor Hugo y su obra, puesto que la lucha de clases y la discriminación ondean durante todo el filme mientras el espectador asiste a unas situaciones que le pondrán en tensión continua hasta el final de la película. Policías corruptos, lucha de clanes por tener el control de la zona, intereses encontrados y grupos de jóvenes exaltados, hartos de no tener oportunidades, se entremezclan para crear un cóctel molotov que nos hace reflexionar como pocas películas.
Cualquier conversación en LOS MISERABLES significa tener que leer entre líneas y entender su significado, uno mayor a lo que sucede, algo que trasciende y, por lo tanto, es arriesgado. Pero funciona, y lo hace haciendo honor a Victor Hugo y su obra, puesto que la lucha de clases y la discriminación ondean durante todo el filme mientras el espectador asiste a unas situaciones que le pondrán en tensión continua hasta el final de la película. Policías corruptos, lucha de clanes por tener el control de la zona, intereses encontrados y grupos de jóvenes exaltados, hartos de no tener oportunidades, se entremezclan para crear un cóctel molotov que nos hace reflexionar como pocas películas.

Damien Bonnard & Alexis Manenti
En definitiva, LOS MISERABLES es una gran película. Nominada por Francia a optar como mejor película de habla no inglesa a los Oscars y más que interesante propuesta didáctica para profesores. Habla sobre muchas cosas y tiene profundidad para hacernos reflexionar durante días. Y recordad que lo que sucede en Francia no tarda en llegar a nuestras fronteras. No os la perdáis.
3 de enero de 2023
3 de enero de 2023
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Como otras personas aquí me acerco a esta película atraído por las buenas críticas y premios. Pero me llevo una pequeña decepción. No creo que sea merecedora de premios. Tan solo una buena peli.
No es una mala película, ya que tiene bastantes cosas positivas: el tema es interesante, los actores lo hacen bien y hay alguna buena carga de profundidad (por ejemplo centrarse en los niños o el papel de los musulmanes). Pero me suenan bastantes cosas a visto. A ratos se me aparece Training Day o Ciudad de Dios. Incluso Haz lo que debas. Luego está el desarrollo de la trama, algo chirriante. No me acabo de creer la reacción de algunos personajes. Pero he de reconocer que me mantuvo atento. Así que, ponderando que es una ópera prima, le doy un merecido 6.
No es una mala película, ya que tiene bastantes cosas positivas: el tema es interesante, los actores lo hacen bien y hay alguna buena carga de profundidad (por ejemplo centrarse en los niños o el papel de los musulmanes). Pero me suenan bastantes cosas a visto. A ratos se me aparece Training Day o Ciudad de Dios. Incluso Haz lo que debas. Luego está el desarrollo de la trama, algo chirriante. No me acabo de creer la reacción de algunos personajes. Pero he de reconocer que me mantuvo atento. Así que, ponderando que es una ópera prima, le doy un merecido 6.
5 de diciembre de 2019
5 de diciembre de 2019
5 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Intenso y, por momentos, impactante thriller francés que, legítimamente, podría haber aspirado a clásico de culto, pero que sin embargo se ve lastrado por una cita-epílogo de subrayada moralina que afea y vulgariza el resultado final.
La ópera prima de Ladj Ly toca varios palos, moviéndose con fiereza, rotundidad y eficacia en el thriller de acción, pero también en el retrato social de los suburbios parisinos. En el plano narrativo, la película, a pesar de un arranque dubitativo, despega en su segundo tercio, elevándose como un sólido thriller con reminiscencias más que evidentes a “Training day”. En su faceta “más social” me ha resultado inevitable evocar aquel visionario film noventero de Mathieu Kassovitz (“El odio”), mucho más certero que éste en la radiografía de los ghettos parisinos, pero mucho menos contundente en su parte más física y por supuesto con 3 o 4 litros menos de adrenalina.
Dicho esto, “Los miserables” da un paso adelante en lo que Kassovitz sólo esbozaba. Mientras que “El odio” era un film mucho más autoconsciente de su vocación descriptiva de la marginalidad, explorando la génesis de la violencia, exclusivamente desde el punto de vista de los desheredados del capitalismo, Lodj amplía el foco de las subjetividades. Para ello, abre el abanico a los diferentes “poderes fácticos” e intereses que cohabitan en un suburbio de París. En este sentido “Los Miserables” es una película tremendamente ambiciosa, dotando al guion de un subtexto de denuncia que respira entre persecuciones, gritos y disparos.
La ópera prima de Ladj Ly toca varios palos, moviéndose con fiereza, rotundidad y eficacia en el thriller de acción, pero también en el retrato social de los suburbios parisinos. En el plano narrativo, la película, a pesar de un arranque dubitativo, despega en su segundo tercio, elevándose como un sólido thriller con reminiscencias más que evidentes a “Training day”. En su faceta “más social” me ha resultado inevitable evocar aquel visionario film noventero de Mathieu Kassovitz (“El odio”), mucho más certero que éste en la radiografía de los ghettos parisinos, pero mucho menos contundente en su parte más física y por supuesto con 3 o 4 litros menos de adrenalina.
Dicho esto, “Los miserables” da un paso adelante en lo que Kassovitz sólo esbozaba. Mientras que “El odio” era un film mucho más autoconsciente de su vocación descriptiva de la marginalidad, explorando la génesis de la violencia, exclusivamente desde el punto de vista de los desheredados del capitalismo, Lodj amplía el foco de las subjetividades. Para ello, abre el abanico a los diferentes “poderes fácticos” e intereses que cohabitan en un suburbio de París. En este sentido “Los Miserables” es una película tremendamente ambiciosa, dotando al guion de un subtexto de denuncia que respira entre persecuciones, gritos y disparos.

En el apartado interpretativo, las actuaciones, sin ser excelentes, son eficaces. El amateurismo de gran parte del plantel de secundarios, lejos de perjudicar el conjunto, aporta una descarnada y contundente veracidad cuasi-documental que exacerba el impacto visual de alguna de las escenas.
El final, es un tanto exagerado pero absolutamente demoledor. Ese paroxsimo de la violencia por parte de la chavalada del ghetto en el último acto, entronca directamente con ese concepto de “muerte de la inocencia” que tantos escalofríos nos provoca cuando somos adultos; quizás porque hemos idealizado la niñez y posiblemente la preadolescencia y porque también nos hemos olvidado que la crueldad y la agresividad ya están presentes en esas edades y que cuando estallan lo hacen de manera sorprendente y brutal.
Ese final a lo “survival horror movie” me ha trasladado a otras películas que exploran la violencia preadolescente desde el terror más explícito como “Eden Lake” o la magistral “Quien puede matar a un niño”. No son malas influencias para un final que podría haber sido épico.
El final, es un tanto exagerado pero absolutamente demoledor. Ese paroxsimo de la violencia por parte de la chavalada del ghetto en el último acto, entronca directamente con ese concepto de “muerte de la inocencia” que tantos escalofríos nos provoca cuando somos adultos; quizás porque hemos idealizado la niñez y posiblemente la preadolescencia y porque también nos hemos olvidado que la crueldad y la agresividad ya están presentes en esas edades y que cuando estallan lo hacen de manera sorprendente y brutal.
Ese final a lo “survival horror movie” me ha trasladado a otras películas que exploran la violencia preadolescente desde el terror más explícito como “Eden Lake” o la magistral “Quien puede matar a un niño”. No son malas influencias para un final que podría haber sido épico.

Una lástima que a Ladj a última hora, no le haya parecido suficiente la contundencia de las imágenes y de un fantástico guion y haya tenido que edulcorarlo todo, con una cita de Víctor Hugo que nos explica lo que hemos visto y cómo debemos interpretarlo. Subrayado final que tal vez algunas personas y mentes bienintencionadas necesiten, para no quedarse con un retrogusto de violencia extrema protagonizada por chavales, pero que, sin embargo, en mi humilde opinión, desluce el resultado final, dejando a “Los Miserables” a las puertas de ser una obra apabullante.
Una lástima vivir en tiempos de tanta mojigatería, donde haya que justificar y subrayar todo para no perder subvenciones o que no te machaquen en twitter.
Habrá que seguir esperando tiempos mejores sin tanta corrección política, a modo de mordaza. Mientras tanto, podremos seguir disfrutando (seguro) de buenas películas como “Los Miserables” que, sin embargo, con una chispa más de valentía, podrían convertirse en obras de muchísimo más calado
Una lástima vivir en tiempos de tanta mojigatería, donde haya que justificar y subrayar todo para no perder subvenciones o que no te machaquen en twitter.
Habrá que seguir esperando tiempos mejores sin tanta corrección política, a modo de mordaza. Mientras tanto, podremos seguir disfrutando (seguro) de buenas películas como “Los Miserables” que, sin embargo, con una chispa más de valentía, podrían convertirse en obras de muchísimo más calado
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