Hamlet
5.7
38
Drama. Thriller
La tragedia clásica de Shakespeare, una historia de venganza que ha superado la prueba del tiempo, se reinventa para los tiempos modernos como un apasionante thriller psicológico. Trascendiendo los confines del escenario, la película utiliza casi todas las salas del Theatre Royal Windsor para transformarlo en el inmortal castillo de Elsinore, desde la mazmorra del sótano hasta la almena de la azotea.
28 de diciembre de 2025
28 de diciembre de 2025
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
¿Me gustó? Sí, pero con matices. Me fascinó como ejercicio artístico y acto de rebeldía creativa.
Ver a un actor de 85 años protagonizado por Sir Ian McKellen encarnar al "joven" príncipe de Dinamarca es un experimento fascinante que rompe con el realismo para centrarse en la esencia emocional del texto.
No encaja en una escenificación realista, pero sí de un hombre que duda trascendentalmente en su vejez al borde de la muerte: ¿vale ya la pena la venganza? El texto sublime shakesperiano adquiere un sentido radicalmente diferente, al de un juvenil, dubitativo y hormonal Hamlet.
Sin embargo, admito que me costó entrar en la propuesta al principio; la falta de una ambientación tradicional puede sentirse desconcertante si esperas una épica medieval.
La historia sigue la estructura clásica: el fantasma del Rey asesinado pide venganza, y Hamlet se debate entre la acción y la inercia.
Lo que la hace especial en 2024 es que la trama ocurre literalmente en un teatro vacío (el Theatre Royal Windsor).
Esto transforma la obra en un laberinto mental: Hamlet no solo está atrapado en Elsinore, sino en su propia condición de actor y en el tiempo que se le escapa.
La película utiliza desde los camerinos hasta el tejado, haciendo que la "traición" de Claudio y la "locura" de Hamlet se sientan como un ensayo privado que se vuelve real y mortal.
Lo bueno y lo malo.
Lo bueno:
Ian McKellen: Su interpretación es magistral. Logra que olvides su edad a través de una vulnerabilidad y una claridad en el verso que pocos poseen.
Minimalismo innovador: El uso del teatro como escenario único crea una atmósfera claustrofóbica perfecta para el "thriller psicológico" que propone.
Inclusión radical: El casting ciego (edad, género y raza) refresca roles que han sido interpretados igual por siglos.
Lo malo:
La barrera de la edad: Para algunos, la diferencia generacional entre el "hijo" (McKellen) y su madre (Jenny Seagrove) rompe la suspensión de la incredulidad.
Ritmo acelerado: Al durar menos de dos horas, se pierden matices de la trama política para favorecer el drama íntimo.
No apta para principiantes: Si no conoces la obra original, esta versión puede resultarte confusa debido a sus elecciones experimentales.
Interpretaciones de personajes clave
Hamlet (Ian McKellen): Más que un joven impulsivo, es un intelectual melancólico que reflexiona sobre el final de la vida.
Ofelia (Alis Wyn Davies): Su descenso a la locura es desgarrador y visceral, destacando como uno de los puntos emocionales más altos del filme.
Claudio (Jonathan Hyde): Un villano imponente y astuto que maneja los hilos del poder en los pasillos del teatro.
Laertes (Emmanuella Cole): El cambio de género en este personaje aporta una energía protectora y combativa distinta a la habitual.
"Ser o no ser, esa es la cuestión." (To be or not to be, that is the question).
En esta versión, estas palabras no suenan como un discurso aprendido, sino como un susurro desesperado en medio de la soledad de un teatro oscuro, cobrando un peso existencial renovado por la madurez de su protagonista.
Ver a un actor de 85 años protagonizado por Sir Ian McKellen encarnar al "joven" príncipe de Dinamarca es un experimento fascinante que rompe con el realismo para centrarse en la esencia emocional del texto.
No encaja en una escenificación realista, pero sí de un hombre que duda trascendentalmente en su vejez al borde de la muerte: ¿vale ya la pena la venganza? El texto sublime shakesperiano adquiere un sentido radicalmente diferente, al de un juvenil, dubitativo y hormonal Hamlet.
Sin embargo, admito que me costó entrar en la propuesta al principio; la falta de una ambientación tradicional puede sentirse desconcertante si esperas una épica medieval.
La historia sigue la estructura clásica: el fantasma del Rey asesinado pide venganza, y Hamlet se debate entre la acción y la inercia.
Lo que la hace especial en 2024 es que la trama ocurre literalmente en un teatro vacío (el Theatre Royal Windsor).
Esto transforma la obra en un laberinto mental: Hamlet no solo está atrapado en Elsinore, sino en su propia condición de actor y en el tiempo que se le escapa.
La película utiliza desde los camerinos hasta el tejado, haciendo que la "traición" de Claudio y la "locura" de Hamlet se sientan como un ensayo privado que se vuelve real y mortal.
Lo bueno y lo malo.
Lo bueno:
Ian McKellen: Su interpretación es magistral. Logra que olvides su edad a través de una vulnerabilidad y una claridad en el verso que pocos poseen.
Minimalismo innovador: El uso del teatro como escenario único crea una atmósfera claustrofóbica perfecta para el "thriller psicológico" que propone.
Inclusión radical: El casting ciego (edad, género y raza) refresca roles que han sido interpretados igual por siglos.
Lo malo:
La barrera de la edad: Para algunos, la diferencia generacional entre el "hijo" (McKellen) y su madre (Jenny Seagrove) rompe la suspensión de la incredulidad.
Ritmo acelerado: Al durar menos de dos horas, se pierden matices de la trama política para favorecer el drama íntimo.
No apta para principiantes: Si no conoces la obra original, esta versión puede resultarte confusa debido a sus elecciones experimentales.
Interpretaciones de personajes clave
Hamlet (Ian McKellen): Más que un joven impulsivo, es un intelectual melancólico que reflexiona sobre el final de la vida.
Ofelia (Alis Wyn Davies): Su descenso a la locura es desgarrador y visceral, destacando como uno de los puntos emocionales más altos del filme.
Claudio (Jonathan Hyde): Un villano imponente y astuto que maneja los hilos del poder en los pasillos del teatro.
Laertes (Emmanuella Cole): El cambio de género en este personaje aporta una energía protectora y combativa distinta a la habitual.
"Ser o no ser, esa es la cuestión." (To be or not to be, that is the question).
En esta versión, estas palabras no suenan como un discurso aprendido, sino como un susurro desesperado en medio de la soledad de un teatro oscuro, cobrando un peso existencial renovado por la madurez de su protagonista.
6 de septiembre de 2024
6 de septiembre de 2024
0 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Esto puede ser un homenaje de Sean Mathias al que fue su pareja, el gran Ian McKellen. Pase. Pero un Hamlet de más de 80 años no cuela, a pesar de la maestría de McKellen. Como tampoco que Laertes, el intrépido hermano de Ofelia, sea una chica negra. El duelo final entre el Laertes chica y el anciano es algo ridículo. La misma Ofelia, que uno siempre se ha imaginado dulce, sencilla y cándida aquí es un rostro como muy experimentado. En cambio, muy bien el personaje de Horacio, el fiel amigo.
El texto del drama está muy reducido, porque de otro modo la película duraría tres horas. Lo esencial está, pero se echan de menos los matices de muchos monólogos.
La ambientación, en todos los sitios de un viejo teatro, hasta en el urinario, tiene su aquel, pero poco más. Interesante de ver porque el genio de Shakespeare sale bien hasta en adaptaciones posmodernos, como esta.
El texto del drama está muy reducido, porque de otro modo la película duraría tres horas. Lo esencial está, pero se echan de menos los matices de muchos monólogos.
La ambientación, en todos los sitios de un viejo teatro, hasta en el urinario, tiene su aquel, pero poco más. Interesante de ver porque el genio de Shakespeare sale bien hasta en adaptaciones posmodernos, como esta.
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