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Inquietudes

Drama. Intriga. Ciencia ficción El antiguo policía Hawk, ahora un ex presidiario solitario fiel a su propio código de honor, regresa a Rain City. En el Café de Wanda, lugar de reunión de la gente del hampa, conoce a Georgia, la mujer de sus sueños. La joven acaba de llegar a la ciudad con su pareja Coop y el hijo de ambos. La ilusión de la pareja por comenzar una nueva vida se desvanece rápidamente cuando Coop empieza a dejarse influir por la banda de Hilly Blue. (FILMAFFINITY) [+]
Críticas 11
Críticas ordenadas por utilidad
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8
20 de febrero de 2010
16 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
A la mayoría del público a Alan Rudolph se le considera todavía un desconocido. Para los que le conocen o solamente le tienen pánico o se dejan seducir por sus obras sabrán muy bien que al director de “El Desayuno de los Campeones” (1999) le gusta trabajar a su aire. Se emplea en mostrarnos una o varias situaciones, uno o varios escenarios y los actores que van a desempeñar sus papeles corales. Desde variopintos, antihéroes, musas demacradas por la madurez y la resignación, con el tabaco y el alcohol de apoyo bajo un fondo musical de jazz de cóctel, a falta de un argumento sólido con pies y cabeza. Pero no quiero decir que películas tan memorables como “Bienvenido a Los Ángeles” (1976) o su más conocida “Elígeme” (1984) queden retratadas en largometrajes al más puro estilo Rudolph. A Alan le gusta rodar con independencia porque es independiente. Y es todo un maestro en trazar el perfil psicológico de sus criaturas como Almodóvar hace con las suyas.

Hawk (Kris Kristofferson) es un expolicia que es puesto en libertad después de cumplir condena, decide regresar a la cafetería regentada por la aún apetecible y temperamental Wanda (Genevieve Bujold), su antigua amante. Tan regentado local será también el punto de encuentro de una nueva vida para Coop (Keith Carradine) y su novia Georgia (Lori Singer) con quien acaba de tener un hijo y que viven en una autocaravana. Pero lejos de un futuro prometedor, Coop se deja llevar por la vida fácil que le oferta Solo (Joe Morton) un extraño cliente que frecuenta la cafetería. Su eslabón a la delincuencia organizada les llevará de contacto con el mafioso Hilly Blue (Divine) mientras Hawk queda prendado por la belleza de Georgia que consigue empleo de camarera gracias a Wanda, en un acto de sinó sumisión, de lástima y rechazo inmediato para enterrar el antiguo pasado amoroso que tuvo con Hawk.

“Trouble In Mind” no está a la altura de las dos últimas películas que he mencionado antes. Pero es uno de sus films peculiarmente más entendedores por extraños; una oportunidad para quién lo quiera descubrir. Porque es una pincelada al sentimiento desarraigado. Rodada en su época de mayor esplendor e inspiración se puede considerar un drama pasional, con broches futuristas (estética, gomina y brillantina de los ochenta que hacen justicia en los peinados de Joe Morton y, sobretodo, de Keith Carradine como perdedor venido a menos). El film también se cundimenta con elementos de cine negro y comedia negra.
8
8 de febrero de 2012
9 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
La verdad es que el cine de Alan Rudolph ha combinado películas brillantes con autenticos bodrios. Esta, en concreto, es de las mejores. Los filmes de Rudolph tienden a centrarse en personajes solitarios y excéntricos y en las complicadas relaciones que mantienen con los demás. No hay en ellos protagonistas claros. La coralidad es una característica de su filmografía. Son personajes que llegan o no a conectarse, pero dejan poso.
Si bien es cierto que es una película que no ha envejecido bien, sigue interesando.

La volví a ver hace poco. Y solo por el hecho de tener una preciosa banda sonora de Mark Isham, merece la pena verla y escucharla. Mark Isham era, en su faceta menos conocida, un extraordinario trompetista, y a fecha de hoy es uno de los más prolíficos compositores de bandas sonoras de Hollywood.

Rudolph tuvo buena prensa en los 80 por esta película y la anterior, "Eligeme". Pero desde entonces, y aunque siguió rodando, fue cayendo poco a poco en el olvido.
8
6 de octubre de 2024
7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hablemos de los años ochenta. Las nuevas generaciones han mitificado esa época, creyendo que todo era una fiesta de luces de neón y colores flúor. Nada más lejos de la realidad. España arrastraba la sombra franquista y seguía siendo bastante gris. Las fachadas estaban sucias, el tendido eléctrico se enredaba en las azoteas y en la calle había mucho señor con bigote y señoras en bata arrastrando el carrito de la compra.

Yo viví los ochenta sin darme cuenta de que aquello seria recordado como una gran discoteca. Por aquel entonces todo parecía normal: mi barrio, mi colegio, el supermercado, la panadería, el video-club de la esquina. Pude ver "Los Goonies" y "Regreso al futuro" en el cine. Pero todas las películas que ahora son mitos ochenteros parecían películas corrientes. No parecían películas ochenteras, ni futuristas, ni modernas, ni nada. Permítanme el perogrullo pero en los años ochenta las películas no parecían ochenteras. Sencillamente era lo que había.

En cambio con "Inquietudes" experimenté una revelación. Experimenté la modernidad. "Inquietudes" era nueva, futurista, eléctrica. De pronto me di cuenta de la década en la que estaba viviendo. Con "Inquietudes" pude ver las luces de neón y los colores flúor. Me sentí ochentero. Me refiero a que me sentí ochentero en los mismos años ochenta. Una sensación de vanguardia nueva para mí.

En "Inquietudes" no hay coches que vuelan. Ni robots tan perfectos que parecen humanos. Pero todo en "Inquietudes" recuerda a "Blade Runner". Tal vez por ese latido melancólico de la gran ciudad. O por ese tren monorraíl que atraviesa la noche, o por esa ridícula transformación cyber-punk de Keith Carradine. O tal vez por ese precioso final que, simplemente, es el de "Blade Runner". Hace unos días murió Kris Kristofferson. Su presencia, en cualquier película, transmitía seguridad. Su papel en "Inquietudes" es el ejemplo perfecto. Un vaquero solitario a la vuelta de todo en una ciudad que se hunde. Una ciudad fantasmal. Alan Rudolph convirtió Seattle en una Gotham melancólica con Kristtoferson como su particular Batman country y Keith Carradine un aprendiz de Joker bastante atolondrado.

"Inquietudes" es "Blade Runner" pero con menos bombillas. Un "Blade Runner" alternativo a 125 vatios. El "Blade Runner" de los sintecho y los músicos callejeros. "Inquietudes" es la película que no conoce nadie y tal vez sea mejor así. Pero sobre todo "Inquietudes" es la película que ya era ochentera en los ochenta.
10
17 de agosto de 2018
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
En 1985 Alan Rudolph dirigía después del éxito de Choose Me Elígeme, la película Inquietudes Trouble in Mind.
Rodada en Seattle con un reparto muy compacto formado por los actores Kris Kristoferson, Keith Carradine, Lori Singer y Genevieve Bujold.
Una película de gran belleza en la que las voces de los actores son muy importantes fundamental en la versión original, una maravillosa música con la voz de Marianne Faithfull y una luz de fotografía bellísima las escenas finales son preciosas y la belleza de Lori Singer resplandece como nunca en pantalla.
Todos los actores están perfectos en sus papeles la veteranía de Kristofferson, Carradine y Bujold y el empuje e inocencia de Lori Singer nominada a mejor actriz en los spirit premios de cine independiente.
Rudolph tuvo su mejor etapa en este momento con las dos películas citadas anteriormente después vino una etapa más sobria en su filmografía, buenas críticas,
Y recordaremos a los amantes del buen cine los personajes de Hawk, Georgia o Wanda entre otros.
Divise intervino en la película en un personaje masculino
4
6 de mayo de 2025 4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lo mejor: la banda sonora de Mark Isham. No he sabido muy bien que me quiere contar. Parecía más preocupada por sumar escenas que, gestionar un guion en todo momento fallido, La consistencia de la trama es frágil, escasamente trabajada; solo funciona a ráfagas.

Quiere ser diferente, pero no consiguió acertar en el diseño de unos personajes, construyéndolos con mayor complejidad. Más pendiente de la estética, se superpone a sus interpretes, trazados desde la superficialidad. Ninguno acierta con el tono, o tal vez Alan Rudolph, su director, no dio con las claves para hacer de ella algo más apetecible.

Me sorprendió la nota global de 6,3. Yo no puedo aprobarla.
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