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Nosferatu

Terror Historia gótica de obsesión entre una joven hechizada y el aterrador vampiro encaprichado de ella, que causa un indescriptible terror a su paso.
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6
5 de marzo de 2025 Sé el primero en valorar esta crítica
Imagínate que eres una joven inocente en una película de terror gótico. Todo va bien en tu vida hasta que un vampiro con cero habilidades sociales —vamos, que el tipo no es precisamente el alma de la fiesta— se encapricha contigo como un adolescente con su primer crush y decide que eres su nueva obsesión.

El problema es que este no es un vampiro sexy al estilo Entrevista con el vampiro, ni uno de esos con purpurina y traumas adolescentes. No, Nosferatu es más bien el tipo de criatura que aparece en tus pesadillas, el que si te dice "te quiero" es para que te vayas despidiendo de tu alma. Y como todo vampiro clásico que se respete, va dejando un reguero de horror, pánico y seguramente varias consultas psicológicas no cubiertas por el seguro de sus víctimas.

Lo mejor:
La atmósfera: Si algo hace bien Robert Eggers es transportarnos a épocas en las que la iluminación parecía opcional y el desasosiego estaba incluido en la renta. La ambientación es puro terror gótico en su máxima expresión: sombras inquietantes, castillos que gritan "huye de aquí, insensato", y un Nosferatu que parece diseñado para protagonizar tus pesadillas más inquietantes.
Willem Dafoe
El regreso del terror clásico: En tiempos donde el terror a veces se limita a "sustos de volumen alto", Nosferatu apuesta por un miedo más pausado, psicológico y perturbador.

El Nosferatu de Bill Skarsgård: A ver, si alguien puede hacer que un payaso asesino nos aterrorice (It), imagínate lo que puede hacer con un vampiro legendario. Su Nosferatu no solo es terrorífico, sino que tiene esa presencia inquietante que te hace pensar que está en la habitación contigo... incluso cuando sabes que estás solo (o eso crees).

Lo peor de la película:
Un ritmo que requiere paciencia: No esperes un festival de sangre y destrucción desde el minuto uno. La película construye la tensión de forma lenta, y si eres de los que se desesperan cuando tarda en pasar algo, es posible que a mitad de metraje empieces a mirar el reloj... aunque con cuidado, porque Nosferatu podría estar mirándote de vuelta.

Es una historia de amor… pero como de esas que terminas contando en terapia: El vampiro se encapricha con la protagonista de una manera que haría que incluso Drácula le dijera: "Hermano, relájate". Si te incomodan las relaciones de poder desequilibradas y el acoso sobrenatural, prepárate para sentirte un poco incómodo (como deberías, porque es un vampiro terrorífico, no un galán de novela romántica).
Nicholas Hoult
l factor “esto ya lo he visto”: La película es una maravilla visual y de atmósfera, pero al final sigue siendo una historia que ya conocemos. Sobre todo en su inicio, la sombra de Drácula de Bram Stoker es innegable: viajamos a un castillo lúgubre, el protagonista se encuentra con un anfitrión tan inquietante como pálido, y la sensación de 'esto no va a acabar bien' se instala desde el primer momento . Si esperas un giro radical o algo nunca antes visto en una película de vampiros, quizás te quedes con ganas de más.

¿Merece la pena verla?
Si te gusta el terror gótico, las películas que no dependen de sustos baratos y quieres ver un Nosferatu que realmente da miedo, entonces sí, vale la pena. Ahora, si eres de los que prefieren una dosis de acción trepidante o vampiros con más sex appeal y menos "voy a devorarte el alma porque me gustas", quizás te resulte demasiado pausada.

Conclusión
Nosferatu (2024) Es una montaña rusa de emociones y un festín visual que te sumerge en una atmósfera gótica impresionante. Con un vampiro que hará que mires debajo de la cama antes de dormir, la película brilla en su estilo y terror. Aunque tiene sus altibajos, sigue siendo un plato imprescindible para los amantes del género.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
¿Recuerdas esa obsesión enfermiza de Nosferatu con la protagonista? Pues digamos que al final… no le sale del todo bien. Las historias de amor góticas rara vez terminan con "y vivieron felices para siempre", y aquí no es la excepción. Alguien termina mordiendo el polvo (o mejor dicho, la estaca), y el destino del vampiro nos deja con una escena que es puro Eggers: perturbadora, intensa y con un final que se quedará en tu mente mucho después de que los créditos rueden.
7
26 de marzo de 2025 Sé el primero en valorar esta crítica
Robert Eggers es uno de los directores más personales, junto a Ari Aster, de los que han surgido en los últimos años. Ambos tienen querencia hacia los temas más truculentos, o al menos, hacia el mal rollo. Son personales e interesantes pero eso no quiere decir que siempre den con la tecla... A veces resbalan de tan especialitos que son ("El faro" o "Beau tiene miedo" son raras de narices, por poner dos ejemplos), pero eso no quita que en sus trabajos siempre haya algo que los haga interesantes.

Sirva esta introducción para que quede claro que no soy un admirador incondicional de Eggers: hay cosas suyas que me gustan, cosas que no me han gustado y otras que me han parecido interesantes aunque no me han volado la cabeza. Pero siempre tiene una potencia visual fuera de toda duda. Eggers sabe dónde tiene que poner la cámara para crear unas imágenes poderosísimas y de una belleza fuera de toda duda. Y en esta ocasión, a esa capacidad indiscutible de crear escenas (o encuadres) de una hermosura indiscutible, une la historia del conde Orlok, sosias del Conde Drácula, en la versión no autorizada de "Drácula" que rodaron Murnau o Herzog hace ya unos cuantos años. Formalmente, este film no desmerece a sus poderosos antecedentes y el problema viene en el tratamiento del argumento que hace Eggers que, siempre embebido por su querencia a la truculencia, es, quizá demasiado insensible con sus personajes... Quizá este sea el reparo más evidente que se le puede hacer*. Como decía anteriormente, formalmente es esplendorosa y poco tiene que envidiar a las imágenes del expresionismo alemán.
Lily-Rose Depp & Emma Corrin
Para finalizar, el elenco está en estado de gracia: Nicholas Hoult transmite toda la gama de sentimientos que un personaje de esa complejidad requiere; Willem Dafoe está capacitado para defender un personaje de esta categoría sin despeinarse (quizá quede demasiado plano); Aaron Taylor-Johnson brilla en su interpretación del sobrado y luego desorientado (y al final perdido) rol. Pero los que se llevan la palma son los protagonistas: Lily-Rose Depp y Bill Skarsgard, pertenecientes a unas dinastías con pedigrí en este mundo.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Eggers parece que nunca ha tenido demasiado cariño a los personajes que pululan por sus obras, casi siempre les hace padecer lo indecible y, en esta ocasión, la mayoría de ellos sufren una muerte dolorosa y crudelísima.
8
31 de mayo de 2025 Sé el primero en valorar esta crítica
Una versión nueva de todo un clásico. De Bram Stoker hay, más o menos, cuarenta versiones.
La original de 1924 de Murnau me encantó. También la de 1931 de Tod Browning es interesante.
Luego, más tarde, está la de John Badham de 1970, que también me gustó mucho. La de Jesús Franco de 1970 está bien también.
La que me gustó mucho, mucho de verdad, probablemente más de lo que creía es la versión que rodó Werner Herzog, con un vampiro muy bien desarrollado.
La de Coppola de 1992 es verdaderamente barroca, excesiva y puntillosa. Muy bien ambientada, una película especial, distinta.
A todas estas, que serían la rama principal del Vampiro o de Nosferatu habría que sumarle unas cuantas más de los hijos, las suegras, los desenfrenos, las peleas con otros monstruos y demás morralla asociada al fenómeno.
Ésta que nos presenta ahora Eggers está también muy bien. Perfectamente ambientada. Con una fotografía verdaderamente brillante y unos escenarios abiertos, naturales, muy bien elegidos. Frio. La muerte el frio. Como el Doctor Fausto, de Thomas Mann, que tengo que volver a leer.
Las caracterizaciones, los ambientes, las ropas, el atroz, todo el diseño de producción es perfecto, adecuado y bien elegido.
Quizá los actores no estén a la altura. Me parece que el director no ha querido que esta sea una película de actores, sino de dirección. Bueno, no están a la altura, no es del todo correcto. No son grandes estrellas, que es distinto. Me parece que el Conde Orloc está perfectamente caracterizado y también la figura del abogado. Quizá su mujer no tanto, así como otros secundarios. La elección del casting de actores quizá pretendiera no disipar el efecto miedo y no tener que contar con las servidumbres de todo tipo que suelen imponer las estrellas.
Una perspectiva que no había visto sobre el vampiro y su mundo es la atracción sexual que puede provocar el ser mordido, o el morder. Tanto heterosecual como homosexual. Ser mordido, sin más.
Me ha gustado. Pero no es la versión que más me ha gustado. Es impactante y muy visual, pero no es la versión que más me ha gustado. Quizá la de Herzog sea la que más me ha agradado.
8
20 de julio de 2025 Sé el primero en valorar esta crítica
Interior de una estancia. La cámara encuadra simétricamente la sala. Un personaje entra en la sala y mira hacia otro lado de la estancia, que no vemos. La cámara entonces gira lentamente sobre sí misma hacia la derecha y queda encuadrada con otro lugar de esa estancia. Una puerta, una escalera, un cofre. De nuevo simetría milimétrica. Entra en la toma el mismo personaje anterior que ha avanzado sin que lo viésemos hacia esa zona de la sala.
Bonito, ¿eh? Pues esto mismo, 90 millones de veces en esta película.
Y no lo digo como algo malo. En absoluto. Es la marca de la casa.
En las otras películas de Eggers pasa igual. Uno ya debe saber a qué atenerse. Que un director tenga una forma tan identitaria de filmar debe ser bueno; que se le reconozca "de lejos" también. Su forma de hacer cine (de momento) es así: intrincada, pausada, coreografiada, impostada, magnificente, hermosa al fin y al cabo. Que esto es un arte, ¿o no?
Cierto es que esta forma de plantear las escenas te deja sin aliento, ya que parece que cada una de ellas es absolutamente trascendental para el disfrute del conjunto, y eso puede acabar cansando al espectador.
Lily-Rose Depp
Es una peli para ver con tranquilidad y tiempo, disfrutando de cada momento, sufriendo en cada momento.
Un exponente más del desafortunado y pomposo término de "terror elevado", que yo aborrezco, pero que se entenderá a quien lo conozca y haya visto los films de Ali Aster o Jordan Peele.
Magnífica pues en puesta en escena, ambientación, desarrollo y banda sonora. Con algunas lagunas de casting, pero se le perdona.
De las películas que más he disfrutado sobre temática vampírica y sobre Drácul...perdón Nosferatu.
6
4 de septiembre de 2025 Sé el primero en valorar esta crítica
Una de las propuestas de terror más destacadas de los últimos años, que juega con maestría con la luz y construye atmósferas sugerentes entre Alemania y Transilvania. Se trata de una relectura vibrante y profundamente atmosférica del clásico vampírico, que reafirma a Eggers como uno de los cineastas más estimulantes de la actualidad… aunque siempre persista la duda de si lo es de verdad, o si simplemente deslumbra por su virtuosismo visual y su impecable puesta en escena, más rica en imaginería que en auténtica solidez narrativa.
La película no oculta sus deudas con el clásico original, pero despliega un diseño visual hipnótico que se apoya en una estética de cuento gótico perturbador. Sin embargo, en conjunto, la historia resulta débil, más evocadora que aterradora, y deja la sensación de que la forma vuelve a imponerse al fondo.
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