Vivir sin permisoSerie
2018 

Aitor Gabilondo (Creador), Marc Vigil ...
6.3
4,900
Serie de TV. Drama. Thriller
Serie de TV (2018-2020). 2 temporadas. 23 episodios. Nemesio 'Nemo' Bandeira (José Coronado) es un hombre que se enriqueció en el pasado con actividades ilegales pero que ha conseguido blanquear su trayectoria hasta erigirse en uno de los empresarios más influyentes de Galicia, a través de una importante compañía conservera. Cuando a Nemo le diagnostican alzheimer, tratará de ocultar su enfermedad para no mostrarse vulnerable mientras ... [+]
3 de octubre de 2018
3 de octubre de 2018
18 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una de las propuestas fuertes de Telecinco para el otoño de 2018 es esta "Vivir sin permiso", producción muy en la línea de la cadena, esto es, caras muy conocidas, tramas culebronescas-folletinescas y donde prima poco la calidad artística y muy mucho los golpes de efecto.
En principio la influencia fariñesca parece clara, al situar la historia en torno a un "empresario" de Galicia en torno al cual gravitan la familia, los empleados, los esbirros, los jueces, los policías, los periodistas, los mafiosos y las sustancias alucinógenas, si bien la serie está basada en un relato de Manuel Rivas (a su vez inspirada en la realidad gallega de los Miñanco, Charlín, Oubiña y etcétera) y, como decimos, los tiros en "Vivir sin permiso" van a ir más por las intrigas familiares (infidelidades, hijos ilegítimos, enfermedades) pese a que lo criminal no desaparezca. Tampoco cuenta con la calidad cinematográfica de la fotografía y ambientación de "Fariña" (tampoco se curran los acentos de los personajes) y en ese sentido "Vivir sin permiso" tiene el aspecto de "Perdóname, Señor" o cualquier mediasetada.
En principio la influencia fariñesca parece clara, al situar la historia en torno a un "empresario" de Galicia en torno al cual gravitan la familia, los empleados, los esbirros, los jueces, los policías, los periodistas, los mafiosos y las sustancias alucinógenas, si bien la serie está basada en un relato de Manuel Rivas (a su vez inspirada en la realidad gallega de los Miñanco, Charlín, Oubiña y etcétera) y, como decimos, los tiros en "Vivir sin permiso" van a ir más por las intrigas familiares (infidelidades, hijos ilegítimos, enfermedades) pese a que lo criminal no desaparezca. Tampoco cuenta con la calidad cinematográfica de la fotografía y ambientación de "Fariña" (tampoco se curran los acentos de los personajes) y en ese sentido "Vivir sin permiso" tiene el aspecto de "Perdóname, Señor" o cualquier mediasetada.

Lo más destacable sin duda es el reparto, liderado por un magnífico José Coronado, perfecto como el oscuro Nemo Bandeira, y secundado por el siempre solvente aunque encasillado Luis Zahera en su ya clásico papel de matarife pirado, una atrayente Pilar Castro (maduramente atractiva a sus 48 años) como sibilina mujer de Bandeira, un Unax Ugalde que ha crecido, una sugerente Giulia Charm y una sorprendente Claudia Traisac en un curioso personaje. Interesante es el giro que Ricardo "Carlitos" Gómez imprime a su carrera, mientras más débiles son Álex González, tan apolíneo como regulero actor, o la lamentable actuación de Àlex Monner como díscolo hijo de Bandeira, que no queda claro si es drogadicto, imbécil o ambas cosas.
En suma, una serie poco exigente que se deja ver y que como se esperaba está siendo un éxito.
En suma, una serie poco exigente que se deja ver y que como se esperaba está siendo un éxito.
19 de marzo de 2020
19 de marzo de 2020
15 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
A tenor del éxito de "El Príncipe" (2014-2016), creo que la última serie que puede considerarse que fue un fenómeno social televisivo, Telecinco nos trae una ficción con los mismos ingredientes, cambiando un deprimido barrio ceutí por la costa gallega. Puestos a repetir, "Vivir sin permiso" conserva a dos de sus actores más significativos, José Coronado y Alex González, que a la postre acaban siendo lo mejor de la serie, con permiso de unos desatados Àlex Monner y Patrick Criado, que cumplen con creces sus difíciles papeles. Ahora bien, falla más en el reparto femenino a pesar de la incorporación tardía de Leonor Watling. Hiba Abouk es mucho Hiba para una sosa Claudia Traisac que por si fuera poco compone un personaje repelente que no deja de ser una niñata que no para de meter la pata. Pese a esto, casi todos los que aparecen aquí se enamorarán de ella. Increíble.
Pero dejando al margen el reparto, la serie se estructura en dos temporadas de 23 episodios, 13 y 10 respectivamente. Podría estar bien pero sólo llega a regular. Algunos la comparan con "Narcos" (2015-2017) o "Fariña" (2018) aunque sólo sea para decir que no se parecen. En realidad esta "Vivir sin permiso" utiliza el narcotráfico como una excusa para dar lugar a una historia que es de puro conflictos familiares con un toque empresarial, lo que la aproxima peligrosamente al culebrón. Eso sin embargo no es lo peor sino que la trama nunca va a ningún lado, hay personajes que caen mal, peca de amoral, los malos están demasiado estereotipados y el final es una chapuza. Sin embargo, el error fundamental es que la serie quiere convencerme de la bondad de Nemo (José Cornado) y su banda pasteleando al máximo, como si no fueran unos despreciables criminales.
Pero dejando al margen el reparto, la serie se estructura en dos temporadas de 23 episodios, 13 y 10 respectivamente. Podría estar bien pero sólo llega a regular. Algunos la comparan con "Narcos" (2015-2017) o "Fariña" (2018) aunque sólo sea para decir que no se parecen. En realidad esta "Vivir sin permiso" utiliza el narcotráfico como una excusa para dar lugar a una historia que es de puro conflictos familiares con un toque empresarial, lo que la aproxima peligrosamente al culebrón. Eso sin embargo no es lo peor sino que la trama nunca va a ningún lado, hay personajes que caen mal, peca de amoral, los malos están demasiado estereotipados y el final es una chapuza. Sin embargo, el error fundamental es que la serie quiere convencerme de la bondad de Nemo (José Cornado) y su banda pasteleando al máximo, como si no fueran unos despreciables criminales.
28 de marzo de 2020
28 de marzo de 2020
13 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
Desde el principio bascula en el filo de lo increíble, de la historia que se desmonta sola, pero el envoltorio está bien hecho y hay buenos actores detrás (y otros totalmente infumables, sin términos medios). Pero a partir del 5º capítulo más o menos el tufo que se intuía y que iba in-creschendo en cada capítulo, estalla hasta convertirlo todo en una pantomima insufrible que da risa, básicamente por culpa de un guion que parece escrito por la comunidad de vecinos.
Una pena, otra vez: buenos medios para hacer algo interesante tirados a la basura.
Una pena, otra vez: buenos medios para hacer algo interesante tirados a la basura.
22 de febrero de 2020
22 de febrero de 2020
11 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Vivir sin permiso, me ha parecido un digno producto y que pese a sus fallos ha logrado su objetivo. Los fallos, tales como que el personaje principal casi nunca aparece rodeado de sicarios ni de una guardia pretoriana como debería corresponder a este tipo de personajes, me parece menor, ya que es algo que aunque no se hayan visto a lo largo de la serie se da por hecho y en definitiva no afecta al devenir de la trama. Además, en realidad, su guardia pretoriana se podría decir que son todos aquellos personajes a los que Nemo permite vivir con su permiso, tales como el personaje de Celso, interpretado por el actor Miguel de Lira, bien encajado en la serie y ¡como no!, su guardaespaldas personal Ferro, interpretado por el grandísimo actor Luis Zahera, al que se le debería dar un papel como actor principal ya. Y, por supuesto, sin olvidarnos de Álex González, interpretando a Mario Mendoza y que también le cubre las espaldas al personaje principal.
Otro de los fallos que aquí se han criticado es el de la dicción, algo con lo que no estoy del todo de acuerdo, ya que en general, casi todos los actores han representado muy bien sus correspondientes personajes, especial mención es la del actor Patrick Criado, que desde que se dio a conocer en la serie Águila roja, no ha dejado de crecer como actor. Ojo, con este chico, que llegará lejos. Sí que estoy de acuerdo con el tema de la mala dicción en el actor que, curiosamente, siendo colombiano, es al que menos se le entendía, me refiero al actor Édgar Vittorino que, aún dando credibilidad a su personaje, en no pocas ocasiones me costaba entenderle. Tan solo lograba pillarle palabras como: Mal parido, hijueputa, verga, home (hombre) y el resto solo eran sonidos difíciles de captar.
Otro de los fallos que aquí se han criticado es el de la dicción, algo con lo que no estoy del todo de acuerdo, ya que en general, casi todos los actores han representado muy bien sus correspondientes personajes, especial mención es la del actor Patrick Criado, que desde que se dio a conocer en la serie Águila roja, no ha dejado de crecer como actor. Ojo, con este chico, que llegará lejos. Sí que estoy de acuerdo con el tema de la mala dicción en el actor que, curiosamente, siendo colombiano, es al que menos se le entendía, me refiero al actor Édgar Vittorino que, aún dando credibilidad a su personaje, en no pocas ocasiones me costaba entenderle. Tan solo lograba pillarle palabras como: Mal parido, hijueputa, verga, home (hombre) y el resto solo eran sonidos difíciles de captar.

Álex González & José Coronado
En cuanto a la trama en sí, creo que a lo largo de las dos temporadas te engancha y hace que mantenga el interés hasta el último capítulo, lo cual, no es poco. ¿Efectista?, -puede que sí, pero en ningún momento hace que deje de ser interesante. Eso sí, me hubiera gustado que el desenlace final hubiera sido algo más personal entre Nemo Bandeira y Germán Arteaga, en lugar de haber sido algo más producto de los condicionantes. Del mismo modo, que me hubiera gustado que en este final hubiera habido un enfrentamiento personal entre Patrick Criado y Álex González o, por qué no, entre Patrick y Luis Zahera.
En cuanto al personaje de Patrick, para mí ha sido, uno de los mejores, muy bien trabajado por este magnífico actor en ciernes y que desde que le vi por primera vez en Águila roja, ya apuntaba madera de gran actor. Más que interesante, también habría sido haber mantenido en la segunda temporada al personaje de Carlos Bandeira, interpretado por Álex Monner, al que creo que hubiera dado mucho juego con su antagónico personaje tanto con su progenitor como con el propio Patrick Criado.
En cuanto al personaje de Patrick, para mí ha sido, uno de los mejores, muy bien trabajado por este magnífico actor en ciernes y que desde que le vi por primera vez en Águila roja, ya apuntaba madera de gran actor. Más que interesante, también habría sido haber mantenido en la segunda temporada al personaje de Carlos Bandeira, interpretado por Álex Monner, al que creo que hubiera dado mucho juego con su antagónico personaje tanto con su progenitor como con el propio Patrick Criado.
En definitiva, la serie me ha gustado bastante, tiene una buena trama, entretiene y no se distrae en subtramas absurdas. A destacar el gran trabajo de la mayoría de sus actores, especialmente, Luis Zahera y Patrick Criado.
Saludos.
Saludos.
24 de julio de 2020
24 de julio de 2020
9 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Con un título —ya muy «perdona vidas»—, «Vivir sin permiso» se convierte en un mogollón sufrible que cumple con las bases de la telenovela hispanoamericana más criticable, no sólo por su duración, sino por ser una trama plagada de tópicos en la que sus personajes rayan en lo inmaduro, deleznable o irrisorio.
Nemo Bandeira es un hombre a quien se le ha diagnosticado Alzheimer, por lo que en su preocupación decide deslindarse de sus negocios turbios y tomar la decisión de quien será su sucesor en Open Sea, empresa legal que también le sirve de pantalla para traficar droga y así crear un imperio de corrupción, donde todos sucumben a sus peticiones y demandas y así salir siempre bien librado de situaciones muy comprometedoras. Sin embargo, uno de sus allegados —Mario Mendoza— no se contempla para ocupar el cargo, por lo que su ambición lo orillará a valerse de tretas para quitar de su camino a Carlos y Nina, hijos del acaudalado Bandeira.
Lo anterior como argumento da para una primera temporada llena de cuestionamientos y absurdos, y adentrarse a las condiciones «favorables» del abogado para lograr sus fines. Sin olvidar la adversidad sembrada entre los Bandeira, que movidos por la buena imagen y el interés, fractura su lazo al evitar llenar las expectativas del patriarca con la toma de decisiones precipitadas y erráticas.
Pero si la primera parte raya en los artífices, la segunda temporada aviva una trama viciada en el repetitivo, con torpes reveses y hasta omisiones que en el previo se reiteraron una y otra vez. Para esta nueva fase, los guionistas ceden las villanías a una supuesta dupla de mexicanos que aprovechan la vulnerabilidad de Bandeira e irán tras su poder para despojarlo de todo.
Los parlamentos con respecto al caló mexicano son forzados, incluso mal aplicados. Lo rescatable es la intervención de Rubén Zamora —actor español pero con residencia en México— quién encarna a un paisano desaforado en la altanería y atenúa los excesos de Patrick Criado (Daniel).
Con inminente descuido del planteamiento inicial el serial se encasilla en el exageramiento y lo premeditado, lo que conlleva a perder todo efecto sorpresa
Valorar con permiso un trabajo que rápidamente revela un mediocre producto televisivo.
Nemo Bandeira es un hombre a quien se le ha diagnosticado Alzheimer, por lo que en su preocupación decide deslindarse de sus negocios turbios y tomar la decisión de quien será su sucesor en Open Sea, empresa legal que también le sirve de pantalla para traficar droga y así crear un imperio de corrupción, donde todos sucumben a sus peticiones y demandas y así salir siempre bien librado de situaciones muy comprometedoras. Sin embargo, uno de sus allegados —Mario Mendoza— no se contempla para ocupar el cargo, por lo que su ambición lo orillará a valerse de tretas para quitar de su camino a Carlos y Nina, hijos del acaudalado Bandeira.
Lo anterior como argumento da para una primera temporada llena de cuestionamientos y absurdos, y adentrarse a las condiciones «favorables» del abogado para lograr sus fines. Sin olvidar la adversidad sembrada entre los Bandeira, que movidos por la buena imagen y el interés, fractura su lazo al evitar llenar las expectativas del patriarca con la toma de decisiones precipitadas y erráticas.
Pero si la primera parte raya en los artífices, la segunda temporada aviva una trama viciada en el repetitivo, con torpes reveses y hasta omisiones que en el previo se reiteraron una y otra vez. Para esta nueva fase, los guionistas ceden las villanías a una supuesta dupla de mexicanos que aprovechan la vulnerabilidad de Bandeira e irán tras su poder para despojarlo de todo.
Los parlamentos con respecto al caló mexicano son forzados, incluso mal aplicados. Lo rescatable es la intervención de Rubén Zamora —actor español pero con residencia en México— quién encarna a un paisano desaforado en la altanería y atenúa los excesos de Patrick Criado (Daniel).
Con inminente descuido del planteamiento inicial el serial se encasilla en el exageramiento y lo premeditado, lo que conlleva a perder todo efecto sorpresa
Valorar con permiso un trabajo que rápidamente revela un mediocre producto televisivo.
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