La cosecha
5.6
430
Drama
Narra la historia de una comunidad rural aislada, de nombre y lugar indeterminados, cuyas vidas de sus habitantes empiezan a cambiar con la llegada inesperada de tres personajes extraños: un cartógrafo, un inmigrante y un banquero... Adaptación de la novela de Jim Crace, 'Cosecha', una fábula sobre la modernidad y sus traumas.
31 de octubre de 2024
31 de octubre de 2024
12 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
La cineasta griega Athina Rachel Tsangari es la responsable de esta película de época, que se desarrolla en una época y lugar indeterminados, que plantea un tema interesante en ese prólogo tan extraño y enigmático con el personaje de Walter Thirsk, pero poco a poco va perdiendo el interés, aunque tiene algunas escenas aisladas bastante potentes, y una gran calidad técnica y artística.
La película, que se presentó en el pasado Festival de Venecia, aborda temas interesantes, pese a que se podía haber recortado algo de metraje en la parte central. En el fondo es un drama, con elementos del cine de aventuras épicas en espacios abiertos.
Una pena que con tantos elementos positivos la historia tenga un desarrollo tan lineal, y una dirección que abusa en exceso de los movimientos de cámara, y que desaprovecha una idea bastante interesante.
Entre los aspectos positivos me gustaría destacar la excelente fotografía de Sean Price Williams, una de las mejores de las películas que he visto este año, el vestuario, el sonido y la música.
La película, que se presentó en el pasado Festival de Venecia, aborda temas interesantes, pese a que se podía haber recortado algo de metraje en la parte central. En el fondo es un drama, con elementos del cine de aventuras épicas en espacios abiertos.
Una pena que con tantos elementos positivos la historia tenga un desarrollo tan lineal, y una dirección que abusa en exceso de los movimientos de cámara, y que desaprovecha una idea bastante interesante.
Entre los aspectos positivos me gustaría destacar la excelente fotografía de Sean Price Williams, una de las mejores de las películas que he visto este año, el vestuario, el sonido y la música.

Caleb Landry Jones
A nivel interpretativo, el reparto está bastante bien, destacando por encima de todos Caleb Landry Jones, el magnífico actor estadounidense que saca adelante ese personaje tan extraño como es el de Walter Thirsk en una actuación dramática contenida. Junto a él, Frank Dillane, que interpreta a Master Jordan y Rosy McEwen a Kitty.
Se podía haber sacado algo más de partido a esta historia, pero creo que puede tener su público, sobre todo los que disfrutan de ese cine de época, misticismo y luchas por el territorio, pero avisando que no es cine de acción sino que se centra en los dramas y traiciones de los personajes.
LO MEJOR: la fotografía.
LO PEOR: su excesivo metraje.
Se podía haber sacado algo más de partido a esta historia, pero creo que puede tener su público, sobre todo los que disfrutan de ese cine de época, misticismo y luchas por el territorio, pero avisando que no es cine de acción sino que se centra en los dramas y traiciones de los personajes.
LO MEJOR: la fotografía.
LO PEOR: su excesivo metraje.
13 de agosto de 2025
13 de agosto de 2025
8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dirigida por la directora griega Athina Rachel Tsangari, combina una puesta en escena formidable y tomas de belleza pictórica con una trama completamente anticlimática.
Por Nicolás Bianchi
No hay manera de engancharse con la historia que cuenta Harvest. Tampoco es posible dejar de mirar la pantalla durante dos horas y diez minutos por la belleza de lo que se muestra. Así de contradictoria es esta película presentada en el Festival de Venecia y en otros eventos similares. Su poder visual está completamente escindido de la narración. Es como si la perfección de sus tomas y encuadres afectaran de una manera negativa a la capacidad de narrar.
La película está basada en la novela homónima de Jim Crace. La acción sucede en un pueblo británico que no se especifica durante algún momento de la Edad Moderna. Esta aldea está a cargo de Kent (Harry Melling). A su vez, la historia está narrada, mayormente, desde el punto de vista de Walter (Caleb Landry Jones), primo de Kent. Este hombre viudo funciona como un observador de lo que sucede en su comunidad.
Por Nicolás Bianchi
No hay manera de engancharse con la historia que cuenta Harvest. Tampoco es posible dejar de mirar la pantalla durante dos horas y diez minutos por la belleza de lo que se muestra. Así de contradictoria es esta película presentada en el Festival de Venecia y en otros eventos similares. Su poder visual está completamente escindido de la narración. Es como si la perfección de sus tomas y encuadres afectaran de una manera negativa a la capacidad de narrar.
La película está basada en la novela homónima de Jim Crace. La acción sucede en un pueblo británico que no se especifica durante algún momento de la Edad Moderna. Esta aldea está a cargo de Kent (Harry Melling). A su vez, la historia está narrada, mayormente, desde el punto de vista de Walter (Caleb Landry Jones), primo de Kent. Este hombre viudo funciona como un observador de lo que sucede en su comunidad.

Caleb Landry Jones
La paz de este villorrio se altera cuando se dan dos sucesos en paralelo: el establo se prende fuego justo cuando llegan tres extraños. Estos tres personajes son culpados sin muchas pruebas. Dos de ellos, hombres, son condenados permanecer en la picota durante una semana. La tercera integrante, la morena Beldam (Thalissa Teixeira), es rapada y queda en un estado de emoción violenta permanente, viviendo en los bosques linderos al poblado. El film no establece de una manera clara si es violentada o no por los hombres del pueblo (más allá del corte de pelo).
Poco a poco, empieza a quedar claro que lo que cuenta Harvest no es el arco de un personaje sino una historia colectiva. Además de estos episodios, esta comunidad se ve amenazada por los cambios que busca imponer Jordan (Frank Dillane), superior de Kent y verdadero señor de la aldea. Siempre el personaje principal es Walter. Él experimenta un romance con la también viuda Kitty (Rosy McEwen), pero el foco de la trama no está allí.
Poco a poco, empieza a quedar claro que lo que cuenta Harvest no es el arco de un personaje sino una historia colectiva. Además de estos episodios, esta comunidad se ve amenazada por los cambios que busca imponer Jordan (Frank Dillane), superior de Kent y verdadero señor de la aldea. Siempre el personaje principal es Walter. Él experimenta un romance con la también viuda Kitty (Rosy McEwen), pero el foco de la trama no está allí.
Como ya se ha expresado, la principal virtud de Harvest es estética. La película muestra a estos campesinos en distintas instancias de una manera pictórica. Por momentos, la cámara se detiene en un cuadro como si buscara sacar una foto. Todo esto luce inspirado en la obra del pintor francés Jean Francois Millet. Este artista del siglo XIX ha compuesto pinturas en las que hay personajes como las espigadoras y el sembrador que muestra Harvest.
Más allá de esto, la película deliberadamente evade cualquier tipo de clímax narrativo. Hay escenas que cuentan discusiones, accidentes o incendios, pero estas no están orientadas a producir tensión. Nuevamente, lo que se busca es crear imágenes de gran belleza. El resultado de Harvest es inevitablemente contradictorio. Su valor visual y artístico es indiscutible. Su chatura e intrascendencia narrativa también.
Está en Mubi. Contacto: [email protected]
Más allá de esto, la película deliberadamente evade cualquier tipo de clímax narrativo. Hay escenas que cuentan discusiones, accidentes o incendios, pero estas no están orientadas a producir tensión. Nuevamente, lo que se busca es crear imágenes de gran belleza. El resultado de Harvest es inevitablemente contradictorio. Su valor visual y artístico es indiscutible. Su chatura e intrascendencia narrativa también.
Está en Mubi. Contacto: [email protected]
25 de noviembre de 2025
25 de noviembre de 2025
4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Harvest llama la atención principalmente por su fuerza visual: el uso de 16 mm y de luz natural permite que la fotografía de Sean Price Williams genere una apariencia rugosa, casi artesanal. Algunos encuadres evocan composiciones pictóricas, con figuras pequeñas dentro de un territorio amplio, escenas de fuego, máscaras, ceremonias y un imaginario rural que parece más soñado que recreado. El sonido prolonga esa sensación física del entorno —el viento, el roce del trigo, el crepitar del fuego, el golpeo de herramientas— de modo que la película se percibe tanto por los oídos como por los ojos, reforzando la impresión de un mundo que se descompone lentamente.
La historia se desarrolla en una comunidad aislada que mantiene un equilibrio precario. Walter, interpretado por Caleb Landry Jones, representa la unión profunda con la tierra, mientras que su relación con el terrateniente Charles Kent, encarnado por Harry Melling, sostiene un orden tácito que se ve amenazado con la llegada de tres extraños y con las exigencias económicas de un familiar oportunista. Athina Rachel Tsangari plantea así una reflexión simbólica sobre el paso de una vida comunitaria y agraria hacia un sistema marcado por la propiedad privada y la lógica del capital.
El personaje del cartógrafo, interpretado por Arinzé Kene, aporta una idea clave: que trazar un mapa es ejercer poder, definir y apropiarse de un territorio. Aunque la historia parece situada en un pasado indefinido, su lectura conecta con conflictos actuales relacionados con la privatización, el desplazamiento, el miedo al otro y el extractivismo. La aldea funciona como un reflejo reducido de sociedades aferradas a un modo de vida que se desmorona, donde nadie está exento de responsabilidad.
En lo narrativo, Harvest mantiene un ritmo lento y una estructura fragmentada que prioriza la alegoría antes que la psicología de los personajes, lo que puede generar cierta distancia emocional. La violencia que aparece —incendios, expulsiones, castigos— impacta más desde lo conceptual que desde lo emocional, coherente con la propuesta, pero no siempre accesible para todos los espectadores.
La película se presenta así como una pieza cinematográfica singular, inquietante y cargada de simbolismo. Su apuesta es contemplativa y exige entrar en su tempo; quienes lo hagan encontrarán una obra visualmente poderosa y llena de significados, mientras que quienes no conecten con su estilo pueden percibirla como un relato duro y distante. En cualquier caso, es una experiencia difícil de apartar de la memoria.
Resumen de la crítica escrita por Guillem Uceda i Oliver
Si te ha gustado, puedes leer la crítica completa en nuestra web Cinemagavia
La historia se desarrolla en una comunidad aislada que mantiene un equilibrio precario. Walter, interpretado por Caleb Landry Jones, representa la unión profunda con la tierra, mientras que su relación con el terrateniente Charles Kent, encarnado por Harry Melling, sostiene un orden tácito que se ve amenazado con la llegada de tres extraños y con las exigencias económicas de un familiar oportunista. Athina Rachel Tsangari plantea así una reflexión simbólica sobre el paso de una vida comunitaria y agraria hacia un sistema marcado por la propiedad privada y la lógica del capital.
El personaje del cartógrafo, interpretado por Arinzé Kene, aporta una idea clave: que trazar un mapa es ejercer poder, definir y apropiarse de un territorio. Aunque la historia parece situada en un pasado indefinido, su lectura conecta con conflictos actuales relacionados con la privatización, el desplazamiento, el miedo al otro y el extractivismo. La aldea funciona como un reflejo reducido de sociedades aferradas a un modo de vida que se desmorona, donde nadie está exento de responsabilidad.
En lo narrativo, Harvest mantiene un ritmo lento y una estructura fragmentada que prioriza la alegoría antes que la psicología de los personajes, lo que puede generar cierta distancia emocional. La violencia que aparece —incendios, expulsiones, castigos— impacta más desde lo conceptual que desde lo emocional, coherente con la propuesta, pero no siempre accesible para todos los espectadores.
La película se presenta así como una pieza cinematográfica singular, inquietante y cargada de simbolismo. Su apuesta es contemplativa y exige entrar en su tempo; quienes lo hagan encontrarán una obra visualmente poderosa y llena de significados, mientras que quienes no conecten con su estilo pueden percibirla como un relato duro y distante. En cualquier caso, es una experiencia difícil de apartar de la memoria.
Resumen de la crítica escrita por Guillem Uceda i Oliver
Si te ha gustado, puedes leer la crítica completa en nuestra web Cinemagavia
10 de agosto de 2025
10 de agosto de 2025
3 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
La cosecha de lo que pudo ser una gran adaptación se quedó en nada más en lo que pudo haber sido porque a mi criterio fallida completamente.
Lo que hace la directora griega Athina Rachel es presumir sus dotes técnicos con una buena fotografía aprovechando lo rural, el resto una historia que a muchos producirá letargo y poca importancia, debo reconocer que la introducción es bastante buena y tiene una gran banda sonora, pero a una película no se la debe valorar solo por eso, sino, por su completud, y honestamente el guión es desastroso. En conclusión me aburrí y a partir de sus 20 minutos perdí importancia en lo que veia.
Lo que hace la directora griega Athina Rachel es presumir sus dotes técnicos con una buena fotografía aprovechando lo rural, el resto una historia que a muchos producirá letargo y poca importancia, debo reconocer que la introducción es bastante buena y tiene una gran banda sonora, pero a una película no se la debe valorar solo por eso, sino, por su completud, y honestamente el guión es desastroso. En conclusión me aburrí y a partir de sus 20 minutos perdí importancia en lo que veia.
2 de diciembre de 2025
2 de diciembre de 2025
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Onírico relato sobre la utopía. En Harvest, Athina Rachel Tsangari dirige un guion escrito a tres manos sobre la novela homónima de Jim Crace.
Múltiples voces ecologistas salpican una obra altamente sensorial. Se me vienen a la cabeza Cuando el viento sopla de Jimmy Murakami o Woman at work de Benedikt Erlingsson. Sin poner demasiado foco en la crueldad y sin participar del inmenso altavoz del fantástico-terror, genera una mirada de cariño hermosa y desesperanzada. Tras las preciosas máscaras que aparecen.
La zona autónoma corre peligro, advierte Harvest. Lo advierte el rostro somnoliento y fascinado de Caleb Landry Jones. Se conjura al trabajo artesano para espantar a los demonios. No se persigue a quien huye.
No atiende al pasado sino como elemento contextual y evocador, como marco para tratar problemas de nuestro tiempo. Aunque hay algo que no me gusta demasiado: poco protagonismo para personajes de más de treinta y tantos años.
Múltiples voces ecologistas salpican una obra altamente sensorial. Se me vienen a la cabeza Cuando el viento sopla de Jimmy Murakami o Woman at work de Benedikt Erlingsson. Sin poner demasiado foco en la crueldad y sin participar del inmenso altavoz del fantástico-terror, genera una mirada de cariño hermosa y desesperanzada. Tras las preciosas máscaras que aparecen.
La zona autónoma corre peligro, advierte Harvest. Lo advierte el rostro somnoliento y fascinado de Caleb Landry Jones. Se conjura al trabajo artesano para espantar a los demonios. No se persigue a quien huye.
No atiende al pasado sino como elemento contextual y evocador, como marco para tratar problemas de nuestro tiempo. Aunque hay algo que no me gusta demasiado: poco protagonismo para personajes de más de treinta y tantos años.
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