arrow

¡Madre!

Thriller. Drama. Terror A una mujer (Jennifer Lawrence) le pilla por sorpresa que su marido (Javier Bardem), un escritor en pleno bloqueo creativo, deje entrar en casa a unas personas a las que no había invitado. Poco a poco el comportamiento de su marido va siendo más extraño, y ella empieza a estresarse y a intentar echar a todo el mundo.
Críticas 365
Críticas ordenadas por utilidad
escribe tu crítica
7
24 de septiembre de 2017
563 de 654 usuarios han encontrado esta crítica útil
Enfrentarse a madre! supone un reto al espectador.
Aronofsky nos ofrece una película críptica, difícil, incómoda y anticomercial, hay que reconocerle los huevos que le ha echado y, claro, como cuesta cierto dinero se intenta vender para que el público acuda de forma masiva al estreno, pues después de los comentarios huirá masivamente.

Técnicamente impecable, especialmente en el aspecto sonoro, una maravilla esos sonidos que ofrece la casa. La cámara situada constantemente muy cerca de la cara de Jennifer Lawrence resulta incómoda, remarca el carácter de la obra, la personalidad de ella. Impecable en el apartado artístico, con grandes momentos, como la recreación visual de un poema no leído. Una estupenda dirección hace el resto.... El problema está en el relato ¿qué quiere contarnos mother!?

El espectador pasa por diversas fases, creer que se trata de un thriller de terror, pensar que se trata de un film surrealista en el que todo puede ocurrir (quizás el resultado de una pesadilla, onírico y terrorífico), para al fin comprender que en realidad es una alegoría. Y como alegoría no es fina, todo lo contrario, es muy burda, no ofrece la posibilidad de comprender el relato principal como tal a la vez que se refiere a algo más grande, el relato principal queda secuestrado, destruido por la alegoría, lo que ocurre no importa porque no resulta creíble y es el mayor pero de la película, el espectador se distancia de lo que ve, no tiene sentido no es un relato cercano, creíble o con posibilidad de resultar creíble, la alegoría destroza el relato. Pese a ello se puede aún así disfrutar estando dispuesto a ver lo que se está viendo, a jugar al juego que quiere el director, pero muchos espectadores no lo lograrán, o no les interesará, se verán expulsados del relato y verán una serie de imágenes que no les importarán lo más mínimo, es muy fácil detestar esta película y así será por la mayor parte del público, no es película para el espectador que espere algo normal, así que me parece que debe realizarse dicha advertencia.
Jennifer Lawrence, Javier Bardem
Finalmente, como no dada la personalidad que tiene o que al menos trasmite por sus films Aronofsky, el tema tratado por la película es de una pretenciosidad total, quizás excesiva queriendo abarcar demasiado. Como lo es su duración, se hace algo cansina, dubitativa en su inicio (estupendo si hubiese querido desarrollarlo, no se entiende con esa continuación tan salvaje y diferente) excesivamente larga para una película excesiva en todos los aspectos.

Paradójicamente, desde mi punto de vista, es que uno de sus logros sea que se venda a un público mayoritario, especialmente por la popularidad de su actriz principal, enfrentará al público a un cine al que no está acostumbrado y dará que hablar. Eso cuando menos es loable, si bien a muchos les parecerá una tomadura de pelo.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
La alegoría, como he dicho, es muy burda, pero a la vez puede darse a diversas interpretaciones, las cuales pueden ser totalmente diferentes.
Desde mi punto de vista trata el tema de la relación de Dios con la Madre Naturaleza, quizás desde el punto de vista del autor, esta arregla su hogar para que este pueda crear, pero la aparición del primer hombre (mortal, al que le falta una costilla), después de la primera mujer, no hacen si no preocupar a la Madre Naturaleza e impedir trabajar a Dios, incluso estos serán echados del paraíso (el sancta sanctórum de Él), aparición de Abel y Caín... posteriormente Él (Dios llamado en los títulos de crédito Him) crea su obra (¿La Biblia?) esto provoca que sea adorado, sus adoradores se multiplican destruyendo lo creado por la Madre, se incluye el sacrificio del hijo.... Al final la Madre Naturaleza se autodestruye y Dios hace que todo vuelva a comenzar. Supongo que otro visionado pudiera darme otras ideas, pues también podría tratarse de una alegoría de la creación poética en este caso. O simplemente de una pesadilla de una persona religiosa.
10
22 de septiembre de 2017
589 de 817 usuarios han encontrado esta crítica útil
Si te das un paseo por la calle de Alcalá y observas la estatua de Espartero detenidamente, comprobarás que el equino al que está subido el General tiene unos testículos diminutos en comparación con los del cineasta Darren Aronofsky.

Siendo uno de los directores con más talento de las últimas décadas, esta arriesgadísima cinta no tiene mucho que enviarle a sus anteriores hazañas. Estoy seguro de que Aronofsky sabía que le lloverían las críticas más descarnadas, que le insultarían, que lo tildarían de pretencioso, pedante, que abuchearían su violencia a priori gratuita, su falta de verosimilitud, las extrañas y aparentemente incoherentes interpretaciones de los actores. Sin embargo hizo la película que quería hacer, sin concesiones a nadie, sin paños calientes.

Resulta difícil trazar una línea entre lo que es spoiler y lo que no. A pesar de que no mencionaré ni una sola palabra de la trama, prosigo en el apartado de spoiler por si acaso el lector quiere llegar completamente virgen al visionado de la película, algo que en cualquier caso parece impensable en los tiempos que vivimos.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
Mother! es más que una película. Es un grito desesperado de impotencia, es el vértigo ante el final de los tiempos, ante la super población del planeta, es el Jardín de las Delicias pero con menos saturación cromática. Es la agonía de la madre Tierra y la tozudez de Dios, que en su aburrimiento se empecina en poblar la misma. Es la costilla de Adán, la envidia de Caín, el pecado original, la expulsión del paraíso y la progresiva autodestrucción de la humanidad. Es el fanatismo religioso, el canibalismo de la comunión y la vanidad del Creador.

Aronofsky, ayudado desde luego por monstruos de la interpretación y por un equipo técnico formidable, bajo el paraguas y apariencia de un thriller psicológico, y en una sola localización, consigue agarrarte con fuerza del saco escrotal desde el minuto cero y no soltarte hasta el final, estrujándotelo progresivamente y sin descanso conforme van pasando los minutos. Como en casi todas sus películas, estira, estira y estira hasta romper la cuerda. Lleva la locura hasta más allá de límites imaginables por el espectador, en una bacanal de sinrazón, en un infame infierno circense. Utiliza todos los elementos necesarios para hacer llegar su tesis al espectador, sin escatimar ningún recurso o hipérbole visual. Porque para un mensaje tan ambicioso (pretencioso dirán algunos) hace falta poner toda la carne en el asador, nunca mejor dicho.
Jennifer Lawrence
Mother! es una película que se sufre durante su ingestión y se disfruta en su digestión. Pero es un sufrimiento placentero, es la contemplación estética de lo más sublime y terrorífico que nos puede brindar la naturaleza y el ser humano, sólo disfrutable desde una cómoda butaca. La frenética y subjetivísima utilización magistral de la cámara no hace más que ayudar a vivir esa experiencia sensorial y emocional, a llevarte de la mano a través de ese viaje psicodélico y casi alucinógeno, y a introducirte de lleno en la locura más demencial antes de que tengas tiempo para protegerte.

Mother! es una experiencia única, brutal, desquiciada, un tsunami visual que dividirá sin duda al público en dos trincheras difícilmente reconciliables.
1
2 de octubre de 2017
471 de 678 usuarios han encontrado esta crítica útil
Quien revise mi historial de votaciones, comprobará que no soy en absoluto un detractor de Aronofsky, más bien al contrario. Hubo un tiempo en el que vivía el estreno de sus películas como un acontecimiento, habiendo cantado alabanzas a sus obras, tanto cuando el entusiasmo era compartido (Réquiem por un sueño) como cuando mis loas parecían alzarse solitarias en el desierto (La fuente de la vida). Si bien es cierto que mi adhesión a su cine fue perdiendo vigor a partir de El cisne negro, y que no encontré en Noé nada de lo que me había hecho caer prendido de su filmografía, seguía siguiendo su carrera con interés. Hasta ahora. Porque madre! ha hecho que pierda, puede que definitivamente, todo el respeto que tenía por este autor.

"Autor" Palabra clave cuando tratamos de desgranar los impulsos creativos de Aronofsky. Y es que no puede negarse que el cineasta de Brooklyn sea el paradigma de lo que encumbraban los críticos del Cahiers, aquellos que exportaron al mundo el vocablo "auteur", convirtiéndolo en la mayor expresión de virtud con la que se podía definir a un cineasta. Su teoría sobre el cine no carecía de fundamento, pero convertirla en dogma grabado en piedra fue un error que a punto estuvo de arruinar el ejercicio de la crítica cinematográfica si no hubiera sido por algunas voces lúcidas que entendieron que la autoría no es, nunca fue, un valor en sí mismo.
La obra de Aronofsky, desde sus inicios, tuvo una gran vocación autoral, pero, quizás porque no había alcanzado la seguridad, el ego, del que hace gala hoy en día, esta ambición quedaba equilibrada por un gran oficio y dominio de la narrativa y los mecanismos emocionales. Y es que, desde que el cine es cine, su objetivo universal no ha sido otro que emocionar ("cinema" viene de "kinema", movimiento en griego; y no se refiere simplemente a las imágenes en movimiento que conforman una obra cinematográfica, porque... ¿qué es la emoción sino un movimiento interno que nos lleva de un estado a otro?), y sus primeras películas cumplían con creces con ese propósito (¿A quién no le ha embargado una profunda congoja al contemplar la última secuencia de Réquiem por un sueño?). Hay quien dirá incluso que pecaban de manipuladoras, haciendo especial incapié en los subrayados musicales a cargo del Kronos Quartet. Pero, a medida que Aronofsky se iba emborrachando con la adoración de su audiencia (cosa de la que es perfectamente consciente, como puede verse en su alter ego, interpretado por Bardem en la película que nos ocupa), la autoría iba consumiendo su obra, lastrándola con cada vez más carga alegórica - no deja de ser paradójico que sus películas más simbólicas y discursivas hayan sido precedidas por sus películas con mayor aceptación de crítica y público (Réquiem llevó a La fuente y Cisne negro a Noé)- hasta que ha sucedido lo inevitable; un filme que únicamente cobra sentido como alegoría.
No soy contrario, ni mucho menos, y mis gustos cinematográficos así lo corroboran, a las películas en las que la simbología ejerce un papel fundamental. De hecho opino que gran parte de lo que separa el arte del objeto de consumo es su valor como alegoría. Pero nunca hay que olvidar que el cine, desde sus orígenes de vodevil, se debe a su público. No es una herramienta onanista para disfrute únicamente de sus creadores y cierta élite intelectual, o aún peor, pretendidamente intelectual. Y para que una obra tenga valor, la alegoría debe ir tejida entre la urdimbre de una historia, unos personajes con motivaciones, al servicio de una trama que sigue una lógica interna y para nada caprichosa. En definitiva; una narración. Aronofsky ha demostrado tener talento de sobra, y su dominio de los resortes de la narrativa es incontestable, pero con su última película parece decirnos que él está por encima de todo esto. El gran creador se aburre en su torre de marfil, y está harto de complacer las demandas mundanas de su público.

Pero Aronofsky parece haber olvidado un principio básico de la física; cuanto más alto esté el pedestal del que caes, más traumático será el momento en que te encuentres con el suelo. Y esta vez el batacazo ha sido terrible.

madre! es, desde la exclamación de su título y la negación de la mayúscula inicial, una obra cargada de pretenciosidad. Infumable hasta el extremo, pero no tanto irritante -eso sería claudicar ante su creador y admitir que ha tenido algún efecto en este espectador- Quiere ser provocadora, pero tras esa ambición transgresora sólo existe vacuidad y, personalmente, sólo me provocó hastío. En el lugar donde debería haber personajes, sólo existen símbolos. En lugar de historia, sólo hay parábola. Hace gala de un vergonzoso didactismo panfletario, de un discurso agresivo a la par que inmaduro, bobo, y se envuelve en él para ocultar su desnudez, igual que el emperador del cuento.

Hace un tiempo que vengo utilizando una metáfora de mi invención para definir a cierta corriente de la crítica actual, hiperreflexiva y ultradiscursiva que suele coincidir con aquellos que utilizan el análisis cinematográfico como arma ideológica, no son capaces de ver otra cosa que subtexto, equiparan arte y activismo y niegan cualquier influencia de la intuición, la casualidad o el simple instinto, sobre la creación. Me gusta compararles con alumnos de biología, abriendo el vientre de las obras que analizan sobre sus mesas de disección para desentrañar sus misterios. Y sí, pueden llegar a comprender cómo funciona un organismo analizando la disposición y objeto de sus distintos órganos, pero el misterio... eso es otra historia. En el misterio está la belleza, la poesía, el aliento vital. Y sólo alcanzaremos a estar cerca de ese misterio cuando observamos la obra en movimiento, respirando, viva. Para diseccionarla, primero hay que matarla. Y eso es lo que pasa con esta película; que sólo tiene sentido en cuanto a objeto destinado a la disección, ya que ha nacido muerta.

Diseccionémosla entonces:
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
La película se mueve entre dos niveles de alegoría. Los dos conciernen al acto creativo y los dos parecen existir en un universo en el que la sutileza brilla por su ausencia.

En su estrato más superficial, encontramos el discurso de la creación como inquietud artística, con claros sesgos autobiográficos. Tenemos aquí a un autor (Javier Bardem) alter ego de Aronofsky, que ha llegado a una situación de estabilidad; profesional, después del éxito de su última obra, y personal, compartiendo su vida en un entorno idílico con una esposa (Jennifer Lawrence) que le adora y construye en torno a él la casa de sus sueños. Pero se siente insatisfecho. Su última creación, como le recuerda el diamante que guarda en su despacho (recordemos que los diamantes se obtienen de la compresión, de "hacer sufrir" al carbón) estuvo motivada por el incendio que destruyó su casa, un acto de destrucción. No es hasta cuando sus vidas son invadidas por elementos extraños y destructivos (encarnados en Ed Harris y Michelle Pfeiffer) cuando vuelve a sentirse vivo, siendo ésta la chispa que vuelve a encender su llama creativa, sufrimiento de su mujer mediante, que asiste impotente al derrumbe de todo lo que ha construido. El resto no es sino una repetición y subrayado de las mismas ideas. La fagocitación que el artista ejerce sobre sus musas y la relación entre la creación y la destrucción, que obedece a una idea del autor que no comparto; la creatividad se alimenta de la inestabilidad, del caos.
Javier Bardem
En un estrato inmediatamente inferior (no hay que rascar demasiado, ya que es tan explícito que hasta tengo mis reticencias a llamarlo subtexto), encontramos el discurso de la creación a modo de parábola bíblica con connotaciones ecologistas. Aquí, Javier Bardem, el poeta, es Dios, mientras que Jennifer Lawrence y la propia casa, que no es sino su encarnación, es la creación, la naturaleza, la madre tierra, la diosa (negada la mayúscula inicial al haber sido relegada a un segundo plano o directamente ignorada por la deriva patriarcal de la religión organizada) y los elementos extraños que vienen a perturbar la paz de la casa que han creado para ellos y destruirla representan a la humanidad, que imponiéndose en dueños y señores de la creación, acaban provocando su destrucción. Siguiendo este discurso, la película va desplegándose como una sucesión de pasajes bíblicos tan literales como evidentes; La creación. La irrupción de Adán (Ed Harris) en el paraíso y Eva (Michelle Pfeiffer), surgida de su costilla (la llaga que Bardem oculta a su esposa mientras ayuda a su invitado a vomitar en el baño). Su expulsión del jardín del Edén. Caín y Abel derramando la primera sangre y abriendo las puertas del infierno (el sótano, caldera incluida). La reacción hostil de la naturaleza ante el intrusismo del hombre (en una doble lectura, los desastres ecológicos causados por la acción humana, y el diluvio universal; el personaje de Jennifer Lawrence llega a decir que va a arreglar "el apocalipsis" en un ejercicio de literalidad vergonzoso), el primer texto sagrado y la aparición de los profetas y las religiones organizadas, que llevan a la guerra, el hambre, la peste y la muerte, sólo aplacadas por el sacrificio del hijo de Dios, la comunión. Pero la humanidad no aprende, toma demasiado, y al final la naturaleza se revelará y acabará destruyéndonos, sólo para renacer y, con fortuna, tratar de no repetir los mismos errores.

Todo esto para nada. Tras tanta alegoría, no existe más que vacío. La película es un becerro de oro. No consigue siquiera provocar, y con sus excesos, más que transgredir, acaba aburriendo. Nadie niega su virtuosismo visual o el recital interpretativo que ofrecen sus actores, pero esto no hace sino agravar la inutilidad de la propuesta; el desperdicio de talento y recursos. Para colmo, su literalidad es casi pecaminosa. Si la literalidad es lo opuesto a la ironía, y la ironía es un rasgo de inteligencia... Bueno... sacad vuestras propias conclusiones.
9
1 de octubre de 2017
217 de 303 usuarios han encontrado esta crítica útil
He leído varias críticas tachándola de sinsentido, de superficial, de absurda... ¿En serio hemos visto la misma película? Tacharla de vacía es lo último que se me ocurriría hacer después de terminar de visionar sus dos horas de duración. No voy a poder comentarla sin hacer spoiler, y me parece que hay que ir a verla sabiendo lo menos posible, así que comentaré en la sección correspondiente para que otros que ya la hayan visto puedan leer otros puntos de vista.

A los que entraron aquí para saber si verla o no les diría convencido que la vieran, puede que no les guste nada, pero ya sólo por tener la posibilidad de conectar con ella vale la pena arriesgarse, no habrá peli igual en mucho tiempo. Aparte de que estas apuestan que hacen las productoras por películas tan poco convencionales/genéricas hay que agradecerlo y apoyarlo.

Una vez dicho esto, pasaré a comentar mis impresiones (por falta de espacio me veo obligado a empezar en esta sección, no sigáis leyendo si no queréis sufrir riesgo de SPOILER):
Michelle Pfeiffer & Ed Harris
La película es una potente alegoría sobre el maltrato a la naturaleza, la superpoblación, los excesos de una sociedad enferma y los sacrificios de la colectividad. Después de reflexionar un rato sobre lo visto, he llegado a una explicación bastante completa y coherente, aquí va:

1. La casa simboliza nuestro planeta. Una casa en pleno proceso de construcción a la que los nuevos habitantes no le prestan ninguna atención, siendo ésta objeto de destrozos y maltratos constantes. De hecho, con cada oleada de personas, el corazón de la casa se resiente en varias escenas como la de la grieta sangrienta del suelo de madera, que desaparece cuando desalojan la casa y se intensifica cuantos más inquilinos se ve obligada a hospedar.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
2. ELLA (Lawrence) es la madre naturaleza. Su tarea desde el principio consiste en amueblar y decorar la casa así como la naturaleza le da vida al planeta. También es más sensible al estado de ésta, notando el latir de su corazón y la sangre derramada. Otro detalle interesante es la reacción que muestran los recién llegados frente a las quejas de ELLA haciendo alusión a los objetos de la casa como pertenencias privadas. Nadie se toma en serio sus consideraciones, pues nosotros nada más llegar al planeta cogemos lo que nos da la gana sin siquiera pedir permiso.

3. ÉL (Bardem) somos nosotros. La representación del hombre en su relación más íntima con la naturaleza que nos rodea. Básicamente nos cuenta como despreciamos a la naturaleza a pesar de que ésta nos lo da todo para ser felices, a lo que ÉL contesta que no es su culpa, simplemente que no ha sido suficiente, pero porque ya nada lo es para ellos (para nosotros). Ahí trata el tema de los excesos de una sociedad cada vez más enferma que no sabe ni lo que quiere. De la relación entre dicho matrimonio, bajo esa concepción, deriva el título de la película (madre!) o que los carteles promocionales de la misma reflejen a ELLA entregando su corazón sobre un fondo verde natural y a ÉL sobre uno de llamas esperando recibirlo, retratando de forma simbólica la explotación que hacemos de la naturaleza.
Jennifer Lawrence
4. Todos los invitados representan a la sociedad de una forma dinámica, es decir, como un flujo de magnitud que proyecta su realidad a distintos niveles, aumentando el número de componentes de forma exagerada (superpoblación), y por consiguiente incrementando el caos provocado por unas corrientes que se tornan imposibles de aplacar y que acaban dirigiéndolo todo y a todos, incluso a ÉL. Un verdadero monstruo que surge de la colectividad y que está manifestado en la película en forma de opresión, de pobreza, de belicismo, etc.

Sin embargo, ÉL nunca quiere que se vayan porque los necesita, y no tienen otro lugar al que ir (no pueden salir del planeta). Entonces, es realmente curioso observar lo que él mismo está dispuesto a sacrificar para seguir viviendo en sociedad; aunque le rompan su preciado cristal, o maltraten a su mujer (la naturaleza), o descuarticen la vida que ella le otorga...siempre encuentra la manera de perdonarlos, pues no hay otra manera. Los sacrificios que hacemos todos nosotros y que intentamos ignorar.

Al principio los necesita para crear (la escritura simboliza la aportación del hombre), la naturaleza no es suficiente inspiración para ÉL. Luego los necesita para que lo veneren y le digan lo buena que es su obra, persiguiendo una realización superficial. Aquí destaca en especial como ÉL desprecia la opinión de ELLA por considerarla de distinta condición.

Al final de la película, ELLA decide inmolarse para llevarse consigo toda la lacra del planeta, pero vemos que ÉL sobrevive, porque no sólo nos representa a nosotros mismos como seres individuales, sino que también es la semilla de la humanidad que nunca desaparece y siempre vuelve a germinar, dando lugar a nuevas sociedades que terminaran por corromperse. ELLA, antes de morir, le dice que se lo ha dado todo y que, a pesar de ello, éste lo había despreciado. ÉL contesta que, aún con todo, necesita que le de algo más, su corazón creador (transformado en su preciado cristal), a partir del cuál podría invocarla de nuevo a ELLA bajo otra forma y reconstruir así la casa (el planeta) en un ciclo sin fin. Una eterna contradicción.

La relación de la naturaleza con el hombre en su expresión individual hace referencia a la creación y al ser original, Adán. Posteriormente se centra en describir las consecuencias de la expansión de sus raíces en la creación, a través de los años viendo constantemente crecer y morir sociedades cada una a cual peor.

Bravo, simplemente genial. Encima las interpretaciones son buenísimas, en especial la de Lawrence, que firma el registro más completo de su carrera. Bardem impone.
sam
3
3 de octubre de 2017
156 de 186 usuarios han encontrado esta crítica útil
Antes de empezar, sí, la he entendido. Y sí, he captado las referencias bíblicas, la fruta prohibida, Caín y Abel, etc... Sí, también he percibido el subtexto sobre el universo creativo. Y sí, también he pillado la lectura naturalista, con esos molestos invitados que somos los humanos. Que sí, que vale, que todo muy bien, que todo digerido y procesado, que entiendo las metáforas, que veo los tres niveles de lecturas (no vaya a ser que alguien no pueda encontrar algo a lo que agarrarse para elevar el film a obra de culto), que sí, que sí... Podemos ahora ahorrarnos el "si no la valoras bien es que no la has entendido", "no está echa la miel para la boca del asno" y todas esas frases manidas que suelen soltar aquellos que necesitan sentir que su habilidad de sommelier cinéfilo es superior.

Mi opinión es que esto no es más que un delirio pretencioso del bueno de Darren, que no me parece en absoluto mal cineasta, cuando la clava es brillante, tiene mucho talento, pero suele irse de madre a menudo y aquí resbala bastante en lo que a mi me parece una película absolutamente fallida. Intenta tocar tantos palos, tantas lecturas... El que mucho abarca poco aprieta. Y encima lo hace sin tener muy claro el tono, va paseándose por distintos géneros y estilos, de tal manera que puedes irte al servicio pensando que estás viendo una película de Polanski y cuando vuelvas pensar que te la han cambiado por una de Buñuel.
Hay cuadros que retratan las lecturas que pretende retratar esta película con mayor acierto. Cuadros... un formato en el que puedes visualizar el contenido en toda su plenitud de forma casi inmediata. Sin embargo, Aronofsky escoge el formato audiovisual pero desdeña con soberbia las guías básicas de la narrativa cinematográfica. Un error en mi opinión. La primera parte, cuando solo va tanteando y sembrando, me parece algo mejor aunque solo sea por la comparativa con lo que viene después ya que luego, conforme va subiendo los graves, la sintonía se hace estridente, es decir, inaudible, y acaba bordeando el ridículo. De la orquesta solo se salvan los actores, cuya labor está muy por encima del producto al que sirven.

No suficientemente derrotado por el exhausto visionado, las secuelas del daño que puede ocasionar el film de Aronofsky no acaban ahí. Mi pareja, tras salir de la sala con una cara que podría haber amargado el café de toda una cafetería, tardó casi un cuarto de hora en dirigirme la palabra solo para hacerme saber, por si su rostro no me lo había dejado suficientemente claro, que esta es la peor película que ha visto jamás en un cine y que si no es por mi (yo elegí la peli) se habría levantado y se habría ido. Sospecho que no volveré a elegir...
Jennifer Lawrence, Javier Bardem
A Mother me cuesta darle nota, lo importante no es la nota, es el análisis. El valor que le doy es simplemente por el trabajo de los actores y porque pienso que hay películas igual de infumables pero aún más estúpidas. Por cierto, y enlazando con el primer párrafo, acepto perfectamente que haya gente para quien la peli, como arte conceptual, como experiencia, les parezca magnífica. Me parece genial. Así que estaría bien que se tenga el mismo respeto a la opinión contraria y no se caiga en frases manidas que vienen a insultar la inteligencia ajena de forma condescendiente.
Cancelar
Limpiar
Aplicar
  • Filters & Sorts
    You can change filter options and sorts from here
    arrow