El joven Frankenstein
7.6
37,982
Comedia. Terror
El joven doctor Frederick Frankenstein, un neurocirujano norteamericano, trata de escapar del estigma legado por su abuelo, quien creó años atrás una horrible criatura. Pero, cuando hereda el castillo de Frankenstein y descubre un extraño manual científico en el que se explica paso a paso cómo devolverle la vida a un cadáver, comienza a crear su propio monstruo. (FILMAFFINITY)
4 de octubre de 2024
4 de octubre de 2024
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Burlarse de los monstruos quizá los ahuyenta. Los tronados Mel Brooks y Gene Wilder se rieron hasta de su propia sombra en todo lo que hicieron juntos, de los productores, de los westerns, no podía ser menos en El jovencito Frankenstein. Tanto es así que durante el rodaje tenían que repetir las tomas porque no podían aguantar la risa. Eso sí, uno de los motivos que dan la inmortalidad a esta comedia es el tono tenebroso del blanco y negro de Gerald Hirchsfeld, imitando los modos del original de James Whale, así como el respeto a la esencia del texto de Mary Shelley. Wilder y Brooks recurren a las mitologías de Shelley y la saga fílmica de la Universal, añadiendo de su cosecha una serie de gags memorables. El monstruo interpretado por Peter Boyle inspira compasión como el de Boris Karloff. Wilder escribió el libreto original de la comedia, y Mel Brooks se enteró del proyecto durante el rodaje de “Blazing Saddles”.
Entre la sonrisa y la carcajada se pasa en un instante la obra de Mel Brooks más recordada por la crítica. Debe ser irresistible mirar fijamente a Igor, ni el propio Gene Wilder podrá con Marty Feldman haciéndole ojitos desencajados. En una de las alucinantes escenas iniciales, el doctor imparte una clase magistral sobre el sistema nervioso y sus respuestas reflejas, utiliza como conejillo de indias a un señor escuálido ante la mirada atenta de su alumnado. El cirujano que renegaba del estigma de su abuelo, el mismísimo Barón de Frankenstein, viaja a las tierras de Transilvania al heredar su castillo. Recién llegado a la estación, le recibe Igor, él podría arreglar esa joroba tan incómoda. ¿Joroba? ¿Qué joroba? Mejor cambiemos de tema. Esa joroba es reversible, cambia de lado según el momento.
Entre la sonrisa y la carcajada se pasa en un instante la obra de Mel Brooks más recordada por la crítica. Debe ser irresistible mirar fijamente a Igor, ni el propio Gene Wilder podrá con Marty Feldman haciéndole ojitos desencajados. En una de las alucinantes escenas iniciales, el doctor imparte una clase magistral sobre el sistema nervioso y sus respuestas reflejas, utiliza como conejillo de indias a un señor escuálido ante la mirada atenta de su alumnado. El cirujano que renegaba del estigma de su abuelo, el mismísimo Barón de Frankenstein, viaja a las tierras de Transilvania al heredar su castillo. Recién llegado a la estación, le recibe Igor, él podría arreglar esa joroba tan incómoda. ¿Joroba? ¿Qué joroba? Mejor cambiemos de tema. Esa joroba es reversible, cambia de lado según el momento.

Teri Garr, Gene Wilder & Marty Feldman
Con un reparto tocado por la gracia, aparte del gran Gene Wilder y los ojos saltones de Marty Feldman, una divertidísima e inocente Teri Garr, la asistenta de las buenas aldabas, Cloris Leachman, o Frau Blücher, cuya mera presencia aterroriza a los caballos , el inspector tullido surrealista y jugador de dardos interpretado por Kenneth Mars, o Madeline Kahn, la novia del doctor que conocerá los atributos secretos de la criatura y lucirá los peinados de la mismísima novia de Frankenstein.
17 de diciembre de 2012
17 de diciembre de 2012
15 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tendrá una gran masa de seguidores que en su época se descojonarían con ella y se han encargado de transmitir el mito de generación en generación, pero la veo absolutamente carente de gracia en todos los sentidos. Ni una sola frase del guión es verdaderamente graciosa. Lo único que tiene un poco más de gancho son los chistes referentes a los defectos físicos de un jorobado, pero me resulta muy irritante que toda la comicidad de una de las supuestas mejores comedias de toda la historia del cine (que ya es decir) recaiga sobre los maltrechos hombros de este personaje.
Después de poner toda mi voluntad en querer participar con ella, aceptar su idiosincrasia (más bien sin gracia) y querer reirme a pesar de que no encontraba motivos, no he podido más que caer en el sopor y en contar los minutos hasta que terminara ese suplicio que me ha supuesto esta experiencia cinéfila. Acabarla por obligación, por si lo mejor estaba al final, para poder decir que la he visto entera antes de echarle la cruz. Sólo he aguantado los eternos 100 minutos por la enorme - e incomprensible para mi - fama que tiene esta película como "obra maestra del cine cómico" y por la nota que tiene de los usuarios aquí en FilmAffinity.
Después de poner toda mi voluntad en querer participar con ella, aceptar su idiosincrasia (más bien sin gracia) y querer reirme a pesar de que no encontraba motivos, no he podido más que caer en el sopor y en contar los minutos hasta que terminara ese suplicio que me ha supuesto esta experiencia cinéfila. Acabarla por obligación, por si lo mejor estaba al final, para poder decir que la he visto entera antes de echarle la cruz. Sólo he aguantado los eternos 100 minutos por la enorme - e incomprensible para mi - fama que tiene esta película como "obra maestra del cine cómico" y por la nota que tiene de los usuarios aquí en FilmAffinity.

Marty Feldman & Gene Wilder
Puedo llegar a comprender que en otra época tuviera su aquel, pero para mi resulta indefendible que se diga que esta película no ha envejecido, que se mantiene fresca y que causa carcajadas como el primer día, porque quitándole el factor nostálgico, nadie me puede decir que meterse con la joroba y los ojos de un deforme o hacer chistes ambiguamente sexuales es humor fresco. Y esos son los que mejor funcionan, porque lo peor es que puede haber como 20 intentos de gags que se quedan solo en el intento y que sólo me transmitían patetismo. Y puedo comprender el factor nostalgia porque soy el primero en reconocer que a mi me encantan películas que son una auténtica porquería aunque tampoco puedo evitar que me encanten. Pero yo no le recomiendo a nadie Scary Movie o American Pie (sí, soy de esa generación) como las mejores comedias que he visto en mi vida sólo porque en su momento me partiera con ellas, entiendo que son películas con las que me reí mucho pero que vistas desde una perspectiva más adulta son una tremenda soplapollez.
6 de mayo de 2006
6 de mayo de 2006
12 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mel Brooks firma aquí una hilarante comedia sobre la historia de Shelley, añadiendo su sello particular: surrealismo hilarante.
Nunca Gene Wilder estuvo más deliciosamente encantador como en esta película, llena de humor, por supuesto pero también de ternura, picaresca y miseria humana.
Los actores están sublimes, y el ritmo narrativo si bien adolece de cierta regularidad, al final supera con nota la prueba.
¿Un buen rato de alegría? la respuesta la tienes delante.
Nunca Gene Wilder estuvo más deliciosamente encantador como en esta película, llena de humor, por supuesto pero también de ternura, picaresca y miseria humana.
Los actores están sublimes, y el ritmo narrativo si bien adolece de cierta regularidad, al final supera con nota la prueba.
¿Un buen rato de alegría? la respuesta la tienes delante.
7 de octubre de 2014
7 de octubre de 2014
7 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
13/14(20/09/14) 13/14(20/09/14) Sobrevalorada comedia del sobrevalorado Mel Brooks, para él su mejor película, escrita por el mismo y por el sobrevalorado cómico Gene Wilder, una burda parodia del género clásico del terror, homenajeando los films de los años 30 de este estilo, con sus defectos pero hay que decir que con una muy buena puesta en escena, y eso da más lástima, que con unos buenos elementos alrededor se apoyen en unos gags la mayoría bufos de sal gorda sin imaginación, donde priman los chistes sexuales simplones.
El Dr. Frederick Frankenstein (Gene Wilder) es un profesor de medicina americano que reniega de su famoso abuelo por considerarlo un demente. Su abuelo muere y le lega unas propiedades en Transilvania, Frederick viaja a hasta allí para supervisar la herencia. En la estación de tren es recogido por un criado del castillo de la familia, Igor (gran Marty Feldman), tipo con joroba y ojos saltones, en el carro va también otra criada, labella Inga (correcta Teri Garr), el castillo es regentado por la ama de llaves Frau Blücher (buena Cloris Lechman). Frederick tras leer libros de su abuelo se siente intrigado por sus estudios, decidiendo reanudar sus experimentos, con lo que se dedica con Igor a saquear tumbas para el cuerpo y para el cerebro el Dr. piensa en el de gran científico Hans Delbrück, pero… Y tras intentar revivir al cuerpo (buen Peter Boyle) algo no ha ido del todo bien. También tendrán importancia en la historia el Inspector Kemp (buen Kenneth Mars), oficial con un monóculo, un parche en el otro ojo y un brazo de madera, y la novia americana de Frederrick, la actriz Elizabeth (sobreactuada Madeline Kahn).
El Dr. Frederick Frankenstein (Gene Wilder) es un profesor de medicina americano que reniega de su famoso abuelo por considerarlo un demente. Su abuelo muere y le lega unas propiedades en Transilvania, Frederick viaja a hasta allí para supervisar la herencia. En la estación de tren es recogido por un criado del castillo de la familia, Igor (gran Marty Feldman), tipo con joroba y ojos saltones, en el carro va también otra criada, labella Inga (correcta Teri Garr), el castillo es regentado por la ama de llaves Frau Blücher (buena Cloris Lechman). Frederick tras leer libros de su abuelo se siente intrigado por sus estudios, decidiendo reanudar sus experimentos, con lo que se dedica con Igor a saquear tumbas para el cuerpo y para el cerebro el Dr. piensa en el de gran científico Hans Delbrück, pero… Y tras intentar revivir al cuerpo (buen Peter Boyle) algo no ha ido del todo bien. También tendrán importancia en la historia el Inspector Kemp (buen Kenneth Mars), oficial con un monóculo, un parche en el otro ojo y un brazo de madera, y la novia americana de Frederrick, la actriz Elizabeth (sobreactuada Madeline Kahn).

Esta parodia-homenaje guiñoliza sobre todo los films de la Universal de James Whale sobre el monstruo creado por Mary Shelley, “El Dr. Frankenstein” (1931) y “La Novia De Frankenstein” (1935), Mel Brooks tras reirse del western en “Sillas De Montar Calientes”, con la que tuvo un tremendo éxito taquillero, y ya en la cresta de la ola decide meterle mano al terror. Gene Wilder se incorporó al proyecto al igual que en la anterior del oeste, pero esta vez también co-guionizaría, pero a condición de que Mel Brooks no apareciera delante de la pantalla, esto porque Gene creía que Mel era proclive a romper la cuarta pared (dirigirse a la pantalla-espectadores), guiños que no eran del gusto de Wilder, aunque Mel se oye en pantalla y hace un cameo de aldeano. El relato intenta recrear la historia original, con el hurto del cadáver ejecutado, equivocación en robo de cerebro, gran tormenta en operación revivir al muerto, elevación del cadáver junta al Dr. hacia los rayos, y en su momento las míticas palabras <Está vivo, está vivo!!!>, el monstruo se escapa del castillo, el encuentro con la niña, el encuentro con el ciego, y los lugareños aterrados se unen en una descontrolada cuadrilla de linchamiento, el esquema es similar, aunque el tono difiere bastante. De esta línea argumental clonada surgen la misma temática sobre los peligros de que el ser Humano juegue a ser Dios creando Vida de la Nada o sobre donde está el límite de los experimentos científicos, aunque como digo esto muy superficialmente aquí.

La parodia se hace con mimo y respeto, con someras dosis de humor negro, pero con una cadencia muy desequilibrada a la hora de construir gags, se ven tan fácil como se olvidan, ridiculizan los nombres con juegos de palabras pueriles, se busca la risa en los dobles sentidos, en satirizar los convencionalismos del género, todo ello en medio de situaciones donde la inteligencia no prima. Su inicio augura buenas cosas, con créditos al estilo terror clásico, con sugerentes imágenes en blanco y negro, con una sugerente música, pero es un espejismo, la cinta que ha envejecido mal, quedando vetusto y muy arrugado su humor chabacano basado en los equívocos, en las mofas de índole sexual, en las confusiones, donde lo que prevalece es la sobreactuación asentada en la gesticulación, en el aspaviento, en la teatralidad maximizada propia de los humoristas del cine mudo. Esto acentúa su tono de humor rebosante de ingenuidad, con chistes previsibles y facilones, sin demasiada inventiva. Tampoco es desdeñable la bis misógina de Mel Brooks retratando a la mujer de modo caricaturesco, por un lado Inga, la rubia buenorra sin mucho cerebro dispuesta a sexo sin problemas, y por otro está la novia de Frederick, Elizabeth, una mojigata tiquismiquis que ponen que para espabilar solo le hace falta “un rabo enorme de monstruo”, penoso humor, tampoco está mal reírse de las taras físicas de los demás, un jorobado con los ojos saltones es algo “muy gracioso” sobre todo para los cazurros y los niños chicos.
La puesta en escena es su punto fuerte al saber involucrarte en este universo vintage, con un gran diseño de producción de Dale Hennesy (“La Fuga De Logan” o “Harry, El Sucio”), haciendo con tal cariño la recreación que en el laboratorio del Dr. los accesorios que se ven son los mismos creados por Kenneth Strickfaden para “El Dr. Frankenstein” de 1931, Brooks en su empeño de homenaje la hizo en blanco y negro, y su camarógrafo Gerald Hirschfeld (“Mi Año Favorito”) le da un patinado añejo bebiendo de la original, modelando una atmósfera sombría, jugando con las sombras y los contraluces, y esto adornado por la melodiosa música de John Morris (“El Hombre Elefante”), con sus bellos sonidos de violín, manejado este instrumento cual flauta de Hamellin, como hermoso es el tema “Young Frankenstein”. (continua en spoiler por falta de espacio)
La puesta en escena es su punto fuerte al saber involucrarte en este universo vintage, con un gran diseño de producción de Dale Hennesy (“La Fuga De Logan” o “Harry, El Sucio”), haciendo con tal cariño la recreación que en el laboratorio del Dr. los accesorios que se ven son los mismos creados por Kenneth Strickfaden para “El Dr. Frankenstein” de 1931, Brooks en su empeño de homenaje la hizo en blanco y negro, y su camarógrafo Gerald Hirschfeld (“Mi Año Favorito”) le da un patinado añejo bebiendo de la original, modelando una atmósfera sombría, jugando con las sombras y los contraluces, y esto adornado por la melodiosa música de John Morris (“El Hombre Elefante”), con sus bellos sonidos de violín, manejado este instrumento cual flauta de Hamellin, como hermoso es el tema “Young Frankenstein”. (continua en spoiler por falta de espacio)
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Los actores cumplen dentro de la inanidad, salvo el debutante en cine Marty Feldman que con su especial rostro deja huella, al parecer el gag de que la joroba este en cada escena en un lado diferente salió por casualidad, al darse cuanta alguien que no siempre está en el mismo lugar, Feldman ha pasado a la historia por este papel. Kenneth Mars como el inspector de policía Kemp realiza una divertida actuación emulando nítidamente al Dr. Strangelove de “Teléfono Rojo “ de Kubrick. Gene Hackman en un papel irreconocible de ciego co-protagoniza la mejor escena del film, en la que el samaritano invidente encuentra un desorientado monstruo y le ofrece su desinteresada hospitalidad y termina el monstruo huyendo despavorido ante las meteduras de pata del ciego, lo más divertido sin duda.
Con todas sus taras por lo menos resulta amena, ligera, ágil y de vez en cuando sueltas alguna mueca de sonrisa, pero es que el film lo mido por sus loadoras críticas que le hacen más daño que beneficio, y es que el American Film Institute la colocó en el puesto 13 de las 100 mejores comedias americanas de todos los tiempos, y en 2003 fue elegida para su conservación en el National Film Registry de la biblioteca del Congreso de Estados Unidos para preservarla como "Obra culturalmente significativa", excesivo es quedarse muy pero que muy corto, debo ser muy cortito al no ver la trascendencia humorística de este producto.
Con todas sus taras por lo menos resulta amena, ligera, ágil y de vez en cuando sueltas alguna mueca de sonrisa, pero es que el film lo mido por sus loadoras críticas que le hacen más daño que beneficio, y es que el American Film Institute la colocó en el puesto 13 de las 100 mejores comedias americanas de todos los tiempos, y en 2003 fue elegida para su conservación en el National Film Registry de la biblioteca del Congreso de Estados Unidos para preservarla como "Obra culturalmente significativa", excesivo es quedarse muy pero que muy corto, debo ser muy cortito al no ver la trascendencia humorística de este producto.

Marty Feldman & Gene Wilder
En conjunto sumado lo bueno y malo no pasa de propuesta interesante, con momentos salvables, con puesta en escena prodigiosa, y resultando por momentos un tierno homenaje a los clásicos del terror de los 30. Fuerza y honor!!!
29 de agosto de 2005
29 de agosto de 2005
6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
"El jovencito Frankenstein", es, para mí, la mejor comedia de Mel Brooks, sobretodo, teniendo en el reparto a Marty Feldman, un genio del humor, que da vida al fiel ayudante del doctor.
Por todo lo demás está muy bien, graciosa y entrtetenida.
Por todo lo demás está muy bien, graciosa y entrtetenida.
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