La habitación de al lado
2024 

6.2
10,899
Drama
Ingrid y Martha fueron muy amigas en su juventud. Ambas trabajaban en la misma revista, pero Ingrid acabó convertida en novelista de autoficción y Martha en reportera de guerra. Las circunstancias de la vida las separaron y, después de muchos años sin tener contacto, vuelven a encontrarse en una situación extrema, pero extrañamente dulce. Primer largometraje rodado íntegramente en inglés de Pedro Almodóvar. (FILMAFFINITY)
19 de octubre de 2025
19 de octubre de 2025
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Es ciertamente destacable que una enferma terminal no me suscitase apenas compasión. Tampoco se aprecia la especial e íntima relación entre ambas amigas, sino más bien vi a una parlanchina narcisista empujando a la única conocida que no tiene el valor que decirle que no a pasar uno de los tragos más desagradables que puedas imaginar, mientras ella no deja de regodearse en su tragedia.
Tampoco ninguno de los interesantes planteamientos sobre la muerte, tema que da para mucho, llega de forma natural o que pueda parecer esporádico, por el devenir de la conversación, sino que ambos personajes, especialmente la enferma, son recipientes que escupen peroratas pergeñadas por alguien (el autor) y que son lanzadas contra nadie, pues nadie le está rebatiendo nada, más allá de un abstracto universo.
Todo eso por no hablar de unos diálogos imposibles y unos flashbacks ridículos, de no creer en alguien como Pedro Almodóvar, que siempre fue engolado y hasta artificial, pero sus historias tenían vida, alma, poso y sabía, sobre todo, contarlas dramáticamente y con gracia. Aquí no hay nada de eso.
Tampoco ninguno de los interesantes planteamientos sobre la muerte, tema que da para mucho, llega de forma natural o que pueda parecer esporádico, por el devenir de la conversación, sino que ambos personajes, especialmente la enferma, son recipientes que escupen peroratas pergeñadas por alguien (el autor) y que son lanzadas contra nadie, pues nadie le está rebatiendo nada, más allá de un abstracto universo.
Todo eso por no hablar de unos diálogos imposibles y unos flashbacks ridículos, de no creer en alguien como Pedro Almodóvar, que siempre fue engolado y hasta artificial, pero sus historias tenían vida, alma, poso y sabía, sobre todo, contarlas dramáticamente y con gracia. Aquí no hay nada de eso.

Cosas buenas, pocas. Julianne Moore, siempre fría y a la vez humana. La estética, claro. Y la banda sonora de Alberto Iglesias, obviamente. Lo demás, un embrollo tan sumamente artificioso que no pude ni pasar del recibidor.
5 de diciembre de 2025
5 de diciembre de 2025
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O pomposa y petulante a nivel glaciar. Me ha parecido una película fría, forzada, con guión artificioso o poco creíble, bajo un aura de mensajes anticlimáticos, antibelicistas y defendiendo el derecho a la eutanasia, con unos posibles que imagino estarán en la novela en la que se basa. Pero no me gusta lo que transmiten los personajes culturetas pijos, ni como me lo cuentan.
Pocas cosas me han convencido de esta propuesta. Buena foto, puesta en escena, actrices… Todo bastante correcto pero desaprovechado.
Almodovar es como una marca de renombre. Pero no se debería justificar todo lo que haga. Yo al menos ya hace tiempo que no entro en su Universo, ni me parece un cine fresco y disfrutable. Evidentemente hay mensajes necesarios, pero apenas me conmueve su cine, y en esta película especialmente 0.
Le doy un 5 de pasable porqué se deja ver. Con el único interés, y el deseo, que se cierre la puerta de la habitación de al lado, de abajo y de la casa entera a medio metraje. Para ver si me cae al menos una tímida lagrimilla. Pero todo es tan impostado y artificial que da más para una sesión de Vogue que para mucho más.
Pocas cosas me han convencido de esta propuesta. Buena foto, puesta en escena, actrices… Todo bastante correcto pero desaprovechado.
Almodovar es como una marca de renombre. Pero no se debería justificar todo lo que haga. Yo al menos ya hace tiempo que no entro en su Universo, ni me parece un cine fresco y disfrutable. Evidentemente hay mensajes necesarios, pero apenas me conmueve su cine, y en esta película especialmente 0.
Le doy un 5 de pasable porqué se deja ver. Con el único interés, y el deseo, que se cierre la puerta de la habitación de al lado, de abajo y de la casa entera a medio metraje. Para ver si me cae al menos una tímida lagrimilla. Pero todo es tan impostado y artificial que da más para una sesión de Vogue que para mucho más.
Te quedas frío y sin debate, pese al interés que debería suscitarte la trama.
Lo más interesante la relación madre e hija, y encima desaprovechada.
Lo más interesante la relación madre e hija, y encima desaprovechada.
25 de diciembre de 2025
25 de diciembre de 2025
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Un director puede rodar prácticamente cualquier historia. Si además escribe el guión, hay muchas posibilidades de que todo su cine tenga características comunes. Con autores como Almodóvar, el nivel de propiedad se eleva.
Con un fotograma, por los colores o las formas, nombramos al autor. Los diálogos cambian para adecuarse a la historia (y con el tiempo a la madurez), pero la carencia, la forma en que el director exige a sus actrices que entonen, casi reciten; también es un sello personal en el manchego. Si a eso sumamos la banda sonora, del genial Alberto Iglesias, la composición del cine de autor está casi completa.
Por supuesto, Almodóvar ha tenido una trayectoria en la que el tono ha cambiado, la rabia quizás se ha trasformado en algo más íntimo y menos reivindicativo. Paradójicamente, en las últimas películas hay mensajes político-sociales mucho más concretos y directos; pero ya expresados como ideología irrefutable, y no más como grito y exigencia. Además, se podría hacer una tesis sobre la transformación de la representación y uso de la mujer a lo largo de su trayectoria.
Con un fotograma, por los colores o las formas, nombramos al autor. Los diálogos cambian para adecuarse a la historia (y con el tiempo a la madurez), pero la carencia, la forma en que el director exige a sus actrices que entonen, casi reciten; también es un sello personal en el manchego. Si a eso sumamos la banda sonora, del genial Alberto Iglesias, la composición del cine de autor está casi completa.
Por supuesto, Almodóvar ha tenido una trayectoria en la que el tono ha cambiado, la rabia quizás se ha trasformado en algo más íntimo y menos reivindicativo. Paradójicamente, en las últimas películas hay mensajes político-sociales mucho más concretos y directos; pero ya expresados como ideología irrefutable, y no más como grito y exigencia. Además, se podría hacer una tesis sobre la transformación de la representación y uso de la mujer a lo largo de su trayectoria.

Y sin embargo, a pesar de tanta evolución, Almodóvar, el autor, ha mantenido una esencia única, reconocible más allá de nuestras fronteras, incluso las de la lengua. Sus seguidores podremos tener preferencias, pero sabemos apreciar sus obsequios en forma de arte. Otros, como un señor que hace críticas y le odia tanto que cualquiera diría que es algo personal, casi una rabieta infantil ante algún desplante del genio; usarán todo este lenguaje propio, reconocible, único, como arma para el desprecio. Otros no podrán emocionarse ni sentir nada. Lo que no se puede negar es la capacidad de crear un universo exclusivo y de llegar a tantos y tan lejos.
El tema en la película es conocido. La mayoría la vimos sabiendo prácticamente todo. Conociendo a las actrices. Tales anuncios previos podría acabar en no poder disfrutar de la película mas, no es cualquier director quien crea, es Almodóvar. Es su mundo. Si le tienes respeto, te quedarás en la habitación de al lado.
El tema en la película es conocido. La mayoría la vimos sabiendo prácticamente todo. Conociendo a las actrices. Tales anuncios previos podría acabar en no poder disfrutar de la película mas, no es cualquier director quien crea, es Almodóvar. Es su mundo. Si le tienes respeto, te quedarás en la habitación de al lado.
1 de abril de 2026
1 de abril de 2026
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La película que nos ocupa es muy almodovariana, tanto en la estética como en el tono narrativo. El sello de Almodóvar se percibe con la misma intensidad que se percibiría el sello de Ingmar Bergman si la película la hubiera dirigido Ingmar Bergman. Y este es el gran problema. La película fracasa, pero no por accidente, no por un intento malogrado de un gran artista. Fracasa porque el sello del artista se impone a la trama.
Y hay que reconocer que la trama toca un drama y un dilema moral que ofrece posibilidades enormes. Pero para Almodóvar no hay dilema. Solo hay justificación. No acaba aquí el problema. Ocurre lo que ocurre en muchas malas películas de él: que los personajes carecen por completo de desarrollo, se meten con calzador y se utilizan como pretexto para un discurso carente de sutilidad, en un descentramiento narrativo puramente oportunista. De esa naturaleza es el personaje de John Turturro, con sus temores sobre el cambio climático y el auge de la ultraderecha, formulados explícitamente ,como podría formularlos un adolescente. Su conversación con el personaje de Julianne Moore hace dudar de si no estamos ante una parodia. Hay diálogos de una simpleza que causa vergüenza ajena, como los de las dos protagonistas: "Creo que el sexo es el mejor modo de luchar contra la muerte. Las guerras me hicieron promiscua", dice Tilda Swinton. "Qué bien", responde Julianne Moore. O la conversación con el policía, caracterizado, como no, como un reaccionario blanco y heterosexual, contrario a la eutanasia, como no podía ser de otro modo. Solo ahí parece asomar el dilema moral pero es una falsa alarma. Almodóvar caricaturiza a quienquiera que ponga peros al discurso ideológico de la película.
Y hay que reconocer que la trama toca un drama y un dilema moral que ofrece posibilidades enormes. Pero para Almodóvar no hay dilema. Solo hay justificación. No acaba aquí el problema. Ocurre lo que ocurre en muchas malas películas de él: que los personajes carecen por completo de desarrollo, se meten con calzador y se utilizan como pretexto para un discurso carente de sutilidad, en un descentramiento narrativo puramente oportunista. De esa naturaleza es el personaje de John Turturro, con sus temores sobre el cambio climático y el auge de la ultraderecha, formulados explícitamente ,como podría formularlos un adolescente. Su conversación con el personaje de Julianne Moore hace dudar de si no estamos ante una parodia. Hay diálogos de una simpleza que causa vergüenza ajena, como los de las dos protagonistas: "Creo que el sexo es el mejor modo de luchar contra la muerte. Las guerras me hicieron promiscua", dice Tilda Swinton. "Qué bien", responde Julianne Moore. O la conversación con el policía, caracterizado, como no, como un reaccionario blanco y heterosexual, contrario a la eutanasia, como no podía ser de otro modo. Solo ahí parece asomar el dilema moral pero es una falsa alarma. Almodóvar caricaturiza a quienquiera que ponga peros al discurso ideológico de la película.
¿Un desperdicio? No. Una vez que el guión ha caido en manos de Almodóvar, era de esperar que su sello lo destrozara. Y así ha ocurrido.
13 de mayo de 2026
13 de mayo de 2026
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Con “La habitación de al lado” Pedro Almodóvar realizó en 2024 su primera incursión en el cine íntegramente en inglés y rodeado de intérpretes hollywoodienses de enorme prestigio. Basada en la novela “¿Cuál es tu tormento?” de Sigrid Nunez, la película vuelve a demostrar que la principal fortaleza de Almodóvar sigue estando en su capacidad para trasladar conflictos humanos al lenguaje cinematográfico. Y aunque esta propuesta quizá quede ligeramente por debajo de otras obras suyas más redondas como "Hable con ella" (2002) o "La piel que habito" (2011), sigue siendo una película notablemente cuidada y humana.
Porque aquí el gran sostén del film son sus personajes... y especialmente sus actrices.
Tilda Swinton y Julianne Moore están sencillamente fenomenales. La película prácticamente se construye sobre ellas y sin su talento difícilmente tendría el mismo impacto. Swinton aporta una fragilidad contenida y elegantísima, mientras que Moore logra transmitir cercanía, vulnerabilidad, carisma y afecto con enorme naturalidad. Ambas sostienen el peso emocional de la historia con una química serena y muy madura.
Porque aquí el gran sostén del film son sus personajes... y especialmente sus actrices.
Tilda Swinton y Julianne Moore están sencillamente fenomenales. La película prácticamente se construye sobre ellas y sin su talento difícilmente tendría el mismo impacto. Swinton aporta una fragilidad contenida y elegantísima, mientras que Moore logra transmitir cercanía, vulnerabilidad, carisma y afecto con enorme naturalidad. Ambas sostienen el peso emocional de la historia con una química serena y muy madura.

Y es que la premisa conecta fácilmente con cualquier espectador adulto, pues el film aborda el acompañamiento a una persona con una enfermedad terminal y el debate alrededor del dolor, la dignidad y la decisión sobre cómo afrontar el final de la vida. Un asunto profundamente humano y universal que Almodóvar maneja con mucho tacto y delicadeza evitando caer en discursos excesivamente agresivos, binarios o simplistas.
De hecho una de las virtudes del guion (adaptado de una base literaria ya muy sólida) es precisamente esa capacidad para serpentear emocionalmente entre distintas sensibilidades, mostrando el conflicto sin necesidad de convertirlo constantemente en un enfrentamiento ideológico. Incluso logra introducir pequeños momentos de intriga y tensión dentro de una historia eminentemente íntima y contenida.
Como suele suceder en el mejor Almodóvar, el guion vuelve a ser lo más sólido del conjunto.
Eso sí, no todo funciona igual de bien.
De hecho una de las virtudes del guion (adaptado de una base literaria ya muy sólida) es precisamente esa capacidad para serpentear emocionalmente entre distintas sensibilidades, mostrando el conflicto sin necesidad de convertirlo constantemente en un enfrentamiento ideológico. Incluso logra introducir pequeños momentos de intriga y tensión dentro de una historia eminentemente íntima y contenida.
Como suele suceder en el mejor Almodóvar, el guion vuelve a ser lo más sólido del conjunto.
Eso sí, no todo funciona igual de bien.

Cuando la película vuelve a tocar ciertos aspectos religiosos, reaparece uno de los defectos habituales del director: esa tendencia a equiparar religión y fanatismo de forma algo simplificada. Aunque no empaña el conjunto, sí puede sentirse algo reduccionista en comparación con la sensibilidad que demuestra en otros aspectos del relato.
En el apartado visual la película mantiene la elegancia habitual del cineasta. La fotografía, los decorados y el vestuario poseen esa delicadeza cromática tan reconocible en su cine, creando espacios acogedores y melancólicos muy adecuados para el tono de la historia. Y esta vez, además, la realización está especialmente equilibrada: no hay esos alargamientos excesivos, tempos erráticos o encuadres descompensados que en otras ocasiones sí habían perjudicado parte de su filmografía. Aquí Almodóvar muestra una dirección mucho más contenida, medida y armónica, muy apropiada para el tono introspectivo del relato.
La música por su parte se integra con discreción y sensibilidad, reforzando el tono íntimo sin caer en el exceso melodramático.
En definitiva "La habitación de al lado" es una película sobria, humana y emocionalmente inteligente, sostenida principalmente por dos interpretaciones magníficas y por un guion que sabe abordar un tema doloroso con elegancia y respeto. Quizá no esté entre las grandes cumbres de Almodóvar pero sí entre sus trabajos más recomendables, delicados y maduros.
Lo mejor: Tilda Swinton y Julianne Moore, un guion sensible y muy humano a nivel global.
Lo peor: Algunos tópicos en su aproximación religiosa (como siempre).
En el apartado visual la película mantiene la elegancia habitual del cineasta. La fotografía, los decorados y el vestuario poseen esa delicadeza cromática tan reconocible en su cine, creando espacios acogedores y melancólicos muy adecuados para el tono de la historia. Y esta vez, además, la realización está especialmente equilibrada: no hay esos alargamientos excesivos, tempos erráticos o encuadres descompensados que en otras ocasiones sí habían perjudicado parte de su filmografía. Aquí Almodóvar muestra una dirección mucho más contenida, medida y armónica, muy apropiada para el tono introspectivo del relato.
La música por su parte se integra con discreción y sensibilidad, reforzando el tono íntimo sin caer en el exceso melodramático.
En definitiva "La habitación de al lado" es una película sobria, humana y emocionalmente inteligente, sostenida principalmente por dos interpretaciones magníficas y por un guion que sabe abordar un tema doloroso con elegancia y respeto. Quizá no esté entre las grandes cumbres de Almodóvar pero sí entre sus trabajos más recomendables, delicados y maduros.
Lo mejor: Tilda Swinton y Julianne Moore, un guion sensible y muy humano a nivel global.
Lo peor: Algunos tópicos en su aproximación religiosa (como siempre).
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