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Un maldito policía

Drama Dura y polémica película sobre la corrupción policial. Un policía (Harvey Keitel) agobiado por las enormes deudas contraídas en el juego y que comete toda clase de abusos de autoridad, decide replantearse su vida y su profesión cuando investiga el caso de una joven monja que ha sido violada. (FILMAFFINITY)
Críticas 88
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6
26 de marzo de 2007
32 de 48 usuarios han encontrado esta crítica útil
El "maldito" Ferrara, nos hace cómplices en "Teniente Corrupto" de una de sus muchas obsesiones personales, con una historia que narra la bajada a las catacumbas de lo más sórdido del ser humano y como no, tambien, el perdón de las penas a través del catolicismo, catolicismo que autoproclama el propio director de manera entusiasta en la vida real.

Así que el cine de autor en este caso, tiene nombre propio y puede gustar más o menos, pero hace que el espectador pueda entender un poco la idiosincrasia de Ferrara y como gusta de plasmarla en sus trabajos; de ahí las escenas "con cristo" incorporado y con mensaje subliminar diáfano, representado como he dicho por el propio dogma religioso de Ferrara. Personalmente me sobran esas partes del metraje, la mezcla drogas, corrupción policial y cristos redentores, me parece tan personal, como poco apropiada; pero en fín, es solo mi punto de vista.

Pero, dejando a un lado la dirección, tengo que decir que esta es una película de actor, sí, de actor en singular, no de actores; Harvey Keitel esta inconmensurable, increíble, hace un auténtico papelón, desgarrador, profundo, intenso y sobre todo muy efectivo; Keitel tiene una filmografía extensa, y aunque no he visionado todos sus trabajos, creo, subjetivamente, que puede, que esta sea su mejor representación protagonista (se agradecería un foro, como ya han comentado otros usuarios, para que algún cinéfilo de verdad, me pudiese rebatir con más objetividad esta afirmación).
Harvey Keitel
La verdad es que me ha impresionado Keitel, que posiblemente hubiese merecido el Oscar por este papel al mejor actor, pero entre la etiqueta de maldito y polémico de Ferrara y el buen hacer de otro de los grandes, Al Pacino, en "Esencia de mujer", ese año 1992, pues eso, misión tan improbable, como imposible.

Ferrara 6 - Keitel 10.
8
28 de octubre de 2010
19 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
En el corazón de una gran ciudad, un teniente de policía (Harvey Keitel) deambula entre sus calles y mientras realiza sus horas de trabajo utiliza su autoridad para alimentar sus vicios: su adicción a las drogas, al juego y pisotear cualquier principio por el cual ha jurado defender. Su decadencia parece no tocar fondo, hasta que un día caerá entre sus manos el caso de una brutal violación a una monja (Frankie Thorn).
El teniente – un católico confeso- encontrará en este caso una razón para reflexionar y redirigir su vida… Esta es la historia con la que el director Abel Ferrara nos embarca hacia el atormentado viaje al infierno personal del teniente, convertido en un nuevo Dante de la “Divina Comedia”, que se dirige hacia un Infierno asentado entre el gueto de una gran urbe y su atormentada conciencia. Siendo el consumo indiscriminado de drogas y alcohol, la prostitución, el robo, las apuestas ilegales, la traición, el abuso de la autoridad y la negligencia sus particulares siete pecados capitales.
Harvey Keitel
Aunque la naturaleza del teniente no es mala, simplemente es víctima de una batalla entre el bien y el mal que tiene lugar en su alma, castigando su cuerpo como su único camino de redención, en su eterno camino hacia el arrepentimiento de unos pecados que irá repitiendo en mayor grado.

La interpretación de Harvey Keitel (“Pulp Fiction“, 1994) es demoledora, pues evidentemente ningún actor consagrado arriesgaría su carrera en encarnar este anti-héroe y polémico individuo ni en 1992, ni mucho menos hoy en día. De hecho el mismo Keitel rechazó el papel, sin haber terminado de leer guión, comentándole al director que no sería capaz de hacerlo. Únicamente después de varias reuniones con Ferrara y tras meditarlo aceptó el reto de interpretar al teniente, atrapado por el magnetismo y fuerza del personaje. Y afortunadamente lo llevó a cabo, ya que nadie como él nos mostraría los efectos que ejercen las drogas sobre el cuerpo humano, sus diferentes estados de ánimo, su dolor desesperanzado, su paranoia, su cinismo, su hundimiento, su inmoralidad… De hecho, Keitel no tuvo ningún pudor en realizar secuencias que podrían humillar a cualquier actor de renombre. Todo ello queda fielmente plasmado en la pantalla, quedando a veces frente al espectador la duda de si lo que esta viendo es una mera interpretación o realmente está sucediendo. Con este trabajo, Keitel demostró que dejaba de ser uno de los mejores actores de reparto de corte independiente, para consagrarse uno de los mejores actores con luz propia.
Harvey Keitel
Del resto del reparto resaltar las interpretaciones de la modelo Frankie Thorn como la monja (adoptando el rol de una Virgen María) y los momentos de éxtasis de la camella Zoë Lund (verdadera heroinómana) que también ayudaría en el guión.

[..[.[[ La crítica continúa en el "spoiler" por falta de espacio sin desvelar detalles ]].]..]
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
La película podría tomarse como un auténtico decálogo de como auto-destruirse, un descenso a los infiernos, tachándola de provocadora, de polémica, de insoportablemente cruda, desoladora y marginada hasta el punto que su cartel original, en el que se mostraba un Keitel totalmente desnudo, se censuró. Anónima en sus personajes, carentes de nombres propios. Decenas de calificativos que podrían añadirse a este film, convirtiéndose en una obra que no deja indiferente al espectador. Pero en el fondo Abel Ferrara simplemente nos muestra un viaje a la redención sin paliativos.

La música la lleva a cargo el genial Joe Delia, apenas audible en la película, donde el sonido de fondo es casi tomada por las emisiones deportivas en las cuales el teniente realiza sus apuestas y que se convertirán en el único “compañero de trabajo” que acompañará al teniente.

En el año 2009 el director Werner Herzog ha filmado (bajo la amenaza de muerte de Abel Ferrara) un remake del mismo nombre “Teniente corrupto: port of call New Orleans” (2009) donde traslada la historia a otra ciudad y a otros personajes, y supongo que con un aire más políticamente correcto. Curiosamente, con el mismo productor de la original, Edward R. Pressman Film.
Harvey Keitel
Este herético largometraje sería impensable que se hiciera hoy en día: por las productoras, por el público juvenil, por la Iglesia, por la sociedad conservadora… pero no por Abel Ferrara, el director incorrupto.
4
15 de febrero de 2020
18 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
Considero que la gente ha valorado más la provocación, incluso la suciedad de alguna de sus escenas; algo que a mi particularmente no me ha escandalizado.

El cine mejor valorado o considerado, generalmente utiliza ciertas claves, como en este caso, y se resuelve en la sorpresa, el reto, o el desafío a un espectador que gustoso se entrega a la circunstancia.

"Teniente corrupto" No me ha entretenido, existe en esta película mucha escena vacía que parece intentar explicar cuestiones que me resbalan. No empatiza con mis intereses y los que aquí muestra no me cautivan.

Harvey Keitel, siempre me ha parecido un excelente obrero de la interpretación... y cuando digo obrero, lo hago con todo el respeto y admiración, por quienes, como él, hacen del oficio de actor una profesión digna, alejada del oropel y estrellato del que frecuentemente desean rodearse otro tipo de profesionales; los cuales parece buscan y desean, además de una salida profesional, el reconocimiento público y notorio a su trabajo, que alimente su más que sobresaliente narcisismo.
3
16 de enero de 2019
15 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esta es una de los peores visionados que he tenido en mi historia con el cine, obviamente hay peores películas pero no las veo porque sé que son malas, pero de esta me esperaba mucho por los 7 puntos que tiene en esta web.
La película es lentísima y aburrida, las escenas se alargan y muchas de ellas se repiten sin nada nuevo que aportar. Por lo que vemos respecto a cómo actúa el teniente nos preguntamos cómo es que llegó tan lejos en la vida para ser teniente de policía en vez de estar en la cárcel o muerto. El final es ridículo y más aún si por ahi se le ocurrió al director la vanidosa idea de que pretende dejar alguna clase de mensaje.
8
28 de octubre de 2010
17 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
Profundo, realista, descarado y angustioso retrato de un teniente de la policía de Nueva York, completamente abandonado al destino que le deparan la droga y el mundo de las apuestas . Su trabajo cotidiano pasa a estar visto por los ojos del agente (Harvey Keitel) como algo secundario, condicionado por sus intereses personales (máxima que da lugar a la palabra corrupción).

En una sólida y deslumbrante interpretación, Keitel lleva al extremo su capacidad para encarnar a un tipo duro en esta polémica película de Abel Ferrara, director conocido principalmente por el filme citado en estas líneas. Cuida con detalle los efectos que las drogas pueden producir en una persona, siendo el espectador a veces partícipe de la paranoia vivida por su protagonista, elevada al cubo en algunas escenas magistrales. Juega con la Iglesia y sus símbolos sin pudor, dibujando momentos repulsivos y consiguiendo escenas que obtendrían la firme condena de los religiosos por lo ofensivo hacia los mismos que pueden significar las susodichas. Nueva York se convierte en el inmejorable escenario en el que se desarrollan los acontecimientos, dando lugar a postales de una ciudad que oprime, vive con intensidad y se transforma en una olla a presión capaz de atrapar al teniente entre las humeantes expresiones de las alcantarillas, incómodo tráfico e interminable desfile de viandantes que se ven obligados a rozar sus hombros por lo multitudinario de quienes invaden las calles. Las dos únicas apariciones del “Pledging my love” de Johnny Ace en la película son de un éxtasis moderado a la par que intenso, obligando al espectador a mantener con asombro sus ojos bien abiertos.
Harvey Keitel
En 2009, Werner Herzog dispuso un digno remake protagonizado por Nicolas Cage en el que no se abarcan los asuntos más polémicos de la película de Ferrara, dando lugar a una cinta de intenciones muy diferentes (la presente busca con dureza la congoja del espectador, mientras que el remake sólo pretende entretener, dando paso incluso a un tintado de comedia).
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