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Infierno en la tierra

Bélico. Drama Durante la Segunda Guerra Mundial, en un campo de prisioneros alemán, unos seiscientos sargentos americanos comparten el barracón 17. En Nochebuena, dos de ellos se disponen a fugarse, pero son descubiertos y ejecutados por soldados alemanes que estaban al acecho. Los prisioneros empiezan a sospechar que en el barracón hay un traidor que informa a los nazis y llegan a la conclusión de que ese traidor es el sargento Sefton, un hombre más ... [+]
Críticas 66
Críticas ordenadas por utilidad
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9
24 de marzo de 2020 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Muchos años después he vuelto a ver Stalag 17, la película que Billy Wilder rodó el año 1953. Otra vez, como entonces, me ha vuelto a entusiasmar. Hacerte sonreír en aquél sórdido barracón alemán ya merece la pena. Ocurre lo mismo que en "La vida es bella" o en "To be or not to be". Situaciones trágicas pero susceptibles de tratarlas con humor, aunque sea negro. Pero Wilder no sólo te arranca una sonrisa, hay emoción, intriga, compañerismo... Los actores, otro acierto. Willian Holden ganó el Oscar ese año por su genial interpretación del sargento trapacero y vividor, que consigue muchos privilegios trapicheando con los nazis.
Y una sorpresa, el general alemán está interpretado por el director de cine judío Otto Preminger a quien se le olvidaban algunas líneas del diálogo, pero nunca se le pasaba el envase de caviar que Wilder le había puesto como correctivo cada vez que se equivocaba. En sus memorias Wilder lo recuerda: Puede que no haya sido el mejor actor, pero el campeón mundial de pagar deudas. Se le olvidaba el diálogo, pero nunca se olvidaba de mandarme el caviar.
Muy pegadiza la marcha When Jonny comes marching home, escrita por Patrick Gilmore durante la Guerra Civil Americana, que suena en varias ocasiones durante la película:

Deja que el amor y la amistad en ese día
¡Hurra, hurra!
Sus placeres más selectos luego se muestran,
¡Hurra, hurra!
Y que cada uno realice alguna parte,
Para llenar de alegría el corazón del guerrero,
Y todos nos sentiremos felices
Cuando Johnny viene marchando a casa.
7
21 de mayo de 2022 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hay que lograr hacer que una película que transcurre 100% en un campo de prisioneros, sin recurrir a flashback, ni que toda la historia gire en torno a la fuga de todos ellos (si bien hay el tema está presente, es importante pero la trama no va de que los prisioneros se fuguen del campo) tampoco se regodea en el morbo de las torturas, ni en la crueldad o solemnidad, intenta ser a grandes rasgos un retrato realista, sin embellecerlo o haciéndolo lo menos posible.
Empezando por su protagonista: Sefton, un cínico oportunista y resentido.
Otra característica que a algunos podrá chocar es que los nazis de la historia no son sádicos monstruosos, de hecho Schulz es uno de los alivios cómicos.
Lo peor: las bufonadas de Shapiro y Stanislaus alias Animal, se vuelven reiterativas y son en su gran mayorías gags estúpidos.
El infiltrado se adivina enseguida.
Lo mejor: Sefton. La mezcla de géneros, es u drama, una comedia, una bélica, es de todo.
6
18 de diciembre de 2006
16 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
Billy Wilder nos otorga en esta obra una película en donde conviven la genialidad de hacer cine y la credulidad de que los espectadores nos comemos cualquier cosa que él intentara hacer. Es así... Llega a ser de los mejores dramas carcelarios pero lo invade con una estúpida comedieta.
Y así convierte lo que debería ser una sutil ironía en el más brusco de los sarcasmos. Es la eterna búsqueda de ligar drama y comedia, pero así no logra uno ni lo otro. Las interpretaciones sobreactuadas no logran sacar a flote la interesante trama de traición ni el trasfondo de sufrimiento ni falta de libertad.

Drama: 10
Comedia: 1
4
10 de enero de 2009
11 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pero no. Como dijera ese personaje suyo... nadie es perfecto.

Con un excelente recuerdo infantil al verla, ayer me dispuse a volver a hacerlo, plenamente convencido de que iba a disfrutar de lo lindo.

Y vaya decepción. No hay nada peor en una película que no creértela. El recuerdo infantil que tenía era de un drama en un campo de prisioneros, y me encuentro con una especie de mezcla de comedia y drama con evidente estructura teatral. Y cuando se nota que una película está basada en teatro... malo malo. Y sigo en el spoiler porque aquí parece que no se puede hablar sobre el argumento.

Los personajes, excepto Holden, son estereotipos sin matices, hechos con cuatro pinceladas. A los dos minutos ya sabes quien es cada uno y a partir de ahí nadie ofrece nada nuevo.

No entiendo qué pintan esa pareja de payasos sin gracia. Tampoco entiendo qué pinta en la película ese tipo que no habla porque se ha quedado lelo. Es evidente que Holden tiene un búnker bajo su cama, porque es imposible que le quepan tantas cosas como parece que tiene (una destilería, una pista de caballos, botellas de licor, miles de cigarrillos, radios y aparatos varios....) Y cuando uno acaba fijándose en estos detalles tontos es que algo no funciona.
Hay algo en las fechas que no me cuadra mucho pero no lo he investigado. Puede ser una traducción burda, de todos modos. Pero en cualquier caso, ¿prisioneras rusas en un campo de prisioneros militares? ¿prisioneras rusas? ¿pero los nazis trajeron prisioneras desde rusia? Me da que no, y me da también que no las hubiesen llevado a una instalación de ese tipo, sino a otra tipo Treblinka.

Al ver a los dos payasos burlando al guardia para otear la zona de las rusas me dí cuenta de que aquello iba en clave de humor. Pero oiga, ¿no iba esto de un drama sobre la traición? Porque un drama sobre la guerra es obvio que no lo es.

La vida en el campo es absolutamente increíble, más parece un campamento juvenil.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Los personajes, excepto Holden, son estereotipos sin matices, hechos con cuatro pinceladas. A los dos minutos ya sabes quien es cada uno y a partir de ahí nadie ofrece nada nuevo.

No entiendo qué pintan esa pareja de payasos sin gracia. Tampoco entiendo qué pinta en la película ese tipo que no habla porque se ha quedado lelo. Es evidente que Holden tiene un búnker bajo su cama, porque es imposible que le quepan tantas cosas como parece que tiene (una destilería, una pista de caballos, botellas de licor, miles de cigarrillos, radios y aparatos varios....) Y cuando uno acaba fijándose en estos detalles tontos es que algo no funciona.

Hay algo en las fechas que no me cuadra mucho pero no lo he investigado. Puede ser una traducción burda, de todos modos. Pero en cualquier caso, ¿prisioneras rusas en un campo de prisioneros militares? ¿prisioneras rusas? ¿pero los nazis trajeron prisioneras desde rusia? Me da que no, y me da también que no las hubiesen llevado a una instalación de ese tipo, sino a otra tipo Treblinka.
Al ver a los dos payasos burlando al guardia para otear la zona de las rusas me dí cuenta de que aquello iba en clave de humor. Pero oiga, ¿no iba esto de un drama sobre la traición? Porque un drama sobre la guerra es obvio que no lo es.

La vida en el campo es absolutamente increíble, más parece un campamento juvenil. Hasta la cuestión de la bombilla me parece mal resuelta y sin gracia. ¿nadie se da cuenta de que una bombilla que está a la vista de todos a veces tiene un enorme nudo? ¿cuando se cambian la ficha de ajedrez...¿el alemán pone una ficha maciza? y entonces, ¿cómo recibe el siguiente mensaje?

En fin, que mala sin paliativos. A veces los recuerdos infantiles nos pueden traicionar. Y los maestros decepcionar.
7
28 de noviembre de 2007
6 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Podría haber sido una muy buena película. Pero en este caso, Wilder se equivoca de cabo a rabo. No sé realmente lo que pretendía. ¿cómo se puede denominar a esta película: comedia, bélica...? No puede pretender que nos la tomemos en serio por mucho que tenga unos 15 últimos minutos brillantes, si antes, hemos convivido con los Hermanos Marx durante una hora. No me vale que me digan que hay que tomarse las cosas, incluso las más serias, con un poco sentido del humor. Aquí, Billy Wilder se pasa unn pueblo. Puede comprenderse algún cierto toque irónico que te haga esbozar una sonrisa, pero no todo un conglomerado de tonterías exhibidas por dos sargentos en un campo de concentración, cuando el resto de intérpretes parecen tomarse la película en serio.
William Holden no está mal, y pese a mis críticas, hay un par de golpes muy agudos.
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