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El dios de la guerra

Aventuras Edad Media, Brabante, siglo XI. Un caballero normando (Heston) se convierte en señor feudal de unas tierras extrañas habitadas por hombres semisalvajes. Se enamora perdidamente de Bronwyn (Forsyth), una misteriosa doncella por la que acaba perdiendo el poder y el honor. (FILMAFFINITY)
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7
28 de marzo de 2017 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta película de estilo épico nos presenta la historia de un joven señor y guerrero al que le conceden un pedazo de tierra para que lo gobierne. Una zona basta donde la superstición invade cada rincón, y donde su pueblo cuenta con ciertas tradiciones muy arraigadas.
El protagonista intentará gobernar; dentro de la dureza que impregna su carácter; de la manera más justa posible. Pero cuando empieza a sentir algo por una joven que se va a casar, no durará en tomar derecho de la prima notte. Una antigua ley que permitía al señor de la tierra a tener relaciones sexuales con la novia en su noche de bodas. Un hecho que resultará crucial para el futuro de los habitantes.
Recuerdo ver esta película en la universidad en la clase de historia del arte, ya que estábamos tratando la época y sobre todo esas leyes tan duras e injustas que había implantadas. Recuerdo que la disfruté mucho, y el otro día decidí volver a verla para descubrir si mi recuerdo seguía siendo cierto. Y así es.
Charlton Heston
La trama engancha desde el principio hasta el final, inmiscuyendo a uno en ese paraje inhóspito donde tradiciones ancestrales marcan la vida de unos habitante que viven bajo el yugo de su señor. Un hombre duro y con fuerte temperamento, que intentará que no sean menospreciados sus derechos.
Franklin J. Schaffner dirige muy bien esta película que te adentra en una época recreada de manera interesante con esos decorados centrados en esa torre solitaria, la cual es difícil defender para que no sea atacada por ningún adversario que quiera ocuparla.
El peso de la película lo lleva sin lugar a dudas el magistral Charlton Heston, que da vida a ese hombre que ha provocado un fuerte conflicto y una dura batalla, simplemente por ciertas decisiones que le corresponden por derecho; pero que su pueblo no está dispuesto a consentir nunca más.
Es cierto que el film cuenta con ciertos momentos en los que flojea, pero dichos momentos son muy puntuales y no consigue desprestigiar la calidad que sostiene con el paso de los años.
En fin, "El señor de la guerra" es una película que nos recrea una época en la que el pueblo era considerado menos que el ganado, debido a unas leyes creadas por y para el beneficio de las que las crean. Una película que nos expone claramente esa dura ley que por desgracia fue real y ha sido recreada en otros films como "Braveheart", llamada prima notte y en la que los recién casados sufrían la separación en su noche de bodas; y la novia además sufría la violación de su señor.
7
14 de abril de 2021 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
En la Edad Media, existió entre los señores feudales una práctica abominable y pagana, a la que se llamó, El Derecho de la Primera Noche (en latín, Ius Primae Noctis), mediante el cual, el aristócrata gobernante o guerrero, se reservaba el derecho a la virginidad de la muchacha que contraía nupcias. La primera noche era para él, y el novio, compungido y lleno de odio, tenía que esperar hasta el amanecer para que le devolvieran a su esposa. Como podrá imaginarse, esto acarreaba fuertes resentimientos contra el tirano, y con esa práctica su seguridad se ponía en constante peligro… así, lo bueno que en otros terrenos pudiese realizar, quedaba empañado para siempre. En Normandía (en Inglaterra y ¡vaya a saber dónde más!), hasta para casarse había que pedir el consentimiento del Señor Feudal… y si éste quería a la chica para sí, decía que no, y en pocos días se aseguraba una nueva amante y una nueva sirvienta. Por suerte, los jóvenes aprendieron a evadir esta infame ley, y pronto comenzaron a casarse en secreto sin informar a nadie de su boda… y si los curas eran identificados como delatores, se casaban ante su dios o hacían juramento de sangre.
Tomando como base éste hecho y ambientada la historia en el siglo XI, durante las rivalidades entre los normandos y los frisios, <<EL SEÑOR DE LA GUERRA>>, parte de la obra, “The Lovers”, que, Leslie Stevens, escribiera y que fue llevada a las tablas de Broadway, en 1956, con Darren McGavin y Joanne Woodward como protagonistas. El guion, escrito por John Collier y Millard Kaufman, logra, de manera bastante efectiva, sacar a la historia de su corte teatral y añade una serie de significativas escenas exteriores que complementan positivamente la prohibida historia de amor que vivirán -y sufrirán- Chrysagon -el señor feudal- y Bronwyn -la bella doncella- que, curiosamente, aquí cae rendida ante el “amo” que también dice “amarla”.

El filme se sostiene, con cierta solidez, por la alta eficacia de las escenas de acción que, más de medio siglo después siguen resultando de primera línea (la larga secuencia del enfrentamiento entre los frisios y los normandos es espectacular); también la ambientación general, la fotografía y la edición son bastante cuidadas… pero (aquí citaré un hecho relevante), la historia de amor resulta bastante desabrida y sin consistencia seria, pues, la joven doncella (Rosemary Forsyth) no es más que una chica bonita que no ofrece ningún sólido rasgo de carácter, pues, aunque pareciera querer seriamente a su prometido… ¡de repente dizque se siente hechizada por ese hombre tosco (Charlton Heston) que juega a ser su enamorado!; y después de consumada ius primae noctis, la joven no es más que un cero a la izquierda, a quien sólo veremos, muy brevemente, cuando, “su gran amor”, necesita desfogar los deseos reprimidos.
Del reparto, más rescatables, Guy Stockwell (Draco), el imponente hermano de Chrysagon; Maurice Evans, como el ambiguo sacerdote… y sobre todo, Niall McGinnis, con un fuerte carácter en su rol de Odins, el suegro de la doncella.

Lo que, al final, ocurra con el guerrero normando… será decisión nuestra.

Título para Latinoamérica: <<EL SEÑOR FEUDAL>>
8
17 de junio de 2025 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
No nos extraña que algún manual de historia recomiende esta cinta para adentrarse en el conocimiento de los inicios de la Baja Edad Media. Estamos en el siglo XI y Europa está marcada por el feudalismo. Los feudos que los reyes o grandes señores conceden a sus vasallos principales para que los gobiernen y exploten a condición de defenderlos de ataques exteriores.
"Nobles poderosos, señores de la guerra" como Chrysagon de la Cruz (Heston), que recibe en feudo una tierra pantanosa y mala, poblada por seres atrasados sometidos a las razias de sus enemigos frisios.
No fue, precisamente, una dádiva generosa esta de Guillermo de Gante, posiblemente Guillermo el Conquistador, el primer rey normando que tuvo Inglaterra.
El valor del cine como complento de la historia cuando, como es el caso, está bien documentado.
Interesante comprobar el atraso cultural de la Europa septentrional en comparación con la riqueza intelectual de la meridional, en estrecho contacto ésta con la civilización árabe que entonces dominaba en todos las áreas del saber.
Pueblos paganos aferrados a creencias primitivas de las que lentamente trataban de arrancarlos un puñado de pobres clérigos.
Y entre estas creencias el mito del derecho de pernada nobiliario, ius primae noctis. Mito, nunca una realidad demostrada.
Sobre esta cuestión va a girar la parte más trascendente de la trama de la cinta. Cuando Chrysagon, enamorado de la bella Bronwyn (Forsyth), reclama ese derecho antes de la boda con su prometido.
Historia, romance, batallas, política, religión ... De todo, bien distribuido, vamos a encontrarnos en el guion de esta obra.
En la realización destacan las luchas, el combate cuerpo a cuerpo de espadones contra mazas o afiladas hachas, caballeros derribados con estrépito de sus cabalgaduras, arqueros, asaltos a la torre con arietes, plataformas o catapultas, peleas en lo alto de las almenas para caer derribados sobre el foso ... Todo mostrado con enorme verismo
Y los personajes, con sus claroscuros, sus matices. Nada de blanco o negro. ¡Hasta el héroe tiene su punto egoísta! Como ese sacerdote comprensivo con las creencias mitológicas de sus aldeanos, lejos de la intolerancia que se atribuye al medioevo. Únicamente Bors (Boone), el fiel escudero, compone un personaje íntegro, sin tacha moral alguna.
Una buena película y una buena lección de historia de los inicios de la Baja Edad Media que recomendamos.
7
31 de agosto de 2014 3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Segunda incursión del gran Franklin J. Schaffner en el cine con un convincente film de aventuras y amoríos medievales con el que se dio a conocer. Lo protagoniza el siempre correcto Charlton Heston acompañado por secundarios de lujo como Richard Boone, su fiel escudero, Maurice Evans o el jovencísimo James Farentino.

Se trata de una historia ambientada en la alta Edad Media en la que un poderoso caballero recibe el encargo de vigilar y proteger las posesiones de su duque. Aunque sus pobladores le admiran y respetan, Heston se enamora de una hermosa lugareña prometida y decide ejercer el derecho de pernada que consiste en disfrutar de la mujer del súbdito la noche de bodas. Con mucho dolor y soportando la humillación el joven esposo asume la decisión de su amo, sin embargo cuando Heston enamorado se la arrebata comienza la rebelión.

La película es una curiosa propuesta que incluye una trama de amor y guerra ambientada en una época de superstición pre-cristiana en la que se aprecia el clasismo de una sociedad violenta y atrasada. En este sentido el guión es bastante riguroso en lo que a los usos y costumbres se refiere. No me emociona el romance entre sus dos protagonistas que es el detonante de la acción pero sí me entretienen las vistosas secuencias del asalto a la fortaleza defendida bravamente por Heston y sus hombres del ataque de los Frisios.
A pesar de la mediocre calidad de la copia del dvd, se aprecia una hermosa fotografía y una emotiva banda sonora que resaltan una película olvidada pero estimulante.
7
3 de febrero de 2022 3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Interesante película ambientada en la Normandia de la alta edad media, cuya historia versa sobre el "ius primae noctis" (derecho de pernada) que ejerce un señor feudal (Charlton Heston) sobre una sierva campesina (Rosemary Forsyth) por la que siente una irresistible atracción y que en breve será mútua, relación amorosa que provocará la ira de todo el poblado.

Sin duda estamos ante un filme con buen ritmo narrativo que mezcla dos géneros cinematográficos: el drama romántico y el de aventuras, hábilmente dirigido por Franklin J. Schaffner quien consigue trasladar a la pantalla la atmósfera supersticiosa de aquella época oscura.

A destacar la actuación de Richard Boone (el escudero del señor feudal) y de Maurice Evans (el sacerdote).
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