OlympoSerie
2025 

Jan Matheu (Creador), Laia Foguet (Creadora) ...
4.4
1,313
Serie de TV. Drama
Serie de TV (2025). 1 temporada, 8 episodios. En el CAR Pirineos entrenan los mejores atletas del país como Amaia, la capitana de la selección nacional de natación artística, una chica autoexigente y que no se permite fallos. Pero cuando Núria, su mejor amiga y compañera de equipo, la supera por primera vez, Amaia se da cuenta de que algunos deportistas están mejorando su rendimiento de forma inexplicable... Tras años de poner su cuerpo ... [+]
20 de junio de 2025
20 de junio de 2025
69 de 79 usuarios han encontrado esta crítica útil
Bueno, ya la tenemos aquí. Netflix Spain, nos ofrece el bombazo esperpento del verano. Con una seria amenaza de extenderse, por lo menos, durante el próximo lustro.
En primer lugar quisiera ser honesto, conmigo mismo en primer lugar y, después, con el resto del mundo. No he podido pasar del quinto capítulo. Mis neuronas ya me estaban pidiendo un Cooling Break, pero con carácter de urgencia. Puede que la retome en algún otro momento, aunque estoy bastante seguro que no la necesitaría más. La cosa no puede hacer nada más que ir a peor.
Gente estupenda y narcisista instalada en el fariseísmo más repelente. Lo más irritante es observar cuando se ponen trascendentes. Creen hacerse valedores de un Speech tan profundo y relevante. Cómo si el resto del mundo estuviese pendiente de los juicios de valor, juicios éticos, mensajes morales y demás, que puedan proyectarse desde un producto como "Olympo".
Por lo demás, lo de siempre. Personajes reales capaces de desautorizar a la comunidad médica, la cual lleva años advirtiendo de los riegos de la obesidad en todo su espectro. "Quiérete como eres", "Porque tú lo vales", etcétera... "Pero yo, fíjate que culazo más impresionante el mío". "Y menudos muslazos que tengo, ni te cuento...Es que casi ni me aguanto de lo buena que estoy", ellas. Mientras tanto ellos, tabletaza al canto y, además, "Es que me duele la cara de ser tan guapo". Además de actuar como auténticos gilipollas.
En primer lugar quisiera ser honesto, conmigo mismo en primer lugar y, después, con el resto del mundo. No he podido pasar del quinto capítulo. Mis neuronas ya me estaban pidiendo un Cooling Break, pero con carácter de urgencia. Puede que la retome en algún otro momento, aunque estoy bastante seguro que no la necesitaría más. La cosa no puede hacer nada más que ir a peor.
Gente estupenda y narcisista instalada en el fariseísmo más repelente. Lo más irritante es observar cuando se ponen trascendentes. Creen hacerse valedores de un Speech tan profundo y relevante. Cómo si el resto del mundo estuviese pendiente de los juicios de valor, juicios éticos, mensajes morales y demás, que puedan proyectarse desde un producto como "Olympo".
Por lo demás, lo de siempre. Personajes reales capaces de desautorizar a la comunidad médica, la cual lleva años advirtiendo de los riegos de la obesidad en todo su espectro. "Quiérete como eres", "Porque tú lo vales", etcétera... "Pero yo, fíjate que culazo más impresionante el mío". "Y menudos muslazos que tengo, ni te cuento...Es que casi ni me aguanto de lo buena que estoy", ellas. Mientras tanto ellos, tabletaza al canto y, además, "Es que me duele la cara de ser tan guapo". Además de actuar como auténticos gilipollas.

Cantaremos aquello de, "No Clara, No Party". Clara Galle como siempre. Asume el peso del relato y se muestra intensa, en su papel de Amaia. Lo que quiere decir estridente y sobreactuada. Hasta cuando te tiene que llamar guapo, lo hace de forma desafiante. Eso que sólo le entiendo la mitad de las cosas que dice.
Lo que sí puedo decir es que, en esta ocasión, la banda sonora está muy bien. Bastante mejor que otras producciones similares.
La serie es lo que es, la historia es la que y, la serie busca lo que busca.
Bueno, ocho episodios vistos. Puedo decir que hay partes del script que producen auténtico sonrojo. Un potente cliffhanger ya servido, para una bastante probable segunda temporada.
Una vez más (Qué horror), que triste es que tenga que estar tirando de subtítulos, para saber de qué cojones están hablando. Y en tu propio idioma.
"Hipocresía". Me centré en el visionado de "Élite" muy tarde. Llevaba varios años emitiéndose y tenía una vaga idea de que trataba, pero nunca de su dimensión real. Bien, aunque nunca dejé de considerarla como un producto carnaza, sí que la disfruté de alguna manera en sus tres primeras temporadas. Realmente, fueron las únicas que vi, pero si que la trama en la que se sustentaba tenía atractivo y generaba cierto interés. A partir de ahí dejó de interesarme, puesto que la propuesta a la que derivaba me producía pánico.
Lo que sí puedo decir es que, en esta ocasión, la banda sonora está muy bien. Bastante mejor que otras producciones similares.
La serie es lo que es, la historia es la que y, la serie busca lo que busca.
Bueno, ocho episodios vistos. Puedo decir que hay partes del script que producen auténtico sonrojo. Un potente cliffhanger ya servido, para una bastante probable segunda temporada.
Una vez más (Qué horror), que triste es que tenga que estar tirando de subtítulos, para saber de qué cojones están hablando. Y en tu propio idioma.
"Hipocresía". Me centré en el visionado de "Élite" muy tarde. Llevaba varios años emitiéndose y tenía una vaga idea de que trataba, pero nunca de su dimensión real. Bien, aunque nunca dejé de considerarla como un producto carnaza, sí que la disfruté de alguna manera en sus tres primeras temporadas. Realmente, fueron las únicas que vi, pero si que la trama en la que se sustentaba tenía atractivo y generaba cierto interés. A partir de ahí dejó de interesarme, puesto que la propuesta a la que derivaba me producía pánico.

Nira Osahia
"Olympo", ídem de ídem. El tema es que quiero opinar sobre este tipo de producciones. Y para ello, obviamente, tengo que verlas. A pedazos, fraccionadas o, como sea, pero verlas. No me producen ningún tipo de sensación placentera, ni siquiera morbosa. Diría, más bien, que lo que me producen es repulsión.
Ahondando un poco en el tema del Doping, uno de los eslabones que, "pretendidamente", se cimenta la historia de "Olympo", habría que decir que ha sido el causante de escándalos mayúsculos en la historia del deporte. No sólo el escándalo en sí mismo, sino la gran decepción y caída de auténticos mitos que producían en los aficionados al deporte en general. Probablemente el mayor escándalo de la historia del deporte, desgraciadamente, tenga que ver con el ciclismo. El caso Lance Armstrong fue una losa enorme para la credibilidad del deporte de élite en general. Un dopaje sistemático que obligó a que un deportista de élite como Lance Armstrong, fuese despojado de siete Tours de Francia, siete, uno detrás de otro. Quisiera aconsejar el visionado de una película que trata sobre este tema. "The Program" o "El ídolo", película dirigida por Stephen Frears, e interpretada por ese magnífico actor llamado Ben Foster.
Sin remontarnos a aquellos tiempos de la URSS y sus países satélites, en dónde la ciencia estaba al servicio del doping y, en los cuales, se hicieron auténticas atrocidades. Sin ir más lejos lo que se hacía con las niñas, especialmente en la gimnasia. Tengo en la memoria los equipos de natación, especialmente femenina, de la extinta DDR. Recuerdo un nombre, Kornelia Ender, nadadora que pulverizó absolutamente todos los registros en la Olimpiada de Montreal 76...¿Hubiese sido igual hoy en día?.
Han habido infinidad de casos, pero a mí personalmente, dos me produjeron un auténtico trauma. El primero fue el velocista canadiense Ben Johnson. Pulverizó récords del mundo en los 100 metros lisos, arrasando a leyendas como Carl Lewis y Calvin Smith. Iba puesto hasta las orejas.
La segunda fue una mujer. Una mujer a la que yo tenía idealizada. Que elegancia y, por Dios, que guapa era. La atleta estadounidense Marion Jones, la cual iba también puesta hasta las orejas. Jones además de ser desposeída de cinco medallas, sí, cinco que obtuvo en la Olimpiada de Sídney, tuvo incluso que cumplir pena en la cárcel.
Otro caso duro de asimilar fue la de la mediofondista española Marta Domínguez, pero bueno, aquí lo dejaremos. Habría tanto de lo que hablar.
Es incuestionable de que el sexo forma parte de la vida y de las personas. A la vez que tratarlo de forma natural y responsable me parece didáctico y necesario. Pero si a mí me presentan un producto en el que al primer cuarto de hora, están montándoselo en un vestuario o en unas duchas (Obviemos dónde se produce todo esto. Nada más y nada menos que en un C.A.R), honestamente, me suena a un guion más propio de la cinematografía porno, que a algo que pretende ser natural, objetivo y, responsable.
Ahondando un poco en el tema del Doping, uno de los eslabones que, "pretendidamente", se cimenta la historia de "Olympo", habría que decir que ha sido el causante de escándalos mayúsculos en la historia del deporte. No sólo el escándalo en sí mismo, sino la gran decepción y caída de auténticos mitos que producían en los aficionados al deporte en general. Probablemente el mayor escándalo de la historia del deporte, desgraciadamente, tenga que ver con el ciclismo. El caso Lance Armstrong fue una losa enorme para la credibilidad del deporte de élite en general. Un dopaje sistemático que obligó a que un deportista de élite como Lance Armstrong, fuese despojado de siete Tours de Francia, siete, uno detrás de otro. Quisiera aconsejar el visionado de una película que trata sobre este tema. "The Program" o "El ídolo", película dirigida por Stephen Frears, e interpretada por ese magnífico actor llamado Ben Foster.
Sin remontarnos a aquellos tiempos de la URSS y sus países satélites, en dónde la ciencia estaba al servicio del doping y, en los cuales, se hicieron auténticas atrocidades. Sin ir más lejos lo que se hacía con las niñas, especialmente en la gimnasia. Tengo en la memoria los equipos de natación, especialmente femenina, de la extinta DDR. Recuerdo un nombre, Kornelia Ender, nadadora que pulverizó absolutamente todos los registros en la Olimpiada de Montreal 76...¿Hubiese sido igual hoy en día?.
Han habido infinidad de casos, pero a mí personalmente, dos me produjeron un auténtico trauma. El primero fue el velocista canadiense Ben Johnson. Pulverizó récords del mundo en los 100 metros lisos, arrasando a leyendas como Carl Lewis y Calvin Smith. Iba puesto hasta las orejas.
La segunda fue una mujer. Una mujer a la que yo tenía idealizada. Que elegancia y, por Dios, que guapa era. La atleta estadounidense Marion Jones, la cual iba también puesta hasta las orejas. Jones además de ser desposeída de cinco medallas, sí, cinco que obtuvo en la Olimpiada de Sídney, tuvo incluso que cumplir pena en la cárcel.
Otro caso duro de asimilar fue la de la mediofondista española Marta Domínguez, pero bueno, aquí lo dejaremos. Habría tanto de lo que hablar.
Es incuestionable de que el sexo forma parte de la vida y de las personas. A la vez que tratarlo de forma natural y responsable me parece didáctico y necesario. Pero si a mí me presentan un producto en el que al primer cuarto de hora, están montándoselo en un vestuario o en unas duchas (Obviemos dónde se produce todo esto. Nada más y nada menos que en un C.A.R), honestamente, me suena a un guion más propio de la cinematografía porno, que a algo que pretende ser natural, objetivo y, responsable.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Básicamente, es una escenificación del universo del deporte élite, tratado de una forma tan teenager, que hace que se te erice el vello. Por descontado, el folleteo se percibe en plan Black Friday, con variedad de colores para que todo el mundo esté contento. Gays, lesbianas (Bueno, a ellas les cuesta un poco calentar motores, pero enseguida alcanzan la velocidad crucero), relaciones hetero, por supuesto, fallidas. Todo mostrado en un tono tan zafio, que llega a ser desagradable. No existe la sensualidad, ni nada que pueda interpretarse cómo algo parecido al cariño.
Ha sido el momento de la redada antidopaje al C.A.R, cuando me he dicho...Tío, necesitas un Cooling Break. Cuando la responsable de dirigir la redada, comienza a actuar como si estuviese dirigiéndose a una clase adolescente de instituto. Se supone que trataba con la élite del deporte español. Más que una redada de la Unidad Antidopaje, parecía una operación cómo las que hacía la Gestapo.
Ha sido el momento de la redada antidopaje al C.A.R, cuando me he dicho...Tío, necesitas un Cooling Break. Cuando la responsable de dirigir la redada, comienza a actuar como si estuviese dirigiéndose a una clase adolescente de instituto. Se supone que trataba con la élite del deporte español. Más que una redada de la Unidad Antidopaje, parecía una operación cómo las que hacía la Gestapo.

Hombre, a mí me gusta el Rugby aunque no lo sigo regularmente. Pero sí que lo disfruto cuando me pongo a verlo. Lo que sí sé es que Italia es un seis naciones, lo que quiere decir que juega en un nivel bastante superior al de España y Portugal. Escenificar un clasificatorio para el mundial, jugando contra Portugal (Vale OK) y, contra Italia (Vale, puede, no lo sé seguro), y además ganarle, en su casa...
No es el caso de la sincronizada. Una especialidad que yo personalmente siempre he admirado. Me parece una modalidad tremendamente difícil, en la que España siempre ha sido una de las grandes potencias. Capaz de conseguir grandes resultados, incluso con las superlativas rusas en el horizonte. Una de las figuras emblemáticas de este deporte fue la gran Ona Carbonell. Carbonell hace un cameo en la serie. La máxima responsable de aquellos grandes triunfos era Ana Tarrés. Una entrenadora muy exigente que tuvo muchos problemas. Fue acusada por sus propias pupilas de maltrato emocional, psicológico y demás. Después de abandonar la selección española, considerada prácticamente como una monstrua, acepto el reto con otras selecciones. Fue capaz de llevar a países cómo Estados unidos y China a los más alto. Sí que debía de ser una entrenadora muy exigente, pero garantizaba resultados. Aquí sí que se plantea una dicotomía que puede generar controversia.
He leído por ahí, que "Olympo" estaba llamada a ser la nueva "Élite". Ambas pudieran tener ciertas analogías, especialmente en lo relacionado con el folleteo neurótico y desenfrenado. Aunque en "Olympo", hasta la fecha, no existen los descomunales fiestorros que se comían en "Élite". En esta también se desarrolla una trama intrigante con el dopaje y las sustancias dopantes. Con la incidencia devastadora que tienen en el deporte de élite y en la salud.
La parte en la que los elegidos acuden a la sede de Olympo en Andorra, produce entre sonrojo y vergüenza ajena. Unas situaciones realmente rocambolescas, con una Amaia dando más vueltas que un tiovivo.
La parte final de la temporada tiene cierta tensión e intriga, que no está mal. Una Amaia bastante desquiciada, que deja en el aire un cliffhanger, con ella desvanecida hundiéndose en la piscina.
Lo de Zoe es cómo para que te chirríen los dientes. Hay gente con más entrenamiento que ella, haciendo levantamiento de vidrio. Va, y hace marca olímpica, encima sin chute...en fin. Que horror de personajes toda la peña esta de la secta esa de Olympo. No se salva ni Cristo.
Me cae muy bien la atleta con problemas para controlar su exceso de testosterona. Un problema que puede llegar a ser bastante traumático.
No es el caso de la sincronizada. Una especialidad que yo personalmente siempre he admirado. Me parece una modalidad tremendamente difícil, en la que España siempre ha sido una de las grandes potencias. Capaz de conseguir grandes resultados, incluso con las superlativas rusas en el horizonte. Una de las figuras emblemáticas de este deporte fue la gran Ona Carbonell. Carbonell hace un cameo en la serie. La máxima responsable de aquellos grandes triunfos era Ana Tarrés. Una entrenadora muy exigente que tuvo muchos problemas. Fue acusada por sus propias pupilas de maltrato emocional, psicológico y demás. Después de abandonar la selección española, considerada prácticamente como una monstrua, acepto el reto con otras selecciones. Fue capaz de llevar a países cómo Estados unidos y China a los más alto. Sí que debía de ser una entrenadora muy exigente, pero garantizaba resultados. Aquí sí que se plantea una dicotomía que puede generar controversia.
He leído por ahí, que "Olympo" estaba llamada a ser la nueva "Élite". Ambas pudieran tener ciertas analogías, especialmente en lo relacionado con el folleteo neurótico y desenfrenado. Aunque en "Olympo", hasta la fecha, no existen los descomunales fiestorros que se comían en "Élite". En esta también se desarrolla una trama intrigante con el dopaje y las sustancias dopantes. Con la incidencia devastadora que tienen en el deporte de élite y en la salud.
La parte en la que los elegidos acuden a la sede de Olympo en Andorra, produce entre sonrojo y vergüenza ajena. Unas situaciones realmente rocambolescas, con una Amaia dando más vueltas que un tiovivo.
La parte final de la temporada tiene cierta tensión e intriga, que no está mal. Una Amaia bastante desquiciada, que deja en el aire un cliffhanger, con ella desvanecida hundiéndose en la piscina.
Lo de Zoe es cómo para que te chirríen los dientes. Hay gente con más entrenamiento que ella, haciendo levantamiento de vidrio. Va, y hace marca olímpica, encima sin chute...en fin. Que horror de personajes toda la peña esta de la secta esa de Olympo. No se salva ni Cristo.
Me cae muy bien la atleta con problemas para controlar su exceso de testosterona. Un problema que puede llegar a ser bastante traumático.
22 de junio de 2025
22 de junio de 2025
24 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pues nada, una serie de adolescentes en las que los adultos cuando aparecen es para el conflicto, ahondando en la alienación de una generación respecto a la otra.
Además todo bañado con escenas de sexo que en muchos casos no tienen sentido, pero claro, para eso tenemos cuerpos esculturales por doquier. En este caso no es un internado, es un centro de capacitación de deportistas en el que una de las protas no quiere estar, pero está y no se va, y el resto actúan como en cualquier instituto americano con sus personajes casquivanos.
Que por cierto, no hay un personaje que se salve...¿hay alguno al que tenerle cariño? todos son en algún momento superficiales, egoístas o envidiosos.
Sin duda, una serie del montón que los adolescentes consumirán con deseo y que seguirá alimentando la cultura del sexo, dinero, fiestas y pocas consecuencias, en las que la juventud está por encima de todo.
Además todo bañado con escenas de sexo que en muchos casos no tienen sentido, pero claro, para eso tenemos cuerpos esculturales por doquier. En este caso no es un internado, es un centro de capacitación de deportistas en el que una de las protas no quiere estar, pero está y no se va, y el resto actúan como en cualquier instituto americano con sus personajes casquivanos.
Que por cierto, no hay un personaje que se salve...¿hay alguno al que tenerle cariño? todos son en algún momento superficiales, egoístas o envidiosos.
Sin duda, una serie del montón que los adolescentes consumirán con deseo y que seguirá alimentando la cultura del sexo, dinero, fiestas y pocas consecuencias, en las que la juventud está por encima de todo.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
A ver Roque, en verdad no deberían de haberte hecho el vacío por ser gay, pero si por dejar que tu amigo publique por tí una story de la foto de un chico que te había dicho que no la publicaras. Eso no es ser guay, eso es presionar, sacar a alguien del armario y robar su intimidad. No mola por mucho que luego seas abanderado de la diversidad sexual en el deporte.
Cristian...¿tienes que obligar que se humille una chica para sentirte bien? ¿tiene que pedirte en público perdón? ¿era tu novia o una ...?
Chica rubia protagonista...eres la malota de un instituto americano. No digo más.
Zoe, en un centro de capacitación, una malota como tu no tiene cabida, o se va o la echan, es lo que pasa cuando haces una ficción con el mismo argumento de tantas veces intentando darle un toque diferente por el ambiente a la historia.
Todo muy de ciencia ficción pero queriendo ponerla como una serie dramática de lo más natural.
Cristian...¿tienes que obligar que se humille una chica para sentirte bien? ¿tiene que pedirte en público perdón? ¿era tu novia o una ...?
Chica rubia protagonista...eres la malota de un instituto americano. No digo más.
Zoe, en un centro de capacitación, una malota como tu no tiene cabida, o se va o la echan, es lo que pasa cuando haces una ficción con el mismo argumento de tantas veces intentando darle un toque diferente por el ambiente a la historia.
Todo muy de ciencia ficción pero queriendo ponerla como una serie dramática de lo más natural.
24 de junio de 2025
24 de junio de 2025
18 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
He leído a un/a compañero/a que ha aguantado hasta el quinto capítulo. Yo aguanté menos, hasta el segundo. Luego la tuve que aparcar por salud mental y retomarla, de ahí me la tragué del tirón hasta el final de la temporada (porque vendrán más...) pero en los últimos capítulos ya las neuronas estaban licuadas.
Respecto a su ¿calidad?, pues que vamos a decir. Que es tan bodrio que, a su lado, su precuela apócrifa "Elite" (secuela a su vez de "Por 13 razones", sobre todo en su primera temporada) parece "Euforia". En Las Encinas por lo menos había momentos brillantes, se curraban más el morbo y actores de primera fila (Llorach, Verdú, Sbaraglia) daban lecciones a los novatos. Aquí sin embargo, todo es mucho más falso, mediocre, gratuito, zafio y disperso. Del insuficiente de la escuela (aprobado raspado en ocasiones) hemos pasado a unos atletas muy lejos del "Olympo" que suspenden hasta el recreo. La propia serie lo reconoce, pues la palabra que más se repite, después de "tío" o "tía", es "fraude". Y así se sentirán los que esperaban algo después de ver este subproducto mojabragas (ellas, ellos y elles) ya perpetrado exclusivamente con ese fin sin rubor alguno: defraudados. Los que no esperábamos nada lo único que podemos decir es que el dopaje es incluso más tóxico de lo que se pensaba.
Respecto a su ¿calidad?, pues que vamos a decir. Que es tan bodrio que, a su lado, su precuela apócrifa "Elite" (secuela a su vez de "Por 13 razones", sobre todo en su primera temporada) parece "Euforia". En Las Encinas por lo menos había momentos brillantes, se curraban más el morbo y actores de primera fila (Llorach, Verdú, Sbaraglia) daban lecciones a los novatos. Aquí sin embargo, todo es mucho más falso, mediocre, gratuito, zafio y disperso. Del insuficiente de la escuela (aprobado raspado en ocasiones) hemos pasado a unos atletas muy lejos del "Olympo" que suspenden hasta el recreo. La propia serie lo reconoce, pues la palabra que más se repite, después de "tío" o "tía", es "fraude". Y así se sentirán los que esperaban algo después de ver este subproducto mojabragas (ellas, ellos y elles) ya perpetrado exclusivamente con ese fin sin rubor alguno: defraudados. Los que no esperábamos nada lo único que podemos decir es que el dopaje es incluso más tóxico de lo que se pensaba.

Y en cuanto a su condición de fenómeno mediático (en cualquier caso, no artístico) ahí sí reconozco que funciona como certero retrato que atemoriza de un segmento de la realidad adolescente en la década de 2020, en aumento ya sea un instituto o un polideportivo el campo de aprendizaje. Retrato de empatía cero, enseñanza fiscalizada, competitividad salvaje, devaluación académica, superficialidad absoluta y deshumanización preocupante.
Por lo anterior y por cierta voluntad a la hora de denunciar la homofobia en el deporte (aunque el rugby no es de los más cromañones, con el fútbol o no se atrevieron o era ya mucho complejo el discurso para tan escaso talento) no le pongo la puntuación mínima, siempre reconociendo que esa denuncia es una cuota bajo mínimos dentro de un engendro en el que los libros brillan por su ausencia y lo que puntúa son las tabletas abdominales y los culos prietos para que el personal siga relamiéndose (atributos imprescindibles para matricularse, y no vale la excusa del deporte, si se hubiera ambientado en una facultad de filología lo hubieran exigido igual), abusando de esteroides, anabolizantes, implantes y rellenos si hace falta, que el negocio es el negocio y esas sustancias no llevan expulsión.
Por lo anterior y por cierta voluntad a la hora de denunciar la homofobia en el deporte (aunque el rugby no es de los más cromañones, con el fútbol o no se atrevieron o era ya mucho complejo el discurso para tan escaso talento) no le pongo la puntuación mínima, siempre reconociendo que esa denuncia es una cuota bajo mínimos dentro de un engendro en el que los libros brillan por su ausencia y lo que puntúa son las tabletas abdominales y los culos prietos para que el personal siga relamiéndose (atributos imprescindibles para matricularse, y no vale la excusa del deporte, si se hubiera ambientado en una facultad de filología lo hubieran exigido igual), abusando de esteroides, anabolizantes, implantes y rellenos si hace falta, que el negocio es el negocio y esas sustancias no llevan expulsión.
23 de junio de 2025
23 de junio de 2025
15 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Netflix, en su línea, unas 6 series que no valen para nada, después una medio buena, y con suerte la que hace 7 ó 10 merece la pena. Esta está dentro de las que no valen para nada.
Una trama tonta directamente, donde quieren que el espectador mire los cuerpos de los atletas y nada más, porque no hay nada más.
Las actuaciones son de principiante, y es que con lucir el cuerpo entiende que ya vale, ¿para qué más? deben pensar.
La dirección está centrada en mostrar los cuerpos, y es que cuando los actores son principiantes y el guion ni importa, ¿qué queda? nada.
Una trama tonta directamente, donde quieren que el espectador mire los cuerpos de los atletas y nada más, porque no hay nada más.
Las actuaciones son de principiante, y es que con lucir el cuerpo entiende que ya vale, ¿para qué más? deben pensar.
La dirección está centrada en mostrar los cuerpos, y es que cuando los actores son principiantes y el guion ni importa, ¿qué queda? nada.
20 de junio de 2025
20 de junio de 2025
14 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
"Olympo" es una serie que aborda temas importantes como la corrupción deportiva y la homofobia, pero su desarrollo narrativo es deficiente y se siente repetitiva. La trama central sobre el dopaje en el deporte es valiosa, pero la falta de un villano con entidad y la poca profundidad en las motivaciones de los personajes hace que la tensión emocional sea débil.
"Olympo" tiene un estilo similar a "Élite", con una estética y narrativa que recuerdan a la producción anterior de Netflix. Aunque hay momentos en que "Olympo" intenta encontrar su propio camino, la sombra de "Élite" es constante y puede ser un obstáculo para que la serie se desarrolle de manera independiente.
Los momentos más interesantes de la serie son aquellos en que se aleja de la influencia de "Élite" y trata de ser ella misma. En general, "Olympo" tiene potencial, pero necesita resolver su disyuntiva existencial y encontrar su propia identidad para tener éxito.
"Olympo" tiene un estilo similar a "Élite", con una estética y narrativa que recuerdan a la producción anterior de Netflix. Aunque hay momentos en que "Olympo" intenta encontrar su propio camino, la sombra de "Élite" es constante y puede ser un obstáculo para que la serie se desarrolle de manera independiente.
Los momentos más interesantes de la serie son aquellos en que se aleja de la influencia de "Élite" y trata de ser ella misma. En general, "Olympo" tiene potencial, pero necesita resolver su disyuntiva existencial y encontrar su propia identidad para tener éxito.
Puntuación: 4,5
Resumen de la crítica escrita por Víctor Rosales
Si te ha gustado, puedes leer la crítica completa en nuestra web Cinemagavia
Resumen de la crítica escrita por Víctor Rosales
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