50/50
6.9
19,857
30 de noviembre de 2011
30 de noviembre de 2011
18 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
"All the Boys Love Mandy Lane" no era una gran película pero tenía "algo", no sabría si decir su tono, o la forma en que Jonathan Levine trataba a sus personajes. El caso es que dentro de su género se mostraba cómoda y valiente, tomaba riesgos, aún sin ser gran cosa. Cinco años nos separan de aquel debut (en 2006) y a día de hoy ya es más que evidente que Levine tiene "algo". Su siguiente película recibió bastante buenas críticas y con "50/50" se ha posicionado como una de las sorpresas de 2011, habiendo obtenido nominaciones principales en los Independent Spirit Awards y sonando Joseph Gordon-Levitt como aspirante a la candidatura al Oscar por su papel en el filme. Admito estar muy lejos de tan encendidos elogios hacia la película aunque los entiendo, perfectamente, para el intérprete principal de la película.
Joseph Gordon-Levitt ES "50/50". Y esto empieza a ser algo habitual (sólo hay que ver "Hesher" para encontrar otra obra donde él sea quien sustenta todo lo demás) en los filmes donde aparece, porque cada vez es mejor actor y se nota, a pesar de que -eso sí- algunos medios lo tomen como una "promesa" cuando lleva en este mundo prácticamente desde que nació. Y tiene 30 años. El caso es que "50/50" sería muy poquita cosa si no fuese porque este genial intérprete saca de si todo lo que tiene y lo entraga a una causa que de otra forma estaría perdida, aportando ironía y sarcasmo, distancia y a la vez cercanía, a una idea tan manida como generalmente mal transportada al cine: el cáncer. Así, interpreta a un joven saludable al que súbitamente le diagnostican esta enfermedad. La forma en que lo afronta es la clave distintiva de un filme que se beneficia por otra parte de secundarios como Rogen (muy divertido), Bryce Dallas Howard (más hermosa que nunca), Anjelica Huston (como sufrida madre) o la (esta si) prometedora Anna Kendrick.
Joseph Gordon-Levitt ES "50/50". Y esto empieza a ser algo habitual (sólo hay que ver "Hesher" para encontrar otra obra donde él sea quien sustenta todo lo demás) en los filmes donde aparece, porque cada vez es mejor actor y se nota, a pesar de que -eso sí- algunos medios lo tomen como una "promesa" cuando lleva en este mundo prácticamente desde que nació. Y tiene 30 años. El caso es que "50/50" sería muy poquita cosa si no fuese porque este genial intérprete saca de si todo lo que tiene y lo entraga a una causa que de otra forma estaría perdida, aportando ironía y sarcasmo, distancia y a la vez cercanía, a una idea tan manida como generalmente mal transportada al cine: el cáncer. Así, interpreta a un joven saludable al que súbitamente le diagnostican esta enfermedad. La forma en que lo afronta es la clave distintiva de un filme que se beneficia por otra parte de secundarios como Rogen (muy divertido), Bryce Dallas Howard (más hermosa que nunca), Anjelica Huston (como sufrida madre) o la (esta si) prometedora Anna Kendrick.

La historia avanza así entre lo tradicional y lo indie, añadiendo toques de humor negro para crear una distancia prudencial y no convertir esto en otra "Camino". Aquí el drama está controlado (casi siempre) y prevalece el tono amable sobre el trágico salvo en los momentos inevitables, por supuesto. Sin ser una gran película, al menos aporta una visión menos maniquea y tremendista de esta terrible enfermedad, da esperanzas e ilusión, que está bien, aunque funcione más como fábula que como hecho real. Difícilmente el personaje de Levitt podría existir -tal cual- en esas condiciones aunque gracias a su talento, consigue que creamos que así sea. Como se suele decir: una película normalita, elevada gracias a una notable interpretación.
30 de enero de 2013
30 de enero de 2013
14 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
50/50 Es un claro ejemplo de hacer con poco dinero buen cine, y es que Levine nos trae un drama sencillo pero efectivo, que acaba gustando tanto por su sobriedad como por su sencillez, y es que nos presenta en primer plano el dolor de un cáncer, en un segundo plano expone las consecuencias del mismo, como es el desamor, abandono como factores negativos, pero también los positivos, como son el amor, la amistad y reencuentro personal.
La película, aunque cuenta con actores buenos, no son super-estrellas pagadas, tienen su caché, pero lejos de los desorbitados precios de los top, y aún así realizan en conjunto una grandísima actuación, transmitiendo al espectador en todo momento como si estuviera viviendo en primera persona cada una de las escenas. No destaco a nadie por encima del resto, todos están geniales y es que cada uno tiene su importancia dentro de su papel, ya que sin unos los demás no estarían completos.
Dirigida de forma sencilla, pero efectiva, con planos sin miedo, donde los diálogos son tremendos y directos, consigue mantener a cada personaje dentro de su papel.
Lo más importante es lo que transmite la película, aunque sólo sea película, es que las cosas no parecen lo que son, que todos tenemos ganar de seguir luchando y viviendo, y hay veces en está vida que los cambios por muy malos que parezcan que son, puede ser que nos de el favor de poder hallar nuestro camino en esta vida. Hay que verla, si o si.
La película, aunque cuenta con actores buenos, no son super-estrellas pagadas, tienen su caché, pero lejos de los desorbitados precios de los top, y aún así realizan en conjunto una grandísima actuación, transmitiendo al espectador en todo momento como si estuviera viviendo en primera persona cada una de las escenas. No destaco a nadie por encima del resto, todos están geniales y es que cada uno tiene su importancia dentro de su papel, ya que sin unos los demás no estarían completos.
Dirigida de forma sencilla, pero efectiva, con planos sin miedo, donde los diálogos son tremendos y directos, consigue mantener a cada personaje dentro de su papel.
Lo más importante es lo que transmite la película, aunque sólo sea película, es que las cosas no parecen lo que son, que todos tenemos ganar de seguir luchando y viviendo, y hay veces en está vida que los cambios por muy malos que parezcan que son, puede ser que nos de el favor de poder hallar nuestro camino en esta vida. Hay que verla, si o si.
14 de enero de 2012
14 de enero de 2012
12 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Interesante propuesta de comedia romántica… pero esta vez la ‘chica’ es la propia vida del ‘chico’… y su acercamiento y alejamiento de ella marcan los clímax y anticlímax de su suerte y fatalidad. Tal vez la inclusión de personajes femeninos físicos, como la terapeuta (Anna Kendrick) y una novia-antagonista (Bryce Dallas Howard), subrayen la idea original y la encaucen hacía diagnósticos con prescripción. Por cierto, ¿hay alguna película de 2011 en la que no salga Bryce Dallas Howard?
El conflicto del personaje es dejarse tocar… sentir el contacto humano que no ve a primera vista. Caricias afectivas como las de su mejor amigo, aparentemente inmaduro y superficial que enclaustra a Seth Rogen en este tipo de papeles de niño-grande aunque ya se le empiecen a ver las canas y las arrugas…, o las de su madre posesiva con o sin pelucón que luce una irreconocible Anjelica Huston. “50/50” es, en resumen, un catálogo de nuevas vías dramático-cómicas de afrontar temas trágicos sacados del día a día. Gus Van Sant en “Restless” releía “Love Story” bajo cánones del cine indie norteamericano y el filme de Jonathan Levine parece querer seguir con ese patrón catódico de “The Big C” para incrustar y trasplantar temas serios en las comedias románticas con enfermedad sin perder cierta mirada optimista.
Los motivos para vivir son un resorte dramático y la línea psicológica del protagonista parece quebrarse al ver la oscuridad del abismo. Un distanciamiento sobre su realidad mediante la comedia (y enamoramiento con la vida) hasta que aparece el carácter dramático y “50/50” se pone más seria y menos interesante. El riesgo sería intentar seguir jugando con las bazas cómicas y dramáticas hasta el final, sin caer en la banalidad, como ha demostrado “Los descendientes”, aunque el filme de Jonathan Levine tampoco se convierte en un coixetiano manual barato de auto-ayuda con canciones de Anthony & Johnsons y columpios asesinos. Así, ese 50 por ciento de posibilidades entre la suerte y la fatalidad parece decantarse hacía un camino que actúe como terapia al otro lado de la pantalla. ¿¡O ustedes que elegirían entre suerte y fatalidad!?
El conflicto del personaje es dejarse tocar… sentir el contacto humano que no ve a primera vista. Caricias afectivas como las de su mejor amigo, aparentemente inmaduro y superficial que enclaustra a Seth Rogen en este tipo de papeles de niño-grande aunque ya se le empiecen a ver las canas y las arrugas…, o las de su madre posesiva con o sin pelucón que luce una irreconocible Anjelica Huston. “50/50” es, en resumen, un catálogo de nuevas vías dramático-cómicas de afrontar temas trágicos sacados del día a día. Gus Van Sant en “Restless” releía “Love Story” bajo cánones del cine indie norteamericano y el filme de Jonathan Levine parece querer seguir con ese patrón catódico de “The Big C” para incrustar y trasplantar temas serios en las comedias románticas con enfermedad sin perder cierta mirada optimista.
Los motivos para vivir son un resorte dramático y la línea psicológica del protagonista parece quebrarse al ver la oscuridad del abismo. Un distanciamiento sobre su realidad mediante la comedia (y enamoramiento con la vida) hasta que aparece el carácter dramático y “50/50” se pone más seria y menos interesante. El riesgo sería intentar seguir jugando con las bazas cómicas y dramáticas hasta el final, sin caer en la banalidad, como ha demostrado “Los descendientes”, aunque el filme de Jonathan Levine tampoco se convierte en un coixetiano manual barato de auto-ayuda con canciones de Anthony & Johnsons y columpios asesinos. Así, ese 50 por ciento de posibilidades entre la suerte y la fatalidad parece decantarse hacía un camino que actúe como terapia al otro lado de la pantalla. ¿¡O ustedes que elegirían entre suerte y fatalidad!?
19 de enero de 2012
19 de enero de 2012
9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
La vida de Adam, recién cumplidos los veintisiete, puede etiquetarse de feliz. Trabaja en la radio, es decir, un curro que no desprecia. Está tiernamente emparejado con una mujer a la que quiere. Alterna momentos de ocio con uno de sus mejores amigos, Kyle. Llama de tanto en tanto a su madre, pasea por Seattle y toma café plácidamente. En fin, todo está en un estado de quietud, de felicidad pasiva que será trastocada cuando sienta una molestia en la espalda y le dé por ir al médico. ¿Cómo dice Doctor? ¿Un tumor?
Lo que Jonathan Levine, en la dirección, y Will Reiser, en el guión, nos han representado es una auténtica tragedia. La caída a los infiernos de un muchacho que creía estar en lo más alto de la colina, viendo el mundo a sus pies. Adaptarse al severo tratamiento, priorizar sus preferencias y, sobre todo, no hundirse, puesto que su vida ya no será la misma en los próximos meses. Cambiará su manera de mirar a su alrededor. Su madre, su novia, su mejor amigo. ¿Qué he hecho bien y qué he hecho mal? Un interrogante al que dará respuesta, soltando lastre con unos y cogiendo impulso con otros, mientras se readapta a una nueva situación repleta de hospitales, batas, enfermos, quimioterapia y terapeutas.
La factura técnica es buena. Y es inevitable destacar que la historia se apoya en un reparto de alto nivel, en el que destaca, principalmente, un Joseph Gordon-Levitt que nos deja una interpretación maravillosa (de lo mejorcito del año). Seth Rogen está como siempre, genial. Mientras que los secundarios (Dallas Howard, Anna Kendrick, Anjelica Huston) cumplen con creces. Todos ellos dan vida a una historia tan jugosa, tan chispeante, tan bondadosa como estremecedora.
En fin, emotiva cinta la aquí brindada. Nos mete en el pozo, y nos enseña cómo es la vida entre tinieblas. No obstante, no deja que nos ahoguemos entre la amargura, el dolor y la rabia. Ante el mal tiempo, buena cara. Aprovecha el estar frente al precipicio para reflexionar acerca de qué es la vida, aquello del “no somos nadie”. Ello le valdrá para iluminarnos con un rayo de luz entre tanta oscuridad, enfrentando el problema, luchando contra los números y las probabilidades, dando un toque optimista (tampoco sigan al pie de la letra las instrucciones de Rogen) a una cinta muy agradable de ver. Una de las sorpresas de la temporada, altamente recomendable.
Lo que Jonathan Levine, en la dirección, y Will Reiser, en el guión, nos han representado es una auténtica tragedia. La caída a los infiernos de un muchacho que creía estar en lo más alto de la colina, viendo el mundo a sus pies. Adaptarse al severo tratamiento, priorizar sus preferencias y, sobre todo, no hundirse, puesto que su vida ya no será la misma en los próximos meses. Cambiará su manera de mirar a su alrededor. Su madre, su novia, su mejor amigo. ¿Qué he hecho bien y qué he hecho mal? Un interrogante al que dará respuesta, soltando lastre con unos y cogiendo impulso con otros, mientras se readapta a una nueva situación repleta de hospitales, batas, enfermos, quimioterapia y terapeutas.
La factura técnica es buena. Y es inevitable destacar que la historia se apoya en un reparto de alto nivel, en el que destaca, principalmente, un Joseph Gordon-Levitt que nos deja una interpretación maravillosa (de lo mejorcito del año). Seth Rogen está como siempre, genial. Mientras que los secundarios (Dallas Howard, Anna Kendrick, Anjelica Huston) cumplen con creces. Todos ellos dan vida a una historia tan jugosa, tan chispeante, tan bondadosa como estremecedora.
En fin, emotiva cinta la aquí brindada. Nos mete en el pozo, y nos enseña cómo es la vida entre tinieblas. No obstante, no deja que nos ahoguemos entre la amargura, el dolor y la rabia. Ante el mal tiempo, buena cara. Aprovecha el estar frente al precipicio para reflexionar acerca de qué es la vida, aquello del “no somos nadie”. Ello le valdrá para iluminarnos con un rayo de luz entre tanta oscuridad, enfrentando el problema, luchando contra los números y las probabilidades, dando un toque optimista (tampoco sigan al pie de la letra las instrucciones de Rogen) a una cinta muy agradable de ver. Una de las sorpresas de la temporada, altamente recomendable.
17 de enero de 2012
17 de enero de 2012
8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una película honesta y directa, un producto sobresaliente de la comedia habitual. No es una película moralista ni pretende dar lecciones de vida. Es sólo un viaje enternecedor y directo.
Gordon Levitt está sensacional, Ana Kendrick y Dallas Howard (su papel como anillo al dedo) complementan de manera eficaz y sobresaliente un de por sí excelente reparto.
Hablamos de una cinta que no cae en el dramatismo vulgar y melancólico, sino en la forma más pura y drástica de entretener mientras nos da una lección de vida discretamente.
Recomendable por ser tan entretenida y tan estupendamente bien hecha en todos los sentidos.
Gordon Levitt está sensacional, Ana Kendrick y Dallas Howard (su papel como anillo al dedo) complementan de manera eficaz y sobresaliente un de por sí excelente reparto.
Hablamos de una cinta que no cae en el dramatismo vulgar y melancólico, sino en la forma más pura y drástica de entretener mientras nos da una lección de vida discretamente.
Recomendable por ser tan entretenida y tan estupendamente bien hecha en todos los sentidos.
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