50/50
6.9
19,857
3 de noviembre de 2025
3 de noviembre de 2025
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
50/50 es un film emotivo, psicológico, real, sincero, directo, personal, empático, prometedor, esperanzador, educativo, didáctico, transformador, duro y revelador. La premisa del guion está cargada de un peso emocional brutal, que va creciendo cada vez más, según va avanzando la historia. Creando una inmersión y empatización colosal al instante. Además, al ser un tema tan cercano y profundo, el factor personal emocional juega un papel de vital importancia; convirtiéndola en una historia muy emotiva. La ejecución de la narrativa y la puesta en escena, es implacable, brillante y muy empática. Consiguiendo capturar tu atención de forma muy temprana, generando una inmersión y empatización inmediata e increíblemente empática. Gracias al factor real e íntimo, transforma la trama en algo tan inspirador y revolucionario, que logra que te sea totalmente imposible apartar la mirada de una historia y emotiva. Poco a poco te vas implicando más, hasta que te has convertido en un personaje más de la historia, para vivirla desde dentro. Involucrándote tanto mental como emocionalmente, de un modo muy íntimo y puro. La hibridación de géneros es sublime, con una transición absolutamente impecable, que fusiona a la perfección: Comedia, Drama, Suspense, Médica, Personal, Reflexiva, Psicológica, Romance, Inspiradora y Basada en hechos reales. El ritmo del guion es sutilmente potente, cumpliendo las necesidades de cada secuencia, amplificando la inmersión y empatización, para satisfacer las del espectador, creando un viaje emocional, íntimo, duro, gracioso y emotivo.

La interpretación de Joseph Gordon-Levitt es magistral, captando a la perfección la esencia y matices del personaje, transmitiéndolos de un modo tan sincero y puro, que te hace conectar instantáneamente con su personaje, reforzando la inmersión y empatización. Seth Rogen, Anna Kendrick y Bryce Dallas Howard le siguen los pasos muy de cerca; pero obviamente cada uno interpretativamente a su manera.
Jonathan Levine ha creado un guion técnico visualmente llamativo, inmersivo, empático y que ayuda a seguir y comprender mucho mejor cada detalle de la historia. La dirección de actores es impresionante, en sintonía con el entorno y con una simbiosis perfecta.
Jonathan Levine ha creado un guion técnico visualmente llamativo, inmersivo, empático y que ayuda a seguir y comprender mucho mejor cada detalle de la historia. La dirección de actores es impresionante, en sintonía con el entorno y con una simbiosis perfecta.
24 de noviembre de 2025
24 de noviembre de 2025
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hay películas que llegan sin hacer ruido y, de repente, te atraviesan. 50/50 es una de esas. En apariencia es una comedia dramática más sobre la enfermedad, pero desde sus primeras escenas se nota que el enfoque va por otro lado: más honesto, más cercano y, sobre todo, menos manipulado. Aquí no te estiran del lagrimal; simplemente te dejan entrar.
La interpretación de Joseph Gordon-Levitt es lo que sostiene todo. Tiene una forma muy limpia de mostrar la vulnerabilidad sin convertirla en un espectáculo triste. Hay momentos en los que sólo con mirarle entiendes lo que está perdiendo, lo que teme y lo que intenta fingir que no pasa. Y al lado está Seth Rogen, que podría parecer un pegote, pero acaba siendo la risa incómoda y necesaria que uno tiene cuando ya no sabe qué hacer con su propio miedo.
El guion es una maravilla, y eso es lo que hace que todo funcione. No se recrea en el drama ni se refugia en el chiste fácil. Va encontrando un equilibrio extraño entre la rabia, el humor negro, la ternura y la impotencia. Y cuando llega el tramo final, ese remolino emocional te golpea de lleno. A mí me ha hecho llorar mucho, pero de esa forma que no duele, sino que alivia.
Lo bonito es que no intenta ser un manual de vida ni te suelta frases de autoayuda. Es una historia pequeña, contada con una sinceridad que desarma. Y aunque habla del miedo a morir, al final lo que te deja es una sensación cálida de estar vivo y de valorar a quien se queda cuando todo se tambalea.
Sencilla, humana y dolorosa en el mejor sentido.
La interpretación de Joseph Gordon-Levitt es lo que sostiene todo. Tiene una forma muy limpia de mostrar la vulnerabilidad sin convertirla en un espectáculo triste. Hay momentos en los que sólo con mirarle entiendes lo que está perdiendo, lo que teme y lo que intenta fingir que no pasa. Y al lado está Seth Rogen, que podría parecer un pegote, pero acaba siendo la risa incómoda y necesaria que uno tiene cuando ya no sabe qué hacer con su propio miedo.
El guion es una maravilla, y eso es lo que hace que todo funcione. No se recrea en el drama ni se refugia en el chiste fácil. Va encontrando un equilibrio extraño entre la rabia, el humor negro, la ternura y la impotencia. Y cuando llega el tramo final, ese remolino emocional te golpea de lleno. A mí me ha hecho llorar mucho, pero de esa forma que no duele, sino que alivia.
Lo bonito es que no intenta ser un manual de vida ni te suelta frases de autoayuda. Es una historia pequeña, contada con una sinceridad que desarma. Y aunque habla del miedo a morir, al final lo que te deja es una sensación cálida de estar vivo y de valorar a quien se queda cuando todo se tambalea.
Sencilla, humana y dolorosa en el mejor sentido.
3 de agosto de 2014
3 de agosto de 2014
2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Veamos... atípica no. Muy típica. Una película que podría resumirse en la historia de un pringado que vive una existencia hueca rodeado de idiotas, hasta que un día le detectan cáncer. Y por si fuera poco, nos sacamos un romance forzado de debajo de las piedras.
Todo comienza con un toque adolescente que desanima a continuar viéndola, y la cosa no mejora. El amigo del protagonista es el típico fracasado que se aprovecha de una enfermedad ajena para ligar. De todas formas, su doblaje debería ser denunciable porque sólo acentúa su apariencia de atontado.
Su novia es una de esas novias postizas y absurdas, fuera de lugar. Si eliminamos las escenas en las que aparece sin variar el resto de la historia, nos quedaríamos indiferentes. En cuanto a sus actuaciones, parece como si todos los personajes -menos el protagonista- se hubieran fumado algo para interpretar sus papeles, tal vez de la mierda que toman sus compañeros de hospital.
Los pocos momentos graciosos que nos regala la película parecen colocados en mitad de la nada con cierta sorna. ¿Optimismo? Sólo veo comedia barata en base a un tema delicado. En más de una escena me recordó incluso al estilo de American Pie, me sobra tanto humor de temática sexual.
Y lo mejor de todo, un amago de romance "prohibido" y medio insustancial con una terapeuta novata cuya imagen parece una simple caricatura de los inicios de una profesión complicada, dando la apariencia de ser una chica torpe, desordenada en exceso y con pocas luces que nunca sabe qué decir.
Su enfermedad no transmite nada, ni bueno ni malo. Nos quedamos indiferentes, o peor, adormilados. Lo único bueno: un protagonista que no lucha únicamente contra el cáncer. El actor también tiene que luchar por salvar la película. Porque hay tantos momentos irrelevantes, que apenas nos inmutamos ante el poco drama que nos presenta.
Salvaría únicamente unos quince minutos de película. Es como si esta historia no supiera qué quiere ser. Comedia, drama, romance... Prescindible e innecesaria.
Todo comienza con un toque adolescente que desanima a continuar viéndola, y la cosa no mejora. El amigo del protagonista es el típico fracasado que se aprovecha de una enfermedad ajena para ligar. De todas formas, su doblaje debería ser denunciable porque sólo acentúa su apariencia de atontado.
Su novia es una de esas novias postizas y absurdas, fuera de lugar. Si eliminamos las escenas en las que aparece sin variar el resto de la historia, nos quedaríamos indiferentes. En cuanto a sus actuaciones, parece como si todos los personajes -menos el protagonista- se hubieran fumado algo para interpretar sus papeles, tal vez de la mierda que toman sus compañeros de hospital.
Los pocos momentos graciosos que nos regala la película parecen colocados en mitad de la nada con cierta sorna. ¿Optimismo? Sólo veo comedia barata en base a un tema delicado. En más de una escena me recordó incluso al estilo de American Pie, me sobra tanto humor de temática sexual.
Y lo mejor de todo, un amago de romance "prohibido" y medio insustancial con una terapeuta novata cuya imagen parece una simple caricatura de los inicios de una profesión complicada, dando la apariencia de ser una chica torpe, desordenada en exceso y con pocas luces que nunca sabe qué decir.
Su enfermedad no transmite nada, ni bueno ni malo. Nos quedamos indiferentes, o peor, adormilados. Lo único bueno: un protagonista que no lucha únicamente contra el cáncer. El actor también tiene que luchar por salvar la película. Porque hay tantos momentos irrelevantes, que apenas nos inmutamos ante el poco drama que nos presenta.
Salvaría únicamente unos quince minutos de película. Es como si esta historia no supiera qué quiere ser. Comedia, drama, romance... Prescindible e innecesaria.
16 de febrero de 2012
16 de febrero de 2012
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Adam, el personaje principal de la película se enfrenta a una situación muy complicada en su vida, enfrentarse a una enfermedad que solo le da un 50% de probabilidad de sobrevivir.
Es así como tiene que lidiar con este padecimiento y las consecuencias que va generando, no solo en su salud, si no en la convivencia con los individuos a su alrededor y los cambios que se presentan tanto en él como en ellos.
El filme maneja bien los aspectos cómicos presentes en general a lo largo de todo el metraje, así mismo, los momentos más críticos presentes en la trama de la película se encuentran muy bien mostrados y se logra sentir la tensión que se buscaba.
Es así como tiene que lidiar con este padecimiento y las consecuencias que va generando, no solo en su salud, si no en la convivencia con los individuos a su alrededor y los cambios que se presentan tanto en él como en ellos.
El filme maneja bien los aspectos cómicos presentes en general a lo largo de todo el metraje, así mismo, los momentos más críticos presentes en la trama de la película se encuentran muy bien mostrados y se logra sentir la tensión que se buscaba.
2 de marzo de 2012
2 de marzo de 2012
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44/26(29/02/12) Interesante drama agridulce que glosa un delicioso tributo al espíritu combativo de aquellos que tienen cáncer y a su modo de afrontarlo, y por ende a la familia y a la amistad. Adam (gran Joseph Gordon-Levitt), de 27 años, trabaja en la radio, vive con su novia Rachael (correcta Bryce Dallas Howard), lleva una vida aparentemente sana, pero tras un chequeo médico su vida da un giro completo, le es diagnosticado cáncer, con lo que se acomodado mundo se tambalea, y sobre todo tiene el apoyo de su madre (buena Anjelica Huston) , su mejor amigo, Kyle (buen Seth Rogen) y una novata terapeuta Katherine (correcta Anna Kendick). Con este punto de arranque se desarrolla una entretenida cinta que mezcla el drama duro de la enfermedad, la quimioterapia y una operación con el humor ingenioso, es una historia que solo parece estar al alcance de contarla los’ indies’, donde en un tema tan proclive a la sensiblería sabe bordearla sin tocarla, dejándonos una travesía vital del protagonista. Lo cierto es que no nos cuenta algo original, ni lo hace de un modo diferente a otras con temática similar, pero es de las que te deja un sabor agradable al terminarla, no te sientes manipulado, tratan el tema con frescura y naturalidad, lo cual humaniza mucho a Adam haciéndolo entrañable. Esto es posible gracias a Joseph Gordon-Levitt , el pilar que eleva la calidad de la obra, compone a un personaje tridimensional, sabe transmitir la rara sensación de dolor, ilusión, angustia, ternura, y sobre todo empatía, magnífico, y para mí la sorpresa es Seth Rogen, un actor que hasta ahora me había sido cargante, resabiado y fuera de lugar, pues aquí borda su papel de pícaro amigo siempre dispuesto a ayudarle, siempre con una sonrisa, y portándose de modo natural con él, sin condescendencia, está muy bien, Anjelica Huston solo está como ella acostumbra, o sea excelente, su rol de madre sufriente destila un gran cariño. Las taras estarían en el papel de la novia Rachael, cercana a la caricatura, queda muy superficial, tampoco Anna Kendrick le imprime el carácter sólido que requiere su rol, tampoco rascan en el padecimiento del cáncer, dejan un mínimo goteo, es como si el duro realismo pudiera estropearles la buenista atmósfera. Recomendable a los que gusten de dramas sociales que te hacen reflexionar sobre lo frágil que es la vida. Fuerza y honor!!!
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