Playground: Un mundo
6.9
3,072
25 de mayo de 2022
25 de mayo de 2022
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuando comienza el proceso de socialización, en los colegios, se hace patente esa inclinación también con los otros congéneres. En este caso, el sometimiento puede ser tanto individual como grupal. Pronto, los niños, unos más que otros, toman consciencia de que necesitan aliados para someter a otros, en minoría numérica, o más desvalidos o menos agresivos (o menos necesitados de imponerse o menos capaces de ello). Y para estos la realidad se convierte en un cerco constante que puede ser desesperante. La producción belga Un pequeño mundo (2021), opera prima de Laura Wandel, opta por un estilo cinematográfico que remarque esa condición de cerco, de vida sitiada y azuzada, mediante una sucesión de planos cortos, como también era el caso de El acontecimiento, de Audrey Diwan, sin transiciones ni respiros de encuadres más amplios. La cámara no se separa de la perspectiva de la niña de siete años, Nora (Maya Vanderbeque), testigo de cómo su hermano mayor Abel es golpeado y humillado por un grupo de chicos. El recreo no hace honor a su nombre ya que se torna diaria tortura. Ambos son recién llegados en ese entorno, y suele ser tendencia de ciertos humanos hacer chanza, poner a prueba o sencillamente amargar la vida de los que se califican como extraños. En vez de ser amables, y facilitar la integración, prefieren disfrutar con el sometimiento y el ejercicio de la tortura. Sienten la vulnerabilidad de quienes se desenvuelven con inseguridad en un territorio que desconocen por lo que para la bestia depredadora que hay en nosotros se convierte en víctima propiciatoria, por sentirse menos protegida, más indefensa.

En Un pequeño mundo, que en el original es a secas Un mundo, porque su mundo es esa particular parcela de realidad, la cual es padecimiento, la cámara, como los contornos de una prisión, escoge la perspectiva impotente, perpleja, de la hermana, quien, a su vez, también vive su personal proceso de integración y adaptación, aunque no sea, en primera instancia, tan desazonador. En esas circunstancias, el espécimen recién llegado, aún no integrado, que sufre ese asedio violento suele tender a no compartir (sobre todo, a una figura de autoridad) su padecimiento, como si considerara que es una inexorable prueba de acceso a la aceptación. Prefiere superar esa vejación sin recurrir a intervenciones externas de figuras que, en teoría, disponen de más fuerza o poder que aquellos que le someten y torturan. Como si, por añadidura, fuera un desdoro. El padecimiento es una prueba de fortaleza. Pero también, por otro lado, porque Abel sabe que serviría de acicate para que le inflijan daño con más saña. La soberbia es parte consustancial de muchos seres humanos. La reprimenda, propiciada por la confesión de la hija al padre, no servirá para que los niños torturadores cesen en la práctica de sus crueles humillaciones sino para que las ejecuten con más virulencia. La infección, por así decirlo, se extenderá a la hermana, ya que por ser hermana de quien ha sido estigmatizado, será ninguneada por las que consideraba que eran sus amigas. Se convierte también en apestada, ser de baja categoría. El cerco se extiende a ella. Y es tan efectivo que afecta a la propia relación de los hermanos.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Ella, que había intentado ayudarle, ahora le niega, porque su condición de hermana imposibilita su integración o aceptación en el entorno social. Y él, a su vez, se convierte en torturador de otro. Simplemente, se invierte la situación. Como en muchos otros casos, en diferentes contextos y épocas, ya que es constante en la interrelación humana, o constitución como seres sociales, quien sufre como víctima unas circunstancias de padecimiento o abuso se convertirá, en un futuro, en figura que ejerce su abuso, porque, como expresa Abel, mejor ser quien hace daño que quien lo sufre. Una ecuación elemental que destierra cualquier otra opción, como si solo fuera posible una posición u otra, o me aprovecho de los demás o se aprovechan de mí, o hago daño o me lo hacen a mí.
Abel se justifica en la concepción de una circunstancia que cree ineluctable, por lo tanto su opción es la única que puede reportar supervivencia en un contexto hostil. En el último plano de Un pequeño mundo, Nora intenta evitar que Abel prosiga con su tortura a otro chico mediante la asfixia con una bolsa de plástico (metáfora por otra parte de la asfixia vital que él sufre y que intenta contrarrestar asfixiando a otro). Se agarra a él, con un abrazo que intenta ser liberación del cautiverio de convertirse en otra resentida bestia dañina.
Abel se justifica en la concepción de una circunstancia que cree ineluctable, por lo tanto su opción es la única que puede reportar supervivencia en un contexto hostil. En el último plano de Un pequeño mundo, Nora intenta evitar que Abel prosiga con su tortura a otro chico mediante la asfixia con una bolsa de plástico (metáfora por otra parte de la asfixia vital que él sufre y que intenta contrarrestar asfixiando a otro). Se agarra a él, con un abrazo que intenta ser liberación del cautiverio de convertirse en otra resentida bestia dañina.
Alexander Zárate
elcinedesolaris.blogspot.com
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3 de diciembre de 2023
3 de diciembre de 2023
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una película de la nueva hornada de cine femenino europeo que se nutre de los postulados de los hermanos Dardenne, entre otros.
Sinfonía claustrofóbica del primer plano y de los encuadres cerrados, difuminando todo lo que quede fuera. Con total ausencia de banda sonora, es cine directo, casi documental, que golpea fuerte con la temática del bullying.
La niña Maya Vanderbeque está fenomenal y lleva todo el peso de la película.
Buena.
Sinfonía claustrofóbica del primer plano y de los encuadres cerrados, difuminando todo lo que quede fuera. Con total ausencia de banda sonora, es cine directo, casi documental, que golpea fuerte con la temática del bullying.
La niña Maya Vanderbeque está fenomenal y lleva todo el peso de la película.
Buena.
16 de mayo de 2022
16 de mayo de 2022
3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
“Un monde” en su título original, quizás más acertado que el propuesto en su versión en español, es la ópera prima de la directora belga Laura Wandel que firma el guion de la misma. Un mundo nos cuenta, en apariencia, a través de los ojos de una niña, el acoso al que se ve sometido su hermano, algo mayor que ella, en el colegio donde ambos asisten. En apariencia trata de esto, pero va mucho más allá, ya que el patio de colegio no deja de ser un reflejo de la sociedad adulta, haciéndose extensivo precisamente a toda una sociedad, a todo un mundo. Por otro lado, los pocos iconos del espectro más próximo identificables por un niño son para él, eso mismo, todo un mundo. Muestra ese colegio como si fuera una prisión de castigo. Se sirve de él para realizar una denuncia social a la propia concepción social, donde salen mal paradas la autoridad, el sistema educativo, los educadores y en definitiva los valores que estos en apariencia representan o pretenden inculcar. Evidenciando que la disonancia surge al dar mayor importancia a la forma que al fondo y denunciando que lo estipulado es mirar hacia otro lado cuando algo incómodo que no debería ser o estar, aparece.

Rodada al estilo cámara al hombro, aunque en solo una ocasión la altura de la misma rebasa el metro y poco que mide su protagonista, mediante planos secuencia y un movimiento ágil del objetivo nos va desgranando con meticulosidad el contenido de una, a simple vista trivial, trama que encierra sutilmente mensajes que complementan y hacen entender e identificar perfectamente todo lo que esa niña observa. El encuadre de corta distancia focal atrapa permanentemente a una excelsa protagonista, Maya Vanderbeque, que realiza una interpretación de una calidad e inteligencia emocional que no debería corresponder a su corta edad. Parte del mérito de esto último quizás sea de su directora o de la dirección de actores. Este constante primer plano, que nos hace empatizar con el personaje, junto con la confusión y desorientación que produce el desenfoque del fondo del encuadre, hace que nos evoque, a la para mí, obra maestra, “El hijo de Saúl (2015)” de László Nemes, donde salvando las evidentes diferencias, en lo que cuentan y los recursos que utilizan para contarlo muestran un claro paralelismo.

Obra inteligente donde se sabe dar la profundidad y madurez necesaria a la inocente, pero no estúpida mirada de una niña que tiene que lidiar con responsabilidades y dilemas morales para las que no está preparada y que no le deberían corresponder por su edad. Desde el primer momento su directora consigue imprimir una tensión constante que atrapa durante todo su corto metraje (para los estándares actuales), regalando un más que acertado final donde propone quizás la posiblemente mejor solución naif a muchos de los problemas planteados.
Tiene una complejidad, calidad y profundidad incontestable donde yo no he apreciado ningún claro error, por lo que para mí es una obra redonda. ¿Obra maestra?, quizás, tendré que volver a verla de nuevo.
Se recomienda encarecidamente se visione en su versión original con o sin subtítulos, eso ya al gusto, ya que el doblaje a español es penoso, hace que parezca otra película.
Tiene una complejidad, calidad y profundidad incontestable donde yo no he apreciado ningún claro error, por lo que para mí es una obra redonda. ¿Obra maestra?, quizás, tendré que volver a verla de nuevo.
Se recomienda encarecidamente se visione en su versión original con o sin subtítulos, eso ya al gusto, ya que el doblaje a español es penoso, hace que parezca otra película.
1 de mayo de 2022
1 de mayo de 2022
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un monde es una película en la que vemos el bullying a través de los ojos de una niña (asombrosamente interpretada, por cierto). Es un film rodado con estilo documental, hiperrealista, duro, angustiante y asfixiante. Pero necesario. El bullying, tanto por su gravedad como por su lamentable prevalencia, es una mal mayor. Un mal con el que hay que acabar.
Películas como esta ayudan y, de paso, Un pequeño mundo, que no deja de ser una muy pequeña película, nos reencuentra con el gran cine. Muy recomendable, del todo necesaria.
Películas como esta ayudan y, de paso, Un pequeño mundo, que no deja de ser una muy pequeña película, nos reencuentra con el gran cine. Muy recomendable, del todo necesaria.
24 de junio de 2022
24 de junio de 2022
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me encanta cómo la cámara recoge en todo momento las reacciones y emociones de su pequeña protagonista sin dejar de enfocarla en vez de centrarse en la acción que trancurre en ese momento.
Por lo demás, pues seres humanos apuntando maneras ya desde pequeñitos. Personajes con su parte tierna y su parte vil.
La niña genial, transmite muchísimo.
Por lo demás, pues seres humanos apuntando maneras ya desde pequeñitos. Personajes con su parte tierna y su parte vil.
La niña genial, transmite muchísimo.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Si tengo que negar a mi hermano para mi beneficio, pues lo niego.
Si tengo que maltratar para no ser maltratado, pues maltrato.
Esto es el ser humano, y aún hay gente que opina que no merecemos la extinción...
Si tengo que maltratar para no ser maltratado, pues maltrato.
Esto es el ser humano, y aún hay gente que opina que no merecemos la extinción...
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