La canciónMiniserie
2025 

Pepe Coira (Creador), Fran Araújo (Creador) ...
6.6
2,891
Serie de TV. Drama
Miniserie de TV (2025). 3 episodios. España, año 1968. Esteban Guerra es un joven ejecutivo de RTVE que recibe el encargo de conseguir algo que parece imposible: ganar el festival de Eurovisión. Una petición directa del dictador Francisco Franco. Sin experiencia musical, pero ansioso por ascender, Esteban toma las riendas del proyecto y convence de unirse a la aventura al peculiar Artur Kaps, responsable de los grandes espectáculos ... [+]
10 de mayo de 2025
10 de mayo de 2025
28 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una verdadera delicia de serie. La intrahistoria del proceso que llevó a Televisión Española a ganar su primer festival de Eurovisión, daba para una miniserie (o incluso más) y sus creadores, Pepe Coira y Fran Araújo, han dado en la diana.
Qué placer ver una serie española con tanto rigor histórico, cuidado por los detalles, pasando por el vestuario, los coches de la época, ambientación y una banda sonora de escándalo en dónde caben Los Bravos, Juan & Junior, Massiel, Cliff Richard, Sandie Shaw, Serrat, como piezas menos conocidas como la soberbia "Acción" de los barceloneses Don y su Banda Club; una joya del sonido "garaje" patrio sesentero.
Los tres episodios se pasan en un suspiro gracias a un ritmo muy dinámico, repleto de referencias a la cultura pop de la época y a la coyuntura política del momento (revueltas estudiantiles, el intento de aperturismo al resto de Europa..) todo envuelto en un tono de comedia sutil y cierta nostalgia agridulce.
Qué placer ver una serie española con tanto rigor histórico, cuidado por los detalles, pasando por el vestuario, los coches de la época, ambientación y una banda sonora de escándalo en dónde caben Los Bravos, Juan & Junior, Massiel, Cliff Richard, Sandie Shaw, Serrat, como piezas menos conocidas como la soberbia "Acción" de los barceloneses Don y su Banda Club; una joya del sonido "garaje" patrio sesentero.
Los tres episodios se pasan en un suspiro gracias a un ritmo muy dinámico, repleto de referencias a la cultura pop de la época y a la coyuntura política del momento (revueltas estudiantiles, el intento de aperturismo al resto de Europa..) todo envuelto en un tono de comedia sutil y cierta nostalgia agridulce.

Las escenas en los despachos de TVE incluso me han recordado (salvando NO tanto las distancias) a Mad Men.
Es de agradecer el tono comedido de algunas interpretaciones, que corrían el riesgo de caer en el histrionismo o caricatura como Manuel Fraga, pero que Xosé Touriñán solventa de manera impecable.
De todos modos, si hay que destacar alguna interpretación, sería la de Álex Brendemühl, que demuestra ser un robaescenas absoluto, en su entrañable papel como Artur Kaps.
Dadle una oportunidad, merece la pena, y mucho.
Es de agradecer el tono comedido de algunas interpretaciones, que corrían el riesgo de caer en el histrionismo o caricatura como Manuel Fraga, pero que Xosé Touriñán solventa de manera impecable.
De todos modos, si hay que destacar alguna interpretación, sería la de Álex Brendemühl, que demuestra ser un robaescenas absoluto, en su entrañable papel como Artur Kaps.
Dadle una oportunidad, merece la pena, y mucho.
9 de mayo de 2025
9 de mayo de 2025
40 de 59 usuarios han encontrado esta crítica útil
En 1968 gran parte de la sociedad española desarrollaba su vida cotidiana con bastante ligereza. A estas alturas, la dictadura se había desprovisto de su carácter siniestro y atosigante que había sumido a España en el miedo, la tristeza y el desconsuelo para la mayoría de la gente. El acuerdo con los yanquis, el turismo europeo y las divisas que traían los emigrantes habían contribuido a una paulatina modernización de las costumbres. Por supuesto, había sectores que seguían siendo tratados con la mano dura habitual, pero ya era más una reacción del poder contra la acción de esos sectores concretos que una práctica generalizada aplicada a toda la sociedad. Acción y reacción contra quienes mantenían el rescoldo de la lucha antifranquista de épocas anteriores. Pero también había amplios sectores sociales dedicados a simplemente vivir y disfrutar de la vida con los nuevos aires y aprovechando las posibilidades a su alcance, mayormente con alegría y desparpajo.

Y ese ambiente liviano es el que preside toda la serie. El dictador, su señora, el ministro, el director general y los mandos intermedios se muestran aquí ridiculizados, como unos pobres botarates que están desorientados y no se están enterando del devenir de los tiempos. Aunque siempre tengan en la manga el comodín del zarpazo cuando haga falta y a quién se lo busque, ya no es algo que utilicen de forma generalizada. Y más bien son arrastrados por la corriente de los acontecimientos. Parece que todo se inició porque Franco encargó a Fraga que ganásemos Eurovisión, como quién manda construir otro pantano, con absoluto desconocimiento del asunto. España venía sufriendo menosprecio en dicho festival desde sus inicios pero, especialmente cuando se presentó a Raphael, dos veces en años anteriores, su derrota se había percibido como un agravio injusto. De ahí puede que surgiera el insólito capricho del Generalísimo, tal vez por encargo de su esposa, quién sabe.

Y, puesta en marcha la maquinaria, asistimos a situaciones graciosísimas y sorprendentes, resueltas con ingenio y determinación por los personajes intervinientes. Todos los actores están de dulce. Quienes interpretan a Massiel y a Serrat no me recuerdan a los personajes reales, pero no importa, porque su trabajo es convincente, como los que interpretan a Kaps y a Fraga.
Se agradece el tono humorístico general. Sólo se pierde, tangencialmente, cuando se referencian las luchas universitarias de la época y, sustancialmente, cuando un capítulo se centra en las relaciones homosexuales perseguidas y ocultadas. Esto supone altibajos en la línea graciosa y socarrona de la serie y le impide ser una obra redonda, porque con el título “La canción”, estas referencias se perciben más bien como impuestas por la realidad social actual, como haber mirado aquella época con los ojos de hoy.
Pero aún así, la serie es muy disfrutable y bastante acertada en el reflejo de una época en que el país estaba en plena ebullición.
Muy recomendable.
Se agradece el tono humorístico general. Sólo se pierde, tangencialmente, cuando se referencian las luchas universitarias de la época y, sustancialmente, cuando un capítulo se centra en las relaciones homosexuales perseguidas y ocultadas. Esto supone altibajos en la línea graciosa y socarrona de la serie y le impide ser una obra redonda, porque con el título “La canción”, estas referencias se perciben más bien como impuestas por la realidad social actual, como haber mirado aquella época con los ojos de hoy.
Pero aún así, la serie es muy disfrutable y bastante acertada en el reflejo de una época en que el país estaba en plena ebullición.
Muy recomendable.
8 de mayo de 2025
8 de mayo de 2025
33 de 47 usuarios han encontrado esta crítica útil
Estamos ante la historia de una victoria que tuvo lugar en 1968 en el festival de Eurovisión, España ganó por primera vez el festival y cuya historia merecía ser contada.
La historia se desarrolla en tres capítulos que bien podrían haber sido unidos en una película, pero estamos en tiempos del streaming y ya sabemos cómo van las cosas en esta época que nos ha tocado vivir. El resultado es bueno y la historia funciona, es cierto que hay cosas dramatizadas pero aún así funciona.
Técnicamente funciona, los actores estan bien escogidos y la música es la protagonista, aunque no la única porque también de fondo está la cuestión política que vivía España por aquellos años.
La historia se desarrolla en tres capítulos que bien podrían haber sido unidos en una película, pero estamos en tiempos del streaming y ya sabemos cómo van las cosas en esta época que nos ha tocado vivir. El resultado es bueno y la historia funciona, es cierto que hay cosas dramatizadas pero aún así funciona.
Técnicamente funciona, los actores estan bien escogidos y la música es la protagonista, aunque no la única porque también de fondo está la cuestión política que vivía España por aquellos años.
18 de mayo de 2025
18 de mayo de 2025
8 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Mini serie de tres capítulos , que en realidad es una película de casi tres horas, quizá sobre algún minuto de metraje, pero se cuentan muchas cosas y muy bien.
Ambientada en 1968, los últimos años de franquismo, narra la historia de la participación española en el festival de eurovisión, uno de los últimos intentos del inamovible régimen por intentar dar una imagen a Europa de tolerancia y modernidad, que solo existían en la imaginación del cada vez más ingenuo dictador. Cuyo cameo en la serie, a cargo de Luis G Gamez, aporta un plus.
El primer capítulo, con más contenido político, se presenta la idea del régimen franquista liderada por el aquel entonces ministro Manuel Fraga, interpretado por Xosé turiñan (Fariña), de hacer ganar a España Eurovisión. Para ello se elegirá a Joan Manuel Serrat.
RTVE, gracias a la iniciativa de un ambicioso trabajador, llamado Esteban conseguirá convencer a Artur Kaps, con magistral interpretación de Àlex Brendemül (Truman, Entre Lobos), para liderar este ambicioso proyecto.
Ambientada en 1968, los últimos años de franquismo, narra la historia de la participación española en el festival de eurovisión, uno de los últimos intentos del inamovible régimen por intentar dar una imagen a Europa de tolerancia y modernidad, que solo existían en la imaginación del cada vez más ingenuo dictador. Cuyo cameo en la serie, a cargo de Luis G Gamez, aporta un plus.
El primer capítulo, con más contenido político, se presenta la idea del régimen franquista liderada por el aquel entonces ministro Manuel Fraga, interpretado por Xosé turiñan (Fariña), de hacer ganar a España Eurovisión. Para ello se elegirá a Joan Manuel Serrat.
RTVE, gracias a la iniciativa de un ambicioso trabajador, llamado Esteban conseguirá convencer a Artur Kaps, con magistral interpretación de Àlex Brendemül (Truman, Entre Lobos), para liderar este ambicioso proyecto.

Carolina Yuste
En este capitulo, podemos empezar a ver, aunque con algún que otro pequeño fallo, una de las mejores ambientaciones de siempre de una serie española. También se nos presentará al protagonista de la serie, el mencionado Estaban a cargo de Patrick Criado ( Antidisturbios, vivir sin Permiso ) en el mejor papel que le he visto hacer nunca y a Joan Manuel Serrat ( Marcel Borràs) y su conocido empecinamiento por cantar en catalán.
Los episodios dos y el principio del tercero, desarrollan la trama, el castigo del régimen al cantautor catalán, obligará a Esteban y a Kaps a actuar con presteza para conseguir a una sustituta, Masiel, personaje que hará lucirse a Carolina Yuste. (Saben aquell, la infiltrada)
El resto del episodio tres, nos lleva al desenlace que todos conocemos, el resultado del festival de Eurovisión 1968, con un cambio de plano final más que bueno y sorprendente. También sirve para profundizar en la personalidad, desconocida para mi, de Masiel, mujer de fuertes convicciones.
Los episodios dos y el principio del tercero, desarrollan la trama, el castigo del régimen al cantautor catalán, obligará a Esteban y a Kaps a actuar con presteza para conseguir a una sustituta, Masiel, personaje que hará lucirse a Carolina Yuste. (Saben aquell, la infiltrada)
El resto del episodio tres, nos lleva al desenlace que todos conocemos, el resultado del festival de Eurovisión 1968, con un cambio de plano final más que bueno y sorprendente. También sirve para profundizar en la personalidad, desconocida para mi, de Masiel, mujer de fuertes convicciones.

Carolina Yuste
Lo dicho, gran serie, grandes actores ( algunos en su mejor papel), buenos secundarios, buena ambientación, buena fotografía, buena música, rápida de ver, con mensaje y que te transporta a una época, cada vez vivida por menos gente.
Quizá le sobre alguna subtrama, pero es sin duda la mejor serie española (películas incluidas) en lo que llevamos de año
Quizá le sobre alguna subtrama, pero es sin duda la mejor serie española (películas incluidas) en lo que llevamos de año
11 de mayo de 2025
11 de mayo de 2025
9 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuando hablamos de memoria colectiva no todo va a ser cine político, sociológico y sesudo. No todo tiene que ser Ken Loach, Amenábar, Isabel Coixet o Fernando León de Aranoa... También es perfectamente posible hacer cine con memoria sin ponerse trascendente, en clave de comedia ligera costumbrista y esta miniserie, llena de buen rollo y alma pop, lo demuestra.
Pepe Coira y Fran Araújo han hecho un trabajo más que solvente: una ambientación cuidada, el uso dosificado de metraje de archivo —real o simulado mediante estilización retro y blanco y negro con formato documental— que contextualiza sin lastrar las tramas… y una banda sonora que ocupa el centro de la escena, donde también hay espacio para apuntes históricos, sociales y políticos que enriquecen el conjunto sin restarle ligereza.
La trama está dramatizada y no pretende ser literal, pero es sólida, al igual que la ambientación de la época. Esto crea una sensación de realismo en la que los temas sociales, los personajes y el choque entre la farándula y lo institucional se entrelazan de manera natural, logrando enganchar con una mezcla fresca y efectiva de humor y memoria sociológica del tardofranquismo.
Pepe Coira y Fran Araújo han hecho un trabajo más que solvente: una ambientación cuidada, el uso dosificado de metraje de archivo —real o simulado mediante estilización retro y blanco y negro con formato documental— que contextualiza sin lastrar las tramas… y una banda sonora que ocupa el centro de la escena, donde también hay espacio para apuntes históricos, sociales y políticos que enriquecen el conjunto sin restarle ligereza.
La trama está dramatizada y no pretende ser literal, pero es sólida, al igual que la ambientación de la época. Esto crea una sensación de realismo en la que los temas sociales, los personajes y el choque entre la farándula y lo institucional se entrelazan de manera natural, logrando enganchar con una mezcla fresca y efectiva de humor y memoria sociológica del tardofranquismo.

En el reparto, todo encaja. Massiel, Serrat, Kaps, Fraga... construidos con inteligencia y buenas interpretaciones, sin caricatura excesiva ni caer en el biopic. Y lo que hay de caricaturización —al fin y al cabo, siendo una comedia ambientada en un contexto tan reconocible, algo tiene que haber— está bien traído, bien trabajado y con la medida justa.
Massiel (una fantástica Carolina Yuste) es un verso libre. Joan Manuel Serrat, mimetizado por Marcel Borràs, regresa del pasado. Patrick Criado se sitúa en el centro del relato y brilla con un papel protagonista como Esteban, un ejecutivo arribista de TVE que, al margen de una divertidísima química con Àlex Brendemühl —excelente como el excéntrico Kaps—, acaba convirtiéndose en un eurofán convencido.
Por ahí también aparece un Fraga en clave de comedia, al que un inspirado Mariano Peña saca muchísimo jugo. Y una fantástica Laia Manzanares encarna a Lucía, un personaje lleno de matices del que es imposible no enamorarse... En general, todas las interpretaciones cumplen con nota y rayan a gran altura, sosteniendo una propuesta sembrada de talento coral y un desparpajo maravilloso.
Massiel (una fantástica Carolina Yuste) es un verso libre. Joan Manuel Serrat, mimetizado por Marcel Borràs, regresa del pasado. Patrick Criado se sitúa en el centro del relato y brilla con un papel protagonista como Esteban, un ejecutivo arribista de TVE que, al margen de una divertidísima química con Àlex Brendemühl —excelente como el excéntrico Kaps—, acaba convirtiéndose en un eurofán convencido.
Por ahí también aparece un Fraga en clave de comedia, al que un inspirado Mariano Peña saca muchísimo jugo. Y una fantástica Laia Manzanares encarna a Lucía, un personaje lleno de matices del que es imposible no enamorarse... En general, todas las interpretaciones cumplen con nota y rayan a gran altura, sosteniendo una propuesta sembrada de talento coral y un desparpajo maravilloso.

Una miniserie bien realizada, que apuesta por la memoria desde el tono amable y lo costumbrista, y gana gracias a su equilibrio entre entretenimiento y contexto. Se ve en un suspiro y es muy disfrutable. Ligera pero con sustancia, como una canción aquellas que se ponían en los guateques para bailar agarrado... o ye-yé, tanto da.
Nota: B+, de barrio, bailoteo y bastante valor para reírse del pasado sin blanquearlo.
Nota: B+, de barrio, bailoteo y bastante valor para reírse del pasado sin blanquearlo.
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