Pearl Harbor
6.1
76,730
Bélico. Acción. Drama. Romance
Año 1941, en plena Segunda Guerra Mundial en Europa. Rafe McCawley (Affleck) y Danny Walker (Hartnett) crecieron juntos en una zona rural estadounidense y su larga amistad se mantiene cuando ambos ingresan como pilotos en las fuerzas aéreas. Rafe encontró en Evelyn Johnson (Beckinsale), una valiente enfermera, al amor de su vida, pero pronto tuvieron que separarse, al ser llamado Rafe para servir en la Fuerza Aérea Británica (RAF) ... [+]
6 de abril de 2020
6 de abril de 2020
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tengo una especie de amor odio con esta película, hay partes de ella que me han maravillado, y otras que me han dejado mas seco que la mojama, tiene algún que otro fallo bastante gordo, pero tiene partes que realmente son muy buenas.
Empecemos por lo bueno, la fotografía. La fotografía es espectacular, me sorprendió muchísimo, y la paleta de colores que han utilizado me gusta, si que es verdad que hay alguna parte que el cielo parece puesto con el filtro de instagram, pero aún así le da ese toque a Hawái que mola mucho, y hilando con este tema, el diseño de producción también es muy bueno, los escenarios son característicos, con mucho detalle, si señor. Seguimos con la parte sonora, otra maravilla, Hans Zimmer es un auténtico máquina y nunca decepciona, la banda sonora es de 10, al igual que los efectos de sonido en las grabaciones, muy buenas. Otra cosa buena que tiene es la segunda mitad de la cinta, mientras que la primera se me hizo muy pesada, pero ya hablaré de ella más tarde, la segunda parte, que es cuando empieza la parte bélica, la acción, me ha maravillado su realización, aumenta el ritmo de una manera sorprendente, mucho mejor realizada, muchos mejores planos, y los efectos especiales, son una auténtica delicia para ser de 2001. Y por último, una cosa buena más, a pesar de durar 3 horazas, no se me hizo en ningún momento larga, y eso es difícil de lograr.
Empecemos por lo bueno, la fotografía. La fotografía es espectacular, me sorprendió muchísimo, y la paleta de colores que han utilizado me gusta, si que es verdad que hay alguna parte que el cielo parece puesto con el filtro de instagram, pero aún así le da ese toque a Hawái que mola mucho, y hilando con este tema, el diseño de producción también es muy bueno, los escenarios son característicos, con mucho detalle, si señor. Seguimos con la parte sonora, otra maravilla, Hans Zimmer es un auténtico máquina y nunca decepciona, la banda sonora es de 10, al igual que los efectos de sonido en las grabaciones, muy buenas. Otra cosa buena que tiene es la segunda mitad de la cinta, mientras que la primera se me hizo muy pesada, pero ya hablaré de ella más tarde, la segunda parte, que es cuando empieza la parte bélica, la acción, me ha maravillado su realización, aumenta el ritmo de una manera sorprendente, mucho mejor realizada, muchos mejores planos, y los efectos especiales, son una auténtica delicia para ser de 2001. Y por último, una cosa buena más, a pesar de durar 3 horazas, no se me hizo en ningún momento larga, y eso es difícil de lograr.

Empecemos con la parte mala, y lo más obvio, el raccord, tiene unos fallos garrafales de raccord, sobre todo en los planos contraplanos, lo que mencionaba antes de la primera mitad de la película, que es la parte de más romance, de no tan bélico, parece que Michael Bay no se le da bien esa parte, prefiere la guerra, porque me pareció que está fatal realizada esa parte, un malísimo plano contraplano. Además, no la encontré en inglés, por lo que la tuve que ver doblada al español, y el doblaje me pareció horrible, evidentemente es de hace 20 años pero bueno, es un detalle a destacar. No me gusta demasiado el como se desarrolla toda la trama, me da la sensación de que está un poco forzada y que el guion no se premeditó en exceso, y por último, el ya mencionado Michael Bay, la dirección no es algo a destacar en esta película, a decir verdad.
17 de abril de 2020
17 de abril de 2020
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Recuerdo ver esta película con pasión cuando era niño. Sin embargo, si bien la última vez que la vi hace unos años ya me pareció demasiado americanada, ahora que acabo de ver "Tora Tora Tora!" (Richar Fleischer, 1970) me parece una vergüenza. No sólo se dedica a copiar la película de Fleischer, sino que para aparentar que no lo hace se centra en una la historia de amistad y romance que surge alrededor de unos amigos ambos pilotos (QUE ESTÁN BASADOS EN DOS PILOTOS TAMBIÉN DE TORA TORA TORA). Para más inri, intenta imitar, sin la mitad de éxito, el politiqueo y el entramado juego de desencriptación, mensajes oficiales y extraoficiales entre ambos países y dentro de cada país antes del ataque.
Para rematar la jugada decide meternos un fragmento de una hora en el que se ataca Japón para que se resuelva el trio amoroso entre los protagonistas y el interés amoroso de ambos que, visto con la perspectiva que me dan los años, no es más que un cacho de carne puesto ahí para ser el deseo y el conflicto entre los dos hombres principales.
Creo decir que lo único que supera a la película original, si es que Tora Tora Tora se puede considerar la original, son los efectos especiales y la banda sonora, pero claro, estamos hablando de Hans Zimmer, no es de extrañar.
Que no os la cuelen doblada y ved Tora Tora Tora, esta película es completamente pasable.
Para rematar la jugada decide meternos un fragmento de una hora en el que se ataca Japón para que se resuelva el trio amoroso entre los protagonistas y el interés amoroso de ambos que, visto con la perspectiva que me dan los años, no es más que un cacho de carne puesto ahí para ser el deseo y el conflicto entre los dos hombres principales.
Creo decir que lo único que supera a la película original, si es que Tora Tora Tora se puede considerar la original, son los efectos especiales y la banda sonora, pero claro, estamos hablando de Hans Zimmer, no es de extrañar.
Que no os la cuelen doblada y ved Tora Tora Tora, esta película es completamente pasable.
14 de marzo de 2021
14 de marzo de 2021
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Decía Aute en su famosa canción que "todo en la vida es cine y los sueños cine son". Para los que, con ideas preconcebidas, en las que cabe cosas tan intelectualmente abstrusas como el rigor histórico o las trascendencias sicológicas de la guerra, quieran ver esta película con los ojos del crítico al uso: Advertencia: "Pearl Harbor no es su película, ni ésta su crítica. Los que a pesar de todo quieran verla con el fin de sacar punta fina a cada fotograma, que se atengan, en cualquier caso a las consecuencias.
"Pearl Harbor" de Michael Bay es cine argumental, que no documental y por tanto entra de lleno dentro de todo el meollo que a tantos y tantos nos llama la atención en el séptimo arte, al igual que lo hace en algunas de las cosas que detestamos. A saber. (un poco de todo)
Hay dos amigos de la infancia. Uno de ellos ya apunta maneras de héroe justiciero, cuando se atreve a apalear con apenas 10 o 12 años al padre del otro por un supuesto maltrato.
Hay una base donde los soldados juegan ríen y hablan de chicas, a la vez que organizan apuestas pugilísticas en donde no falta el negro (también héroe)
No existen las enfermeras feas. Ni siquiera del montón. Todas son niñas monísimas que ríen de forma cantarina y exploran con escondida admiración el trasero de los jóvenes reclutas mientras los inyectan. (Al parecer no hay médicos para los exámenes idem, sino sólo preciosas azafatas de uniforme.
Hay frases de auténtico "chupinazo": Dícese en la boca de un inglés: " Si todos los americanos son como usted, que Dios proteja a quien les declare la guerra". Y cosas como "Maldito japo..ya te tengo hijo de puta", porque no hay que olvidar que con independencia de motivos y razones, los japos son todos unos "Hijos de puta". De hecho, frente a la alegría festera y juvenil de chicos y chicas en la base americana, los japoneses son serios y solemnes y tienen una cara de "palo santo" que asusta.
En medio de la base, llena de hombres que llevarán meses sin ver a una mujer, simpáticas enfermeras como Kate Beckinsale, se dan paseítos con modelitos rojos ajustados a su espectacular silueta, y cimbreando sus caderas con dulce provocación.
Hay pelea a puñetazos en la taberna, empezada por los dos amigos y terminada por un todos contra todos,(siguiendo la tradición americana). Tras machacarse un poco la cara a puño desnudo, los dos amigos se van tan contentos a charlar al "Cadillac" porque no hay nada más reconciliador que una buena menestra de hostias (sobre todo cuando no deja ni la más mínima señal en la cara)
La voz de Beckinsale nos da un pequeño discurso final sobre la amistad, el espíritu de superación americano y todo eso...
Pues bien, los que quieran ver cine-western-bélico-drama del de toda la vida, y pasar un rato estupendo, adelante, ahí tienen su película. Los de las alusiones contínuas al "fascismo ese" (o lo que quiera que ellos entiendan por tal) y al supuesto imperialismo yanqui y otras zarandajas ideológicas, que se abstengan, pero que no den la lata; hay muchas películas panfletarias para su ideología personal con las que pueden babear a gusto, igual que otros babean con ésta. (por ejemplo "libertarias" de Vicente Aranda, o "El laberinto del fauno" de guillermo del Toro.) Yo, si estuviera en el lugar de Michael Bay y el guionista Randall Wallace, les diría: Los que pagan lo hacen a su manera, porque para eso pagan. Los japoneses son libres para, con su dinero, hacerlo a la suya,( Por cierto, la ventaja obtenida por la inutilización de la armada americana (sucios imperialistas) sirvió a los buenos japoneses para entrar a saco en Manila y asesinar a sangre fría a 100.00 civiles, entre ellos miles de españoles. Si los japoneses se decidieran hacer su propia película sobre los hechos ¿Mencionarían este pequeñín detalle histórico? ¿Apostamos?
Por último vale la pena hacer hincapié en la escena del bombardeo: es de auténtica antología. Vista desde la pespectiva de los 20 años transcurridos no ha sido aún superada. Sólo por eso ya vale la pena darse una vueltecilla por este film.
"Pearl Harbor" de Michael Bay es cine argumental, que no documental y por tanto entra de lleno dentro de todo el meollo que a tantos y tantos nos llama la atención en el séptimo arte, al igual que lo hace en algunas de las cosas que detestamos. A saber. (un poco de todo)
Hay dos amigos de la infancia. Uno de ellos ya apunta maneras de héroe justiciero, cuando se atreve a apalear con apenas 10 o 12 años al padre del otro por un supuesto maltrato.
Hay una base donde los soldados juegan ríen y hablan de chicas, a la vez que organizan apuestas pugilísticas en donde no falta el negro (también héroe)
No existen las enfermeras feas. Ni siquiera del montón. Todas son niñas monísimas que ríen de forma cantarina y exploran con escondida admiración el trasero de los jóvenes reclutas mientras los inyectan. (Al parecer no hay médicos para los exámenes idem, sino sólo preciosas azafatas de uniforme.
Hay frases de auténtico "chupinazo": Dícese en la boca de un inglés: " Si todos los americanos son como usted, que Dios proteja a quien les declare la guerra". Y cosas como "Maldito japo..ya te tengo hijo de puta", porque no hay que olvidar que con independencia de motivos y razones, los japos son todos unos "Hijos de puta". De hecho, frente a la alegría festera y juvenil de chicos y chicas en la base americana, los japoneses son serios y solemnes y tienen una cara de "palo santo" que asusta.
En medio de la base, llena de hombres que llevarán meses sin ver a una mujer, simpáticas enfermeras como Kate Beckinsale, se dan paseítos con modelitos rojos ajustados a su espectacular silueta, y cimbreando sus caderas con dulce provocación.
Hay pelea a puñetazos en la taberna, empezada por los dos amigos y terminada por un todos contra todos,(siguiendo la tradición americana). Tras machacarse un poco la cara a puño desnudo, los dos amigos se van tan contentos a charlar al "Cadillac" porque no hay nada más reconciliador que una buena menestra de hostias (sobre todo cuando no deja ni la más mínima señal en la cara)
La voz de Beckinsale nos da un pequeño discurso final sobre la amistad, el espíritu de superación americano y todo eso...
Pues bien, los que quieran ver cine-western-bélico-drama del de toda la vida, y pasar un rato estupendo, adelante, ahí tienen su película. Los de las alusiones contínuas al "fascismo ese" (o lo que quiera que ellos entiendan por tal) y al supuesto imperialismo yanqui y otras zarandajas ideológicas, que se abstengan, pero que no den la lata; hay muchas películas panfletarias para su ideología personal con las que pueden babear a gusto, igual que otros babean con ésta. (por ejemplo "libertarias" de Vicente Aranda, o "El laberinto del fauno" de guillermo del Toro.) Yo, si estuviera en el lugar de Michael Bay y el guionista Randall Wallace, les diría: Los que pagan lo hacen a su manera, porque para eso pagan. Los japoneses son libres para, con su dinero, hacerlo a la suya,( Por cierto, la ventaja obtenida por la inutilización de la armada americana (sucios imperialistas) sirvió a los buenos japoneses para entrar a saco en Manila y asesinar a sangre fría a 100.00 civiles, entre ellos miles de españoles. Si los japoneses se decidieran hacer su propia película sobre los hechos ¿Mencionarían este pequeñín detalle histórico? ¿Apostamos?
Por último vale la pena hacer hincapié en la escena del bombardeo: es de auténtica antología. Vista desde la pespectiva de los 20 años transcurridos no ha sido aún superada. Sólo por eso ya vale la pena darse una vueltecilla por este film.
6 de junio de 2023
6 de junio de 2023
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Con los dos artífices de cine palomitero a lo grande (en efectos visuales del momento, no en lo que se refiere a los relatos) de por aquel entonces, el director Michael Bay ("La roca" (1996), "Armageddon" (1998)) y el productor Jerry Bruckheimer ("Top Gun" (1986), "Black Hawk derribado" (2001), "Marea roja" (1995), "Días de trueno" (1990)), "Pearl Harbor" se nos presentaba como una superproducción bélica que pretendía dejar sonrojada en sus tragedias, romanticismos y acción de catástrofes a la mismísima "Titanic" (1997). Ya, pues ja ja ja. Porque decir que "Pearl Harbor" es peor que "Titanic" es una obviedad. Y esto no es porque tenga un nivel inferior en su pulso narrativo o en su tratamiento argumental... pero sí concatena una catarata de tópicos y situaciones forzadas más abundante que la obra maestra comercial de James Cameron. Tampoco goza "Pearl Harbor" del ingenio en el diseño de producción y en la banda sonora de la cinta de 1997.
Así que lo mejor es no disponerse a ver el film como nos lo vendieron en su momento en todos los medios publicitarios (el lema fue "la nueva Titanic", lo recuerdo bien) sino como una cinta de romances y aventuras bélicas tan superficial como disfrutable. Y es que la cinta nos desarrolla un triángulo amoroso tremendamente básico, no torpe pero sí trivial y anecdótico (por mucha cara de circunstancia que pongan Ben Affleck, Josh Hartnett y Kate Beckinsale... el guion les ofrece unas relaciones que son meros rolletes cuasiadolescentes) adornado con bombas pero siempre con excesiva simpleza emocional nada cómplice en un espectador que haya pasado la adolescencia (y ojo que los personajes se supone que rozan la treintena). Y no es que no te creas lo que estás viendo, es que te resulta banal y accesorio... como una relación líquida. Estos escarceos no molestan, los actores comparten química de compadreo y ligoteo, y las situaciones se suceden con ritmo... pero para que acabe resonando más en el espectador la historia tan secundaria del personaje de Cuba Gooding Jr. (tal vez se denote más real por estar basada en un soldado real) en lugar de la trama principal... pues ya dice mucho del poco esfuerzo que se puso a la hora de aportar humanidad, complejidad y hondonadas a estas circunstancias (tampoco es que esperara un romance profundo e intrincado a lo "Brokeback Mountain" (2005), pero es que al lado de "Pearl Harbor" hasta la historia de Jack Dawson y Rose DeWitt parece una obra maestra del cine romántico. Ésta de "Pearl Harbor tiene más del cine de Josh Harnett luciendo palmito cuando era un ídolo adolescente, como los revolcones de "The Faculty" (1998) o de "Aquí en la Tierra" (2000)).
La vertiente de estrategias y acción bélica demuestra un poco (solo un poco) más de eficiencia. También deja relates de postureo ultranacionalista estadounidense (pero esto es el cine de Michael Bay, no el cine de Michael Moore) pero son esparcidos de forma bastante disgregada como para que no molesten en demasía al espectador que no sea de aquellos lares (sin ir más lejos, "Armageddon", "El patriota" (2000) o "El francotirador" (2014) espantan mucho más por culpa de un empeño mayor en poner a los Estados Unidos como "el mejor país del mundo mundial en todo y para todos"). Y lo que cuenta en la narración de su argumento no llega a hastiar, se sucede con una marcha adecuada y con circunstancias que en líneas generales no chirrían (a ver, la película dura más de 3 horas. Hay mucho arquetipo y tópico, pero también hay muchos estados naturales que son los que hacen fluir la trama con comodidad para con el espectador).
Es un desarrollo argumental que pasa sin pena ni gloria. Que no llega al aprobado por culpa de ese empeño en darnos estereotipos... pero que aun así Bay logra capear el temporal con un oficio sublime en la puesta en escena. Porque "Pearl Harbor" goza de unas escenas de acción majestuosas, con unos vuelos que en nada tienen que envidiar a las otras producciones bélicas de Bruckheimer (y eso es decir mucho teniendo en cuenta a largos como "Top Gun: Maverick" (2022), "Black Hawk derribado" (2001) o "Marea roja"), con unos cortes de plano perfectos y enérgicos, con elección de los mismos ensalzadora y estilizada, con unos efectos C.G.I. elegantes y logrados, con un sonido extraordinario, con unos elementos escénicos exquisitos (desde el vestuario refinado hasta el modelo de armamento militar de pega más clásico) y profusos. Lo cierto es que la realización de Bay es la más extensa y variada que ha realizado hasta la fecha (ojo a los filtros utilizados en la secuencia del hospital)... y la más atinada a mi parecer.
Y con esto el espectador medio acaba sumergido en estos avatares que sobre el papel no resultarían creíbles por culpa de ese postureo tan de tanto en cuanto. Y por fortuna en "Pearl Harbor" prima más todo lo que envuelve la acción de evasiones aéreas, ataques submarinos o tiroteos a gran escala que lo que envuelve a ese triángulo olvidable (digo que su trío protagonista resulta natural, pero tampoco está carismático. Pues ni Ben Affleck es Heath Ledger, ni Josh Harnett es Leonardo DiCaprio ni Kate Beckinsale es Kate Winslet interpretativamente hablando (aunque esta última es la que ha demostrado mayor pericia actoral de los tres actores principales. Y para muestra "Amor y amistad" (2016))).
Así pues en "Pearl Harbour" acaban ganando el pulso sus virtudes a sus defectos, y se conforma un conjunto de drama y acción que entretiene siempre y atrapa por momentos... más por su ejecución audiovisual que por su planteamiento y desarrollo argumental. Es una película recomendable a todo público adulto medio como distracción de categoría (y solo indispensable para los muy fans de cine de Bay, Bruckheimer o sus intérpretes) pero no esperen una obra maestra del cine bélico (para eso se tornan mucho más recomendables películas como...
Así que lo mejor es no disponerse a ver el film como nos lo vendieron en su momento en todos los medios publicitarios (el lema fue "la nueva Titanic", lo recuerdo bien) sino como una cinta de romances y aventuras bélicas tan superficial como disfrutable. Y es que la cinta nos desarrolla un triángulo amoroso tremendamente básico, no torpe pero sí trivial y anecdótico (por mucha cara de circunstancia que pongan Ben Affleck, Josh Hartnett y Kate Beckinsale... el guion les ofrece unas relaciones que son meros rolletes cuasiadolescentes) adornado con bombas pero siempre con excesiva simpleza emocional nada cómplice en un espectador que haya pasado la adolescencia (y ojo que los personajes se supone que rozan la treintena). Y no es que no te creas lo que estás viendo, es que te resulta banal y accesorio... como una relación líquida. Estos escarceos no molestan, los actores comparten química de compadreo y ligoteo, y las situaciones se suceden con ritmo... pero para que acabe resonando más en el espectador la historia tan secundaria del personaje de Cuba Gooding Jr. (tal vez se denote más real por estar basada en un soldado real) en lugar de la trama principal... pues ya dice mucho del poco esfuerzo que se puso a la hora de aportar humanidad, complejidad y hondonadas a estas circunstancias (tampoco es que esperara un romance profundo e intrincado a lo "Brokeback Mountain" (2005), pero es que al lado de "Pearl Harbor" hasta la historia de Jack Dawson y Rose DeWitt parece una obra maestra del cine romántico. Ésta de "Pearl Harbor tiene más del cine de Josh Harnett luciendo palmito cuando era un ídolo adolescente, como los revolcones de "The Faculty" (1998) o de "Aquí en la Tierra" (2000)).
La vertiente de estrategias y acción bélica demuestra un poco (solo un poco) más de eficiencia. También deja relates de postureo ultranacionalista estadounidense (pero esto es el cine de Michael Bay, no el cine de Michael Moore) pero son esparcidos de forma bastante disgregada como para que no molesten en demasía al espectador que no sea de aquellos lares (sin ir más lejos, "Armageddon", "El patriota" (2000) o "El francotirador" (2014) espantan mucho más por culpa de un empeño mayor en poner a los Estados Unidos como "el mejor país del mundo mundial en todo y para todos"). Y lo que cuenta en la narración de su argumento no llega a hastiar, se sucede con una marcha adecuada y con circunstancias que en líneas generales no chirrían (a ver, la película dura más de 3 horas. Hay mucho arquetipo y tópico, pero también hay muchos estados naturales que son los que hacen fluir la trama con comodidad para con el espectador).
Es un desarrollo argumental que pasa sin pena ni gloria. Que no llega al aprobado por culpa de ese empeño en darnos estereotipos... pero que aun así Bay logra capear el temporal con un oficio sublime en la puesta en escena. Porque "Pearl Harbor" goza de unas escenas de acción majestuosas, con unos vuelos que en nada tienen que envidiar a las otras producciones bélicas de Bruckheimer (y eso es decir mucho teniendo en cuenta a largos como "Top Gun: Maverick" (2022), "Black Hawk derribado" (2001) o "Marea roja"), con unos cortes de plano perfectos y enérgicos, con elección de los mismos ensalzadora y estilizada, con unos efectos C.G.I. elegantes y logrados, con un sonido extraordinario, con unos elementos escénicos exquisitos (desde el vestuario refinado hasta el modelo de armamento militar de pega más clásico) y profusos. Lo cierto es que la realización de Bay es la más extensa y variada que ha realizado hasta la fecha (ojo a los filtros utilizados en la secuencia del hospital)... y la más atinada a mi parecer.
Y con esto el espectador medio acaba sumergido en estos avatares que sobre el papel no resultarían creíbles por culpa de ese postureo tan de tanto en cuanto. Y por fortuna en "Pearl Harbor" prima más todo lo que envuelve la acción de evasiones aéreas, ataques submarinos o tiroteos a gran escala que lo que envuelve a ese triángulo olvidable (digo que su trío protagonista resulta natural, pero tampoco está carismático. Pues ni Ben Affleck es Heath Ledger, ni Josh Harnett es Leonardo DiCaprio ni Kate Beckinsale es Kate Winslet interpretativamente hablando (aunque esta última es la que ha demostrado mayor pericia actoral de los tres actores principales. Y para muestra "Amor y amistad" (2016))).
Así pues en "Pearl Harbour" acaban ganando el pulso sus virtudes a sus defectos, y se conforma un conjunto de drama y acción que entretiene siempre y atrapa por momentos... más por su ejecución audiovisual que por su planteamiento y desarrollo argumental. Es una película recomendable a todo público adulto medio como distracción de categoría (y solo indispensable para los muy fans de cine de Bay, Bruckheimer o sus intérpretes) pero no esperen una obra maestra del cine bélico (para eso se tornan mucho más recomendables películas como...
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
... "La chaqueta metálica" (1987), "Apocalipsis Now" (1979) o "Salvar al soldado Ryan" (1998)). Dentro del cine palomitero de Michael Bay "Pearl Harbor" podría considerarse la mejor película junto a la intriga de ciencia ficción "La isla" (2005) y la divertida comedia negra "Dolor y dinero" (2013)... tal vez precisamente porque aportan bastante más que acción sin ton ni son. Pero decir que "Pearl Harbor" es mejor que "6 en la sombra" (2019), "Dos policías rebeldes" (1995) o "Transformers: la venganza de los caídos" (2014) tampoco es decir demasiado.
Lo mejor: Me quedo con la dirección de Michael Bay.
Lo peor: Cuando tira de topicazos impostados, artificiales y resobados.
Lo mejor: Me quedo con la dirección de Michael Bay.
Lo peor: Cuando tira de topicazos impostados, artificiales y resobados.
11 de enero de 2026
11 de enero de 2026
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pearl Harbor es una de esas películas cuya huella parece estar menos en lo que cuenta que en cómo fue vivida. Vista hoy, resulta difícil ignorar sus excesos, sus simplificaciones y su mirada marcadamente unilateral sobre uno de los episodios más complejos del siglo XX. Sin embargo, reducirla a un mero ejercicio de propaganda o a un melodrama fallido sería quedarse con una lectura incompleta.
Michael Bay no filma aquí una reconstrucción histórica ni parece interesado en el rigor político o estratégico del ataque. Su apuesta es otra: construir un blockbuster emocional, una experiencia sensorial donde la épica romántica y el espectáculo bélico avanzan de la mano. En ese sentido, la comparación con Titanic no es caprichosa. Al igual que James Cameron, Bay inscribe una historia de amor íntima dentro de una catástrofe histórica de gran escala. La diferencia es que donde Titanic se toma el tiempo para que el vínculo crezca y respire, Pearl Harbor apura sus emociones y confía más en la grandilocuencia que en el detalle.
Las actuaciones acompañan esa decisión. Son correctas, funcionales, pero contenidas, como si la película nunca terminara de animarse a atravesar zonas incómodas o ambigüedades morales profundas. Bay parece siempre consciente del público amplio al que se dirige, y esa moderación —pensada para agradar— termina debilitando el impacto emocional que busca generar.
Donde la película sí deja una marca más perdurable es en sus escenas de acción. Incluso con el paso del tiempo, el ataque a Pearl Harbor conserva una potencia visual notable, sostenida por una combinación eficaz de efectos prácticos y digitales. Allí Bay demuestra su pericia técnica y su capacidad para convertir el caos en espectáculo legible, algo que muchos críticos han reconocido como uno de los grandes aciertos del film.
Claro que ese despliegue no está exento de ideología. Pearl Harbor se inscribe con claridad en la tradición del cine bélico hollywoodense que presenta a Estados Unidos como víctima inocente y salvador moral, omitiendo matices políticos y responsabilidades previas. La épica nacionalista atraviesa la puesta en escena, la música y la narrativa, construyendo un imaginario heroico que hoy resulta más evidente —y más discutible— que en el momento de su estreno.
Tal vez por eso la película funcione mejor cuando se la piensa desde su recepción generacional. Para muchos espectadores, Pearl Harbor fue una experiencia formativa: una primera aproximación al cine épico-romántico, vivida en la adolescencia con intensidad y sin demasiadas preguntas. Con los años, esa emoción inicial puede transformarse en una mirada más crítica, sin que ello borre el recuerdo afectivo. La película no necesariamente resiste el análisis profundo, pero sí conserva su lugar como memoria emocional.
En definitiva, Pearl Harbor no es una gran película, pero tampoco es un simple despropósito. Es un film atravesado por decisiones claras de género, por una apuesta al impacto y a la emoción antes que a la complejidad. Vista con distancia, sus limitaciones son evidentes; vista con algo de indulgencia, todavía permite entender por qué, para muchos, sigue ocupando un lugar especial en la memoria cinéfila.
Michael Bay no filma aquí una reconstrucción histórica ni parece interesado en el rigor político o estratégico del ataque. Su apuesta es otra: construir un blockbuster emocional, una experiencia sensorial donde la épica romántica y el espectáculo bélico avanzan de la mano. En ese sentido, la comparación con Titanic no es caprichosa. Al igual que James Cameron, Bay inscribe una historia de amor íntima dentro de una catástrofe histórica de gran escala. La diferencia es que donde Titanic se toma el tiempo para que el vínculo crezca y respire, Pearl Harbor apura sus emociones y confía más en la grandilocuencia que en el detalle.
Las actuaciones acompañan esa decisión. Son correctas, funcionales, pero contenidas, como si la película nunca terminara de animarse a atravesar zonas incómodas o ambigüedades morales profundas. Bay parece siempre consciente del público amplio al que se dirige, y esa moderación —pensada para agradar— termina debilitando el impacto emocional que busca generar.
Donde la película sí deja una marca más perdurable es en sus escenas de acción. Incluso con el paso del tiempo, el ataque a Pearl Harbor conserva una potencia visual notable, sostenida por una combinación eficaz de efectos prácticos y digitales. Allí Bay demuestra su pericia técnica y su capacidad para convertir el caos en espectáculo legible, algo que muchos críticos han reconocido como uno de los grandes aciertos del film.
Claro que ese despliegue no está exento de ideología. Pearl Harbor se inscribe con claridad en la tradición del cine bélico hollywoodense que presenta a Estados Unidos como víctima inocente y salvador moral, omitiendo matices políticos y responsabilidades previas. La épica nacionalista atraviesa la puesta en escena, la música y la narrativa, construyendo un imaginario heroico que hoy resulta más evidente —y más discutible— que en el momento de su estreno.
Tal vez por eso la película funcione mejor cuando se la piensa desde su recepción generacional. Para muchos espectadores, Pearl Harbor fue una experiencia formativa: una primera aproximación al cine épico-romántico, vivida en la adolescencia con intensidad y sin demasiadas preguntas. Con los años, esa emoción inicial puede transformarse en una mirada más crítica, sin que ello borre el recuerdo afectivo. La película no necesariamente resiste el análisis profundo, pero sí conserva su lugar como memoria emocional.
En definitiva, Pearl Harbor no es una gran película, pero tampoco es un simple despropósito. Es un film atravesado por decisiones claras de género, por una apuesta al impacto y a la emoción antes que a la complejidad. Vista con distancia, sus limitaciones son evidentes; vista con algo de indulgencia, todavía permite entender por qué, para muchos, sigue ocupando un lugar especial en la memoria cinéfila.
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