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Reflejos en tus ojos dorados

Drama En un fuerte situado en el sur de los EEUU, el comandante Weldon Penderton se ha dedicado a la enseñanza de tácticas militares, mientras que su esposa Leonora prefiere solazarse con el teniente-coronel Morris Langdon, amigo de la pareja. Todo esto lo observa, detalle a detalle, el soldado Williams, un joven que parece fascinado con la bella mujer, mientras que Penderton comienza a interesarse por cada movimiento del joven soldado. (FILMAFFINITY) [+]
Críticas 39
Críticas ordenadas por utilidad
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7
3 de enero de 2010
12 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Basada en la novela “Reflections in a Golden Eye” (1941) de la escritora estadounidense Carson McCullers (1917-1967). La novela es una historia de sexo, traición y perversión desarrollada en un campo militar. La escritora McCullers es una pionera del tratamiento de temas como el adulterio, la homosexualidad y el racismo.

El film es la historia de un oficial del ejército norteamericano, Mayor Weldon Penderton (Marlon Brando), y las desventuras de su conflictivo matrimonio con su muy extrovertida y caprichosa esposa Leonora (ElizabethTaylor).

Leonora, cansada e insatisfecha de la virilidad de su esposo, mantiene una relación sentimental con otro de los oficiales que viven en la base militar, el Coronel Morris Langdon (Brian Keith), pero el asunto es más complicado que un simple triángulo amoroso, el hombre es casado.

La esposa del Coronel Morris, Alison Langdon (Julie Harris), vive atormentada mentalmente y mantiene una relación un tanto equívoca con su criado filipino.
Elizabeth Taylor & Marlon Brando
Pero además el capitán tiene una actitud narcisista en privado, y empieza a sentir una fijación erótica hacia un joven militar llamado Williams (Robert Forster), que a su vez siente una atracción especial hacia Leonora.

La película tuvo un presupuesto $4,5 millones y generó $2,1 millones por la venta de alquiler en los videoclubes.
7
29 de octubre de 2015
8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Usando su propio apellido (Carson) y el apellido de su esposo (McCullers), Lula Carson Smith se convirtió en Carson McCullers para firmar sus libros, pues se sumó a la idea de que, solo mostrando una ficticia identidad masculina, las mujeres podían vender sus obras en un mundo prejuiciado que las menospreciaba muy torpemente… ¡Y qué ironía! ¡Entre los más notables libros que, por millones, leyeron los más machistas hombres en la América de los siglos XIX y XX, un alto porcentaje fueron escritos realmente por mujeres! George Eliot, Isak Denisen, Fernán Caballero, George Sand, Michael Strange y muchos otros nombres que enaltecieron la literatura, fueron valientes y calificadas mujeres de diversas partes del mundo, que estuvieron dispuestas a demostrar que, el conocimiento y el talento no eran exclusividad masculina. ¡¿No es encantadora la manera como -a lo largo de la historia- la mejor parte de la humanidad se ha mofado siempre de las necedades, represiones y ambiciones de la otra parte?!
Elizabeth Taylor & Marlon Brando
Carson McCullers, fue una mujer declaradamente crítica con la sociedad que le tocó vivir. Nacida en el sur de los Estados Unidos de Norteamérica (Columbus, Georgia), en sus novelas enfiló sus baterías contra el racismo, la discriminación de clases, el maltrato animal... y también contra el militarismo. Su novela, “Reflejos en un ojo dorado” (1941), apunta directamente hacia todos estos temas y habría de convertirse en una de sus obras más exitosas cuando el director, John Huston, decidió llevarla al cine.

Interesado en que esta novela -a la que tuvo siempre en la más alta estima-, fuera trasladada a guión por la propia autora para asegurar su fidelidad, Huston vio frustrado su deseo porque, Carson, tuvo otra recaída de las muchas que tuvo en sus 50 años de frágil vida, y entonces el guión debió pasar a manos de Chapman Mortimer y Gladys Hill, a condición de que mantuvieran la mayor fidelidad posible al texto original.

Elizabeth Taylor estaba encantada de que su gran amigo, Montgomery Clift, protagonizara otro filme junto a ella… pero cuando ya todo estaba listo y su contrato firmado, una trombosis acabó con la vida del actor el 24 de julio de 1966 y el papel pasó entonces a manos de Marlon Brando, cuya voz bastante atorada entonces, siento que mejora viendo el filme con un buen doblaje.
Marlon Brando
La historia transcurre en los alrededores y dentro de un fuerte militar ubicado en el sur de los EEUU, y la relación se centra en el comandante Welton Penderton, un hombre de fuerte apariencia pero de débil carácter, cuya mujer le es infiel con su amigo, el teniente coronel Morris Langdon, mientras que un “leal” soldado, L.G. Williams, vive fascinado también con ella y osa ingresar a su alcoba, en ausencia de sus rivales, con el único deseo de contemplarla dormida y oler sus delicadas ropas.

Contando con la liberalidad que había traído consigo la década de 1960, Huston aprovecha para dar cabida a la hasta entonces vedada homosexualidad, y con finas sutilezas (la manera de doblar una envoltura de chocolatina, ciertas miradas, el acomodarse el pelo…) deja plantada esta inclinación que, también entonces, podía darse entre los militares.

Elizabeth Taylor (Leonora), tiene aquí una nueva ocasión de representarse a sí misma, pues lo que para otras actrices podía resultar bastante complejo, para ella era pan comido porque bien habituada estaba a poner en sus sitios a los hombres… ¡Varios matrimonios le habían dado la suficiente experiencia!

Con todo, y aunque un poco ajeno a las constantes del cine hustoniano, el filme resulta de notable interés, pues posee elementos narrativos y estéticos de connotado virtuosismo. Lástima que no hayamos podido apreciar los marcados tonos dorados que el director aplicó al original del filme, así que queda esperar que alguna copia en Blu-ray u otro formato, consiga un día recuperarlos.

En "REFLEJOS EN UN OJO DORADO", se aprecia muy claramente uno de esos fangos en los que aún sigue cayendo la especie humana.
7
21 de enero de 2011
8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
La película más turbia de Huston, una de las menos consideradas por la crítica y, sin embargo, al contrario que buena parte de su filmografía, esta sí es una buena película.
Es una parábola amarga y pesimista acerca de la propia condición de vivir en la que se cuenta la historia de un campamento militar americano dónde se dan todo tipo de conductas sexuales: adulterio, homosexualidad, voyeurismo, fetichismo... Se trata de personajes inmorales, complejos, infelices e insatisfechos, derrotados por la cantidad de frustraciones que arrastran resultando memorables dos de ellos. Por un lado, Marlon Brando como mayor afeminado y cornudo; por otro lado Brian Keith como delirante voyeur fetichista enamorado de la esposa de Brando, la petulante, gruesa y sobrevalorada Liz Taylor. Una película a revisar, la obra más apreciada a nivel técnico por su realizador, con guión a seis manos, con Coppola en ese trío.
9
28 de marzo de 2011
11 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pocos personajes tan fascinantes como el de Marlon Brando en Reflejos en un ojo dorado, un comandante del ejército felizmente casado con Elizabeth Taylor. ¿Felizmente casado? Parece que la Taylor atrae los matrimonios turbulentos (tanto en la realidad como en la ficción) como en La gata sobre el tejado de zinc o Quién teme a Virginia Woolf. Pero aquí es menos evidente el conflicto, la sordidez se esconde bajo capas y capas de pose y apariencias.

Porque la Taylor, insatisfecha de un Brando dócil, tiene un romance con el Coronel Morris, que a su vez tiene una esposa algo desequilibrada. Y en esto que aparece un soldado a cargo de Brando que realizará trabajos en su casa. Lo que por argumento puede ser una historia de lo más convencional, un culebrón sin sentido, se convierte en un extraño universo amoroso, de todo menos esperado, constituyendo una de las historias de amor más trágicas, de las más brillantes de la historia del cine, renovando sus cánones por completo.
8
25 de julio de 2012
7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
El tema que recorre toda la película es la insatisfacción sexual, insatisfacción que tienen cada uno y todos los personajes de este film. Un gran hallazgo es haber centrado el tema en la insatisfacción sexual que sufre el comandante Penderton (Marlon Brando) cuyo deseo sexual, insatisfecho, hacia un soldado, le impide satisfacer a su mujer Leonora (Elizabth Taylor). A partir del personaje magníficamente interpretado por Brando vamos descubriendo la sutil cadena que se ha creado en esa escuela militar, pero sin entrar en las intimidades de los personajes, solo como reflejos que pasan ante los ojos del espectador, el cual tendrá que ir descubriendo, desde sus propios sentimientos, lo que ocurre. Huston, en una muestra de su maestría, nos va contando lo que ocurre en un lugar determinado y en un tiempo concreto, con imágenes que son las frases de las cuales el espectador va sacando su conocimiento de la historia. Quizás una de las mejores secuencias sea la del caballo desbocado que monta Marlon Brando y la reacción de este con el caballo con continuidad de la reacción de su mujer con la fusta. La fotografía es especialmente apta para la historia entre militares y en algunos momentos se permite subrayar la poesía con tonos dorados y naranja en una estación de tren. Y la música, y la escenografía, y los vestuarios, y los maquillajes (ojo con Brando), y la peluquería, todo muy controlado para esta historia y no otra.
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