La frontera
1991 

6.9
462
Drama
Durante los últimos años de dictadura militar en Chile, Ramiro Orellana es condenado a relegamiento, un exilio dentro de su propio país. Llega a la zona de La Frontera, límite histórico entre los indios mapuches y la colonización española. Ramiro descubrirá una nueva dimensión de la vida, que lo hará atravesar sus propias fronteras interiores. (FILMAFFINITY)
31 de enero de 2022
31 de enero de 2022
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
36/36(30/01/22) Bonita película chilena dirigida en su debut en cine por Ricardo P. Larraín, que también guioniza con el argentino Jorge Goldenberg (“La película del Rey”), una dramedia que te deja un buen regusto por la delineación de un microcosmos de personajes deliciosamente tallados. Uno de esos frescos que retratan una población disfuncional al borde de todo, ejemplo que s eme viene a la cabeza es por ejemplo la serie “Doctor en Alaska”, “Whisky Galore”, o “Calabuch”, films donde la llegada de un foráneo a una localidad sirve como nuestros ojos para pasearnos por una ‘fauna’ iconoclasta, en este caso una isla (metáfora de como todos [muchas veces sin saberlo] somos islas en busca de puentes que nos unan a otras ínsulas) azotada por el viento, por cielos grises, y por la amenaza constante de un maremoto, y en este hostil entorno, muy bien fotografiado por Héctor Ríos (“País portátil”), proyectando un marco ominoso en tonos apagado y fríos. Aparecen unos personajes cargados de sinceridad, desde los dos que ejercen la autoridad, cual Gordo y Flaco pero en poli bueno y poli malo (es la ridiculización del poder), la santera que cura y predice el futuro, el cura alemán (estupendo Héctor Noguera), el buzo (notable Aldo Bernales), el padre e hija españoles, o los hombres del bar que por la noche bailan entre ellos delirante escena, cuando nadie quiere bailar con ramiro y este comienza homofóbicamente a insultarlos).
Durante los últimos años de dictadura militar en Chile, Ramiro Orellana (Patricio Contreras) es condenado a relegamiento, un exilio dentro de su propio país. Llega a la zona de La Frontera, límite histórico entre los mapuches y la colonización española.
Y todo ello con un trasfondo político loable contra las dictaduras (en este caso la de Pinochet en Chile, que gobernó tras un golpe de estado del 1973-1990) , a partir de un argumento original y excelente (un profesor de matemáticas chileno es "relegado" -desterrado- a la Patagonia desde Santiago por defender a un compañero secuestrado), inspirado inicialmente en el legendario "El proceso" de Kafka, ejemplo es que el protagonista, por culto a la inescrutable burocracia y a los zoquetes que la imparten, debe ir a firmar cada ocho horas, y luego se le aprieta a hacerlo cada cuatro, en un sinsentido que acentúa lo nocivo de las ordenes absurdas, cual reflejo de los autoritarismos. De cómo ingeniosamente se hace que las autoridades sean un mandamás tarugo, temeroso de todo y todos, que por miedo a lo desconocido se adentra en lo irracional, como es la visita que va a ver al protagonista y que obliga a que se queden en una barca a medio camino de la costa donde estará el ínclito, que se comunicará con ellos a gritos, escena digna de los hermanos Marx, por cómo además deriva en una pelea conyugal ridícula.
Película que como buen producto sudamericano bebe del realismo mágico en muchos de sus tramos, ejemplo es todo lo referente al tipo que trabaja de buzo buscando un tesoro, y que siempre va con el traje a todos lados. Obra que retrata el costumbrismo de esta isleña población, sociedad endogámica con seres extraños y diversos que dan colorido a la historia, un relato cargado de humanismo, de seres entrañables que viven al borde del abismo del mundo. Habiendo una emocional historia de amor entre un tipo fuera de lugar que encuentra en una autosuficiente mujer la horma de su zapato, manteniendo unos inteligentes tiras y aflojas, basados en mordaces diálogos. Con un desarrollo incisivo en cómo nos van dosificando la información desde que vemos el traslado del protagonista Ramiro a un lugar al filo del mundo, y como poco a poco los datos van cayendo y se nos va aclarando todo.
Patricio Contreras brilla con gran esmero, como un tipo con carácter, pero empujado al sin dios de su destierro, intenta sobrevivir en este lar extraño, al que poco a poco se va adaptando, pasando por una enfermedad que le cura la santera del pueblo, con nuevas amistades, como con ese buzo, y sintiéndose atraído por una mujer de fuerte personalidad, que cuando él va, ella ya ha venido. Maravillosa en este sentido esa noche de lluvia en que la espía desde fuera como se desnuda. Muy bueno en el modo en que lo vemos evolucionar; Gloria Laso como Maite, mujer española arraigada en el lugar que ve en Ramiro a un hombre con el que está a gusto, aun sabiendo (eso cree) que se marchará. Mantienen una gran química en pantalla los dos.
Siendo entretenida, con buenos momentos, muchos ya comentados (podría añadir a esos ‘tontos muy tontos’, corriendo desesperados en busca de Ramiro porque se ha retrasado 2 horas en la firma, mientras este está en otros menesteres más gustosos, pues está fornicando en el campo con Maite), pero su final que parece impactante, termina un tanto sin saber a dónde va, no hinca el diente como debería.
Galardonada como mejor película de habla hispana no española en los Premios Goya.
Más que interesante propuesta. Fuerza y honor!!!
Durante los últimos años de dictadura militar en Chile, Ramiro Orellana (Patricio Contreras) es condenado a relegamiento, un exilio dentro de su propio país. Llega a la zona de La Frontera, límite histórico entre los mapuches y la colonización española.
Y todo ello con un trasfondo político loable contra las dictaduras (en este caso la de Pinochet en Chile, que gobernó tras un golpe de estado del 1973-1990) , a partir de un argumento original y excelente (un profesor de matemáticas chileno es "relegado" -desterrado- a la Patagonia desde Santiago por defender a un compañero secuestrado), inspirado inicialmente en el legendario "El proceso" de Kafka, ejemplo es que el protagonista, por culto a la inescrutable burocracia y a los zoquetes que la imparten, debe ir a firmar cada ocho horas, y luego se le aprieta a hacerlo cada cuatro, en un sinsentido que acentúa lo nocivo de las ordenes absurdas, cual reflejo de los autoritarismos. De cómo ingeniosamente se hace que las autoridades sean un mandamás tarugo, temeroso de todo y todos, que por miedo a lo desconocido se adentra en lo irracional, como es la visita que va a ver al protagonista y que obliga a que se queden en una barca a medio camino de la costa donde estará el ínclito, que se comunicará con ellos a gritos, escena digna de los hermanos Marx, por cómo además deriva en una pelea conyugal ridícula.
Película que como buen producto sudamericano bebe del realismo mágico en muchos de sus tramos, ejemplo es todo lo referente al tipo que trabaja de buzo buscando un tesoro, y que siempre va con el traje a todos lados. Obra que retrata el costumbrismo de esta isleña población, sociedad endogámica con seres extraños y diversos que dan colorido a la historia, un relato cargado de humanismo, de seres entrañables que viven al borde del abismo del mundo. Habiendo una emocional historia de amor entre un tipo fuera de lugar que encuentra en una autosuficiente mujer la horma de su zapato, manteniendo unos inteligentes tiras y aflojas, basados en mordaces diálogos. Con un desarrollo incisivo en cómo nos van dosificando la información desde que vemos el traslado del protagonista Ramiro a un lugar al filo del mundo, y como poco a poco los datos van cayendo y se nos va aclarando todo.
Patricio Contreras brilla con gran esmero, como un tipo con carácter, pero empujado al sin dios de su destierro, intenta sobrevivir en este lar extraño, al que poco a poco se va adaptando, pasando por una enfermedad que le cura la santera del pueblo, con nuevas amistades, como con ese buzo, y sintiéndose atraído por una mujer de fuerte personalidad, que cuando él va, ella ya ha venido. Maravillosa en este sentido esa noche de lluvia en que la espía desde fuera como se desnuda. Muy bueno en el modo en que lo vemos evolucionar; Gloria Laso como Maite, mujer española arraigada en el lugar que ve en Ramiro a un hombre con el que está a gusto, aun sabiendo (eso cree) que se marchará. Mantienen una gran química en pantalla los dos.
Siendo entretenida, con buenos momentos, muchos ya comentados (podría añadir a esos ‘tontos muy tontos’, corriendo desesperados en busca de Ramiro porque se ha retrasado 2 horas en la firma, mientras este está en otros menesteres más gustosos, pues está fornicando en el campo con Maite), pero su final que parece impactante, termina un tanto sin saber a dónde va, no hinca el diente como debería.
Galardonada como mejor película de habla hispana no española en los Premios Goya.
Más que interesante propuesta. Fuerza y honor!!!
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