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Redbad: La invasión de los francos

Aventuras En el año 754 d.C. Europa del Norte se encuentra dividida. Por un lado, está el grupo formado por los frisones, los sajones y los daneses. El otro lado está ocupado por los francos. Los últimos pretenden realizar aquello que los romanos no pudieron: conquistar toda Europa mediante su nueva arma, el cristianismo. Su primer objetivo es apoderarse del mayor centro de comercio de Europa gobernado por el rey frisón Aldegisel.
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7
30 de enero de 2024 1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
"La leyenda de Redbad" o "Redbad" es una película que pertenece al género histórico y llega a nosotros desde Países bajos, en ella se nos narra la historia del famoso caudillo frisón conocido por el nombre de "Redbad".

El encargado de la dirección de esta película histórica es "Roel Reiné", un director holandés que actualmente es conocido por estar trabajando en la serie que adapta los videojuegos de la saga "Halo". Su trabajo para esta película me ha parecido muy bueno en todos los sentidos y cuenta con algunas escenas en cámara lenta que recuerdan mucho al director "Zack Snyder" pero con su toque personal y junto a unas batallas excelentemente rodadas en todos los sentidos.

"Alex van Galen" es quien se encarga de realizar el guion para esta película histórica, donde nos presenta al famoso caudillo frisón que se convirtió en leyenda en el país natal de tanto su director como del propio guionista. La historia cuenta con muchas batallas en las que participio, junto con diálogos bastante bien escritos y que hace reflexionar al espectador sobre las creencias, cultura de esta sociedad contra la propia religión cristiana de los invasores francos. En términos generales el guion me ha parecido interesante y creo que se ha trabajado bastante, pero tampoco me ha parecido una obra maestra, pero creo que funciona muy bien con la parte cinematográfica.

Los actores han realizado un trabajo excelente en todos sus papeles y sus actuaciones han estado a la altura de la propia historia de la que forman parte.

El vestuario y la propia ambientación me ha parecido muy buena en todos los sentidos, los trajes son acordes a la época junto con las armas y armaduras de ambos bandos. Algo que debe se debe agradecer, ya que es algo muy importante para dar vida a una película del género histórico.

Las coreografías de todas las batallas se han trabajado de manera excelente y se nota que han recibido el asesoramiento adecuado para dar más realismo a estas batallas.

En resumen, una película de género histórico de uno de los héroes más famosos de los Países Bajos y si eres fan del género, creo que esta producción te va a entretener mucho, pero sobre todo para conocer a este caudillo frisón, ademas de también sobre la propia civilización que por desgracias muchas cosas se han perdido.

Nota: 7/10
3
26 de julio de 2019
6 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
El género épico, tanto en la literatura como en el cine, tiene un problema que no sabe resolver: para vender, necesita promover unos ideales en los que nadie cree, empezando por los propios autores y terminando por los soldados. Es decir, su lastre es la propia épica, la grandilocuencia, la lucha por una libertad consistente en elegir la postración ante un bueno que nunca ha existido: Moisés, Leónidas, Jesucristo, William Wallace, Redbad...

En unas ocasiones, el poeta o el director salva hábilmente este grano en el culo de nacimiento echando mano de unos recursos artísticos que el público, aquiescente con el engaño, abraza como lo que son: licencias. Así salen grandes obras como la Ilíada, "Braveheart" (1995), "Troya" (2004) o "300" (2006) y otras discretas como "Centurión" (2010), "La Legión del Águila" (2011) o "Vikingo" (2016). En este sentido, las series ganan al cine por goleada, y es lógico, puesto que decenas de horas permiten matizar, levantar el velo y mostrar la realidad del discurso épico: "Roma" (2005-2007) y "Juego de Tronos" (esta última a pesar de pertenecer, en términos históricos, a un universo ficticio) lo bordan, recreándose en la mofa del espíritu épico (el único ideal es el egoísmo sádico).

En el resto de casos, el producto se estrella: la retórica del aedo bobo no solo sigue campando a sus anchas, sino que además lo hace de una manera ridícula y deficiente, dejando ver todas las costuras. La producción holandesa que nos ocupa es el mejor ejemplo. Todo, salvo el contexto histórico de partida, es manido y desafortunado.

Las batallas: confusas, fulleras, sin un solo golpe claro o limpio. Si tanto miedo les da mostrar la trayectoria de entrada o de salida, ¿por qué no se limitan a filmar una comedia romántica y asunto solucionado? En "Troya" vemos a Aquiles descuajar una cabeza de un griego sin cambio de plano, en "Centurión" un bárbaro le taja el pescuezo a un romano con toda claridad, antes, durante y después. Y son solo dos ejemplos entre decenas. En "La leyenda de Redbad", oímos el sonido del acero abriendo la carne y a continuación vemos un plano con la espada o lanza ya pegada con cola en el cuerpo. En lugar de conmoverte con la víctima yacente, estás pensando en cómo se puede estar haciendo ahora una película peor que en los años 80. Por supuesto, en línea con este deseo de no ofender sensibilidades mojigatas y recaudar más, el sexo es censurado, a pesar de que habría estado justificada su presencia explícita.

El montaje: caprichoso, anárquico, hecho por alguna víctima de la LOGSE holandesa. Planos poéticos y a cámara lenta metidos en momentos de una narrativa prosaica. Todo es copia sin criterio y chapucera de otras películas, buenas y malas.

La dirección: entre destartalada y ausente, como si el responsable hubiera estado borracho todo el tiempo o mirando la hora para volver a casa y tragarse un Gran Hermano.

La fotografía, hecha a la ligera, sin ganas, permanentemente quemada, obra de un profesional a tono con el director.

Efectos especiales de vergüenza: fuego digital a mansalva, y los cerdos en llamas del final, para reír por no llorar.

Aunque los actores no son malos, salvo el sobreactuado histrión que encarna al obispo Willibrord (una mera caricatura del cristiano medieval), todos los personajes son absolutamente planos, como los Países Bajos, carentes de carisma, y sus vidas te importan un comino (el caso de la hermana de Redbad es flagrante: un topo que naturalmente no habla). Los femeninos son decididamente viejos para las edades a las que se casaban (una de ellas, aparece como virgen y tiene arrugas). A excepción de la antigua amada del protagonista (que la mitad de las veces está estropeada por la pintura guerrera en la frente, que la envejece) todas las mujeres son feas, así que la película no sirve ni para alegrarte la vista.

La negativa y cruda imagen que se da del cristianismo, que se ajusta a la realidad históricamente documentada, era un punto a su favor, pero finalmente se echa perder con el falaz y anacrónico discurso de Frea. Para contentar a todos los espectadores, vamos.

La aportación original o personal brilla por su ausencia. Todo venía anunciado ya en los sosísimos títulos de crédito iniciales, hechos con toda la prisa del mundo (habrían quedado mejor con máquina de escribir). Podríamos preguntar al director y al guionista lo mismo que la chamana chiflada al protagonista: "¿Sabes quién eres?" Pero lo más seguro es que no nos entendieran.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Entre otras escenas que podría citar, hay una que muestra hasta qué punto el guion es malo: Redbad no es admitido para la batalla por el pueblo que lo acoge (los antepasados de los daneses, digamos), pero él se lanza por su cuenta, arco en mano. Tras agotar todas las flechas, echa mano a la aljaba y no encuentra ninguna, como si eso no lo hubiera notado ya al sacar la última. Pero dejemos pasar este detalle (puede que Redbad fuera un poco lento). Lo malo es que la escena está concebida para que él despliegue su audacia y eso le permita ser acogido por la tribu como un guerrero de los suyos. Pues bien, lejos de acometer un acto heroico, mete la pata y lo salva Frea, que naturalmente acabará siendo su esposa, tal como se veía venir desde el principio. Acto seguido, el clan celebra la iniciación del antihéroe. Da la sensación de que esta última escena estaba escrita a continuación de una finalmente borrada en la que Redbad sí salvaba a algún "danés".
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