La versión de mi vida
2010 

6.7
5,394
Drama. Comedia
Narra la historia de un hombre aparentemente corriente, con una vida extraordinaria, llena de buenos y malos momentos. Barney Panofsky (Paul Giamatti), un viejo productor de televisión, aficionado a la bebida y fanático del hockey, empieza a recordar su vida cuando su peor enemigo publica un libro, en el que habla de un espinoso episodio de su pasado: la misteriosa desaparición de Boggie, su mejor amigo, posiblemente un asesinato del ... [+]
8 de marzo de 2011
8 de marzo de 2011
51 de 55 usuarios han encontrado esta crítica útil
Tres matrimonios con sus correspondientes fracasos, y la desaparición de su amigo Bernard "Boogie" Moscovitch, con su secuela detectivesca y legal, sirven de esqueleto a una trama que oscila entre lo cómico, lo romántico y lo conmovedor.
El mundo según Barney es la historia de un hombre aparentemente corriente que tiene una vida extraordinaria. La razón por la que Barney debe contarnos su historia, o al menos su versión, es que su peor enemigo acaba de publicar un libro revelador que saca a relucir los capítulos más comprometedores del pasado de Barney. Dado que su memoria empieza a fallar, y debido a su pasión por la borrachera, Barney nos lleva con paso inseguro por el camino de los recuerdos, no sólo para explicar su vida a los demás, sino para explicársela a sí mismo.
Nos habla de sus tres matrimonios. Su primera mujer, Clara (Rachelle Lefevre),era una bella pelirroja descaradamente infiel y de espíritu libre con la que Barney descubre la vida bohemia en Roma. Después de regresar a Montreal, conoce a la segunda (Minnie Driver), una rica princesa judía que compra y habla sin cesar. Luego llegó Miriam (Rosamund Pike), una belleza etérea con una voz melodiosa y una paciencia admirable, su tercera esposa y único gran amor.
El mundo según Barney es la historia de un hombre aparentemente corriente que tiene una vida extraordinaria. La razón por la que Barney debe contarnos su historia, o al menos su versión, es que su peor enemigo acaba de publicar un libro revelador que saca a relucir los capítulos más comprometedores del pasado de Barney. Dado que su memoria empieza a fallar, y debido a su pasión por la borrachera, Barney nos lleva con paso inseguro por el camino de los recuerdos, no sólo para explicar su vida a los demás, sino para explicársela a sí mismo.
Nos habla de sus tres matrimonios. Su primera mujer, Clara (Rachelle Lefevre),era una bella pelirroja descaradamente infiel y de espíritu libre con la que Barney descubre la vida bohemia en Roma. Después de regresar a Montreal, conoce a la segunda (Minnie Driver), una rica princesa judía que compra y habla sin cesar. Luego llegó Miriam (Rosamund Pike), una belleza etérea con una voz melodiosa y una paciencia admirable, su tercera esposa y único gran amor.

Barney es una persona egocéntrica, algo egoísta, que no está cuando su mujer realmente le necesita, casi un alcohólico y además propenso a cometer errores graves. Con semejante lista de cuestionables cualidades, la composición de un personaje como este puede resultar en alguien realmente detestable, ocultando las sus virtudes que también posee. Pero es que es imposible no perdonar a alguien tan inteligente, divertido y consciente como Barney.
Con ironía y gran sensibilidad, el director Richard J. Lewis adapta la conocida novela de Mordecai Richler logrando un filme completo en múltiples aspectos. Es ameno, entretenido y divertido, a la vez que sensible y humano. Una buena lección de que la etiqueta de comedia puede contener películas mucho más interesantes de lo que a veces llena la cartelera.
Con ironía y gran sensibilidad, el director Richard J. Lewis adapta la conocida novela de Mordecai Richler logrando un filme completo en múltiples aspectos. Es ameno, entretenido y divertido, a la vez que sensible y humano. Una buena lección de que la etiqueta de comedia puede contener películas mucho más interesantes de lo que a veces llena la cartelera.
12 de marzo de 2011
12 de marzo de 2011
42 de 45 usuarios han encontrado esta crítica útil
A pesar de las expectativas (el título, su slogan - “La verdad sobre su vida depende de quien la cuente” - y su sinopsis, hacen hincapié en la cuestión del punto de vista del relato sobre la vida - y mujeres - de este hombre), y a pesar de la supuesta complejidad narrativa del material que maneja, el film de Richard J. Lewis adolece de una visión más poliédrica sobre el tal Barney. En su epidermis, no es más que un relato lineal de la vida de un hombre que se casó con tres mujeres, tuvo dos hijos, y que, como diría Joaquín Sabina, “quiso más a la que más le quiso”. Ni siquiera queda claro que la (única) “voz” del relato sea la de Barney (en la adaptación se descartó la voz en off, aunque en la novela Barney relata su vida).
La supuesta complejidad de la novela de Mordecai Richler se traslada al celuloide resumiendo personajes e incluso fusionando otros, y otorgando casi todo el protagonismo a la linea narrativa de las relaciones sentimentales y maritales de Barney. Fruto de ello, es el retrato caricaturesco de las dos primeras esposas de Barney, o el hecho de que las subtramas no acaban de encajar del todo: su ascensión profesional hasta llegar a convertirse en productor de series de televisión o la trama policial-criminal, tan desdibujada como el personaje del detective O’Hearne, quien está convencido de que Barney mató a su mejor amigo, Boggie (Scott Speedman), y ha escrito un libro en el que le inculpa directamente. Incluso la intensa relación de Barney con Boggie resulta a veces rocambolesca y poco verosímil.
Por otro lado, nos encontramos con un film tremendamente heterogéneo, algunos dirían que tramposo, ya que empieza como comedia de trazo algo grueso y acaba como drama lacrimógeno. Posiblemente, lo más interesante esté en algún punto intermedio de esa transición.
El primer acto corresponde a la historia de Barney con su primera esposa Clara. El arranque de la historia es demasiado atropellado, y el tono y las situaciones son algo caricaturescos, mezclados con cierto sabor agridulce, que completa un arranque ciertamente extraño y poco verosímil. Para colmo, este primer acto (su breve matrimonio con Clara, en Italia) aporta poco o nada a la historia.
Luego viene su segunda esposa, la segunda Sra. P (Minnie Driver) y el tono se endereza hacia la comedia de enredo más arquetípica. Las situaciones siguen siendo caricaturescas, como lo es el hecho de casarse con la mujer equivocada y enamorarse de otra el mismo día de la boda, o el choque de contextos que se produce entre la naturalidad del padre de Barney, Izzy (un entrañable Dustin Hoffman), y la estirada familia de la novia. Pero al menos, durante este pasaje, el film parece corregir la irregularidad inicial.
La supuesta complejidad de la novela de Mordecai Richler se traslada al celuloide resumiendo personajes e incluso fusionando otros, y otorgando casi todo el protagonismo a la linea narrativa de las relaciones sentimentales y maritales de Barney. Fruto de ello, es el retrato caricaturesco de las dos primeras esposas de Barney, o el hecho de que las subtramas no acaban de encajar del todo: su ascensión profesional hasta llegar a convertirse en productor de series de televisión o la trama policial-criminal, tan desdibujada como el personaje del detective O’Hearne, quien está convencido de que Barney mató a su mejor amigo, Boggie (Scott Speedman), y ha escrito un libro en el que le inculpa directamente. Incluso la intensa relación de Barney con Boggie resulta a veces rocambolesca y poco verosímil.
Por otro lado, nos encontramos con un film tremendamente heterogéneo, algunos dirían que tramposo, ya que empieza como comedia de trazo algo grueso y acaba como drama lacrimógeno. Posiblemente, lo más interesante esté en algún punto intermedio de esa transición.
El primer acto corresponde a la historia de Barney con su primera esposa Clara. El arranque de la historia es demasiado atropellado, y el tono y las situaciones son algo caricaturescos, mezclados con cierto sabor agridulce, que completa un arranque ciertamente extraño y poco verosímil. Para colmo, este primer acto (su breve matrimonio con Clara, en Italia) aporta poco o nada a la historia.
Luego viene su segunda esposa, la segunda Sra. P (Minnie Driver) y el tono se endereza hacia la comedia de enredo más arquetípica. Las situaciones siguen siendo caricaturescas, como lo es el hecho de casarse con la mujer equivocada y enamorarse de otra el mismo día de la boda, o el choque de contextos que se produce entre la naturalidad del padre de Barney, Izzy (un entrañable Dustin Hoffman), y la estirada familia de la novia. Pero al menos, durante este pasaje, el film parece corregir la irregularidad inicial.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Pero a partir de su boda con Miriam (exquisita Rosamund Pike), su tercera esposa y su verdadero amor, el film parece sentar la cabeza como su protagonista, y se va convirtiendo en un drama cada vez más amargo, hasta llegar a un final lacrimógeno que quizá echa por tierra la sutilidad emocional de esa relación, y que, para colmo, se sitúa en el extremo opuesto al tono con el que arranca la película.
Barney Panofsky es un personaje cómico que llegado el momento demuestra un profundidad y una integridad inesperada. Donde otros personajes totalmente cómicos se enredarían intentando solucionar de forma estúpida las situaciones, él se pone digno y corta de un tajo el enredo. Y es que Barney es un tipo curioso, sí, pero me temo que demasiado simpático y menos redondo de lo necesario para crear un retrato totalmente poliédrico y complejo, que justificase, además, ciertas actitudes que se antojan algo gratuitas, como ser incapaz de comprender que su esposa necesite volver a trabajar, o que, debido a su falta de atención, la está perdiendo.
En fin, un irregular film que da la impresión de no lograr alcanzar la profundidad que pretendía, ni en su personaje ni en su estructura narrativa, y cuyo máximo mérito reside en regalarnos más de dos horas de un fantástico Paul Giammatti llevando el peso de la función y pasando de la comedia al drama con una naturalidad y una riqueza de matices impresionante.
Barney Panofsky es un personaje cómico que llegado el momento demuestra un profundidad y una integridad inesperada. Donde otros personajes totalmente cómicos se enredarían intentando solucionar de forma estúpida las situaciones, él se pone digno y corta de un tajo el enredo. Y es que Barney es un tipo curioso, sí, pero me temo que demasiado simpático y menos redondo de lo necesario para crear un retrato totalmente poliédrico y complejo, que justificase, además, ciertas actitudes que se antojan algo gratuitas, como ser incapaz de comprender que su esposa necesite volver a trabajar, o que, debido a su falta de atención, la está perdiendo.
En fin, un irregular film que da la impresión de no lograr alcanzar la profundidad que pretendía, ni en su personaje ni en su estructura narrativa, y cuyo máximo mérito reside en regalarnos más de dos horas de un fantástico Paul Giammatti llevando el peso de la función y pasando de la comedia al drama con una naturalidad y una riqueza de matices impresionante.
26 de agosto de 2011
26 de agosto de 2011
23 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
La película “El mundo según Barney”, coproducción italiana y canadiense, fue dirigida por Richard Lewis, quien trabajó en la afamada serie policial estadounidense C.S.I.
Este largometraje combina drama y comedia y está protagonizado por Paul Giamatti, quien ganó el Globo de Oro como mejor actor por su magnífica participación en esta película, ya que interpreta al personaje principal de la historia con una gran complejidad emocional.
En el reparto también podemos encontrar figuras de primerísimo nivel como Dustin Hoffman y Rosamund Pike, que interpretan respectivamente al padre y al amor de la vida de Barney.
El largometraje cuenta la historia de un hombre aparentemente corriente, pero está narrada con tal fuerza e intensidad y con tanta intensidad, que no puede pasar desapercibida, ya que proporciona un espectáculo memorable.
El relato de Barney Panofsky recorre la historia de su caótica vida durante más de cuarenta años, y nos lleva hacia los momentos buenos y malos de esta existencia: Barney es un viejo productor de televisión, aficionado a la bebida y al cigarrillo, y fanático del hockey, que se ha casado en tres oportunidades, tiene un padre extravagante y un mejor amigo encantador.
La razón por la que Barney debe contarnos su historia, o al menos su versión, es porque su peor enemigo acaba de publicar un libro que saca a relucir los capítulos más comprometedores de su pasado: los turbios acuerdos empresariales que lo llevaron al éxito; los tres matrimonios que han llegado a su fin, y la misteriosa desaparición de Boggie, su mejor amigo, un posible asesinato del que sigue siendo el principal sospechoso. Dado que su memoria empieza a fallar, y tiene la mala costumbre de emborracharse hasta perder el sentido, Barney nos lleva con paso inseguro por el camino de los recuerdos, no sólo para explicar su vida a los demás, sino para explicársela a sí mismo.
Esta película tiene una duración de 132 minutos, es decir, más de dos horas. Sin embargo, se hace sumamente amena, llevadera y entretenida; el paso del tiempo no resulta tedioso en ningún momento, sino todo lo contrario. “El mundo según Barney” triunfa por sus matices, ya que relata una historia de vida, con sus característicos tintes agridulces, con tantos momentos enternecedores como risueños y de suspenso.
Mi puntaje para “El mundo según Barney” es de 8 puntos. Muy recomendable.
Este largometraje combina drama y comedia y está protagonizado por Paul Giamatti, quien ganó el Globo de Oro como mejor actor por su magnífica participación en esta película, ya que interpreta al personaje principal de la historia con una gran complejidad emocional.
En el reparto también podemos encontrar figuras de primerísimo nivel como Dustin Hoffman y Rosamund Pike, que interpretan respectivamente al padre y al amor de la vida de Barney.
El largometraje cuenta la historia de un hombre aparentemente corriente, pero está narrada con tal fuerza e intensidad y con tanta intensidad, que no puede pasar desapercibida, ya que proporciona un espectáculo memorable.
El relato de Barney Panofsky recorre la historia de su caótica vida durante más de cuarenta años, y nos lleva hacia los momentos buenos y malos de esta existencia: Barney es un viejo productor de televisión, aficionado a la bebida y al cigarrillo, y fanático del hockey, que se ha casado en tres oportunidades, tiene un padre extravagante y un mejor amigo encantador.
La razón por la que Barney debe contarnos su historia, o al menos su versión, es porque su peor enemigo acaba de publicar un libro que saca a relucir los capítulos más comprometedores de su pasado: los turbios acuerdos empresariales que lo llevaron al éxito; los tres matrimonios que han llegado a su fin, y la misteriosa desaparición de Boggie, su mejor amigo, un posible asesinato del que sigue siendo el principal sospechoso. Dado que su memoria empieza a fallar, y tiene la mala costumbre de emborracharse hasta perder el sentido, Barney nos lleva con paso inseguro por el camino de los recuerdos, no sólo para explicar su vida a los demás, sino para explicársela a sí mismo.
Esta película tiene una duración de 132 minutos, es decir, más de dos horas. Sin embargo, se hace sumamente amena, llevadera y entretenida; el paso del tiempo no resulta tedioso en ningún momento, sino todo lo contrario. “El mundo según Barney” triunfa por sus matices, ya que relata una historia de vida, con sus característicos tintes agridulces, con tantos momentos enternecedores como risueños y de suspenso.
Mi puntaje para “El mundo según Barney” es de 8 puntos. Muy recomendable.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Hay escenas de intenso dramatismo, como por ejemplo cuando Barney, ofuscado por haber perdido al amor de su vida, al haber traicionado su confianza, empieza a destrozar todo en su casa, llamando la atención de su hija, que acude desesperada a socorrerlo. Este es uno de los momentos más fuertes de la cinta.
También es memorable el momento en el que Barney no se rinde en sus intentos de recuperar el amor de su esposa, pese a que ella le dice que lo de ellos fue hermoso pero está terminado. Las palabras de él son terribles: "No me rendí nunca cuando se ha tratado de tí. ¿Qué te hace pensar que voy a rendirme ahora?".
Otra escena que me impactó es la de la muerte del padre de Barney, interpretado por Dustin Hoffman. El modo en el que Barney se ríe y llora al mismo tiempo por las circunstancias de dicha muerte -el viejo palma en un prostíbulo teniendo sexo con una prostituta- es magistral.
Realmente la película podría ser intrascendente ya que narra situaciones de la vida cotidiana, y sin embargo logra trascender por el modo en el que cuenta dichas situaciones, con una fusión muy bien realizada entre el drama y la comedia, dándole ese gusto agridulce que en verdad tiene la vida. La actuación de Paul Giamatti es digna de recordar, y es el sustento esencial del largometraje, sumado a Dustin Hoffman y Rosamund Pike, que, interpretando al padre y a la tercera y última esposa del protagonista, lo acompañan muy bien.
También es memorable el momento en el que Barney no se rinde en sus intentos de recuperar el amor de su esposa, pese a que ella le dice que lo de ellos fue hermoso pero está terminado. Las palabras de él son terribles: "No me rendí nunca cuando se ha tratado de tí. ¿Qué te hace pensar que voy a rendirme ahora?".
Otra escena que me impactó es la de la muerte del padre de Barney, interpretado por Dustin Hoffman. El modo en el que Barney se ríe y llora al mismo tiempo por las circunstancias de dicha muerte -el viejo palma en un prostíbulo teniendo sexo con una prostituta- es magistral.
Realmente la película podría ser intrascendente ya que narra situaciones de la vida cotidiana, y sin embargo logra trascender por el modo en el que cuenta dichas situaciones, con una fusión muy bien realizada entre el drama y la comedia, dándole ese gusto agridulce que en verdad tiene la vida. La actuación de Paul Giamatti es digna de recordar, y es el sustento esencial del largometraje, sumado a Dustin Hoffman y Rosamund Pike, que, interpretando al padre y a la tercera y última esposa del protagonista, lo acompañan muy bien.
18 de marzo de 2011
18 de marzo de 2011
24 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
Extraordinario retrato de un iluso ególatra, magníficamente interpretado por Paul Giamatti. Si, es cierto que hay momentos durante el film que detestas al personaje por su incapacidad para encauzar una vida más que interesante; pero también es cierto que en otros, llega hasta el punto de que acabarías por tener empatía con él!!Y eso lo consigue Giamatti con una colosal interpretación (incluso superior a la de "Entre copas"), magníficamente secundado por una espléndida Rosamund Pike y por un Dustin Hoffman realmente tierno y divertido.A pesar de su duración, logra mantenerte siempre expectante gracias a un más que interesante guión y una cuidada realización. Ah, y que grande es Leonard Cohen...
10 de julio de 2011
10 de julio de 2011
16 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ese hombrecillo regordete y poco agraciado, bastante indicado para las comedias hace en El mundo según Barney posiblemente uno de los grandes trabajos de toda su carrera. Logra una composición de un personaje al que es imposible no coger cariño, y eso se nota cuando llegan los créditos. La cinta es la historia de una vida, como tantas, llena de aciertos y equivocaciones, de júbilos y tristezas, donde Barney es retratado en compañía de sus amigos (Speedman) de su impredecible y estupendo padre (Hoffman en un trabajo sobresaliente) y de las mujeres que pasan por su vida (una deliciosa Rosamund Pike).
A modo de flashback se nos relata la historia de la vida de este personaje, a veces divertido, a veces taciturno, con evidente pasión por la bebida y no pocas dudas en su vida amorosa. De las tres mujeres que pasan por la vicaría con él y la única a la que realmente amó (Pilke) pasando por la relación con sus hijos y con su chispeante progenitor, del cual ojalá hubiese más apariciones a lo largo del film, ya que Hoffman se luce como pocos.
Richard J. Lewis pasará de la comedia al drama con una sutileza destacable en el último tramo de la cinta, donde el personaje que compone Giamatti sufrirá diversos reveses que marcarán el otoño de su vida y a nosotros irremediablemente nos asomará la lágrima. Y es que para entonces habremos reído y sufrido con Barney sin apenas habernos dado cuenta, y es ahí donde reside el colosal potencial del que hace gala el actor y merecidamente es reconocida su interpretación por los medios.
En resumen, la historia de una vida no exenta de baches y sorpresas, interpretada por un Paul Giamatti que brilla con luz propia y acompañado de un secundario de lujo como es el veterano Dustin Hoffman. Totalmente recomendable a pesar de que no todas las diversas tramas que se nos cuentan encajen igual de bien, y de una duración quizá algo excesiva, porque finalmente la vida de Barney y su manera de ver el mundo resulta interesante y merece nuestra atención.
A modo de flashback se nos relata la historia de la vida de este personaje, a veces divertido, a veces taciturno, con evidente pasión por la bebida y no pocas dudas en su vida amorosa. De las tres mujeres que pasan por la vicaría con él y la única a la que realmente amó (Pilke) pasando por la relación con sus hijos y con su chispeante progenitor, del cual ojalá hubiese más apariciones a lo largo del film, ya que Hoffman se luce como pocos.
Richard J. Lewis pasará de la comedia al drama con una sutileza destacable en el último tramo de la cinta, donde el personaje que compone Giamatti sufrirá diversos reveses que marcarán el otoño de su vida y a nosotros irremediablemente nos asomará la lágrima. Y es que para entonces habremos reído y sufrido con Barney sin apenas habernos dado cuenta, y es ahí donde reside el colosal potencial del que hace gala el actor y merecidamente es reconocida su interpretación por los medios.
En resumen, la historia de una vida no exenta de baches y sorpresas, interpretada por un Paul Giamatti que brilla con luz propia y acompañado de un secundario de lujo como es el veterano Dustin Hoffman. Totalmente recomendable a pesar de que no todas las diversas tramas que se nos cuentan encajen igual de bien, y de una duración quizá algo excesiva, porque finalmente la vida de Barney y su manera de ver el mundo resulta interesante y merece nuestra atención.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
A pesar de que algunos tachen el final de la cinta de lacrimógeno y dramático, la progresiva pérdida de memoria del personaje y la relación con su ex mujer sí calaron hondo en mí, y me emocionaron. Tan real como doloroso es perder el amor de tu vida ante tus ojos por un error que no pensabas cometer nunca, y perder los últimos años de tu vida por una enfermedad que te roba algo tan importante y tan tuyo como valioso: los recuerdos.
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