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Los hijos de Sam: Un descenso a los infiernosMiniserieDocumental

Serie de TV. Documental Miniserie de TV (2021). 4 episodios. El caso del Hijo de Sam se convirtió en una obsesión de por vida para el periodista Maury Terry, quien se convenció de que los asesinatos estaban vinculados a un culto satánico.
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5
14 de junio de 2021
4 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
El archiconocido caso de los asesinatos de Son of Sam, entre 1976 y 1977 en Nueva York es repasado de manera bastante progresiva y verosímil no contando sólo la historia de David Berkowitz, si no entregando un contexto general e hilado con la fascinante (y triste) biografía de Maury Thierry, autor del libro más exitoso sobre el tema y que dedicó su vida al caso. Más que la historia de un asesino, es la trama real sobre el verdadero Rust Cohle de Pizzolato.
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spoiler:
Las conexiones son bastante verosímiles y bien documentadas. Parece creíble la relación entre Mason, Son of Sam murderers y la secta británica El Proceso. Todas las pistas acaban en asesinatos, implican a poderosos, pobres, veteranos desquiciados por Vietnam y siembra la duda razonable de que hay mucho más que no se sabe. Es el motivo por el que el caso sigue abierto. Documetal muy interesante.
6
9 de abril de 2022 0 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
111/08(07/04/22) Fallido documental que bajo la apariencia en su escaparate de versar sobre el icónico serial killer denominado ‘El hijo de Sam’ David Berkowitz, en realidad trata sobre un tipo obsesionado con verdades ocultas (que el mencionado asesino no actuó solo, siendo en realidad parte de una logia satánica [“The Children”] que actuaba en grupo, esta secta conectada incluso en un triple salto mortal con Charles Manson), el periodista de investigación Maury Terry (con voz de Paul Giamatti), que indagó en el caso durante cuatro décadas, llegando a evolucionar hasta convertirse una cuasi-caricatura de sí mismo, donde la gente se tomaba a chirigota sus teorías conspiranoicas que incluían películas snuff, pornografía, o pedofilia. Serie dirigida por Joshua Zeman, que durante su documental “Cropsey” en 2008 entró en contacto con Maury, trabando amistad, tanto que en 2015, tras la muerte de Terry recibió cajas de archivos, incluidas entrevistas y correspondencia con Berkowitz de su investigación personal, entre ellos se encuentra una carta que el periodista recibió del asesino convicto en 1981, con matasellos del Centro Correccional de Attica: “Soy culpable de estos crímenes”, escribió Berkowitz, “pero no lo hice todo”. Berkowitz ahora cumple una sentencia de prisión de 300 años por disparar a 13 personas y matar a seis entre julio de 1976 y julio de 1977, siendo el único acusado por estos crímenes.

Durante el verano de 1976, la ciudad de Nueva York fue aterrorizada por un hombre que se hacía llamar El Hijo de Sam, un asesino despiadado que disparaba a la gente aparentemente al azar. Cuando terminó, David Berkowitz mató a seis personas e hirió a otras siete, y la ciudad respiró aliviada cuando estuvo tras las rejas y los asesinatos cesaron. Bueno, la mayoría de la gente lo hizo.

La serie comienza de modo absorbente con un primer capítulo dedicado a los asesinatos adjudicados al ‘Hijo de Sam’ en Nueva York. Proyectando un clima asfixiante en la ciudad a medida que se producían más crímenes con el nexo común del Magnum 44, ello con cautivadoras imágenes de archivo con testimonios de gente de la calle que sentía pavor, con gente de la prensa, policia, ello en una progresión opresiva angustiosa que nos llega en el pánico de las mujeres de cabello castaño (objetivo del Psycho-killer) que se negaba a salir de sus casas, incluso se teñían el cabello de otro color o se lo cortaban (creían iba a por mujeres con pelo largo), una atmosfera de terror, que hace que las autoridades pongan su empeño en dar con el criminal. Ya en el colmo del juego del gato y el ratón que es dar con él, este manda una carta a un periódico ("Yo soy el monstruo, Beelzebub, el gigante gordito”) para burlarse de la policía, con lo que el psicópata asesino se hace más famoso. La paranoia reinaba en NY, hasta que por una coincidencia un testigo vinculó un automóvil multado con el asesino y se dio con Berkowitz, arrestado frente a su complejo de apartamentos el 10 de agosto de 1977.

Pero a esto siguen los demás capítulos, donde nos adentramos en la investigación de Maury, resultando farragosa, confusa, pillado po0r los pelos en muchos casos, redundante, incluso desordenada en su desarrollo. Y eso que hay elementos discutibles en todas las pruebas de la policia, ya desde el retrato robot que no se parece a David que habían hecho antes de cogerlo, dando la impresión de que había prisa por cerrar el sumario y el con ello el caso. Entonces me siento empujado a teorías un tanto rebuscadas. Hasta que llegamos al último episodio, donde está el clímax con la entrevista televisada de Maury a David Berkowitz (en el Centro Correccional de Sullivan grabada para Inside Edition), que el coproductor Wayne Darwen describe el encuentro como Sherlock Holmes conociendo a Moriarty o Ahab arponeando a la gran ballena (¿?). Interview donde se supone dará el segundo pábulo a las teorías de Terry, pero nos encontramos con que el entrevistador prácticamente da las respuestas masticadas a Berkowitz, y se siente uno algo estafado. Tras verlo pienso le hubiera venido mejor el formato de un solo capítulo, pues con cuatro hace que se alarguen demasiado y llegue a hacerse pesaroso sus dos episodios centrales, con pericia se podría haber dado más ritmo, consistencia y solidez narrativo a un metraje que termina por estirarse mucho, y cuando esperamos el premio del mencionado cara a cara.

La prensa afirmó que Berkowitz recibió el nombre de "Hijo de Sam" porque estaba actuando por orden del perro de su vecino. Según los informes, creía que el perro estaba poseído por el alma de un hombre de 6.000 años llamado Sam. En 1979, The New York Times informó que Berkowitz lo inventó, pero Terry descifra el código que condujo al mito del calibre 44 codificado. Hay un Sam real, tenía hijos reales, Sam Carr y sus hijos vivían en la casa detrás de Berkowitz. La familia Carr era propietaria del labrador que Berkowitz tildaba como el gran demonio. John Carr se suicidó en Dakota del Norte mientras la policía estaba en la puerta de su casa, la misteriosa muerte de Michael en un accidente automovilístico o un extraño asesinato ritual semi relacionado de una mujer joven llamada Arlis Perry en California (hayado el cadáver , Terry tejió varios hilos curiosos en un teoría de la conspiración en la que Berkowitz, los Carrs y potencialmente otros ocultistas habían llevado a cabo los tiroteos del Hijo de Sam como un medio para sembrar el caos social.

Terry a través de su labor de investigación, Terry acumuló un grupo leal de creyentes, incluidos los padres de algunas víctimas de Berkowitz y Carl Denaro (disparado por ‘El Hijo de Sam’ aunque salió vivo, el dice que no fue Berkowitz), The New York Post, y culminó con su libro The Ultimate Evil: The Search for the Sons of Sam.
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spoiler:
El documental extrae la historia de Berkowitz. Según Maury este se unió al culto en 1975, luego de conocer a Michael Carr en una fiesta en Barnes Avenue en el Bronx, Berkowitz dice que "estaba intrigado por el ocultismo", que se presentaba de una manera inofensiva, "solo brujería y sesiones de espiritismo". Nunca soñé que eventualmente me convertiría en un asesino”. Berkowitz describe reuniones nocturnas en los bosques de Van Cortlandt Park en el Bronx y Untermyer Park en su propio patio trasero, que era Pine Street en Yonkers. Esto inspira el nombre del equipo de investigación de Terry, The Pine Street Irregulars. La descripción coincidía con las burlas de "Veintidós discípulos del infierno" en las cartas a Jimmy Breslin. El asesino convicto describe su iniciación en Untermyer Park. “Le recité una oración a Lucifer y luego me pinché el dedo para sacar un poco de sangre. También di información sobre mi familia”. Él nombra a John "Wheaties" Carr. Esto remite a cartas el “Hijo de Sam” le escribió a Breslin.

Documental que aspira a más de lo que da, quedándose en interesante, con esa mezcla de ‘true crime’ y retrato de una obsesión patológica. Gloria Ucrania!!!
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