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Naruto: ShippûdenSerieAnimación

Naruto: Shippûden (Serie de TV)
2007 Japón
Animación
7.4
9,937
Serie de TV. Animación. Fantástico. Acción Serie de TV (2007-2017). 502 episodios. La historia rodea a un mayor y un poco más maduro Naruto Uzumaki y su aventura para rescatar a su amigo Sasuke Uchiha de las garras del Orochimaru, antes de que este utilize el cuerpo de su amigo. Sakura también se unirá a su viaje, por la que comienza a entrenar con Tsunade. Tras 2 años y medio entrenando con Jiraiya, Naruto regresa a Konoha, y se decide alcanzar su sueño de una buena vez, aunque ... [+]
Críticas 31
Críticas ordenadas por utilidad
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7
6 de enero de 2024 Sé el primero en valorar esta crítica
Le sobra un 40 e incluso un 50% de metraje. El resto es muy bueno: personajes que crecen, historias que se cruzan, profundidad en muchas situaciones, sentido del humor, una sorprendente inventiva y una música muy lograda. Lástima de la paja que le sobra.
8
10 de marzo de 2025 Sé el primero en valorar esta crítica
Shippuden es una secuela aceptable de Naruto Clásico. Se nota el crecimiento y madurez que Naruto adquirió después del regresar del entrenamiento con Jiraiya. Lo que más me agrada de Naruto Shippuden es que le da bastante relevancia a los personajes secundarios, pues Naruto no es el típico anime donde el protagonista es él que siempre le gana al villano. Y también me encanta que el anime tenga varias escenas emotivas y melancólicas, muchas de ellas incluyen las muertes de personajes con el que el público se ha encariñado (¿Quien no lloró con la muerte de Jiraiya?). Sin mencionar que las peleas han sido mejoradas. Kishimoto sabe cómo jugar con las emociones de sus fans. Personalmente, mi arco favorito fue el de Pain, es lo mejor del anime. Ahora bien, el anime tiene un conjunto de cosas negativas (como todo anime) entre ellas encontramos:

1- El relleno excesivo, que no ayuda para nada a que la trama avance con naturalidad.
2- A veces la actitud insistente de Naruto al tratar de buscar a Sasuke daba un poco de pena ajena, o sea, se entiende el mensaje de amistad que quería transmitir Kishimoto, pero a veces exageraba.
3- La manera en la que derrotan a Madara me resulta un poco absurda.
4- Que te digan que Naruto y Sasuke son reencarnaciones que estaban destinadas a tener poder, contradice enormemente lo que Naruto le dijo a Neji en la primera serie (era algo sobre que el destino no define tu camino ninja o algo así).
6
6 de noviembre de 2025 Sé el primero en valorar esta crítica
«Shippuden» es capaz de llevarte al cielo del anime para luego arrastrarte a sus infiernos. Pocas veces se vio un producto tan irregular, tan adictivo y aborrecible, tan merecedor de un 10 y un 0 al mismo tiempo.

Para entender esta dicotomía, lo mejor será ir por partes. La serie comienza 3 años después de la original, centrando la atención en las dos grandes preocupaciones de Naruto y el mundo ninja: el plan de Akatsuki y la venganza de Sasuke, dos arcos que eventualmente confluyen. A su vez, existen tramas secundarias y relleno que poco o nada tiene que ver con el núcleo argumental.

AVISO: La crítica está repleta de SPOILERS.

-- Akatsuki hasta el arco de Pain --
Akatsuki es el grupo de villanos más hipnótico del anime. Esa primera aparición con la pareja encapuchada atravesando el desierto mientras suena su tema musical pone la piel de gallina. Una sensación de estar ante algo que transciende el conocimiento nos posee cada vez que aparecen. No es para menos, pues esa música de misa negra nos lleva al cielo. En cuanto suena, sabemos que van a pasar cosas. Siguiendo la estela de esa partitura pero elevándola a un canto divino es lo que obtendremos cuando estemos ante Pain (líder y fundador). Si el tema de Akatsuki pone los pelos de punta, con el de Pain comienzas a levitar.
Los miembros del grupo tienen trasfondos humanos y dolorosos, por ello es fácil empatizar con ellos. Aparte, tienen carisma. ¡Cómo no la van a tener! Un grupo de ninjas renegados poniendo en jaque al mundo entero… y un misterioso objetivo que pasa por robar a las Bestias con Cola. Sin embargo, todo se torna irrelevante con la llegada de Pain. El villano nos desgarra espiritualmente. El clímax de su historia hiela la sangre, cuando da su discurso del odio, se eleva en el aire y ejecuta un devastador «Shinra Tensei». Menos mal que la sangre vuelve a fluir con la épica aparición de Naruto. La animación cumplirá en mostrar el intenso combate que culmina en un debate metafísico sobre la vida y la naturaleza humana. ¡Pero esto qué es! Insuperable.

-- Sasuke hasta el arco de Itachi --
En paralelo está Sasuke, un personaje agotador con su actitud de malcriado sabelotodo. Vive por una venganza que no entiende y sus actos son los de un niño pequeño demasiado idiota para entender el funcionamiento del mundo, por ello es constantemente manipulado por otros.
Este arco resulta decepcionante, especialmente por Orochimaru. El otrora villano principal, un ser inmortal tan misterioso como asqueroso, es reducido a una lagartija patética. Luego está Itachi, que pasa de psicópata torturador a mártir nacional. Por mucho que su historia tenga sentido, su romantización es descarada. El Itachi original era un hijo de puta que había asesinado a todo su clan y torturaba psicológicamente a su hermano, hasta el punto de empujarlo al asesinato de su mejor amigo. ¡Hasta le rompía los brazos! Y a Naruto quería secuestrarlo y matarlo para sacarle el Zorro. Incluso la venganza de Sasuke es un plan del propio Itachi para cometer suicidio por fratricidio. El tipo es un monstruo.
Los hechos siguen siendo esos, pero de repente Itachi es bueno, sus motivaciones son nobles, algo que nos repiten hasta la saciedad. La batalla entre hermanos, aunque visualmente espectacular, está arreglada para colar que Sasuke gane. Me aburro.

-- Akatsuki después de Pain --
Tobi toma las riendas de la atracción. El enmascarado se erige como el titiritero en las sombras y declara la IV Guerra Ninja, usando a una Akatsuki de saldo, un ejército de Zetsus cultivados en almíbar y montones de resucitados.
Aquí empieza la parte más infumable de la serie. Secundarios de secundarios cruzando espadas con fotocopias de resina o cadáveres de papel. Se recuperan figuras del pasado solo para construir un burdel de «fanservice». Vergonzoso.
Tras lo que parece un sufrimiento eterno, la serie revive con Madara y Obito. Los flashbacks se entrelazan para unir los grandes eventos de la serie: el origen de la Hoja, las guerras, el ataque del Kyubi, la masacre de los Uchiha, Akatsuki, Kakashi, los Hokages… Un círculo de muerte y esperanza repetido cada generación.
¿El problema? Que no deja de ser una versión menos inspirada del arco de Pain. Además tanto Madara como Obito terminan siendo personajes ridículos, totalmente destrozados por un guion de mierda.
-- Sasuke después de Itachi --
El personaje alcanza la deriva argumental. Primero se va con Akatsuki y quiere destruir Konoha, porque descubre la verdad de su hermano y decide honrarlo haciendo lo contrario a sus deseos (el chaval es paralítico mental). Luego cambia de idea cada dos capítulos, según con el resucitado con el que hable. Se vuelve bueno y se une a la guerra con los demás, como si nunca hubiese intentado asesinar a sus amigos y mearse en su cadáver. Más tarde se vuelve malo otra vez porque su sueño es convertirse en dictador, tontería que le dura media tarde. El tío habrá despertado el Rinnegan, pero lo que tenía que haber despertado era el cerebro. Eso sí, la pelea con Naruto está muy bien animada y es un cierre satisfactorio para su disfuncional relación.
Por cierto, el Sharingan pierde toda credibilidad: ilusiones, llamas eternas, espíritus indestructibles, viajes espacio-temporales, control de bijus… Lo que antes se pagaba con la ceguera ahora se cura con un trasplante de córnea. Y la magia de feria continúa con los izanagi e izanami: modificar la realidad a capricho o crear bucles hasta que la víctima acepta su destino. ¿Pero qué destino? ¿Qué realidad? Absurdo. Y la explicación de que es el odio surgido del amor el que lo hace poderoso es de traca. De verdad, qué puta paciencia.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
-- Kaguya --
Al parecer Madara era otro pelele y lo cambian a última hora por una villana de la que nos cuentan lo mínimo posible. Su trasfondo y el giro hacia la ciencia ficción son interesantes, pero no tiene nada que ver con el resto de la serie y, lejos de funcionar como final, es el inicio de una saga diferente. Está claramente incluida con la idea de una secuela («Boruto») en mente. Kaguya es una villana sin desarrollar, a la que no entendemos, por lo que poco podemos decir de ella, más allá de que pertenece a una raza extraterrestre a la cual traiciona y teme; que decide quedarse en la Tierra por amor, y que eventualmente cae en la demencia debido al miedo, la soledad, la corrupción del poder y las guerras de la humanidad.
Lo relacionado con la serie es su descendencia. Con su hijo, el Sabio de los 6 Caminos, comienza la historia de los shinobi, los choques de ideologías y los poderes usados para lograr la paz… a través de la guerra. Esta parte está bien, explica el trasfondo del mundo ninja con detalle. Funcionan mejor estos 20 episodios que los 200 de la insufrible Guerra Ninja.
La pelea con Kaguya es vistosa y diferente, pues su poder divino la coloca a años luz de Naruto y Sasuke. Argumentalmente no tiene sentido que logren derrotarla, aunque solo sea sellarla, pero eso le pasa a todas las peleas de la serie: el resultado nunca es coherente al poder físico, sino al ideológico.

-- Naruto --
El tema central de la serie es cómo los hijos de la guerra se enfrentan al mundo. El odio genera odio, un círculo de dolor y muerte sin fin. Los habitantes del mundo ninja son víctimas y verdugos, moldeados por el entorno, prisioneros de la especie y del pasado, condenados a repetir lo mismo en su intento por cambiar las cosas. Tal vez por eso entendemos más a los villanos de la historia, pues su punto de vista es más adulto y realista.
El camino que toma Naruto, el héroe, corresponde a un ideal infantil muy propio del Shōnen. Entender el dolor de todo el mundo es la clave para tocar su corazón y lograr la convivencia pacífica. No hay que buscar venganza, sino comprensión. Es un idiota con ideales utópicos, por lo que resulta fácil empatizar con él, aunque a veces canse su idealismo.
Su evolución, no obstante, va de más a menos. Comienza siendo un marginado con un poder maldito y termina siendo el heredero de un clan extinto caracterizado por el chakra ilimitado, también es el elegido de una profecía que no aporta nada, e incluso la reencarnación del pariente de un alienígena. El dolor humano se convierte en pirotecnia divina, mientras se olvidan sus orígenes humildes. Tampoco sufre traumas profundos como los villanos a los que se enfrenta, lo que termina por restar fuerza a su discurso. Por último, su transformación final es decepcionante: el resto de jinchurikis se transforman en kaijus, no entiendo por qué Naruto se transforma en un Kurama de luz Súper Saiyajin. Igualmente, en este punto la serie ya había perdido totalmente el norte.
Me quedo antes con Kakashi como icono de paz que con Naruto. Kakashi lo perdió todo, tiene pasado de villano y, aún así, eligió seguir el camino luminoso del ninja.
Pese a todo, Naruto representa la idea de que cualquier sueño se puede alcanzar mediante el trabajo duro, entre otros mensajes motivadores, lo que al final del día le suma los puntos que pierde por otro lado.

-- Relleno --
Insoportable, ilógico, una pérdida de tiempo. Los capítulos recopilatorios son un insulto a la inteligencia, mientras el relleno insertado en medio de momentos clave es una falta de respeto. Me pregunto cómo tuvieron la poca vergüenza de sacar adelante esta aberración. Por no hablar de los flashbacks repetidos centenares de veces, como si el público tuviese un cráneo vacío. Se salva algún arco como el de Kakashi; el resto, directo al vertedero.

En la economía del dolor de «Shippuden» la balanza se inclina, por el pelo de un zorro, hacia la luz del amanecer. Sin embargo, las cicatrices de la guerra permanecen.
7
26 de mayo de 2026 Sé el primero en valorar esta crítica
Por mucho que digan hasta el comienzo de la guerra ninja el anime fue digno de ver aún con sus incoherencias producto de un desarrollo ambicioso pero que como le sucede a muchos otros mangas que carecen de una buena planificación y cuanto más complejo se intenta ser menos se puede dar el gusto de la improvisación como se lo puede dar Dragon Ball, aún así el último arco de Naruto sigue dejándonos momentos tan memorables como decepcionantes… lo cierto es que estaba dicho por Kishimoto que la batalla final sería entre Sasuke y Naruto… Puede ser que todos los giros de guión y el final estuviera ya esbozado desde el principio pero la manera de ejecutarlo no fue desde luego la más satisfactoria, personajes que era mejor que no hubieran revivido para el uso que les da y una batalla final sería mucho decir porque al final parece que la esencia de Naruto clásico se ha perdido entre tanto poder regalado ya que resulta que nada se puede hacer contra el destino y lo que nos queda es una lágrima de Sasuke al aceptar su derrota tendido junto a su amigo perdiendo los dos un brazo… para todo lo que sufrieron no me parece tanto, al final Naruto se implanta uno con las células de Hashirama pero Sasuke se lo deja así seguramente como recordatorio de todo el odio que una vez lo cegó, hasta que el niño del nueve colas que el cuarto en el selló, muriendo su madre tras dar a parto, le hizo mirar al exterior, sin necesidad de sentirse superior, el ciclo del odio parece haber terminado, las heridas pertenecen al pasado, aún así sabemos que el mundo es despiadado, pero vale la pena luchar por lo más preciado, la paz no es una opción es la elección, ahora que vamos juntos en la misma dirección, hemos aprendido de la ilusión, como ninjas cumplida la misión.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Akatsuki es la mayor joya que nos aporta esta parte de la serie, desde Hidan (sádico, errático y fanático) con Kakuzu (codicioso, ambicioso y rabioso) mostrándonos la parte más deshumanizada de la organización y sin intención de redención, Sasori (pretencioso, venenoso y rencoroso) un ser perdido por lo precioso y trascendentalmente valioso en las dos caras de la moneda junto Deidara (mágico, esporádico y como todos trágico) son la parte más alegre y la juventud de la organización, Itachi (mártir, de su hermano ángel, genocida de una vida enfermiza) el peso del sacrificio sin pedir nada a cambio de acudir a la llamada del deber y hacerlo sin dar explicaciones pero también sin pedirlas al final solo al morir sabes quién eres realmente y así lo supo Kisame (sanguinario, despiadado y desconfiado) pero encuentra en su compañero todo lo que creía perdido y su líder Pain que era sustentado gracias a Nagato (El Dios de la aldea de la lluvia) y Konan (su ángel mensajero) movidos por los hilos de Obito con la ayuda de Zetsu y el plan de Madara “Ojo de luna” sin duda es mejor dejar aquí la historia.
5
31 de mayo de 2020
3 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
No entiendo que esta segunda parte de este anime tenga mejor nota que la primera, cuando claramente esta tiene 50% relleno, o historias de universos paralelos que no cuentan nada, o repetición de la misma historia en más de tres arcos.
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