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Johnny tomó su fusil

Drama Un joven combatiente de la Primera Guerra Mundial despierta totalmente confuso en un hospital, confinado de por vida, ciego, sordo y mudo y con las piernas y los brazos amputados a causa de una explosión sucedida durante un bombardeo. Al principio no es consciente de lo que le ha sucedido y en qué condiciones está, pero poco a poco comienza a darse cuenta... (FILMAFFINITY)
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Críticas ordenadas por utilidad
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8
22 de febrero de 2019 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tremenda, apasionante, profunda, sensacional, apabullante, sencilla y notable producción que presenta y desarrolla una historia enigmática al tiempo que fascinante, que llega a dejar huella en la memoria y pensamientos del espectador, quedando como una historia sencilla, altamente recomendable.
Johnny cogió su fusil. trata y desarrolla, con elegancia, una historia inspiradora e inolvidable, con un hombre decidido a perder la vida ante la dramática situación que vive, al tener limitados los movimientos de su cuerpo.
El argumento y la historia que presenta resultan interesantes, ofreciendo a su director la posibilidad de presentar diversas posiciones y pensamientos alrededor del debate en el que se encuentra la vida del protagonista.
Una película que no deja indiferente y es altamente recomendable.
Jon
4
30 de enero de 2021 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Seguramente hace más de 30 años que vengo escuchando sobre esta película, pero me habían dicho como era y me resistía a verla, porque pensaba que me iba a aburrir y no por mala, sino porque no despertase mi interés y así ha sido.

Será una peli de culto, pero es lenta y aburrida, simplemente se deja ver. Gracias a los flash-backs de la historia, sino se me habría hecho interminable. Al final no sé si gira más en la dinámica dramática o es un mensaje antibelicista. A mi no me gusta la guerra, me parece absurdo que la gente se mate porque los peces gordos no se llevan bien, tú en primera fila recibiendo las balas y ellos bajo el ventilador y con la copa de whiskey en la mano, no, por ahí no paso.

También entiendo el mensaje subliminal sobre la eutanasia, de rabiosa actualidad en estos momentos. Curioso el hecho de que el personaje sea el narrador voz en off y que nos haga sentir empatía por su situación, pero no me estaba sorprendiendo ni lo que veía, ni lo que estaba por llegar. Me encontré con cosas muy bonitas, como la escena donde los sorprende el padre de la chica el día antes de partir hacia su vida militar, sorprende cuanto menos.
Lo dicho, a muchos les podrá gustar, yo realmente no la pienso recomendar.
10
Una de las más grandes películas antibelicistas de la historia del cine, una de las más airadas denuncias contra el encarnizamiento terapeútico, uno de los mayores alegatos a favor de la eutanasia, un relato terriblemente crudo y lúcido, no apto para espíritus sensiibles, “Johnny cogió su fusil” fue otro puñetazo sobre la mesa de la burguesía que el Nuevo Hollywood setentero dio en 1971, dirigiendo el propio Dalton Trumbo (tras habérselo propuesto a Luis Buñuel y haber desistido de ello) la traslación de su propia novela a través de un guión también escrito por él mismo. Maravilloso un Dalton Trumbo al cubo.

La historia, de sobra conocida, es la de un joven estadounidense idealista que se alista voluntario para combatir en la I Guerra Mundial y que, fruto de una explosión, queda sin brazos, sin piernas y sin buena parte del rostro, habiendo perdido también los ojos y los oídos a consecuencia de la deflagración. En esa situación dantesca, el ejército decide mantenerlo con vida para que pueda convertirse en objeto de investigación médica sin observar la más mínima piedad por la situación inasumible del joven, volviendo a optar el ejército una vez más por el objetivo en lugar de por el sujeto. Por debajo de ese cuerpo cruelmente mutilado, existe un cerebro aterrorizado que se comunica con el espectador a través de una voz en off en esta terrible agonía que se prolonga durante unos exactos 111 minutos de metraje con una fiereza que sólo era posible en la década de 1970 y que sería proscrita en esta actualidad anestesiada e infantilizada en la que vivimos.
Destaca, inicialmente, la dirección de fotografía de Jules Brenner, que utiliza el blanco y negro para relatar tan terrible situación en presente con un uso de la luz portentoso, mientras que opta por el color para los diferentes flashbacks en torno al pasado del protagonista así como para sus visiones mentales. Ello incide aún más en mostrar al espectador una auténtica experiencia inmersiva a través de la que entender mínimamente en qué consiste una vida que no es vida.

Magnífica interpretación de Timothy Bottoms en el mejor momento de su carrera, siendo también destacada la intervención del imprescindible actor setentero Jason Robards como el padre del soldado y de un Donald Sutherland sorprendente. Resulta también muy efectiva la partitura musical de Jerry Fielding, que nunca es invasiva sino que se dosifica de manera discreta para apoyar la narración.

Estamos ante un film de culto que ganó el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes de 1971 y que sigue siendo de visión imprescindible.
8
1 de octubre de 2025 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
El aclamado guionista Dalton Trumbo basó en su propia novela su única película como director, un impactante film antibelicista que se revela como una experiencia desasosegante, dura y dolorosa que narra la historia de un joven soldado de la Primera Guerra Mundial (un notable Timothy Bottoms) horriblemente mutilado como consecuencia de una explosión.

La película tiene lugar en la mente del protagonista, combinando el fotógrafo Jules Brenner un granulado blanco y negro que refleja su demoledor presente, con flashbacks y alucinaciones llenas de colorido que ilustran en contraste sus recuerdos.

Trumbo dirige no con demasiada maña este crudo alegato contra la guerra y en favor de la dignidad humana con monólogo interior incluido, una contundente apología de la eutanasia absolutamente vigente y terriblemente turbadora.

Nota: 8,6
9
18 de noviembre de 2025 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dalton Trumbo, uno de los guionistas más prolíficos de Hollywood, esperó décadas para agarrar la cámara y firmar uno de los alegatos antibelicistas más feroces del siglo XX. El debut en la dirección de un veterano de la palabra resulta en una anomalía histórica, ya que no estamos ante una película de guerra convencional, sino ante un retrato humanista que nace de las entrañas del lado más oscuro de nuestra historia reciente.

Johnny cogió su fusil (1971) es compleja porque la naturaleza humana lo es. Estamos delante de un guion que no se limita a la denuncia bélica, ya que explora temas más profundos como la religión, la filosofía y la espiritualidad, tratándolos con el respeto que merecen, incluso cuando son contrarios entre sí. Trumbo huye de la respuesta fácil; él prefiere explorar la fricción entre la fe que invita a resistir y la humanidad que suplica el final. Toda la cinta nos sumerge en la mente fracturada de un protagonista al que solo le quedan recuerdos y delirios, donde se consigue plantear si la existencia tiene sentido cuando se le ha despojado de toda capacidad de interactuar con el mundo.
El texto fluye con naturalidad y, aunque pueda sentirse lento debido a su fuerte componente onírico, este está manejado con tal sensibilidad que empatizar con el protagonista se vuelve un acto involuntario de humanidad. De hecho, su estructura permite oscilar al espectador entre una realidad clínica insoportable y la calidez de los recuerdos. No nos encontramos ante un ritmo marcado por sucesos externos, sino por la deriva mental de quien intenta encontrar un refugio lógico en el vacío absoluto.

Su factura técnica es simple en su forma pero excelsa en su fondo. La película logra que el espectador empatice con una realidad física totalmente ajena. La manera en la que Trumbo plasma visual y metafóricamente cómo el protagonista descubre su propio estado provoca una sensación tan terrorífica como desoladora. Por otro lado, la elección visual entre la realidad y los recuerdos refuerza la sensación de estar atrapado en una prisión de carne.

La crítica a la guerra es palmaria; la propia sustancia de la película se nutre de ello para enviar un mensaje sin necesidad de subrayados, pero Johnny cogió su fusil (1971) rehúye de las etiquetas simples. Transita entre el alegato provida y la apología de la eutanasia para exponer una disyuntiva atroz: si la fe es suficiente para soportar tal existencia, o si la humanidad reside en sucumbir a la muerte cuando la vida carece de propósito.
https://juevesdecine.com/johnny-cogio-su-fusil-1971-es-el-amor-de-dios-suficiente/
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