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Algo le pasa a mi yerno

Comedia Cinco años de psicoterapia no han servido para aliviar la ansiedad vital de Damien. El Dr. Beranger ya no lo soporta. Así que le echa con un reto terapéutico: encontrar a la mujer de su vida. Y, contra todo pronóstico, Damien lo consigue. Tres meses después, su prometida Alice le invita a su casa familiar para que conozca a sus padres, que celebran una gran fiesta por su 30 aniversario. Nada más llegar, nada sale bien. Pero lo peor es ... [+]
Críticas 6
Críticas ordenadas por utilidad
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3
30 de mayo de 2025
12 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Algo le pasa a mi yerno es una comedia con un arranque que atrapa y una premisa que promete dar mucho juego, pero se desinfla con excesiva rapidez. En la que supone la quinta colaboración entre Arnaud Lemort y Christian Clavier, aquí la entrega actoral no es suficiente para salvar la propuesta.

En el hilo de otras producciones francesas de su género como Dios mío, ¿pero qué te hemos hecho?, la historia recurre a una fórmula y una estructura argumental muy similar. Esto no solo provoca que se caiga en una previsibilidad decepcionante, sino que la efectividad de las tramas se desinfla y el humor queda descafeinado hasta lo desabrido. A todo esto, se le añaden algunos momentos que rebasan la comedia para caer en el ridículo y los deficientes efectos especiales, no mejoran el visionado.

Para aquellos que encuentren en los gags comunes y en la revisión de relatos similares en contextos distintos –aquí el mundo de la psicoterapia– su zona de confort, puede que este film les satisfaga. No obstante, aquellos cansados de lo mismo y en búsqueda de algo más, con la frescura y la chispa de grandes comedias francesas, esta cinta no es la más idónea.

www.contraste.info
13 de junio de 2025
8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Aquí lo más parecido que tenemos es a Leo Harlem cuando hace cine, e igualándole, pero con otra vena más volátil, a Jordi Sánchez en la tele (y en el cine a veces, depende de la película, claro), o atrapadas en un reflejo moderadamente más familiar las últimas comedias que ha dirigido Santiago Segura antes de llevar a Jose Luís Torrente a la Moncloa acompañado del ministro de cultura Cañita Brava -o algo de eso he leído- a las que Atresmedia y Telecinco Cinema fotocopian sucesivamente en encargos de directoras "serias" o quien se preste (que suele ser Joaquín Mazón) para reproducir la fórmula que europeíza la charanga de barrios residenciales transformados en pista de vodevil.
Pero Clavier es Clavier: cuida, mima y preserva, sin dejarlo de lado, su aroma a chusco gamberrismo, esté donde esté su zona de confort de barrio pijo, tras descubrir que su paciente más complicado, un suicida (él es psiquiatra), es el tipo prometido con su hija que va a presentarle durante las vacaciones en su chaletazo. Huelga decir que 'Algo le pasa a mi yerno' tiene menos papeletas para compararse con 'Adivina quién viene esta noche' (1967, Stanley Kramer) que con su remake de 2005 o '¿Tiene que ser él?' (2016, John Hamburg), mejorando a las otras dos tocayas estadounidenses, y jugando la misma liga que la saga 'Meet the..." con Baptiste Lecaplain siendo Ben Stiller. Y aunque falte el resto de la pandilla, a ratos, cuando Clavier se mezcla con los amigachos en edad de jugar al dominó, te podrás creer que estás viendo una nueva entrega de 'Los Bronceados' en 2024.
Soez, burdo, racista, misógino... y sin embargo ha sabido hacer de sus no tan cuestionables virtudes -si se usan como una herramienta cómica- su santo y seña, sin hacerle falta seguir yendo hecho un cirio a lo Delcojón (aunque lo intentó, y tampoco se le daba mal ser un héroe de aventuras oxigenado de rubio, por algo es el único que ha interpretado dos veces a Asterix).
No es otra entrega de la saga 'Dios mío...", pero te la puedes imaginar como una escisión de aquella, o la que intentaba escuchar un disco de jazz pero los vecinos no le dejaban en paz, o la de las familias de clases sociales opuestas que descubren que son parientes, o la de Ibiza (es del mismo director) o todos los cascarrabias burgueses marca de la casa.
Los que sepan apreciar la carencia de filtros de Clavier (o de los Farrelly, en su día) disfrutarán más del sordomudo hipersensible enamorado -¿quién no?- de Claire Chust (BigBug), de los vómitos descontrolados, de los chistes de inválidos o de los jilgueros kamikazes que el público alérgico a la sal gruesa.
¿Me ha molestado algo? Sí. El bailecito privado de Chust con su peluche podría haberse estirado más. Yo no me habría dormido.
5
3 de julio de 2025 4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Amigo filmaffinitista, si buscas una pequeña porción de previsibles y agradables situaciones y de sano humor (más de sonrisa que de carcajada), y no te importan algunas burlas sobre algunos nuevos sacerdotes (los psicoterapeutas más o menos alternativos), la encontrarás en este nuevo film del simpático M. Clavier.

Pero si buscas algo más... aquí no lo hay.
5
24 de octubre de 2025 2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
No nos vamos a engañar, la película es predecible, algunas situaciones repetidas... Pero hay que reconocer el hecho de que también existe un público que disfruta con una comedia típica francesa. En ésta ocasión el Leo Harlem galo vuelve a hacer de padre que tiene que intentar apartar a su hija de un novio que no le parece el correcto para ella. Tiene algunos puntos de carcajadas y siempre la ves con una sonrisa. Es cierto que podían haber explotado más las situaciones y que las gaviotas son muy falsas pero en regla general se hace disfrutable y su corta duración hace que no la abandones.
3
21 de junio de 2025 2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
He tenido la impresión de que suena un tanto artificial, y es posible que la versión original ofrezca una experiencia más auténtica.

No presenta un humor intenso, aunque lo intenta. La trama sigue más un patrón centrado en un protagonista, Christian Clavier en el papel del Dr. Beranger, egocéntrico y quizás afectado por el síndrome Napoleón, tratando de suplir sus carencias a través de las apariencias y por supuesto culpando a todos de todo.

Sin embargo, al margen de cuestiones psicológicas, quiero centrarme en la parte cinematográfica. La película presenta colores y gamas uniformes, y escenas cuidadosamente elaboradas y esquemas visuales limpios, claros. Los planos están bien estructurados, desenfoque de fondo que se maneja de manera efectiva para mantener una linea poco arriesgada.

Si esperas reír, será difícil. Lo único que puedes encontrar es un intento de comedia que gira en torno a conflictos y sombras personales, algunas vistas bonitas de la zona de rodaje, un guion básico y una interpretación que no va más allá de lo más elemental.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama. Ver todo
spoiler:
El Dr. Beranger, un afamado psicólogo con un reconocido prestigio, logra liberarse de un paciente problemático que, tras muchas consultas, no ha conseguido curar. Pasado un tiempo, su única hija conoce a un chico que, sin que nada lo impida y sin que nadie lo sepa, resulta ser el famoso y casi odiado paciente.

La película gira en torno a los intentos del Dr. Beranger por evitar que este joven se convierta en su futuro yerno, quien parece haber llegado a su vida como una maldición. A lo largo de la cinta, se presentan una serie de intentos y estrategias para que nadie descubra que él fue su paciente, así como las mejores fórmulas para que su hija se desenamore de él.
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