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Voto de Luciano Sívori:
7
Voto de Luciano Sívori:
7
6.4
430
Comedia. Drama. Musical
Rick, un cantante de bodas venido a menos, y Danny, una estrella de una 'boy band' en decadencia, forjan una amistad gracias a la música y a una improvisada sesión nocturna. Cuando Danny convierte la canción de Rick en un éxito, Rick se propone recuperar el reconocimiento que cree merecer.
1 de julio de 2026
1 de julio de 2026
2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Si hay un director al que siempre vuelvo cuando necesito recordar por qué la música puede contar historias mejor que cualquier diálogo, ese es John Carney. “Once”, “Begin Again” y “Sing Street” no solo están entre mis dramas musicales favoritos: son soundtracks de mi vida.
El cine de Carney entiende que una canción nunca es un adorno, sino una extensión de sus personajes. “Power Ballad” vuelve a demostrar exactamente eso, combinando humor, melancolía y música con una naturalidad que pocas obras consiguen.
Paul Rudd entrega una de las interpretaciones más sinceras de su carrera. Su personaje transmite esa mezcla de resignación, talento y dignidad silenciosa que sostiene todo. Nick Jonas, por su parte, funciona muy bien como contrapunto: un artista exitoso cuya crisis no es profesional sino creativa.
Me gustó especialmente este detalle. La canción que Jonas roba, "How To Write a Song (Without You)", es increíblemente pegadiza. Tiene todo para convertirse en un éxito comercial. Pero también es deliberadamente superficial. Ese contraste no parece casual: Carney utiliza un tema irresistible y vacío para reforzar el verdadero conflicto de la historia. No alcanza con escribir un hit; una canción también necesita una verdad detrás.
El cine de Carney entiende que una canción nunca es un adorno, sino una extensión de sus personajes. “Power Ballad” vuelve a demostrar exactamente eso, combinando humor, melancolía y música con una naturalidad que pocas obras consiguen.
Paul Rudd entrega una de las interpretaciones más sinceras de su carrera. Su personaje transmite esa mezcla de resignación, talento y dignidad silenciosa que sostiene todo. Nick Jonas, por su parte, funciona muy bien como contrapunto: un artista exitoso cuya crisis no es profesional sino creativa.
Me gustó especialmente este detalle. La canción que Jonas roba, "How To Write a Song (Without You)", es increíblemente pegadiza. Tiene todo para convertirse en un éxito comercial. Pero también es deliberadamente superficial. Ese contraste no parece casual: Carney utiliza un tema irresistible y vacío para reforzar el verdadero conflicto de la historia. No alcanza con escribir un hit; una canción también necesita una verdad detrás.

Por eso la mejor escena termina siendo la discusión entre Rudd y Jonas sobre el significado del tema. Más que una pelea por derechos de autor, es un debate sobre qué convierte a una obra en algo auténtico. Es una escena escrita con inteligencia, sin bajar línea, que logra condensar el mensaje y que, en mi caso, terminó emocionándome.
Claro que el tema del robo de autoría no es nuevo. Películas como “Tetris”, “The Words” o “Secret Window” ya habían explorado, desde lugares muy distintos, esa tensión entre la creación genuina y la apropiación del trabajo ajeno. Sin embargo, “Power Ballad” encuentra una identidad propia porque convierte el plagio en una reflexión sobre el valor emocional de las canciones.
Me parece que acá las composiciones originales no tienen el nivel de “Begin Again” o “Once” (¿captaron el cameo de Glen Hansard?), pero las interpretaciones y los clásicos que aparecen a lo largo del film están integrados con enorme sensibilidad. El final consigue emocionarte sin recurrir a golpes bajos, simplemente porque los personajes se ganaron ese momento.
Claro que el tema del robo de autoría no es nuevo. Películas como “Tetris”, “The Words” o “Secret Window” ya habían explorado, desde lugares muy distintos, esa tensión entre la creación genuina y la apropiación del trabajo ajeno. Sin embargo, “Power Ballad” encuentra una identidad propia porque convierte el plagio en una reflexión sobre el valor emocional de las canciones.
Me parece que acá las composiciones originales no tienen el nivel de “Begin Again” o “Once” (¿captaron el cameo de Glen Hansard?), pero las interpretaciones y los clásicos que aparecen a lo largo del film están integrados con enorme sensibilidad. El final consigue emocionarte sin recurrir a golpes bajos, simplemente porque los personajes se ganaron ese momento.
=> CONCLUSIÓN: “Power Ballad” no desplaza a mis favoritas de la filmografía de John Carney. Sí confirma que sigue siendo uno de los pocos directores capaces de hacer dramas musicales honestos, cálidos y profundamente humanos. <=
@ViajarLeyendo451
@ViajarLeyendo451
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