Cinco semanas en globo
5.1
474
Aventuras. Comedia
Siglo XIX. Un grupo de variopintos personajes, compuesto por un explorador (Cedric Hardwicke), su asistente (Fabian), un reportero entrometido (Red Buttons), un profesor despistado (Richard Haydn) y una maestra liberada (Barbara Eden), emprenden una expedición en globo a través de una peligrosa región africana. Animados por el deseo de reclamar las tierras descubiertas para el Imperio Británico, la heterogénea cuadrilla se ve obligada a ... [+]
3 de julio de 2017
3 de julio de 2017
13 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
Amigos lectores de esta crítica. La película que nos ocupa es una simple película exótica, cargada de toques de humor y de diálogos a veces geniales y otras veces infantiles, con correrías por el desierto y las montañas, todo ello desde un globo que más bien parece el arca de Noé.
El film está muy bien interpretado de forma jocosa y el espectador asiste a la trama con un benévolo interés. El metraje muy adecuado y el guion simple, sin pretensiones y bien estructurado.
Resumiendo: Recomendable para 100 minutos de sana y también aburrida diversión, una vez y nada mas.
El film está muy bien interpretado de forma jocosa y el espectador asiste a la trama con un benévolo interés. El metraje muy adecuado y el guion simple, sin pretensiones y bien estructurado.
Resumiendo: Recomendable para 100 minutos de sana y también aburrida diversión, una vez y nada mas.
16 de febrero de 2024
16 de febrero de 2024
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
1979:
Ese año, un servidor tuvo la inmensa suerte de que el maestro de mi 4º curso de la minusvalorada EGB nos hiciera leer a todos algunas obras de Julio Verne, y luego leerlas en voz alta en clase para perfeccionar nuestra dicción.
Recuerdo perfectamente algunos de los títulos: “Los hijos del capitán Grant”, “Viaje al centro de la tierra”, “Dueño del mundo”… y “Cinco semanas en globo”.
Las ediciones que manejábamos eran de la editorial Bruguera, de Barcelona, de la colección “Historias - Selección”, de tamaño cuartilla (por así decirlo), con tapas de color dorado, con texto, al que le acompañaba cada veinte páginas (pongamos por caso) una sola de viñetas en blanco y negro, que narraban la historia… y que eran las que leíamos cuando nos entraba esa extraña mezcla de vagancia y pereza a la hora de leer la novela.
A las características anteriores había que añadir una lámina en color, en la portada, de autor (y en ocasiones contenido) completamente diferente al de las viñetas presentes dentro del libro.
En el caso de la novela “Cinco semanas en globo” siempre me llamó la atención lo particularmente diferente que era la imagen del globo contenida en las páginas interiores (con tres tripulantes, más tipo de Hermanos Montgolfier, etc.) de la que aparecía en la portada: uno con una barquilla morada en forma de unicornio (¿¿??¡¡!!), al que le rodeaban una serie de águilas amenazadoras.
2024:
En la plataforma Filmin observo que hay una película del teórico especialista en producciones de acción Irwin Allen llamada “Cinco semanas en globo”. Por los motivos antes descritos, me dispongo a verla… y ¡oh sorpresa! observo que la barquilla es la misma que la que vi en aquella edición de Bruguera hace 45 años.
Cierto es que me planteo cómo narices una imagen de un globo aerostático de una película de 1962 acaba en una edición de un libro español del mismo título de 1979. Pero bueno, aun reconociendo que me intriga, me dedico a ver el filme esperando asistir, al menos, a una película decente. Y…
…al final me topo con un producto que no vale nada. O casi nada.
Y es que a pesar de que dicen que está basado en la obra de Julio Verne, hay cambios tremendos.
Así, de ser en el libro 3 aventureros (Ferguson, su amigo escocés y el criado del primero —Pepe—) pasan a ser 7 (!). Pero ¡atención al grupo!
• Un Ferguson encarnado por un actor notoriamente más adulto que el que retrata la novela (bueno, realmente esto no es para tanto).
• Un militar (¿?) inglés, con poca gracia, más estirado que un chotis.
• Un ayudante de Ferguson, con tupé de Elvis Presley y sonrisa de dentífrico, que no para de cantar/tararear la canción, peor que bobalicona, que tiene el mismo título que el libro.
• Una bailarina morena ceñida que festea con el anterior, que en ocasiones ni actúa (la escena en que puja por ella el sosias de Elvis es de lo peor que he visto en mucho tiempo), encasillada en un papel de chica estúpida hasta decir basta.
• Una rubia con un cuerpazo (Susan George), que va de aquí para ahí, también completamente encasillada en el papel de tonta y torpe.
• Un periodista pelirrojo, cuyos diálogos se supone que tienen que hacer gracia, que pasa el tiempo metiendo la pata una y otra vez, soltando sus chorradas, y seduciendo a la rubia.
• Un Peter Lorre total, completa, entera y absolutamente perdido; en un papel de esclavista al que no le gusta trabajar.
• Un mico.
En torno, pues, a estos siete y el mono gravita una trama que muy poco tiene que ver con el texto de D. Julio Verne, mal interpretada por todos (uff, con esos ¿”marinos”? que persiguen cimitarra en mano al periodista y a la bailarina), y para la que dispusieron, sin duda, de cuatro duros: los paisajes de África son de documental, insertando imágenes de safaris y las cataratas Victoria; la escena de la presa/azud está muy mal hecha; y de los decorados, mejor, no hablar. Y todo esto sazonado con teóricas bromas, que se acercan más a puras tonterías, sin ninguna gracia.
No le pongo un 1 porque ciertamente hay filmes aún peores, y porque en alguna en escena muy aislada, como cuando tratan de salvarse en el río, parece que los actores se han ganado mínimamente los garbanzos.
En fin, una cosa muy mala, ni siquiera apta ni para niños ni sobremesas en TV o parecido.
Ese año, un servidor tuvo la inmensa suerte de que el maestro de mi 4º curso de la minusvalorada EGB nos hiciera leer a todos algunas obras de Julio Verne, y luego leerlas en voz alta en clase para perfeccionar nuestra dicción.
Recuerdo perfectamente algunos de los títulos: “Los hijos del capitán Grant”, “Viaje al centro de la tierra”, “Dueño del mundo”… y “Cinco semanas en globo”.
Las ediciones que manejábamos eran de la editorial Bruguera, de Barcelona, de la colección “Historias - Selección”, de tamaño cuartilla (por así decirlo), con tapas de color dorado, con texto, al que le acompañaba cada veinte páginas (pongamos por caso) una sola de viñetas en blanco y negro, que narraban la historia… y que eran las que leíamos cuando nos entraba esa extraña mezcla de vagancia y pereza a la hora de leer la novela.
A las características anteriores había que añadir una lámina en color, en la portada, de autor (y en ocasiones contenido) completamente diferente al de las viñetas presentes dentro del libro.
En el caso de la novela “Cinco semanas en globo” siempre me llamó la atención lo particularmente diferente que era la imagen del globo contenida en las páginas interiores (con tres tripulantes, más tipo de Hermanos Montgolfier, etc.) de la que aparecía en la portada: uno con una barquilla morada en forma de unicornio (¿¿??¡¡!!), al que le rodeaban una serie de águilas amenazadoras.
2024:
En la plataforma Filmin observo que hay una película del teórico especialista en producciones de acción Irwin Allen llamada “Cinco semanas en globo”. Por los motivos antes descritos, me dispongo a verla… y ¡oh sorpresa! observo que la barquilla es la misma que la que vi en aquella edición de Bruguera hace 45 años.
Cierto es que me planteo cómo narices una imagen de un globo aerostático de una película de 1962 acaba en una edición de un libro español del mismo título de 1979. Pero bueno, aun reconociendo que me intriga, me dedico a ver el filme esperando asistir, al menos, a una película decente. Y…
…al final me topo con un producto que no vale nada. O casi nada.
Y es que a pesar de que dicen que está basado en la obra de Julio Verne, hay cambios tremendos.
Así, de ser en el libro 3 aventureros (Ferguson, su amigo escocés y el criado del primero —Pepe—) pasan a ser 7 (!). Pero ¡atención al grupo!
• Un Ferguson encarnado por un actor notoriamente más adulto que el que retrata la novela (bueno, realmente esto no es para tanto).
• Un militar (¿?) inglés, con poca gracia, más estirado que un chotis.
• Un ayudante de Ferguson, con tupé de Elvis Presley y sonrisa de dentífrico, que no para de cantar/tararear la canción, peor que bobalicona, que tiene el mismo título que el libro.
• Una bailarina morena ceñida que festea con el anterior, que en ocasiones ni actúa (la escena en que puja por ella el sosias de Elvis es de lo peor que he visto en mucho tiempo), encasillada en un papel de chica estúpida hasta decir basta.
• Una rubia con un cuerpazo (Susan George), que va de aquí para ahí, también completamente encasillada en el papel de tonta y torpe.
• Un periodista pelirrojo, cuyos diálogos se supone que tienen que hacer gracia, que pasa el tiempo metiendo la pata una y otra vez, soltando sus chorradas, y seduciendo a la rubia.
• Un Peter Lorre total, completa, entera y absolutamente perdido; en un papel de esclavista al que no le gusta trabajar.
• Un mico.
En torno, pues, a estos siete y el mono gravita una trama que muy poco tiene que ver con el texto de D. Julio Verne, mal interpretada por todos (uff, con esos ¿”marinos”? que persiguen cimitarra en mano al periodista y a la bailarina), y para la que dispusieron, sin duda, de cuatro duros: los paisajes de África son de documental, insertando imágenes de safaris y las cataratas Victoria; la escena de la presa/azud está muy mal hecha; y de los decorados, mejor, no hablar. Y todo esto sazonado con teóricas bromas, que se acercan más a puras tonterías, sin ninguna gracia.
No le pongo un 1 porque ciertamente hay filmes aún peores, y porque en alguna en escena muy aislada, como cuando tratan de salvarse en el río, parece que los actores se han ganado mínimamente los garbanzos.
En fin, una cosa muy mala, ni siquiera apta ni para niños ni sobremesas en TV o parecido.
3 de septiembre de 2025
3 de septiembre de 2025
1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Es una película que prometía ser una gran aventura, pero que terminó siendo una tomadura de pelo para los fans de Julio Verne. La película, una adaptación tan libre de la novela que el nombre del autor ni siquiera aparece en los créditos, es un claro ejemplo de cómo una producción puede sacrificar la esencia de una obra por el espectáculo y el humor superficial.
La trama, que comparte con el libro original solo el concepto del viaje en globo por África, es una farsa. El espíritu serio y científico de la novela se abandona por completo en favor de una historia de espionaje en la que unos "chicos buenos" compiten contra unos "chicos malos" para controlar una zona de África. El globo se convierte en una excusa para una serie de gags absurdos y situaciones cómicas que poco o nada tienen que ver con el espíritu de Verne.
La película, rodada a todo color y en formato panorámico, estaba claramente diseñada para atraer a un público masivo y joven. Sin embargo, no logró su objetivo, fracasando en taquilla y generando grandes pérdidas para el estudio. El público, al parecer, no se dejó engañar por la superficialidad de la trama y la falta de respeto hacia la obra original.
Uno de los aspectos más cuestionables del film es la lógica de su recorrido. La historia comienza en el Reino Unido y plantea como objetivo llegar desde Zanzíbar hasta la costa occidental de África, con la orden final de la reina de Inglaterra de poner rumbo a Ghana por motivos políticos y sociales. Sin embargo, si lo que realmente se pretendía era alcanzar Ghana de la manera más rápida y eficiente, bastaba con embarcarse directamente desde Inglaterra hasta la costa oeste africana. El desvío en barco hasta Zanzíbar para iniciar allí la travesía en globo carece de sentido práctico y responde únicamente a la necesidad de justificar la aventura aérea. En este punto, la película sacrifica coherencia geográfica en favor del espectáculo, priorizando el exotismo del recorrido sobre la lógica de la expedición..
La trama, que comparte con el libro original solo el concepto del viaje en globo por África, es una farsa. El espíritu serio y científico de la novela se abandona por completo en favor de una historia de espionaje en la que unos "chicos buenos" compiten contra unos "chicos malos" para controlar una zona de África. El globo se convierte en una excusa para una serie de gags absurdos y situaciones cómicas que poco o nada tienen que ver con el espíritu de Verne.
La película, rodada a todo color y en formato panorámico, estaba claramente diseñada para atraer a un público masivo y joven. Sin embargo, no logró su objetivo, fracasando en taquilla y generando grandes pérdidas para el estudio. El público, al parecer, no se dejó engañar por la superficialidad de la trama y la falta de respeto hacia la obra original.
Uno de los aspectos más cuestionables del film es la lógica de su recorrido. La historia comienza en el Reino Unido y plantea como objetivo llegar desde Zanzíbar hasta la costa occidental de África, con la orden final de la reina de Inglaterra de poner rumbo a Ghana por motivos políticos y sociales. Sin embargo, si lo que realmente se pretendía era alcanzar Ghana de la manera más rápida y eficiente, bastaba con embarcarse directamente desde Inglaterra hasta la costa oeste africana. El desvío en barco hasta Zanzíbar para iniciar allí la travesía en globo carece de sentido práctico y responde únicamente a la necesidad de justificar la aventura aérea. En este punto, la película sacrifica coherencia geográfica en favor del espectáculo, priorizando el exotismo del recorrido sobre la lógica de la expedición..
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