El almirante
2008 

5.6
1,237
Bélico. Drama
Guerra civil rusa (1918-1920). Drama histórico basado en la figura de Aleksandr Vasilievich Kolschak, comandante y explorador del Ejército Blanco, que se enfrentó, en Siberia, al Ejército Rojo (organizado por Trotski) durante la guerra civil rusa. Kolschak era un antibolchevique convencido y partidario a ultranza del zarismo. Hombre casado, tendrá también que enfrentarse a un amor prohibido: Anna, la mujer de un oficial, a la que ... [+]
8 de enero de 2011
8 de enero de 2011
44 de 53 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tenía bastantes esperanzas puestas en esta película por varios motivos: 1º muchas de las obras que los compañeros usuarios tienden a valorar negativamente contienen cuestiones de gran interés para mí; 2º el tratamiento del tema de la Revolución Rusa siempre promete, y más si se centra en un periodo tan controvertido como la guerra civil rusa (aprovecho para recomiendar aquí la fantástica obra de Orlando Figes, "La revolución rusa", para todos aquellos interesados en la cuestión); 3º si la película va a girar en torno a Aleksandr Kolchak la propuesta no puede ser más prometedora. Sin embargo nada más lejos de la realidad. Creo que el título se ajusta bastante bien a la sensación que me dejó el film a su término. Voy a tratar de explicarme, creo que es lo justo y necesario.
En primer lugar tengo que reconocer que las dos horas que dura la película pasan con bastante rapidez debido a una sucesión trepidante de escenas muy cuidadas en el apartado técnico y a una historia de amor que llega fácilmente al espectador. No hay lugar a dudas de que la batalla inicial conquistará a muchos espectadores (entre los que yo me incluyo), en el apartado de efectos especiales hay que reconocer el virtuosismo del equipo de Kravchuk. Creo que pocas veces se ha reflejado con tal maestría y virtuosismo una batalla naval, no obstante el director no tiene ningún problema en tomarse ciertas licencias para añadir dramatismo a la secuencia y así poner la guinda al pastel*. Pero bueno, tampoco no nos vamos a poner puristas, hay que darle una oportunidad al film por mucho que se esté poniendo un tanto apologético (impresionante la escena del vicealmirante realizando un blanco increíble en el crucero alemán, no se puede negar). Sin embargo pronto las escenas comenzarán a sucederse sin nexo de unión entre sí, evidenciando que lo que realmente importa del film es la historia de amor entre Kolchak y la increíblemente bella Anna Timiriova. Para el que no sea conocedor de la Historia será muy difícil seguir el hilo histórico de la película, pero a la hora de la verdad tampoco importa dado que lo que verdaderamente importa es el romance platónico del que hablábamos, que al fin y al cabo es el único elemento que da coherencia al film (a parte de la abnegación de Kolchak como luchador incansable).
En primer lugar tengo que reconocer que las dos horas que dura la película pasan con bastante rapidez debido a una sucesión trepidante de escenas muy cuidadas en el apartado técnico y a una historia de amor que llega fácilmente al espectador. No hay lugar a dudas de que la batalla inicial conquistará a muchos espectadores (entre los que yo me incluyo), en el apartado de efectos especiales hay que reconocer el virtuosismo del equipo de Kravchuk. Creo que pocas veces se ha reflejado con tal maestría y virtuosismo una batalla naval, no obstante el director no tiene ningún problema en tomarse ciertas licencias para añadir dramatismo a la secuencia y así poner la guinda al pastel*. Pero bueno, tampoco no nos vamos a poner puristas, hay que darle una oportunidad al film por mucho que se esté poniendo un tanto apologético (impresionante la escena del vicealmirante realizando un blanco increíble en el crucero alemán, no se puede negar). Sin embargo pronto las escenas comenzarán a sucederse sin nexo de unión entre sí, evidenciando que lo que realmente importa del film es la historia de amor entre Kolchak y la increíblemente bella Anna Timiriova. Para el que no sea conocedor de la Historia será muy difícil seguir el hilo histórico de la película, pero a la hora de la verdad tampoco importa dado que lo que verdaderamente importa es el romance platónico del que hablábamos, que al fin y al cabo es el único elemento que da coherencia al film (a parte de la abnegación de Kolchak como luchador incansable).

Me parece verdaderamente triste que un buen director como es Andrey Kravchuk haya pasado sin pena ni gloria por encima de una figura de tan amplio calado y que tanta polémica ha generado entre los historiadores y los dirigentes soviéticos en los casi cien años que han pasado de su muerte (de hecho los dos intentos de rehabilitación de su figura que se han dado en el seno del Ejército ruso en los últimos veinte años han fracasado). Es una película no destinada a perdurar porque pasa completamente de puntillas sobre todas las cuestiones que Kravchuk podría haber tratado de revisar si se hubiera decidido por sacar adelante una obra valiente, y no este producto conformista y manido.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
A lo largo del film no hay rastro de las motivaciones políticas que conformaban la mentalidad de Kolchak, de los por qués de su oposición a los bolcheviques (fue el único oficial de la flota que se posicionó en su contra), su papel durante la brutal guerra civil que se desató en Rusia desde 1918 (donde los blancos igualaron en crueldad a los bolcheviques). Detrás de Kolchak hay una historia verdaderamente fascinante que supera con creces esta historia de amor que tantas y tantas veces hemos visto en el cine, si pretendía humanizar la figura del ruso ahí tiene los trabajos de su compatriota Sokurov en torno a personajes estelares del siglo XX que le podrían haber servido como guía.
No obstante el film se salva del suspenso por algunos momentos estelares magistralmente retratados como el encuentro de Kolchak con el zar Nicolás II, de una gran solemnidad y perfectamente adecuado a la realidad dada la personalidad del monarca; y, por último, las escenas finales en el tren donde vemos a un Kolchak sólo (con la compañía, eso sí, de su fiel Anna Timiriova), abandonado y traicionado por todos en la inmensidad de una Siberia cubierta por un interminable manto de nieve. También está genialmente retratado el respeto que el vicealmirante infundía a sus captores, la mayor parte de ellos hombres simples elevados a posiciones de poder por la Revolución, que de pronto se encontraban de bruces con un héroe de Rusia, el líder de las fuerzas contra las que luchaban a vida o muerte para imponer lo que fue el proyecto emancipador más ambicioso ideado por el hombre (sin que haga falta recordar la clase de monstruos que generó aquel sueño de la razón, parafraseando a mi paisano Goya). Muy profundo y desgarrador también el momento final del fusilamiento de Kolchak junto a su primer ministro, sencillo y rápido, mostrando la indefensión y pequeñez del hombre frente a las fuerzas puestas en movimiento por la Historia.
* Esta batalla se centra en el año 1916, y el navío alemán hundido responde en el film al nombre de SMS Friedrich Karl, cosa completamente imposible si tenemos en cuenta que dicho barco fue hundido precisamente dos años antes. Precisamente su final real se produjo a causa del choque del crucero contra dos minas rusas que ni mucho menos provocaron el inmediato hundimiento de éste, sino que aguanto a flote durante varias horas con tiempo suficiente para llevar a cabo el rescate de casi toda la tripulación.
No obstante el film se salva del suspenso por algunos momentos estelares magistralmente retratados como el encuentro de Kolchak con el zar Nicolás II, de una gran solemnidad y perfectamente adecuado a la realidad dada la personalidad del monarca; y, por último, las escenas finales en el tren donde vemos a un Kolchak sólo (con la compañía, eso sí, de su fiel Anna Timiriova), abandonado y traicionado por todos en la inmensidad de una Siberia cubierta por un interminable manto de nieve. También está genialmente retratado el respeto que el vicealmirante infundía a sus captores, la mayor parte de ellos hombres simples elevados a posiciones de poder por la Revolución, que de pronto se encontraban de bruces con un héroe de Rusia, el líder de las fuerzas contra las que luchaban a vida o muerte para imponer lo que fue el proyecto emancipador más ambicioso ideado por el hombre (sin que haga falta recordar la clase de monstruos que generó aquel sueño de la razón, parafraseando a mi paisano Goya). Muy profundo y desgarrador también el momento final del fusilamiento de Kolchak junto a su primer ministro, sencillo y rápido, mostrando la indefensión y pequeñez del hombre frente a las fuerzas puestas en movimiento por la Historia.
* Esta batalla se centra en el año 1916, y el navío alemán hundido responde en el film al nombre de SMS Friedrich Karl, cosa completamente imposible si tenemos en cuenta que dicho barco fue hundido precisamente dos años antes. Precisamente su final real se produjo a causa del choque del crucero contra dos minas rusas que ni mucho menos provocaron el inmediato hundimiento de éste, sino que aguanto a flote durante varias horas con tiempo suficiente para llevar a cabo el rescate de casi toda la tripulación.
23 de noviembre de 2010
23 de noviembre de 2010
27 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ambiciosa superproducción rusa, de carácter bélico y folletinesco, que reconstruye los últimos años de vida del Almirante Aleksandr Vasilievich Kolchak, un importante mando del ejército de la denominada Rusia blanca que tuvo un destacado papel durante la I Guerra Mundial y la Revolución bolchevique.
Fastuosa en su producción, retrógrada y sesgada en su interpretación aristocrática de la Historia, El Almirante corresponde al típico relato de pasiones prohibidas e imposibles que se desatan en tiempo de guerra y anarquía.
La película adolece de una importante descompensación entre sus vigorosos fragmentos militares (espectacular la escena naval con la que se abre el filme), y sus impostados y poco sugerente pasajes dramático-amorosos, de un acartonamiento anticuado e impropio de una obra cinematográfica que quiera acceder a la generalidad del público actual.
Fastuosa en su producción, retrógrada y sesgada en su interpretación aristocrática de la Historia, El Almirante corresponde al típico relato de pasiones prohibidas e imposibles que se desatan en tiempo de guerra y anarquía.
La película adolece de una importante descompensación entre sus vigorosos fragmentos militares (espectacular la escena naval con la que se abre el filme), y sus impostados y poco sugerente pasajes dramático-amorosos, de un acartonamiento anticuado e impropio de una obra cinematográfica que quiera acceder a la generalidad del público actual.
21 de noviembre de 2012
21 de noviembre de 2012
9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sin duda se gastó mucho dinero en filmar esta película. Está bien hecha a nivel de fotografía, vestuario, locaciones, efectos especiales, etc; pero es una pena que el guion sea tan pobre, tan malo; es más, es malísimo.
Siendo un personaje importante en la historia rusa, sin duda a los guionistas les faltó investigar más. Cuando acaba el visionado de la película, nos damos cuenta de que no sabemos mucho más del personaje de lo que sabíamos antes de verla. Es un contralmirante que se opuso a la revolución bolchevique, que organiza una resistencia y que las cosas salen mal. Ah! y todo esto amenizado con una historia romanticona tan facilona, tan poco creíble, tan anodina y tan fría, que cuesta creer que se haya basado en hechos reales.
Concluyo que este almirante no expresa ideas interesantes, no filosofa ni un poquito, no sufre, no se enfada ni siquiera ama, no comunica nada.
La historia es poco creíble; que dice muy poco de un período de la historia rusa tan interesante. Es más creo que si se eliminara la información escrita que nos informa sobre fechas y lugares, el espectador común, ni se enteraría de que se hace mención a la revolución rusa.
En definitiva, una historia vacía, poco creíble pero bien montada.
Si por lo menos hubiera tenido la opción de verla en versión original "con subtítulos" y no solo traducida, pues a lo mejor, por la riqueza del idioma ruso, me habría comunicado algo más.
Una lástima!
Siendo un personaje importante en la historia rusa, sin duda a los guionistas les faltó investigar más. Cuando acaba el visionado de la película, nos damos cuenta de que no sabemos mucho más del personaje de lo que sabíamos antes de verla. Es un contralmirante que se opuso a la revolución bolchevique, que organiza una resistencia y que las cosas salen mal. Ah! y todo esto amenizado con una historia romanticona tan facilona, tan poco creíble, tan anodina y tan fría, que cuesta creer que se haya basado en hechos reales.
Concluyo que este almirante no expresa ideas interesantes, no filosofa ni un poquito, no sufre, no se enfada ni siquiera ama, no comunica nada.
La historia es poco creíble; que dice muy poco de un período de la historia rusa tan interesante. Es más creo que si se eliminara la información escrita que nos informa sobre fechas y lugares, el espectador común, ni se enteraría de que se hace mención a la revolución rusa.
En definitiva, una historia vacía, poco creíble pero bien montada.
Si por lo menos hubiera tenido la opción de verla en versión original "con subtítulos" y no solo traducida, pues a lo mejor, por la riqueza del idioma ruso, me habría comunicado algo más.
Una lástima!
20 de marzo de 2011
20 de marzo de 2011
10 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
La nueva Rusia desempolva a sus héroes, esta vez del otro bando, que de todo y en todos lados hay en la viña del señor. La nueva Rusia, una vez pasada página en la historia la extinta URRS necesita recuperar iconos de carne y hueso que aglutinen y sean referencia en estos nuevos tiempos donde el poder del gas y el petroleo hacen que del caos surja una nueva potencia mundial.
Así pues el almirante y comandante de las tropas zaristas Koltchak en la guerra civil del 17 resucita para mostrarnos su perfil intachable, monolítico y muy marcial en una sucesión de estampas ilustradas (muy bien por cierto) de una bellisima Rusia, intercaladas con su "desliz" amoroso (estaba casado) tan puro e inmaculado como su fe en Dios y en el Zar.
Un diseño de producción admirable donde destaca el apartado de vestuario y fotografía y muchos medios para esta vida de santos sin el mas mínimo análisis sociológico y personal, no ya del momento histórico en el que transcurre sino de sus propios protagonistas que pasan por la historia dejándose fotografiar en sus mejores poses.
Una banda sonora de tintes épicos y grandilocuentes para un guión y narración que se quedan a años luz de lo que fue y es un Dr. Zhivago, titulo que invito a visionar de nuevo.
El maniqueísmo manifiesto y descarado que destila toda la cinta no impide que cobren gran fuerza algunas de las escenas de los crímenes de guerra bolcheviques, ya sabemos a esta alturas que en todos los bandos los hubo, los hay y desgraciadamente los habrá.
jcelziete.blogspot.com
Así pues el almirante y comandante de las tropas zaristas Koltchak en la guerra civil del 17 resucita para mostrarnos su perfil intachable, monolítico y muy marcial en una sucesión de estampas ilustradas (muy bien por cierto) de una bellisima Rusia, intercaladas con su "desliz" amoroso (estaba casado) tan puro e inmaculado como su fe en Dios y en el Zar.
Un diseño de producción admirable donde destaca el apartado de vestuario y fotografía y muchos medios para esta vida de santos sin el mas mínimo análisis sociológico y personal, no ya del momento histórico en el que transcurre sino de sus propios protagonistas que pasan por la historia dejándose fotografiar en sus mejores poses.
Una banda sonora de tintes épicos y grandilocuentes para un guión y narración que se quedan a años luz de lo que fue y es un Dr. Zhivago, titulo que invito a visionar de nuevo.
El maniqueísmo manifiesto y descarado que destila toda la cinta no impide que cobren gran fuerza algunas de las escenas de los crímenes de guerra bolcheviques, ya sabemos a esta alturas que en todos los bandos los hubo, los hay y desgraciadamente los habrá.
jcelziete.blogspot.com
17 de enero de 2012
17 de enero de 2012
9 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
"El almirante" tiene una de las mejoras cosas para filmar una gran película: una buena historia. Sin embargo Andrey Kravchuk no consigue crear una cinta conveniente, a tono con la grandiosidad de la trama que la sustenta. No se muy bien que es lo que falla en esta ocasión pero lo cierto es que la narración no tiene demasiado pulso, los personajes no llegan estar más que esbozados, el guión y los diálogos son bastante flojos y el dramatismo que supura la historia es ocultado para transcurrir de un modo un tanto blando y meloso.
Existen otros fallos que no son fallos en si pero que en "El Almirante" chirrían. Por ejemplo, la fragmentación de la acción entre la historia de amor por un lado y la parte bélica-política hacen que las trama no peguen ni con cola ya que la parte bélica y política no tiene una mínima entidad. El que no conozca la historia no se entera de absolutamente nada. De hecho se pasa de puntillas sobre el desarrollo histórico, intercalando incluso secuencias que son incomprensibles.
A pesar de todas las carencias cinematográficas, la cinta gusta de ver por el plano estrictamente histórico. Para un gran amante de la Rusia Zarista, como un servidor, es toda una gozada ver reflejado ese mundo pese a la superficialidad del retrato. Luego la revolución, la guerra civil, los blancos, etc. Por eso duele y te da coraje que con lo heroico y trágico que impregna todo ese periodo histórico, con la cantidad de sucesos de un dramatismo impresionante, "El almirante" se desentienda de todo el ambiente épico para desarrollar una historia plana sin apenas vínculo con la realidad circundante.
Cuestión a parte merece la figura de Kolchak. Ciertamente la cinta trata de cargar contra los "rojos" y rehabilitar la figura de Kolckak y los "blancos". Se puede alegar que tanto el almirante como sus seguidores no estaban libres de faltas pero, ideologías a parte, por muchos crímenes (que no salen en la cinta) en la que cayeron los blancos, palidecieron con la brutalidad más inhumana de los rojos, cien veces peor, responsables de decenas de millones de muertos.
Puestos a decir también conviene apuntar que: 1º que la equiparación entre los blancos y los nacionales en España es bastante superficial. De hecho los jefes blancos, incluido Kolchak, no eran Zaristas sino más bien liberales-demócratas. Oficialmente la idea no era realizar una restauración sino respetar todo lo que había aportado la Revolución de Febrero. Cosa distinta es que en el movimiento hubiera sectores partidarios de la vieja Rusia zarista, pero desde luego las élites no lo eran (salvo excepciones). 2º Que antes de la Revolución de Octubre, comunista, hubo otra en Febrero, liberal y muy violenta (causó miles de muertos), que fue la que derribó al Zar y abrió la espita para todos los desastres. O sea si tanto el comunismo como el liberalismo fueron los responsables de crímenes espantosos la solución era el tradicionalismo, la Santa Rusia Zarista, Tradicional y Ortodoxa.
Existen otros fallos que no son fallos en si pero que en "El Almirante" chirrían. Por ejemplo, la fragmentación de la acción entre la historia de amor por un lado y la parte bélica-política hacen que las trama no peguen ni con cola ya que la parte bélica y política no tiene una mínima entidad. El que no conozca la historia no se entera de absolutamente nada. De hecho se pasa de puntillas sobre el desarrollo histórico, intercalando incluso secuencias que son incomprensibles.
A pesar de todas las carencias cinematográficas, la cinta gusta de ver por el plano estrictamente histórico. Para un gran amante de la Rusia Zarista, como un servidor, es toda una gozada ver reflejado ese mundo pese a la superficialidad del retrato. Luego la revolución, la guerra civil, los blancos, etc. Por eso duele y te da coraje que con lo heroico y trágico que impregna todo ese periodo histórico, con la cantidad de sucesos de un dramatismo impresionante, "El almirante" se desentienda de todo el ambiente épico para desarrollar una historia plana sin apenas vínculo con la realidad circundante.
Cuestión a parte merece la figura de Kolchak. Ciertamente la cinta trata de cargar contra los "rojos" y rehabilitar la figura de Kolckak y los "blancos". Se puede alegar que tanto el almirante como sus seguidores no estaban libres de faltas pero, ideologías a parte, por muchos crímenes (que no salen en la cinta) en la que cayeron los blancos, palidecieron con la brutalidad más inhumana de los rojos, cien veces peor, responsables de decenas de millones de muertos.
Puestos a decir también conviene apuntar que: 1º que la equiparación entre los blancos y los nacionales en España es bastante superficial. De hecho los jefes blancos, incluido Kolchak, no eran Zaristas sino más bien liberales-demócratas. Oficialmente la idea no era realizar una restauración sino respetar todo lo que había aportado la Revolución de Febrero. Cosa distinta es que en el movimiento hubiera sectores partidarios de la vieja Rusia zarista, pero desde luego las élites no lo eran (salvo excepciones). 2º Que antes de la Revolución de Octubre, comunista, hubo otra en Febrero, liberal y muy violenta (causó miles de muertos), que fue la que derribó al Zar y abrió la espita para todos los desastres. O sea si tanto el comunismo como el liberalismo fueron los responsables de crímenes espantosos la solución era el tradicionalismo, la Santa Rusia Zarista, Tradicional y Ortodoxa.
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