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Más que rivalesSerie

Serie de TV. Drama Serie de TV (2025-). 1 temporada, 6 episodios. Shane Hollander e Ilya Rozanov son dos de las mayores estrellas de la liga de hockey sobre hielo, unidos por la ambición, la rivalidad y una atracción magnética que ninguno de los dos comprende del todo. Lo que comienza como una aventura secreta entre dos novatos se convierte en un viaje de años de amor, negación y autodescubrimiento.

Renovada por una segunda temporada.
Críticas 15
Críticas ordenadas por utilidad
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8
21 de diciembre de 2025
50 de 56 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mira, lo de Heated Rivalry es un pelotazo que, sinceramente, nadie vio venir. Es una serie canadiense de la que seguramente no habías oído hablar, pero ha reventado el marcador. La historia va de dos tíos, Shane Hollander e Ilya Rozanov, que son estrellas del hockey y rivales a muerte. Se dan de palos en la pista, pero en cuanto se apagan las luces, esa mala leche se convierte en un romance secreto bastante incendiario.

Vamos a ser claros: la producción es modesta, pero funciona. ¿Por qué? Primero, porque los dos protagonistas (que no los conoce ni su madre) se dejan la piel. No solo actúan bien, sino que en las escenas más fuertes —y sí, son bastante explícitas— se nota que hay química de verdad. Pero lo curioso es que, aunque haya mucho sexo, la serie no tira por lo fácil. Hay algo en ese juego previo, en el anhelo y en la tensión constante, que te engancha. Se nota a leguas que está rodada con una "mirada femenina"; no es el típico contenido vacío, sino que se centra en el deseo, en la vulnerabilidad y en esa conexión que te mantiene pegado a la pantalla. Es una fantasía romántica de manual, entretenida y muy bien filmada.
Connor Storrie
Pero ojo, que no todo es un power play perfecto. Si vienes buscando hockey, te vas a quedar con las ganas. Es una serie de deportes donde casi no se ve el deporte. Los partidos parecen una excusa de calendario para que estos dos coincidan en un hotel y se líen. Punto.

Y otra cosa: hay que saber lo que se está viendo. La serie hereda mucho del género yaoi japonés o del Boy Love. No es un documental sobre la realidad queer ni una denuncia profunda sobre la homofobia en la liga; de hecho, lo único que ves es la homofobia que ellos mismos llevan por dentro. La relación tiene sus toques tóxicos y hay mucha fantasía de por medio. Al final, hay que verla como lo que es: un entretenimiento que te hace pasar un buen rato, una serie romántica de la mejor clase, pero sin pretender que sea un ejemplo de nada realista. Para pasar el rato y engancharte a la tensión romántica y sexual entre estos dos, cumple de sobra.
9
28 de diciembre de 2025
34 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil
Estoy feliz de haber encontrado esta serie, no tenía idea de su existencia ni de la de los libros.

Cuando leí la sinopsis, supuse que podría ser otra historia estilo "Secreto en la Montaña", película hermosa (de la que tengo una crítica escrita aquí mismo) pero claro al lado de esta serie, parece Heidi.

Debo decir también, que no se nada de los protagonistas ni de su director, por lo que esta crítica es más bien una invitación a todos a que la miren.

No tiene grandes escenas de Hockey porque en verdad la historia gira en base a la relación homosexual de sus protagonistas y la verdad, la química entre ellos sorprende desde el minuto cero.

Para ser justos: ¿la serie es comercial? Sí, lo es. ¿Apuesta la historia a dos jóvenes, bellos y exitosos? Sí, lo hace.
Entonces, ¿Cuál es el secreto del éxito aquí? A mi humilde entender, creo que es el despojarse del "qué dirán", y no creerse una obra maestra ni una serie de nicho.
Hudson Williams
Simplemente dejar que fluya la historia de dos novatos, (como los actores en la vida real) rivales en el Hockey sobre hielo que se "mirotean" en las duchas hasta llegar a sus encuentros privados, al principio con aires de "es solo sexo y curiosidad" hasta que a través de los años la vida los pone en distintas circunstancias.

Aquí, Ilya (el ruso) y Shane (el canadiense de rasgos asiáticos) luchan contra los ojos ajenos y demonios propios, pero como dirían en otra gran película: El secreto de sus ojos" Pablo Sandoval (Guillermo Francella): "El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios. Pero hay una cosa que no puede cambiar, Benjamín: no puede cambiar de pasión"

No esperen relaciones tóxicas, ni un culebrón, porque por suerte no los hay.

La historia está super bien contada a través de casi 10 años y se va enriqueciendo de menor a mayor.
Se agradece que no se vayan por las ramas ni surjan personajes alternos de relleno, y también que rompan el cliché de las estúpidas escenas de sexo con ropa a las que nos tienen acostumbrados las pacatas plataformas, por fin gente desnuda teniendo sexo como cualquier mortal.
Así se rompen los tabúes, de una manera tan natural que parece que hubiésemos evolucionado 100 años.

Veamos algunas "joyitas" en el spoiler.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Seis capítulos, y desde el primero la pantalla se prende fuego con estos dos.

El primero y el segundo están llenos de histeriqueos que muestra el "paso a lo prohibido" donde impactan la química y la desinhibición de los protagonistas.

Se les cree todo.

El tercero se basa solo en la historia de otro jugador de Hockey, Scott Hunter interpretado por François Arnaud, recordado por su papel de Cesar Borgia, quien también es gay en esta historia y se enamora de un barista, al cual desea mantener en secreto y finalmente decide blanquearlo en el quinto capítulo, éste, es el puntapié para darle paso al desenlace de la historia de Hollander y Rozanov.

Los capítulos cuarto, quinto y sexto, son un lujo.
10
15 de enero de 2026
34 de 43 usuarios han encontrado esta crítica útil
Me acerqué a esta serie por pura curiosidad, sin esperar demasiado, y me encontré con una historia maravillosa, fuera de lo común. El póster, engañoso, enmascara una trama profunda sobre dos jóvenes jugadores de hockey exitosos. Ilya y Shane son rivales en la pista, pero irremediablemente se sienten atraídos el uno al otro, como imanes de alta potencia. Así, comienzan una intensa relación que deberán mantener en secreto durante años. La serie no tiene como foco principal la homofobia existente en el deporte pero ahí está el miedo a salir del armario siendo un jugador exitoso, transmite ese temor al juicio y al rechazo.

Está basada en una saga de novelas escritas por Rachel Reid, cuya fórmula claramente bebe del género BL (Boys’ Love), un ámbito poco explorado en el mundo occidental. Sin embargo, con el enorme éxito de la serie, ojalá más producciones se atrevan a adaptar este tipo de historias.
A pesar de que la serie parece tener un presupuesto ajustado y haber sido rodada en un mes, no tiene nada que envidiar a las costosas producciones de este año. Es impresionante el ambiente y la atmósfera que consigue crear con tan pocos recursos. Estamos en 2008, y la serie te transporta de lleno a esa época. Si fuiste adolescente en esos años, la nostalgia te invade. La música que suena es una delicia, no solo la más conocida, como la de t.A.T.u. en una maravillosa escena, sino también su banda sonora original. Esa música que acompaña y da ambiente a escenas específicas es exquisita; encaja perfectamente con cada momento. El apartado técnico está muy bien cuidado, y es un placer ver el mimo que hay en cada escena.
Connor Storrie & Hudson Williams
Los actores, esos dioses griegos que se han convertido en estrellas de la noche a la mañana, llamados Hudson Williams y Connor Storrie, merecen que les lluevan los papeles a partir de ahora. Hudson interpreta a Shane, un hombre meticuloso, totalmente centrado en su profesión, tímido y con un grado de autismo. Connor es Ilya, un ruso feroz y competitivo, cuyo exterior despreocupado esconde a un joven con muchos problemas familiares. Ambos componen unos personajes maravillosos, dotados de un carisma impresionante. La delicadeza y pasión que transmiten en sus escenas es fuera de lo común; su química traspasa la pantalla, sientes ese amor y cariño que se tienen, están totalmente entregados y esto es fundamental, porque esa relación es el corazón de la historia. Nos tiene que llegar, nos tiene que importar Ilya y Shane, y los actores lo consiguen. La relación de los protagonistas se muestra con una intensidad poco habitual, porque así es como se construye su vínculo.

En Heated Rivalry, las escenas de sexo no son gratuitas; son necesarias. Son el lenguaje que utilizan los protagonistas para comunicarse, porque no encuentran las palabras y, al principio, ni ellos mismos saben cómo definir su relación, negándose a aceptar que están enamorados. Además, nunca antes unas escenas de sexo habían estado tan bellamente rodadas. Tal vez un director heterosexual no hubiera puesto tanto empeño en que esos cuerpos masculinos se vean tan estéticamente bien en las escenas, por lo que hay que agradecer a Jacob Tierney por haber logrado esto. Son arte, en serio. No sé cómo lo han conseguido esa intimidad pero las escenas se ven realmente hermosas.
Hudson Williams & Connor Storrie
No es casualidad que la serie haya conectado de forma tan intensa, especialmente con el público femenino. Esta serie ofrece algo que rara vez se encuentra en las historias románticas tradicionales. El deseo se construye desde la igualdad, desde la reciprocidad, desde la vulnerabilidad compartida, desapareciendo las dinámicas de poder que durante años han hecho que muchas espectadoras se sintieran incómodas, ajenas o incluso degradadas. En Heated Rivalry, el sexo no invade ni cosifica.

Las mujeres en la serie también juegan un papel muy importante, pues cada una es clave para los protagonistas. Amigas, compañeras de trabajo, madres... están presentes de una manera entrañable, acompañando, animando y ofreciendo una mano amiga y cómplice a nuestros protagonistas.

Es una serie que no solo entretiene, sino que se siente necesaria. Basta con ver el primer capítulo de Heated Rivalry para darse cuenta de que tiene un trasfondo y que va más allá de lo que te está contando. La serie da para ser analizada y comentada. Está hecha con corazón, con alma, y eso se nota.
Puede que Heated Rivalry haya creado escuela, tal vez sin pretenderlo, pues nunca se había hecho algo así, por eso es un reseto cultural, nunca se había creado una historia de amor ya sea gay o hetero tan intensa y bonita, sin tapujos, sin tabúes; una historia de amor fresca, adulta y libre de miradas condescendientes.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Decir que el capítulo 3 me hizo llorar. En ese capítulo, los protagonistas son otra pareja: Scott, un experimentado jugador, y Skip, un joven camarero. En él, vemos cómo Scott se esfuerza por sacar lo mejor de sí mismo. Está muy enamorado y pone todo su empeño en que su relación con Skip salga adelante, aunque le dé miedo y aunque sienta que su carrera podría venirse abajo. Ese capítulo siento que le da más perspectiva y dimensión a la serie; se puede ver el contraste entre las dos parejas. Scott y Skip, al menos entre ellos, se dicen que se aman sin tapujos, mientras que Shane e Ilya les cuesta manejar sus sentimientos y decirse "te quiero".
El capítulo 6 es una obra maestra. De repente, la historia se vuelve más intimista. Shane invita a Ilya a su casa del lago, allí prometen decirse solo la verdad y, por fin, los vemos decirse que se aman. Durante los capítulos anteriores los hemos visto tener sexo, pero en el último capítulo es como si hicieran el amor por primera vez. y su vínculo se vuelve más fuerte. Ilya acompañará a Shane a la casa de sus padres para confesarles que es gay y que Ilya es su novio.
Hudson Williams
Así que esta primera etapa está superada para Shane e Ilya, felices, se vuelven a subir al coche y conducen hacia la casa del lago.
Y otro hito más para Heated Rivalry, una pareja homosexual por fin acaban juntos y felices.
5
3 de febrero de 2026
36 de 57 usuarios han encontrado esta crítica útil
El arte es un concepto ambiguo. Es valorable y criticable desde muchas y diversas perspectivas. Todas son legítimas y válidas, pues como el propio concepto del arte, no son unidimensionales y adoptan múltiples formas. Una oda a la cultura y a todo lo que ella ha ocasionado desde que nuestra sociedad se estableció. No diré cuál de todas, ya que todas han tenido sus momentos de flaqueza y de cénit.

Desde hace ya un tiempo, el arte ha ido evolucionando, o mejor dicho, involucionando, fruto de la inmediatez del ahora. No hay dopamina. Todo es al momento. No hay apenas lugar para el disfrute. Ha de devorarse como si no hubiera un mañana, sin pensar demasiado, y a otra cosa mariposa. Esto, técnicamente, debería producir vacío, ya que convivir con una sensación de no sentir placer, dolor, tristeza, alegría,... y un sinfín de emociones, es la antítesis de lo humano. Nos aleja de ser quienes somos y hacía donde vamos. Hemos entrado en una era donde todo funciona así. Comenzó con la comida basura y se extendió también al séptimo arte, a la literatura, a la música, y por supuesto a la televisión (aunque aquí ya se había asentado con bastante anterioridad). Esto es lo que llamamos el "pay per view", en la que la plataforma o cadena compra el producto de cualquier índole o procedencia (en ocasiones de dudosa calidad), cobra el equipo técnico/el casting, y disfruta el respetable.
Christina Chang & Dylan Walsh
Esto no es ninguna novedad, ya que así funciona el mundo desde tiempo inmemoriales. No estamos descubriendo la pólvora. Sin embargo, la ya mencionada rapidez de la época actual hace que uno acabe deglutiendo cualquier cosa, y cuando digo cualquier cosa, es cualquier cosa. Perdón la repetición, pero quería que quedase claro. Si en algo pecamos la Gen Z (mi generación, por cierto), es en vendernos como abanderados de las causas perdidas, de las luchas que jamás hemos peleado, y en la búsqueda de la "normalidad", cuando de todos es sabido que no hay que buscar la normalidad o la convencionalidad (aquí radica todo), sino el respeto y la tolerancia de aquello que se sale fuera de la norma. A esto hay que añadirle que somos una generación completamente desquiciada (no es broma, lo estamos) y que el uso desmesurado de las redes en el que hemos caído desde temprana edad no ha hecho más que empeorarlo.

Pero esto no es una crítica a mí o a mis convecinos generacionales, sino a aquellos que pretenden que algo como esta serie, sea disruptiva y conceptual y que por ello la asciendan al olimpo de los dioses. No. No lo es. Entiendo la necesidad de representación. Entiendo la necesidad de tocar la homosexualidad en el deporte. Entiendo que se quiera mostrar historias de amor LGTBQ+ con finales felices y sin situaciones trágicas. Entiendo que se quiera ver porno disfrazado de cine convencional para aliviar el día a día y así uno no sentirse tan mal consigo mismo. Pero a mí no me la dan. No es un producto rompedor, ni nunca lo será. Y en parte, creo que es lo que se pretende, aunque a veces se pase de frenada y intente ser aun más pretenciosa.
François Arnaud & Robbie Graham-Kuntz
Quizás su punto más fuerte sea la interpretación de los actores, que se apoyan bastante en el guion y con muecas o simples gestos logran transmitir algo. No lo tienen fácil, ya que el guion tiene bastantes agujeros negros, pero aún así, lo logran salvar. No obstante, tampoco es la panacea, y por mucho que uno de los protagonistas se vea obligado a expresarse en ruso para poder decir lo que siente por su "amante", y el otro (la concubina) sin entenderle le diga que no se preocupe y que le siga hablando en su lengua, refleja lo que venía a decir antes: desembarra hasta un punto de no retorno. Acaba convirtiéndose en algo frívolo y deslavado. No alcanza los objetivos que los creadores en algún momento imaginaron. Todo se queda en pasteles jugosos y rosales, aderezados con abdominales y culos firmes colocados en su sitio. No está mal, pero es triste que la trama se focalice en cualquiera de los glúteos masculinos que aparecen en pantalla. Un soft porn blanco y puro, pero mediocre en el intento. Los guionistas no logran transmitir aquello que buscan, pero porque no tienen claro que es lo que buscan. Esta es la clave. Al igual que con la otra pareja (el de los smoothies, que roza la guasa, y el jugador de hockey profesional con algo de pelo entre tanta laca). Un capítulo entero dedicado a ellos dos para finalizarlo con que su amor es imposible por las vicisitudes del deporte. Rompedor y vanguardista. Y ahora acuestate.

Se viene un año complicado. Las redes se han inundado de este producto. La televisión prepara especiales para hablar del fenómeno "Heated Rivalry", la saga de libros en la que se ha basado la serie ya ha sido traducida prácticamente a todos los idiomas hegemónicos, e incluso la Liga de Hockey americana ha caído en el sumidero de promocionarla. Lo veo mal? Para nada, un éxito sin precedentes lo es en todos los ámbitos a los que sea capaz de llegar, pero no vendáis la moto. No es teórico. No es revolucionario. Tampoco es LGTBQ+ friendly. Y por supuesto, la revolución cultural si se hace, no será por este proyecto.

Las cosas tienen un nicho, y el de esta es ser una serie más. Para pasar un buen rato (a gusto del consumidor) y desconectar (con el peligro que eso conlleva por cierto). Cumple su función lúdica, pero hasta ahí. No da más de sí. Así que no queridos Gen Z-ianos, dejad de intentarlo. No hay grandes lecturas que extraer de aquí. El mundo seguiría igual si esta serie no se hubiese hecho. En definitiva, no es una buena serie.
10
29 de noviembre de 2025
21 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
Estoy complacida de ver una adaptación realmente muy buena sobre un romance gay. Quizás porque los libros originales los escribió una mujer heterosexual y son adaptados por un hombre queer. Los libros se caracterizan por su humor y los capítulos son más sombríos. Pero la mezcla es perfecta. Los actores principales parecen sacudidos de los libros y hacen de los roles una identidad sin esfuerzo alguno.
Si no leíste los libros, ojalá lo hagas, pero la serie es un deleite de descubrimiento personal y amor propio que te desarma por completo.
Si... Todo eso en solo dos episodios.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Las escenas de sexo son hermosas y perfectas, porque los personajes recorren el camino del amor a través de sus encuentros. Muy picante.
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