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Kóblic

Drama. Thriller Durante la dictadura militar argentina (finales de los 70), el excapitán de la Armada Tomás Kóblic (Ricardo Darín) participó en “los vuelos de la muerte”, denominados así porque se arrojaban vivos al mar a los detenidos-desaparecidos. Cuando abandona la Armada, Kóblic se refugia en Colonia Helena, donde impera la ley del comisario Velarde (Oscar Martínez), un delincuente con uniforme policial, líder de una banda que se dedica al robo de ... [+]
Críticas 41
Críticas ordenadas por utilidad
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7
4 de enero de 2018 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Estamos en los años finales de la década de los setenta, en plena dictadura argentina. El que fuera capitán de la Armada Tomás Kóblic (Ricardo Darín), ha participado en una de las formas más inhumanas y abyectas de asesinar a supuestos insurgentes de izquierdas.

El director Sebastián Borensztein aborda un eficiente thriller, un film denso, con mucho tormento y mucha Argentina profunda donde nadie prácticamente sale librado de lacras y comportamientos reprobables. El guión del propio Borensztein y Alejandro Ocón está perfectamente elaborado, no da puntada sin hilo y no puede ser más claro y meridiano en su denuncia, pero desde una perspectiva humana, del horror de la dictadura militar argentina. Me ha parecido muy buena la música de Juan Federico Jusid y excelente la fotografía de Rodrigo Pulpeiro, como nos tiene acostumbrados.

En el reparto Ricardo Darín está excelente y no deja un ápice a la improvisación, haciendo su papel de miliko bueno, totalmente creíble y angustioso, un hombre atormentado por los recuerdos y los sentimientos de culpa. Oscar Martínez está sembrado, genial, incluso irreconocible, tanto que se hace aborrecible en su papel de Agente de la Ley. Inma Cuesta, argentinizada, muy bonita, expresiva en el papel de mujer maltratada y resignada a su tristeza, con gran vis dramática y fuerte carga sensual. Marcos Cartoy Díaz es un joven que apunta maneras con un trabajo impecable.
Oscar Martínez
Si tuviera que resumir yo diría que la película es un 'thriller' en toda regla, con la misma certeza que por momentos se transforma en un western. Es igualmente un drama provocador, que produce la inquietud de ver cómo los personajes caminan al borde del precipicio, más por necesidad que por osadía; además, es patético, turbador e inquietante en su más descarnado significado. Una historia que fue real en la Argentina, un horror aún presente entre la ciudadanía de ese país del que la mayoría no quiere hablar y otros hablan quizá demasiado.
6
3 de junio de 2018 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Parece que en Argentina se tiene miedo a abordar los tristes y oscuros años de la dictadura militar, donde se produjeron todo tipo de delitos de "lesa majestad", y que quedaron impunes en demasiadas ocasiones, con los culpables andando o por las calles o refugiados en países extranjeros y sin que se haya reparado el dolor de las víctimas y de sus familiares, con miles de niños robados, miles de desaparecidos sin rastro y miles de asesinados, con los denominados "vuelos de la muerte", que en un segundo plano aborda Sebastián Borensztein en su película.

Me parece un western gaucho, un "Sólo ante el peligro" con aroma argentino al ocultarse un piloto de los tristes vuelos en la Argentina interior, fuera de los focos, las luces, el fútbol, el tango y el sabor de sus asados, donde se refugia y oculta un piloto militar interpretado magistralmente por Ricardo Darín, que gana con la edad como los mejores whisky, obligado a realizar aquéllos vuelos, cuyas víctimas le persiguen en sueños, donde el malvado de turno es el comisario interpretado por Oscar Martínez, un corrupto delincuente de armas tomar, y la guapa chica de la taberna, en este caso de la gasolinera, a la que hay que rescatar, interpretado por la guapa actriz española Inma Cuesta en ese triángulo que bien podría ser fordiano.
Ricardo Darín & Inma Cuesta
Francamente se queda corta, a medio camino entre el western y la denuncia de los crímenes de la dictadura que conocían la mitad de los argentino y sospechaba la otra mitad, y de los que parece ser que todavía se avergüenzan tanto que les resulta oneroso plasmarlos en un film que denuncie abiertamente lo que pasó y sirva de homenajes a los miles de hombres y mujeres asesinados injustamente.

Mi nota, un 6.
4
5 de agosto de 2016
11 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
La historia es muy interesante con un capitán del ejército que se quiere redimir de un pasado oscuro, con el trasfondo del los vuelos de la muerte.
El director Sebastian Borestein que ya había realizado las muy atendibles Cuento chino y La suerte esta echada.
Dos enormes actores como Ricardo Darin y Oscar Martinez .
Pero algo fallo y la película no fue lo que tendrían que haber sido teniendo en cuenta los talentos involucrados.
Los motivos a mi parecer pudieron ser :

*Falta de ritmo, la película se hace muy lenta, se hace larga cuando apenas dura 90 minutos.
*A Sebastian Borestein le quedo grande el tema abordado, situaciones que merecían otro tratamiento se desarrollaron en forma muy chata, plana ej. las pocas muertes que hay, ya sea de animales o personas, se resuelvan por corte o fuera de campo.
*En algunos momentos me recordó a las películas argentinas de los 80, en los que se querían contar cosas importantes pero de una forma muy precaria.
*El romance entre Darin y Inma Cuesta aparece agregado, para rellenar los escasos 90 minutos que dura la cinta.
*El tema de los vuelos de la muerte, se toca de forma muy tangencialmente, por flashback, creo se merecía otro tratamiento.
*En el final , en donde uno espera un poco de acción, ej. una balacera, se resuelve con un solo balazo, muy poco en realidad.
*Y el final de la historia no condice con el carácter oscuro que se le quiso dar
.
Me duele hacer esta crítica ya que tengo un gran respeto por las personas involucradas, pero realmente creo que la película no es satisfactoria para nada.

Lo mejor: las actuaciones de Darin y Martinez, como siempre excelentes.
Lo peor: que estaba todo dado para ser una gran película y no lo fue
La escena: no encuentro ninguna destacable
7
6 de abril de 2017 3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Vi “Kóblic” (Argentina, 2016), dirigida y coescrita por Sebastián Borensztein (su última película fue “Un cuento chino”, 2011). Está protagonizada por Ricardo Darín (quien ya actuó en el 2011 con este director), Óscar Martínez e Inma Cuesta, entre otros. Se trata de un drama, en el esquema del Western, en torno a un capitán de la aviación naval argentina, Tomás Kóblic (Ricardo Darín), en los tortuosos años de la dictadura militar argentina. Tomás deserta al estar inconforme con las órdenes recibidas, y se refugia en el aeródromo de un amigo, encontrado allí el amor y la amistad, pero debe enfrentar a un policía corrupto y a los militares que lo buscan. ¿Qué puede decirse de la cinta? Antes que nada, que hay un drama, una historia de fondo tremenda. La “idea original” es brillante; otra cosa es que el desenlace se quede algo corto. Al momento de sacar de la “idea” un “guion” es que aparecen ciertos elementos acartonados y predecibles. Creo que al guion le faltó algo más de creatividad. Pero no digo que esté mal. Salvo el final, que no es convincente en modo alguno, el guion es efectivo ante el espectador. Simplemente digo que pudo estar de mejor nivel si se compara con la idea original de los escritores. Otro aspecto, es que Ricardo Darín es todo un monstruo (en un sentido positivo) del cine, pero con esta película observo que este actor, de talla mayor, se interpreta a sí mismo. En las películas que le he visto, sus acciones son similares. Es como si se interpretara a sí mismo ¿Será un problema de versatilidad? En fin, ya pasando a aspectos más de contenido, por decirlo de alguna manera, la película, siguiendo el esquema básico del Western (buenos contra malos en la tierra de nadie), trae de fondo un drama conocido (la represión de la dictadura argentina) pero encarnado ya no en una víctima sino en uno de los militares victimarios. Nos invita a reflexionar sobre los problemas éticos al interior de las instituciones de obediencia premoderna (siguiendo las ideas de Foucault) como el ejército y la iglesia. En estas instituciones, que forman a sus miembros más en la adscripción al colectivo que al individualismo, ser más de la organización que propios, los debates éticos ante las órdenes inmorales se tornan más difíciles de afrontar pues no es sólo rechazar la orden del superior, es negar la adscripción al “cuerpo” que fue previamente idolatrado. No es enfrentarse al jefe, es enfrentarse a la organización misma. De esta manera, en este tipo de “cuerpos colectivos”, es perfectamente posible encontrar individuos con pautas muy claras en una línea, pero una vez son integrados, una vez actúan corporativamente, pasan a marchar bajos otras pautas, a veces contradictorias para un agente externo, pero no para los propios miembros de la institución. Reconociendo esto, es que aparece la heroicidad de Tomás, quien pervierte su formación institucional al darse cuenta de la contradicción: “yo también tengo límites”, dijo en un momento de la película. Pero, si hubiese sido otro el final, habría quedado más claro aún entender este drama como una tragedia en el mejor sentido de Sófocles. El balance final es bueno, a pesar de todo. La recomiendo. 2017-04-06.
6
29 de julio de 2016 3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Interesante pelicula sobre las atrocidades de la dictadura argentina con una primera parte un poco lenta pero con una segunda parte mucho más animada. Ricardo Darín sigue dando lecciones de interpretación aparentemente sin esfuerzos. Recomendable en esta época árida de buen cine.
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