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Playground: Un mundo

Drama Nora entra en primaria y poco después descubre el acoso que sufre su hermano mayor, Abel. Nora se debate entre la necesidad de integrarse y su hermano, que le pide que guarde silencio. (FILMAFFINITY)
Críticas 33
Críticas ordenadas por utilidad
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7
26 de febrero de 2022
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
ARGUMENTO
Nora llora con desconsuelo porque tiene pánico a su primer día en un nuevo colegio. Su hermano mayor, Abel, le promete que todo irá bien, y que estarán juntos en el recreo. Finalmente, ella consiente en soltarse del abrazo de su padre, y entra a la escuela. ¿Sabrá adaptarse?¿Será capaz su tato de facilitarle las cosas?

DESDE MI PUNTO DE VISTA
La escena inaugural de la película, la que nos sitúa ante la puerta del colegio, con el llanto desaforado de Nora, está rodado en primerísimo primer plano, con sequedad naturalista, sin artificios. Y la autora, en esos, sus primeros segundos como cineasta, hace una declaración de intenciones sobre lo que va a ofrecernos en su breve cinta de debut. La niña protagonista va a copar cada fotograma, su expresión facial es la que nos va a conducir en todo momento, y más que mostrárnosla sometida a un contexto, vamos a verla básicamenta a ella, y a aquellas circunstancias que sucedan en su más próxima cercanía, que tengan capacidad para invadir su espacio vital y alterar su ecosistema. Lo demás, queda fuera.
La composición de lugar que creíamos habernos hecho en la primera secuencia, la de una niña desamparada a la que su hermano tratará de sacar a flote, salta pronto por los aires. Ella, pese a su timidez cuasi autista, pronto da síntomas de ser capaz de amoldarse a su nueva realidad. Y él, lejos de ser un firme punto de anclaje, es objeto de humillantes vejaciones por parte de sus compañeros, en un bullying de alto voltaje. Nora trata entonces de cambiar las tornas, y ser ella quien le ayuda a él, pero sus intentos chocan con el rechazo de Abel, que teme que cualquier delación no sirva sino para empeorar su ya de por sí extrema posición.

Incapaz de soportar el sufrimiento de su tato, y pese a que ha hecho pronto un grupito de amigas y va poco a poco superando pruebas en clase de educación física que le pintan una sonrisa de satisfacción en la boca, Nora desoye las súplicas de Abel, y alerta a su padre del acoso que está teniendo lugar. Algo se rompe entonces entre los hermanos, y la trama experimenta un nuevo viraje que vuelve a dejar marchitas las expectativas que nos habíamos creado en la sala de butacas.
De ahí en adelanta, asistimos a sustantivas modificaciones en el estatus que trata de labrarse Abel, en la relación entre ella y él, en la consideración que siente la niña hacia su padre y hacia su hermano… Y cobra sentido el título de la película, eso de ‘pequeño mundo’, por el trasvase que se puede encontrar entre las cuitas de esos escolares belgas y la vida real, el mundo en que vivimos los adultos, los incoherentes comportamientos que exhibimos, el asombrosamente corto alcance de nuestra memoria, la demente afectación que tiene sobre nosotros la presión social… En poco más de una hora de metraje, esta niña que en ningún momento sobreactúa ni se ve sometida a excesos de patetismo en el guión nos interpela a quienes le vemos, y nos sonroja. Nos dice las verdades del barquero, aunque parezca que lo haga cándidamente, sin darse importancia.

Quizá mi sensibilidad, abierta en canal ante este fin de semana cinéfilo que he improvisado sin tenerlo previsto durante el desayuno del sábado, haya sobrevalorado las intenciones de la autora, y sus ambiciones. Pero salgo de la sala con la convicción de haber asistido a un tratado de geopolítica (esos pueblos oprimidos que no tiene empacho en oprimir cuando cambian las tornas, véase el apartheid instaurado por los nietos de los supervivientes de la shoa); veo el reflejo de cómo hondas convicciones que parecen sólidas como columnas pueden tambalearse bajo la presión social, amenazadas por el impacto del qué dirán, tambaleantes cuando perspectivas diferentes, y a menudo abyectas, nos crean dudas y desnudan nuestros teóricamente firmes principios; incluso opino que esta Laura Wandel a la que seguiré la pista se marca todo un tratado sobre las relaciones afectivas, sean de la índole que sean, incidiendo en cómo cuanta mayor sea la potencia y cercanía de la conexión, mayor también la virulencia de sus vaivenes, y la onda expansiva que pueden generar los desencuentros.

Los títulos de crédito, que emergen tras un nuevo giro de guión, esta vez en forma de abrazo, me parece que llegan en un momento muy preciso y pensado. Y su sequedad me hace darme cuenta de que no he escuchado una nota musical en todo el metraje. Y que, pese a esa total ausencia de elementos aditivos, mi conexión con la pantalla ha sido continua, y que eso ha sido posible merced al buen libreto, y gracias también a la portentosa actuación de una niña prodigio.

https://alliayeraquiahora.wordpress.com/2022/02/26/critica-de-cine-un-pequeno-mundo/
8
4 de mayo de 2022 4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es una película personal, muy lejos de lo que estamos acostumbrados.
Drama sobre los abusos escolares visto desde la perspectiva de una niña junto a su hermano. Y es que toda la cinta está rodada solo con primerísimos planos donde el 90% se lo lleva la pequeña, que actúa sobradamente perfecta.
Con decir que no hay música ya lo digo todo, prácticamente dos únicos escenarios, el colegio y la cara de la niña que es absolutamente protagonista en cada plano, de hecho, el colegio ni siquiera se ve, solo lo divisamos como fondo de cámara.
Incluso sin música ni melodramas es imposible no emocionarse con los actos que suceden, tan reales como la vida misma.
Su hora y 10 minutos de duración es un acierto total, no se necesita más, si fuese más larga puede que cometiera el error de alargar endemasia escenas no transcendentes que acabarían por cansar al espectador, ver spoiler.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Como digo, hay muchas escenas que parecen banales, pero no lo son, me refiero a cuando vemos como juegan en el patio, o como aprenden en clase, todo para que uno se meta y se haga participe de esos ojos y esa vida, si se hubiera alargado más de la cuenta podría hacer el efecto contrario y notarse cansina.
Al principio se nota un poco agobiante, esperando a que abran los planos de cámara, pero no sucede, el 100% del metraje son primeros planos, de todos modos una vez que te metes ya buceas sin problemas.
Vaya spoiler se mete la directora, la portada de la película es justamente el plano final.
8
2 de junio de 2022 4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
“Un pequeño mundo” no es una gran película, pero sí tiene un par de aciertos que la convierten en recomendable, más allá de tratar una vez más los conflictos habidos en los centros educativos, de no menor importancia que los de los adultos: por un lado, el acierto colosal de la debutante cineasta belga Laura Wandel en colocar la cámara durante todo su metraje a la altura de los ojos de la niña protagonista, sin prescindir de esta norma en todo momento, haciendo que el espectador sólo vea lo que ve Nora y, por tanto, sienta lo que siente ella; la segunda, contar con la interpretación de la actriz infantil Maya Vanderbeque, porque no sólo es portentosa por sí misma, sino que además ella es la película, dado que toda la cinta discurre con la cámara enfocando su rostro, sus expresiones y sus reacciones. Y el recital interpretativo de Maya aguanta ese y todos los tirones que fueren necesarios.

En el lado opuesto de la balanza, se trata de un reflejo narrativo muy preciso del acoso escolar pero quizás un tanto frío y aséptico se echa de menos algún estallido emocional ante la magnitud de la tragedia insondable que sufre el hermano de la protagonista. Con una vocación expresa a reproducir el aire de la filmografía de los Dardenne, nos acaba ofreciendo una visión quizás un poco aséptica de un terrible drama que requería poner toda la carne en el asador.
Dicho sea de paso, en una época donde los metrajes de las películas están disparados y se cuentan historias en muchos más minutos de los que serían estrictamente necesarios, uno de los mayores aciertos del film es contar toda su historia, que no es menor, en 72 minutos. Muchos cineastas de duraciones incontrolables deberían mirarse en Laura Wandel en este sentido, autora además del propio guión de la película. Cámara en mano, la directora belga persigue constantemente el rostro y la espalda de Maya Vanderbeque, una alumna de primaria que no puede dejar de contemplar el abuso al que está siendo sometido su hermano mayor por parte de sus compañeros de clase. Un acoso escolar que lo está torturando a él directamente y a su pequeña hermana Nora de forma tangencial, porque las humillaciones de su hermano le acaban afectando muy directamente a las relaciones de la propia niña con el resto de alumnas del colegio.

Porque da en la diana Laura Wandel colocando el punto de mira de su guión, no en el preadolescente que sufre el acoso, sino en su hermana de primaria, que es testigo y narradora a través de su mirada y sus gestos de todo el infierno por el que está pasando su hermano. La cámara la persigue sin descanso y ello nos hace evocar “El hijo de Saúl” de László Nemes porque, a ratos, el campo de juegos del colegio puede llegar a parecerse a uno de concentración por su inhumanidad y violencia, no siempre soterrada.
8
8 de enero de 2023 3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Colosal película, a pesar de ser pequeña en su formato, es enorme en sus pretensiones. Nos narra el gran acontecimiento de lo que supone empezar primaria, a través de la experiencia de Nora, una niña belga de 6 años.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
La película se desarrolla por los cauces del bullying, porqué el punto de partida no es otro que descubrir que su hermano mayor está siendo acosado diariamente por los niños de su clase.

A través de este hecho, se cimienta el cementerio de la inocencia para Nora, ya que, descubrirá que el principio de autoridad de los mayores, profesores y padres, es limitado. Deberá de entender las relaciones de poder que se establecen en esta institución y lo que significa la reputación en este pequeño mundo. Que se concluye en la diferencia entre tener o no tener una vida.

Lo que más me gusta de este drama carcelario infantil, es como señala la escuela como la fábrica de traumas que puede llegar a ser si no desarrollas mecanismos de defensa. El sitio donde aceptar, permitir y comprender lo que está sucediendo a la persona, sin castrarle emocionalmente, no es posible, básicamente porque las personas aún están aprendiendo a serlo. Y en está paradoja, tan singular se halla, el fundamento de los que se nos muestra.

Las conclusiones, a esta alusión, desoladoramente señalan que en este cuento de terror en donde todos hemos participado y nos podemos ver reconocidos, la libertad está únicamente supeditada a elegir ser la víctima o ser el verdugo.
7
2 de agosto de 2023 3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dirigida por Laura Wandel, es una película que aborda de manera conmovedora el tema del acoso escolar y su impacto en la vida de los niños y sus familias. La trama se centra en la historia de Nora, una niña que descubre que su hermano mayor, Abel, está siendo acosado en la escuela.

La actuación de Maya Vanderbeque, quien interpreta a Nora, es excepcional, ya que logra transmitir las emociones de su personaje de manera auténtica y conmovedora. Günter Duret, en el papel de Abel, también realiza un trabajo destacable al mostrar cómo el acoso afecta a su personaje y su vida cotidiana. El desarrollo de los personajes es sólido, lo que nos permite conectarnos con ellos y entender sus luchas y desafíos.

La trama de la película, aunque simple, es efectiva en su propósito. La historia se enfoca en el acoso escolar y nos muestra cómo afecta a los niños y sus familias. "Un pequeño mundo" se presenta como una película emotiva y conmovedora, pero también tiene momentos de humor y ternura que equilibran la intensidad de la narrativa. El tono realista y crudo de la película contribuye a hacerla aún más impactante y relevante.

La dirección de Laura Wandel es impresionante, ya que logra crear una atmósfera tensa y emotiva que nos sumerge en la historia. La cinematografía es hermosa y contribuye a la autenticidad de la película, mostrándonos escenas con un gran impacto visual. La partitura, aunque sencilla, es efectiva al ayudar a crear la atmósfera emotiva y tensa que se requiere para esta historia.

En cuanto a la edición, esta es efectiva en su manejo del ritmo de la película, que se desarrolla de manera gradual, permitiendo que la tensión y las emociones crezcan en cada escena. El diálogo, por su parte, es realista y efectivo, lo que contribuye a la creación de personajes auténticos y creíbles.

Deja una profunda impresión en el espectador. Abordando el tema del acoso escolar de manera emotiva y realista, la película se destaca por su actuación excepcional, dirección impresionante y una narrativa que cautiva al público.
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