Letras robadas
6.4
464
Comedia. Drama. Musical
Rick, un cantante de bodas venido a menos, y Danny, una estrella de una 'boy band' en decadencia, forjan una amistad gracias a la música y a una improvisada sesión nocturna. Cuando Danny convierte la canción de Rick en un éxito, Rick se propone recuperar el reconocimiento que cree merecer.
18 de junio de 2026
18 de junio de 2026
2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Letras robadas es una película fresca, optimista, con muy buena música, que suena muy bien por el grupo rockero reconfigurado en músicos para bodas.
Aunque el título elegido en español tiene un gran destripe, el ritmo se mantiene durante todo el metraje, nada más comenzar con un concierto de boda de canciones ochenteras y noventeras,
muy animosas que te hacen bailar en la butaca, así como la trama, optimista fonde hasta los más malos tienen bondad y escrúpulos, hasta los puntos de humor que le dan los componentes del viejo grupo rockero ahora vistiendo de traje en los eventos.
En la linea de este Director, John Carney, la trama de la historia está hilada con canciones, donde la música y las diferentes interpretaciones son un personaje más, con personalidad propia a través de las letras, la mayoría que pensamos de amor, aunque el fondo sea de admiración o de venganza.
Es curioso cómo se puede interpretar una misma canción transmitiendo diferentes sensaciones.
Aunque el título elegido en español tiene un gran destripe, el ritmo se mantiene durante todo el metraje, nada más comenzar con un concierto de boda de canciones ochenteras y noventeras,
muy animosas que te hacen bailar en la butaca, así como la trama, optimista fonde hasta los más malos tienen bondad y escrúpulos, hasta los puntos de humor que le dan los componentes del viejo grupo rockero ahora vistiendo de traje en los eventos.
En la linea de este Director, John Carney, la trama de la historia está hilada con canciones, donde la música y las diferentes interpretaciones son un personaje más, con personalidad propia a través de las letras, la mayoría que pensamos de amor, aunque el fondo sea de admiración o de venganza.
Es curioso cómo se puede interpretar una misma canción transmitiendo diferentes sensaciones.
Algo similar a sus anteriores películas, Once (maravilla), Sing Street, Begin Again.
Película de las que irradia buen rollo, sales con una sonrisa y tarareando.
Película de las que irradia buen rollo, sales con una sonrisa y tarareando.
1 de julio de 2026
1 de julio de 2026
2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Si hay un director al que siempre vuelvo cuando necesito recordar por qué la música puede contar historias mejor que cualquier diálogo, ese es John Carney. “Once”, “Begin Again” y “Sing Street” no solo están entre mis dramas musicales favoritos: son soundtracks de mi vida.
El cine de Carney entiende que una canción nunca es un adorno, sino una extensión de sus personajes. “Power Ballad” vuelve a demostrar exactamente eso, combinando humor, melancolía y música con una naturalidad que pocas obras consiguen.
Paul Rudd entrega una de las interpretaciones más sinceras de su carrera. Su personaje transmite esa mezcla de resignación, talento y dignidad silenciosa que sostiene todo. Nick Jonas, por su parte, funciona muy bien como contrapunto: un artista exitoso cuya crisis no es profesional sino creativa.
Me gustó especialmente este detalle. La canción que Jonas roba, "How To Write a Song (Without You)", es increíblemente pegadiza. Tiene todo para convertirse en un éxito comercial. Pero también es deliberadamente superficial. Ese contraste no parece casual: Carney utiliza un tema irresistible y vacío para reforzar el verdadero conflicto de la historia. No alcanza con escribir un hit; una canción también necesita una verdad detrás.
El cine de Carney entiende que una canción nunca es un adorno, sino una extensión de sus personajes. “Power Ballad” vuelve a demostrar exactamente eso, combinando humor, melancolía y música con una naturalidad que pocas obras consiguen.
Paul Rudd entrega una de las interpretaciones más sinceras de su carrera. Su personaje transmite esa mezcla de resignación, talento y dignidad silenciosa que sostiene todo. Nick Jonas, por su parte, funciona muy bien como contrapunto: un artista exitoso cuya crisis no es profesional sino creativa.
Me gustó especialmente este detalle. La canción que Jonas roba, "How To Write a Song (Without You)", es increíblemente pegadiza. Tiene todo para convertirse en un éxito comercial. Pero también es deliberadamente superficial. Ese contraste no parece casual: Carney utiliza un tema irresistible y vacío para reforzar el verdadero conflicto de la historia. No alcanza con escribir un hit; una canción también necesita una verdad detrás.

Por eso la mejor escena termina siendo la discusión entre Rudd y Jonas sobre el significado del tema. Más que una pelea por derechos de autor, es un debate sobre qué convierte a una obra en algo auténtico. Es una escena escrita con inteligencia, sin bajar línea, que logra condensar el mensaje y que, en mi caso, terminó emocionándome.
Claro que el tema del robo de autoría no es nuevo. Películas como “Tetris”, “The Words” o “Secret Window” ya habían explorado, desde lugares muy distintos, esa tensión entre la creación genuina y la apropiación del trabajo ajeno. Sin embargo, “Power Ballad” encuentra una identidad propia porque convierte el plagio en una reflexión sobre el valor emocional de las canciones.
Me parece que acá las composiciones originales no tienen el nivel de “Begin Again” o “Once” (¿captaron el cameo de Glen Hansard?), pero las interpretaciones y los clásicos que aparecen a lo largo del film están integrados con enorme sensibilidad. El final consigue emocionarte sin recurrir a golpes bajos, simplemente porque los personajes se ganaron ese momento.
Claro que el tema del robo de autoría no es nuevo. Películas como “Tetris”, “The Words” o “Secret Window” ya habían explorado, desde lugares muy distintos, esa tensión entre la creación genuina y la apropiación del trabajo ajeno. Sin embargo, “Power Ballad” encuentra una identidad propia porque convierte el plagio en una reflexión sobre el valor emocional de las canciones.
Me parece que acá las composiciones originales no tienen el nivel de “Begin Again” o “Once” (¿captaron el cameo de Glen Hansard?), pero las interpretaciones y los clásicos que aparecen a lo largo del film están integrados con enorme sensibilidad. El final consigue emocionarte sin recurrir a golpes bajos, simplemente porque los personajes se ganaron ese momento.
=> CONCLUSIÓN: “Power Ballad” no desplaza a mis favoritas de la filmografía de John Carney. Sí confirma que sigue siendo uno de los pocos directores capaces de hacer dramas musicales honestos, cálidos y profundamente humanos. <=
@ViajarLeyendo451
@ViajarLeyendo451
17 de julio de 2026
17 de julio de 2026
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
La suerte no le sonrió cuando, lustros atrás, intentó subirse a la rueda de la discográficas. Ya madurito, con una hija adolescente, Rick se gana la vida como cantante de un grupo que anima bautizos, comuniones y bodas. En una de ésas, le suben al escenario a Danny, joven, guapo y estrella de una boy band. Contra todo pronóstico, ambos conectan... y acaban la noche bebiendo, fumando y componiendo juntos.
Tengo debilidad por las películas que podríamos encuadrar en el género 'música dentro del cine'. Por supuesto, me muero de ganas por saber qué está maquinando Sam Mendes sobre los Beatles. Y atesoro gran recuerdo de 'La estrella azul', 'Cold war', 'A propósito de Llewyn Davis', 'Chico&Rita', 'Segundo premio', 'La la land', 'High fidelity' (la serie más que la película)... Así las cosas, apunté estas 'Letras robadas' al saber su temática, y que estaba dirigida por el autor de 'Begin again', otra joya de la que disfruté mucho. Sin embargo, fueron pocas las salas que dieron espacio a John Carney, y ninguna de mi entorno en versión original, así que la daba por perdida... hasta que el Maldá la programó durante mi semana veraniega en Barcelona.
A lo largo del primer tercio del metraje compruebo por qué disfruto tanto de este tipo de películas. Sigo con deleite a ese grupo de carrozas que actúan ante un público festivo que solo pide grandes hits con los que disfrutar de su gozosa borrachera. La irrupción, en tan poco propicio contexto, de una especie de Robbie Williams poco después de dejar Take That, no se sustancia con el rechazo mutuo que cabía esperar, sino que depara una portentosa interpretación a dos voces del 'I wish' de Stevie Wonder, y acaba en una productiva noche de whisky, porros y piano. Me lo estoy pasando bomba.
Completado el planteamiento, el guaperas se vuelve a Estados Unidos, y se apropia de una idea de Rick para relanzar su carrera posterior a la boy band. Entramos en un territorio menos gozoso para con mi sensibilidad, y más trillado. Se me baja la erección espectadora, pero tampoco puedo emitir quejas concretas contra el guión.
Como si a Carney le hubiera sucedido lo mismo de lo que hablan sus protagonistas en la noche compartida (aquello de que las canciones deben gustar a las adolescentes... pero también satisfacer a sus padres), es en el último tercio de 'Letras robadas' (otro más de los habituales atentados perpetrados al españolizar los títulos de las películas) cuando me chirrían ciertos tics blandurrios, apaciguantes, casi propios de libretos de Disney. No es que el desenlace termine cayendo en el lado oscuro, pero salgo de la sala con la sensación de que la película ha ido de más a menos.
No obstante, mi afición por el cine de temática (no de género) musical se mantiene incólume tras esta nueva inmersión.
Géneros: buddy movie, comedia, drama
Motivaciones: feeling, maridaje cine-música
Tengo debilidad por las películas que podríamos encuadrar en el género 'música dentro del cine'. Por supuesto, me muero de ganas por saber qué está maquinando Sam Mendes sobre los Beatles. Y atesoro gran recuerdo de 'La estrella azul', 'Cold war', 'A propósito de Llewyn Davis', 'Chico&Rita', 'Segundo premio', 'La la land', 'High fidelity' (la serie más que la película)... Así las cosas, apunté estas 'Letras robadas' al saber su temática, y que estaba dirigida por el autor de 'Begin again', otra joya de la que disfruté mucho. Sin embargo, fueron pocas las salas que dieron espacio a John Carney, y ninguna de mi entorno en versión original, así que la daba por perdida... hasta que el Maldá la programó durante mi semana veraniega en Barcelona.
A lo largo del primer tercio del metraje compruebo por qué disfruto tanto de este tipo de películas. Sigo con deleite a ese grupo de carrozas que actúan ante un público festivo que solo pide grandes hits con los que disfrutar de su gozosa borrachera. La irrupción, en tan poco propicio contexto, de una especie de Robbie Williams poco después de dejar Take That, no se sustancia con el rechazo mutuo que cabía esperar, sino que depara una portentosa interpretación a dos voces del 'I wish' de Stevie Wonder, y acaba en una productiva noche de whisky, porros y piano. Me lo estoy pasando bomba.
Completado el planteamiento, el guaperas se vuelve a Estados Unidos, y se apropia de una idea de Rick para relanzar su carrera posterior a la boy band. Entramos en un territorio menos gozoso para con mi sensibilidad, y más trillado. Se me baja la erección espectadora, pero tampoco puedo emitir quejas concretas contra el guión.
Como si a Carney le hubiera sucedido lo mismo de lo que hablan sus protagonistas en la noche compartida (aquello de que las canciones deben gustar a las adolescentes... pero también satisfacer a sus padres), es en el último tercio de 'Letras robadas' (otro más de los habituales atentados perpetrados al españolizar los títulos de las películas) cuando me chirrían ciertos tics blandurrios, apaciguantes, casi propios de libretos de Disney. No es que el desenlace termine cayendo en el lado oscuro, pero salgo de la sala con la sensación de que la película ha ido de más a menos.
No obstante, mi afición por el cine de temática (no de género) musical se mantiene incólume tras esta nueva inmersión.
Géneros: buddy movie, comedia, drama
Motivaciones: feeling, maridaje cine-música
9 de julio de 2026
9 de julio de 2026
Sé el primero en valorar esta crítica
Lo que me atrae de esta película es que, siendo simple en su premisa, tiene suspense.
La propuesta que nos hace el director es que no siempre la realidad es justa y que la justicia a veces, muchas, no es real.
La película irradia verosimilitud y lo que es veraz, llega.
Las interpretaciones son muy buenas, tanto en la parte musical como en la dramática y, por supuesto, creibles.
En el encuentro entre el cantante de éxito, no hay por que odiarlo, es como un niño prodigio al que su tutor, su manager en este caso, lo lleva de la mano y le sacude cuando quiere algo que desearía hacer pero que no conviene a su estatus de estrella, hay una revelación que lo dice todo, no hace falta explicar más, sobre la esencia de la canción que lo ha encumbrado sin conocer su significado real.
No estoy de acuerdo con que la dicotomía sea quién tiene más derecho, si el que populariza la canción o quien la crea. Ese no es el dilema. Es el reconocimiento. Si yo escribo un verso a mi padre y lo comparto, nadie tiene el derecho de arrebatarme no la autoría, sino la dedicatoria.
Habla también de la lealtad entre amigos, entre colegas, de la comprensión y tambièn de cómo el cariño puede ser superior a la duda inoculada con una fuerte dosis escepticismo.
La adolescencia rebelde nunca es inmune al sentimiento.
Es vibrante, tiene acción, no da respiro entre el caos emocional y los hechos que se suceden a cada nuevo paso.
Secuencias que sin ser cortas no se alargan.
La canción es reiterativa y a mí se me hace hasta pesada, pero es la protagonista, no la vas a censurar. De hecho, personalmente ni me gusta, ahí está el quid de la cuestión: lo importante del marketing para que la gente compre lo que sin iteración le hubiera pasado desapercibido.
No hace falta que todo sea perfecto ni que nos muestren el sabor del triunfo o la derrota.
Hay alegría por ambas partes y cuando eso ocurre, el resquemor se esfuma.
En la música y en la vida.
Película mas que disfrutona, disfrutable.
La propuesta que nos hace el director es que no siempre la realidad es justa y que la justicia a veces, muchas, no es real.
La película irradia verosimilitud y lo que es veraz, llega.
Las interpretaciones son muy buenas, tanto en la parte musical como en la dramática y, por supuesto, creibles.
En el encuentro entre el cantante de éxito, no hay por que odiarlo, es como un niño prodigio al que su tutor, su manager en este caso, lo lleva de la mano y le sacude cuando quiere algo que desearía hacer pero que no conviene a su estatus de estrella, hay una revelación que lo dice todo, no hace falta explicar más, sobre la esencia de la canción que lo ha encumbrado sin conocer su significado real.
No estoy de acuerdo con que la dicotomía sea quién tiene más derecho, si el que populariza la canción o quien la crea. Ese no es el dilema. Es el reconocimiento. Si yo escribo un verso a mi padre y lo comparto, nadie tiene el derecho de arrebatarme no la autoría, sino la dedicatoria.
Habla también de la lealtad entre amigos, entre colegas, de la comprensión y tambièn de cómo el cariño puede ser superior a la duda inoculada con una fuerte dosis escepticismo.
La adolescencia rebelde nunca es inmune al sentimiento.
Es vibrante, tiene acción, no da respiro entre el caos emocional y los hechos que se suceden a cada nuevo paso.
Secuencias que sin ser cortas no se alargan.
La canción es reiterativa y a mí se me hace hasta pesada, pero es la protagonista, no la vas a censurar. De hecho, personalmente ni me gusta, ahí está el quid de la cuestión: lo importante del marketing para que la gente compre lo que sin iteración le hubiera pasado desapercibido.
No hace falta que todo sea perfecto ni que nos muestren el sabor del triunfo o la derrota.
Hay alegría por ambas partes y cuando eso ocurre, el resquemor se esfuma.
En la música y en la vida.
Película mas que disfrutona, disfrutable.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Y el final no es tan dulce que nos impida deleitarnos sin ningún tipo de empalago.
13 de julio de 2026
13 de julio de 2026
Sé el primero en valorar esta crítica
Uno sabe con lo que se va a encontrar cuando se embarca en una película de John Carney. Los elementos que conforman su estilo están siempre ahí, latiendo, sonando. Son reconocibles. 'Power Ballad' no es la excepción, pero me termina pareciendo una de las mejores obras del realizador.
No voy a descubrir nada si hablo del ego del artista. Solo basta con preguntar a todo aquel que haya tenido o tenga una banda. Cuesta pegar un hit, todavía más si la fama no ha golpeado a nuestra puerta. Y que una figura conocida le robe una composición a un simple mortal para convertirla en la canción más escuchada, genera rabia. Esos son algunos de los temas que toca el film, con un tono que se mueve entre la comedia y el drama, con melodías pegadizas.
Paul Rudd da en el clavo nuevamente con una interpretación que se percibe natural, sentida y fresca. Juega a ser un rockstar, mientras canta, con su grupo, en casamientos.
La cinta de Carney sale airosa por su sencillez, por no ser pretenciosa, por estar escrita con sentimiento, así como esa balada impregnada de emotividad que un letrista concibe desde las entrañas.
7,5/10
No voy a descubrir nada si hablo del ego del artista. Solo basta con preguntar a todo aquel que haya tenido o tenga una banda. Cuesta pegar un hit, todavía más si la fama no ha golpeado a nuestra puerta. Y que una figura conocida le robe una composición a un simple mortal para convertirla en la canción más escuchada, genera rabia. Esos son algunos de los temas que toca el film, con un tono que se mueve entre la comedia y el drama, con melodías pegadizas.
Paul Rudd da en el clavo nuevamente con una interpretación que se percibe natural, sentida y fresca. Juega a ser un rockstar, mientras canta, con su grupo, en casamientos.
La cinta de Carney sale airosa por su sencillez, por no ser pretenciosa, por estar escrita con sentimiento, así como esa balada impregnada de emotividad que un letrista concibe desde las entrañas.
7,5/10
Cancelar
Limpiar
Aplicar
Filters & Sorts
You can change filter options and sorts from here
Últimas películas consultadas
US
Canadá
México
España
UK
Irlanda
Australia
Argentina
Chile
Colombia
Uruguay
Paraguay
Perú
Ecuador
Venezuela
Costa Rica
Honduras
Guatemala
Bolivia
Rep. Dominicana
